Octubre 1893

Boletín Salesiano. Octubre 1893 AÑO VIII- N. 10. Publicación mensual. OCTOBRE de 1893 BOLETIN SALESIANO Quien recibiere A un niño en mi nombre, á mi me recibe. (Math. xviii.) Os recomiendo la ñinez y la juventud ; cultivad con grande esmero su educación cristiana ; y proporcionadle libros que le enseñen A huir del vicio y A practicar la virtud. (Pío IX.) Redoblad vuestras fuerzas á fin de apartar á la niñez y juventud de la corrupción é incredulidad y preparar asi una nueva generación. (Leon XIII.) Debemos ayudar á nuestros hermanos A fin de cooperar A la difusión de la verdad. (III S. Jüan, 8.) Atiende & la buena lectura, A la exhortación y A la enseñanza. (I Timotii. iv, 13.) Entre las cosas divinas, lamAs sublime, es la de cooperar con Dios A la salvación de las almas. (S. Dionisio.) El amor al prójimo, es uno de los mayores y más excelentes dones que la divina bondad puede conceder A los hombres. (El Doct. S. Ebano, do Sales). —H&( DIRECCION en el Oratorio Salesiano — Calle de Cottolengo N. 32, TURIN (Italia) )&§■!— SUMARIO. Advertencia. La Santa Eucaristía, alimento del alma. Bendición de la primera piedra de la Capilla y Casa Salesiana de Ivrea. Gracias de María Auxiliadora. Barcelona. Oratorio de Hostafranchs. Salesianos en Cindadela (Menorca). Los Salesianos en Alayor de Menorca. Bibliografía. Historia de la Pasión de Jesucristo, escrita por el Sr. Presbítero Don Miguel Mir. Francia. El Patronato de Niza. EspaSa. La obra de Don Bosco. ADVERTENCIA. Rogamos á nuestros lectores y Cooperadores que cuando cambien de domicilio se sirvan avisarlo á la Casa salesiana del país ó ciudad en que viven, á fin de que puedan recibir el BOLETIN con regularidad y sin retardo. Conviene asimismo dar aviso del fallecimiento de cualquiera de nuestros Cooperadores, para hacerles los sufragios correspondientes. Bien que el BOLETIN SALESIANO se reparte gratuitamente á los Coo peradores del Instituto fundado por Don Bosco, los que quieran liacer la limosna del valor correspondiente á esta publicación, pueden mandar 3 pesetas á la Casa salesiana más próxima á su vivienda, en la seguridad de que será acogida con profundo agradecimiento y empleada en provecho de los niños más pobres y desamparados. : • U.1UU.LW.H HUI La Santa- Eucaristía alimento del alma. Preguntaba el venerable Maestro Juan de Avila cuál era la causa de que tantos males afligiesen al mundo, cuál la de tantos pecados y de tan pocas buenas obras, y contestaba: porque los hombres no quieren comulgar. A la verdad que si los hombres comulgaran con frecuencia se cambiaría en breve tiempo la faz del mundo católico. Alejados los hombres del pecado mortal por medio del augusto sacramento serían buenos hijos, buenos — 140 — hermanos, buenos padres de familia, buenos gobernantes y buenos ciudadanos. Vengan hombres que comulguen fre-cucnlemente con las disposiciones debidas, hombres que son los árbitros del hogar y del poder, que son los llamados á ejercer influencia avasalladora en las ciudades y en los campos, en la paz y en la guerra, hombres que tengan por la frecuente comunión ese temple de alma que solamente comunica el fuego de la gracia, y veréis á la autoridad divina brillar á través de la autoridad humana, la sabiduría en los legisladores, la justicia en los tribunales, la docilidad en las muchedumbres, la laboriosidad en los menestrales y campesinos, la fidelidad , el valor y hasta el heroísmo en los ejércitos. Para poner fin á los males que todo el mundo confiesa y en que sin comparación más que la mujer influye siempre el hombre, hace mucho tiempo que se trata do aplicar remedios, pero sin que en la combinación del plan curativo entre Dios sino como un elemento secundario. Pues bien, ya lo estamos viendo; esto no basta: los medios puramente naturales non son suficientes para levantar el nivel moral de los hombres, y las fuerzas que éstos no encuentran en sí las han de buscar y hallar en Dios, en J esús Sacram en ta do. Cuando los hombres son ingenuos confiesan que se sienten mal, muy mal, muy enfermos, muy sin fuerzas para la virtud. Se les dice: ahí tenéis el remedio á vuestros males, ahí tenéis la fortaleza de Dios, ahí tenéis á Jesús. Y los hombres no quieren ir á Jesús. No pueden negar que experimentan un hambre en el alma, que nada basta á saciar; se les dice que no se empeñen en alimentar con tierra y podredumbre un alma (pie ha sido elevada á lo sobrenatural y divino; se les dice que esa hambre que sienten y que no se explican , es hambre de Dios, que sólo Dios puede saciar, y los hombres no quieren acercarse á Dios. Se sienten morir, y no reparan que Jesucristo ha dicho: Yo soy la resurrección y la vida…; yo soy el pan de vida…; yo soy el pan vivo que descendí del cielo: el que comiere de este pan vivirá eternamente; y los hombres no quieren vivir la vida de la gracia y del amor con que les brinda Cristo. Oyen á este Señor que les amenaza con estas terminantes palabras: En verdad, en verdad os digo que si no comiéreis la carne del Hijo del Hombre y no bebiéreis su sangre, no tendréis vida en vosotros; y los hombres de ahora, como los que oyeron por primera vez estas palabras, exclaman: Dura es esta doctrina; y se apartan de la vida y se obstinan en morir, y morir para siempre! Las catacumbas fueron en los primeros siglos un testimonio vivo de la frecuente comunión de los cristianos; las obras de los Padres y Doctores lo atestiguan, y si la Iglesia impone la obligación grave de comulgar cada año, hombres y mujeres, al menos por Pascua, manifiesta el deseo de que los fieles comulguen siempre que asisten á misa. De temer es, dice san Hilario, que el que se aparta por largo tiempo del cuerpo de Cristo, quede también apartado de la salvación ; y añade san Ambrosio : « Recíbele diariamente para que todos los días te aproveche, y vive de tal modo que merezcas recibirle todos los días. Muchos, en otro tiempo, soberbios, indómitos, carnales, pródigos, enemigos de las cosas espirituales, se convirtieron á Dios en poco tiempo, mediante este sacramento ; y por el contrario, muchos que mientras frecuentaban la sagrada comunión, estaban muy dados á las cosas divinas, después absteniéndose por negligencia, vinieron á ser peores que antes cuando frecuentaban la Eucaristía. » Estas razones que han sido poderosas en todas las épocas, lo son más todavía en nuestros tiempos de encarnizada y sorda lucha satánica, como si se estuviera en medio de una paz imperturbable; pues que arrojando muchos hombres las armas defensivas, han llegado hasta á desamparar las iglesias. Muchos católicos dan á entender con su conducta que el templo no se ha hécho para los hombres; que el culto divino, la divina palabra, los sacramentos no se han hecho para ellos; lo que equivale á decir que tampoco para ellos se ha hecho la salvación ni el cielo. Cristo no ha trazado un itinerario distinto á los hombres que á las mujeres, para subir el penoso Calvario de la vida que termina en el Tabor de la transfiguración eterna. Es indudable que las grandes luchas por la fe, por la moral, por la salvación — 147 — de las familias y de los pueblos, las han de reñir, en especial, los hombres, y la fortaleza que para estas luchas se necesita solamente la da este pan del cielo que entraña en sí todas las delicias. Llamados los hombres á pelear no les dejemos ir á la guerra desnudos y sin armas, dice san Cipriano: mas armémoslos con el amparo del cuerpo y sangre de Cristo; y pues para esto se consagra la Eucaristía, armemos con ella á los que queremos que sean fuertes contra el perseguidor. Tres clases de pecados apartan de la comunión frecuente, eij sentir del Doctor de la Iglesia san Francisco de Sales: la usura, el odio al prójimo y las relaciones culpables. Mientras se retiene lo ajeno contra la voluntad de su dueño, mientras el corazón se altera y ceba contra el prójimo, ó está enlazado con lazos infames que no quiere romper, como no se puede en tal estado recibir la absolución y ponerse en gracia de Dios, no pueden los reos de tamañas culpas, acercarse á comulgar ni una vez tan sólo, cuánto menos con frecuencia. Pero no supuestas estas malas disposiciones, ¿qué pueden pretextar los hombres para no acercarse á menudo al Sacramento augusto de nuestros altares? ¡Dirán que no son suficientemente perfectos ? ¡ Y cómo lo serán si se alejan de la fuente de toda perfección ? ¿ Exclamarán que son demasiado débiles y frágiles ? Pues este es el pan de los fuertes. ¡Qué están agobiados de ocupaciones, afanes y penas? Pues Venid ti mí, dice el Salvador, y yo os aliviaré. /Qué no son dinos? Eso ya lo sabe la Iglesia, y por eso aun en los labios más puros pone estas palabras repetidas veces: Señor, yo no soy digno de que entréis en mi pobre morada. Per eso el mismo Doctor san Francisco de Sales dice que dos suertes de personas deben comulgar á menudo: las perfectas, ¡jorque hallándose bien dispuestas harían muy mal en no llegarse al manantial y fuente de perfección; y las imperfectas, para alcanzar la perfección ; los fuertes, para que no se debiliten, y los débiles para que se fortifiquen; los en termos para que sanen, y los sanos para que no enfermen. Los que aman de veras á Cristo nuestro Señor, no han de reposar un punto hasta que logren arrojar á todo el mundo, no tan sólo á los pies, sino entre los amorosísimos brazos y en el encendido Corazón de Jesús. A esto deben ser exhortados los hombres, por los párrocos y los predicadores en el templo, y á esto íes deheu exhortar con la irresistible voz del ejemplo y del cariño, las madres y las hermanas y las esposas y las hijas en el santuario del hogar. Bendición de la primera piedra de la capilla y Casa salesiana de Ivrea El 9 de mayo fué día de gran fiesta para la Casa salesiana de Ivrea. El limo. Sr. Eichelmy, obispo de la diócesis, acompañado de su Vicario General y de del Arcediano de la iglesia catedral, se dignó hacer solemnemente la cere-monia de la bendición y colocación de la primera piedra de la capilla del Colegio salesiano y de un cuerpo de edificio contiguo á ella. El Eevmo. Sr. Don Eua, que con motivo de esta solemnidad se hallaba allí, leyó el acta de la colocación de la primera piedra, y luego fué colocada con las ceremonias de estilo, juntamente con una medalla, en la primera piedra. Terminada la función religiosa, se invitó á la reunión á un acto literario-musical, y como el mismo Sr. Don Eua expresara su profundo agradecimiento al limo Sr. Obispo de Ivrea y á su piadosa madre, de quien recibieron los Salesianos esta casa, y recordara que el Sr. Comendador Eichelmy, padre del ilustre Prelado, se complacía en asistir á las tiestas del Oratorio y en conducir con él á su hijo, el cual desde temprano se aficionó á Don Bosco y á su obra, Monseñor, lleno de humildad, contestó que no había sido más que un débil instrumento en las manos de la divina Providencia, á quien se debía todo honor y gloria. Haciendo luego memoria de los años de su infancia, añadió: ¡Quién se habría figurado entonces que en este lugar se hubiera de poner la primera piedra de esta capilla salesiana, que en este campo donde i de niño me entretenía en recoger flores, hubieran de echarse los cimiautos de una casa religiosa, destinada á la feli-¡ cidad de muchos niños. — 143 — Y ya que hablo del tiempo pasado, agregó el Obispo, permítaseme recordar años anteriores y volver con el pensamiento cuatro siglos atrás. Era una tarde de invierno cuando llegó aquí al hospicio contiguo á la capilla de San Antonio un desconocido á pedir hospedaje. Eatigado del viaje y enfermo, se echó á la cama, y poco después moría. Pero ¡oh portento ! apenas hubo expirado se vió allí una gran llama como de incendio. Corren los vecinos, se registran los objetos dól muerto y se observa que el (pie acaba de morir es un obispo irlandés llamado Tadeo, en cuyo proceso de canonización ahora mismo se trabaja. Este lugar, pues, vecino á la llamamisteriosa quedará bajo la protección del santo Obispo irlandés, y Dios quiera que en esta misma capilla llegue con el tiempo á erigirse un altar en su honor. La función concluyó con grandes vítores al limo. Sr. Obispo de Ivrea, á Don Bosco y á Don Búa. Gracias de María Auxiliadora Curación milagrosa por la intercesión de la S. Virgen. Habiendo por el espacio de más de veinte años padecido de unos ataques nerviosos que me hacían sufrir horriblemente, desahuciada por un médico y no sabiendo qué hacer, en la aflicción en que me encontraba, recurrí á la protección de la Virgen. Empecé un ejercicio de oraciones, por un año, y á los pocos días de empezar me encontró completamente curada, siu haber tomado medicina alguna. Llena de agradecimiento á tan celestial Señora, hago público este portentoso mi Cooperadora Sa lesiona. Lima, 29 de Marzo do 1893. • * María abogada nuestra. A fin del año p. p. unas personas se aprovecharon de un descuido mío para perjudicarme notablemente en mis intereses. En tan crítico momento, viéndome á merced de mis enemigos sin que pudiera hacer valer mis derechos ante la ley humana, me dirigí á nuestra Madre y Abogada la Virgen Auxiliadora con la promesa, si me favorecía, de dar una pequeña limosna para su Santuario y de publicar la gracia en el Boletín Salesiano. Pues bien, la Virgen se dignó escucharme, disponiendo que los mismos promotores deí conflicto fueran causa de mi defensa. Agradecido, entrego la pequeña limosna á mi Sr. Párroco y envío esta con el deseo de que se publique á mayor gloria de nuestra Abogada la Virgen Auxiliadora. Bahía Blanca, 19 ele Junio de 1893. José Joaquín Ciandi. z • iVi TÍ iiii.i 111 11 i i i 111111111111111111111111 1111111 BARCELONA. Oratorio de Hostafranehs. Barcelona (Hostafranehs), 13 de Agosto de 1893. Sr. Director del Boletín Salesiano: Muy Sr. mío y hermano en el Señor: Hoy hemos concluido el curso académico, y tengo la satisfacción de participarle que, gracias á Dios, se concluyó con una función muy lucida. Me refiero á la solemne repartición de premios á los alumnos más distinguidos por su buena conducta y aplicación al estudio, entre los 600 que acuden á nuestras escuelas. Nada le diré de los preparativos, los adornos con que estaba engalanado el patio de la casa, el efecto producido por los cantos y la música, la inmensa concurrencia de personas de toda clase y edad, la alegría de los niños, etc… Tan sólo le advertiré que todo aquel conjunto de cosas, personas y demás circunstancias de tal modo alucinaba mi espíritu que parecíame asistir á una de las academias que muchas veces presencié en los venturosos años pasados en el Oratorio de Turin. Junto con esta le envío un ejemplar del programa de aquella memorable velada. Todo fué ejecutado con perfección, y prescin-dindo de cada una de las composiciones, no puedo menos de hacer especial mención del discurso pronunciado por nuestro buen amigo el Sr. D. Luis Jordá. Este fervoroso católico, que tanto ama la Obra Salesiana, tomó como argumento de discurso el tema: « La felicidad de los pueblos. » Hizo un vivo bosquejo de los males que afligen moral y materialmente á la sociedad en general y en especial á la clase obrera; luego pasó á demostrar cómo la Iglesia ha sido en todo tiempo la única en remediar eficazmente dichos males con — 149 — sus admirables instituciones que atienden á todas las necesidades del hombre desde su nacimiento hasta la muerte. De este modo trató á su vez de la Congregación Salesiana y demostró cómo ella llena hoy día una verdadera necesidad en el pueblo por ser la más conforme al espíritu del tiempo y dedicarse al trabajo en un campo tan rico de mies cómo es el de la juventud pobre y abandonada. Los premios consistieron en su mayor parte en blusas, camisas, pantalones , etc., regalados al efecto por algunos fabricantes de esta capital, á los cuales he de dar públicamente las gracias más expresivas por su caridad, asegurándoles nuestra gratitud y la de todos estos niños. Particulares gracias debemos dar á nuestro amado Prelado el Exmo. Sr. Catalá, quien, conociendo las necesidades de esta barriada, nos regaló cien blusas para repartir á nuestros alumnos. ¡Qué María Auxiliadora pague con creces á todos! Al concluir el acto el Muy Iltre. Sr. Canónigo Dean Dr. D. José Casas, que en representación de S. S. Urna, la había presidido, improvisó un hermoso discurso en catalán encareciendo á todos los presentes que enviaran á sus hijos á nuestras escuelas; pues á más de ser gratuitas, proporcionan á la juventud sólida instrucción y cristiana educación. Felicitó á los premiados y los exhortó á seguir constantes en su aplicación y buena conducta; animó á los que no habían tenido premios, excitándolos á que imitaran el buen ejemplo de sus compañeros y procuraran conseguirlos en los exámenes del curso próximo. A todos en fin recordó que los premios concedidos por los hombres deben llamar nuestra atención sobre el premio que Dios N. S. otorgará á los que habrán practicado la virtud y observado los deberes de buen cristiano. Toda la prensa de esta ciudad habló de nuestra fiesta, publicando de ella detalladas y bonitas reseñas y manifestando la necesidad de que las personas caritativas faciliten con sus limosnas el desarrollo de esta Casa, á fin de que pueda extender más y más su benéfico influjo. Recuerdo aquí cómo prueba de agradecimiento el Noticiero Universal, el Diario de Barcelona, el Correo Catalán y el Diario Catalán. Dígnese, amado Sr. Director, saludar respetuosamente de mi parte á todos esos buenos Superiores, y en sus oraciones no olvide á su afino, hermano en Cristo. Q. S. M. B. Antonio Atme, Presbítero. SALESIANOS EN CIUDADELA DE MENORCA (Del Flgía Católico de 19 de agesto). Bienvenida. A las siete de la tarde del juóves de esta semana, llegaron á esta ciudad de Cindadela, procedentes de Mahou en donde habían arribado el mismo día con el vapor .l/cnor-quín, cincuenta y tres Salesianos dirigidos por el Rdo. P. Manuel llermida , Director de los Talleres de Sarria en Barcelona. Muy antes de su llegada, las calles de Alfonso Tercero y la de María Auxiliadora, estaban inundadas do personas deseosas de saludar y ver á los ansiados expedicionarios. Saliéronles al encuentro varios coches, conduciendo al M. I. Gobernador eclesiástico, al Sr. Alcalde, una Comisión de la Junta de obras de la nueva iglesia recien edificada y otra Comisión de jóvenes pertenecientes al Oratorio Salesiano. Al encontrarse cerca de la población se apearon los Salesianos, entrando en la ciudad entre los alegres acordes de su misma banda de música, dirigiéndose con el acompañamiento de un gentío inmenso y al son de un animado paso doble á la casa donde se hospedan, propiedad de nuestro queridísimo amigo y celoso sacerdote Reverendo D. Federico Pareja. Dicha casa juntamente con la calle, están desde aquel día muy adornadas con colgaduras, ramos y banderas, ostentándose en una de las ventanas del referido edificio un precioso cuadro con la simpática figura del venerable Don Bosco, fundador de la Congregación Salesiana. Luego que la banda de música terminó su tocada frente al lugar mencionado, diéronse tres alegres vítores á María Auxiliadora, á Don Bosco y á los Salesianos, que fueron contestados con entusiasmo por el pueblo ciudadelano, que parecía haberse aglomerado todo en masa en aquel sitio. Constituidos en el término de su viaje, so les sirvió acto continuo un abundante refresco, obsequio debido á la generosidad de una persona bienhechora. Consolador espectáculo. Muy bello y edificante es lo que está sucediendo en esta ciudad, con motivo de la visita con que nos han honrado estos hijos de D. Bosco. Todos los buenos Ciudadelanos muestran la mayor solicitud para obsequiar cumplidamente á sus huéspedes simpáticos, acudiendo con interés á enterarse de cuanto necesitan, á fin de satisfacer sus deseos y hacerles más grata su permanencia entre nosotros. Cindadela ha comprendido que se trata de hacer bien á unos pobrecitos artesanos, huérfanos en su mayor parte; á unos obreros que al amparo de la Religión y bajo — 150 — el cuidado de los celosos sacerdotes del Instituto Salesiano, se dedican á los oficios de carpintero, zapatero, sastre, tipógrafo, herrero y otros, demostrando en su actitud y finos modales que los distinguen; ser unos jóvenes que en su tiempo serán buenos y honrados ciudadanos. Los Padres Salesianos desvían al futuro vago ó malhechor de la senda por donde camina inevitablemente al presidio y lo colocan en aptitud de ser útil á si mismo, á su familia y á la sociedad en las honradas labores del artesano inteligente y moral; le quitan de la mano el puñal y la botella del aguardiente, para sustituirlos por las herramientas productivas de los oficios mecánicos. Así se educa á los pueblos y se libra á las naciones de la anarquía y del caos. Hemos oido muchos discursos sobre la edución de la clase obrera; pero los hechos se lian encargado de demostrar que sólo las corporaciones religiosas poseen el secreto de saber realizar la verdadera moralización de los obreros. Así quisiéramos ver á todos los artesanos: personas laboriosas y bien educadas; fieles á los deberes que tienen para con Dios, cou-sigomismas y con los demás. Estos tales bien merecen los elogios de las personas sensatas y los aplausos de los pueblos, que al verlos no pueden menos de sentir por ellos afectuosas simpatías y entrañable cariño. Poseída de estos sentimientos, se halla Cindadela respecto de los Salesianos, porque admira en ellos aquellas cualidades: esto mismo movió á nuestra ciudad á alzarse como en masa, para hacer un entusiasta recibimiento á estos honrados hijos del trabajo, y este concepto que tiene de ellos en unión de su carácter de huérfanos, hace que el pueblo ciudadelauo los hospede con sumo gusto, considerándose muy honrado con su visita. Interpretando, pues, los sentimientos de nuestro pueblo natal, enviamos desde las columnas de El Vigía la más afectuosa bienvenida á nuestros’ queridos y apreciables huéspedes. Bendición del Santuario. Al anochecer del juéves de esta semana, después de la llegada de los Salesianos a esta ciudad, el M. 1. Sr. Gobernador eclesiástico, Dr. D. Lino Singla, acompañado del señor Maestro de ceremonias de la Catedral y de otros varios señores sacerdotes, procedió á la bendición solemne de la nueva iglesia dedicada á María Auxiliadora. Terminada la bendición, se colocó sobre el altar un hermoso cuadro de la Virgen bajo aquella advocación, permitiéndose después al pueblo la entrada en el precioso templo, donde puestos todos los concurrentes de rodillas, cantóse una bellísima Salve con acompaña miento de la orquesta de Santa Cecilia del Oratorio. Las condiciones artísticas que tiene esta nueva iglesia, junto con la profusión de luces que la iluminaban y la circunstancia de ser el primer acto de culto religioso que en ella se celebraba, daban al acto un aspecto por demás agradable y edificante. En la mañana de ayer, primer día del triduo, celebróse en la referida iglesia la santa Misa, haciéndose en ella la adoración del Santísimo en virtud del Indulto de Su Santidad. Este mismo acto lo hizo también el M. I. Sr. Gobernador eclesiástico, quién distribuyó el Pan de los ángeles durante el santo sacrificio á la mayor parte de los jóvenes Salesianos, los cuales se acercaron á la sagrada Mesa con una actitud tan piadosa, que edificaron á cuantos presenciaron el acto. Los mismos Salesianos cantaron durante la Misa unos bellísimos motetes con acompañamiento de armonio y de violines. Por la tarde, á las siete, después del solemne canto del Trisagio, ejecutado por los mismos jóvenes Salesianos, el Lie. D. Pedro Molí, Cura-Ecónomo de la parroquia de la Catedral, ocupó la sagrada cátedra del Espíritu Santo, pronunciando un bellísimo sermón sobre la inauguración del nuevo templo dedicado á M. Auxiliadora. La nueva iglesia estaba atestada de fieles, quienes recibieron de rodillas al final de esta función la sagrada bendición con Su Divina Magestad. Hoy sábado y segundo día del triduo, á las diez, se ha cantado Misa solemne en honor de la Santísima Virgen, siendo celebrante el Edo. P. Director de la Casa de Sarriá. Con admirable ajuste y hábil interpretación , báse ejecutado una bonita partitura del repertorio Salesiano, dominando en ella un sabor religioso de muy buen gusto. Al anochecer de hoy mismo, se han cantado solemnes Completas, en preparación á la fiesta principal de María Auxiliodora, que debe celebrarse mañana. A causa de que sería insuficiente el local de la nueva iglesia, para contenerá los fieles que en el día de mañana, quisieran asistir á los Oficios divinos que en dicha iglesia debían celebrarse, se ha acordado recientemente se celebren dichos Oficios en la santa iglesia catedral. En consecuencia se ha dispuesto hacerse la bendición de la imagen de María Auxiliadora después del canto de Tercia, siendo á las diez la Misa solemne cantada por la orquesta de los Talleres Salesianos de Sarriá y el sermón ya anunciado. Por la tarde se hará á la hora anunciada la traslación de dicha imagen desde la Catedral á nuestra iglesia, verificándose con este motivo una lucida procesión. Visitas de nuestros huéspedes. En la tarde de ayer los Salesianos fneron á visitar el Seminario al son de un alegre — 151 – paso doble, tocando una bonita pieza dentro del jardín de dicho establecimiento, después de haber recorrido sus varias dependencias. Dirigiéndose inmediatamente al Palacio E-piscopal, en cuyo jardín tocaron también una bellísima pieza, que fué muy aplaudida por la muchedumbre que le escuchaba con sumo gusto. Al salir de Palacio fueron á obsequiar con la música al Sr. Alcalde, después á D. José de Olives, como miembro de la Junta de Obras de la nueva iglesia y uno de sus principales protectores. En la tarde de hoy ha salido la misma banda de música, con el objeto de obsequiar con sus escogidas piezas al M. I. Sr. Arcediano de esta Catedral, Presidente de la Junta de la nueva iglesia, á D. Javier de Despujols y á D. Francisco Piris, miembros de la citada Junta y protectores todos de la referida Obra. En todas partes han recogido los Salesia-nos entusiastas aplausos y felicitaciones por lo bien que desempeñan piezas musicales de indisputable mérito. El pueblo los sigue y acompaña, ávido por deleitarse percibiendo las gratas armonías de dicha banda de música. El carácter de dichos jóvenes no les permite hacer serenatas por la noche, lo cual ha hecho, que cumplieran este deber de cortesía para con las Autoridades y personas bienhechoras, obsequiándolas con sus bellísimas tocadas. • • • Gran fiesta de Maria| Auxiliadora en Cindadela de Menorca. El domingo último, veinte de Agosto, fué para Ciudadela día de inmenso júbilo, de gratísimas emonciones y de indescriptible animación. El éxito que han tenido las fiestas celebradas en esta ciudad, con motivo de la solemne inauguración de la iglesia dedicada á María Auxiliadora , ha superado los deseos y presentimientos de los más optimistas. Fué una idea feliz aplaudida por todos estos habitantes, el acuerdo de celebrar la función religiosa eu la santa iglesia catedral, en sustitución de la propia iglesia de María Auxiliadora, demasiado reducida para semejantes festividades. Con esta circunstancia, pudo asistir á los divinos oficios gran parte de estos habitantes, que deseaban vivamente tomar parte en la gran fiesta dedicada á María Auxiliadora. Era de ver el bellísimo espectáculo que presentaba nuestra Catedral, estando completamente atestada de fieles, mucho antes de comenzar la función religiosa. función religiosa. Ésta tuvo principio con la bendición solemne de la nueva bellísima imágen de la Virgen, que dió el M. I. Sr. Gobernador eclesiástico de esta diócesis. Fueron el padrino y la madrina en este hermoso acto D. Francisco Javier de Despujol, donante de la preciosa imágen, y Da Ascensión Metz viuda de Garrió, madre política del Sr. de Despujol. Acto seguido comenzó el santo Sacrificio, siendo celebrante el M. I. Dr. D. Antonio Sintes, Canónigo Penitenciario de esta Catedral. La orquesta y un buen coro de voces de los niños asilados en los Talleres de Sarriá, ejecutaron una hermosa partitura de su repertorio, interpretando con acierto dicha composición. Después del Evangelio ocupó la sagrada cátedra el joven presbítero Dr. D. Gabriel Vila, pintando con vivo colorido la alegría en que rebosaba Ciudadela, por la erección del nuevo templo y la circunstancia de verse honrada con tal motivo, con la presencia de algunos Padres Sale-sianos y un número considerable de jóvenes educados bajo la dirección de aquéllos en Sarriá. Mostró como María Santísima había sido desde los albores del catolicismo la gloria, la alegría y el honor del pueblo cristiano, mereciendo en consecuencia ser saludada con las varias fases de la historia, en donde se nota particularmente la poderosa intervención de la Virgen como Auxiliadora de los Cristianos, llegó por último á la grande obra de D. Bosco, demostrando como las bendiciones de Dios y de su Santísima Madre habían caído en abundancia sobre ella, y así los hijos de ese benéfico Instituto se habían derramado por todos los ámbitos del mundo, llevando su caridad inagotable por doquiera y albergando á tantos desamparados de la fortuna. Terminó el orador su entusiasta discurso, pidiendo gracias á la Virgen por los señores iniciadores y cooperadores de la obra del nuevo templo, por la obra de Don Bosco y los jóvenes venidos á esta ciudad y por todos estos habitantes, llenos de amor y entusiasmo para honrar á la Virgen. La banda de música salesiana tocó en algunos intermedios del Santo Sacrificio, rompiendo con los majestuosos acordes de la marcha real en el momento de la elevación de la sagrada Hostia. ¡ Espectáculo sublime y consolador todo lo que la Religión inspira, bendice y eleva el corazón del hombre á los altos ideales! Ocupaban un puesto de distinción, presididos por el Rdo. Padre Sa-lesiano D. Manuel Hermida, los individuos de la Junta de obras de la nueva iglesia. Conferencia. Por la tarde, conforme se había oportunamente anunciado, se llenó de fieles la iglesia de San Agustín, para escuchar la palabra del referido Padre Salesiano. Comenzó el acto con el canto de un bellísimo motete, desempeñado por los mismos jóvenes sale-sianos, con acompañamiento de órgano. Después de leído un capítulo de la vida de — 152 — D. Bosco, por uu jovencito novicio de la misma Congregación, quién con voz clara y sonora cumplió su cometido, el Sr. Director de los Talleres de Sarriá, expuso á su numerosísimo auditorio el origen y desarrollo de la admirable y providencial obra del venerable Don Bosco. Dió gracias á las Autoridades eclesiásticas y civiles y á todos estos habitantes, agradecido por las grandes demostraciones de afecto y cariño de que habían sido objeto los hijos de Don Bosco durante su permanencia en esta ciudad, no dudando en afirmar que tal vez en parte alguna de España habían tenido un recibimiento igual y habían recibido mayores pruebas de aprecio, como en esta honrada y religiosa ciudad de Menorca. Terminada la conferencia, labanda tocó una bonita pieza, mientras se hacía una colecta dentro déla misma iglesia en favor de la Obra salesiana, que según nós consta produjo buen resultado. Con el cauto de uu precioso Tantum ergo y la bendición con el Santísimo, dada por el mismo Padre religioso, dióse por finalizada esta otra agradable función. Procesión. A las siete de la misma tarde, organizóse una brillante procesión con el objeto de tr asladar la nueva imágen de María Auxiliadora á su nuevo templo. Abrían la marcha los niños que concurren á la escuela del Oratorio salesiauo, seguían después los congregantes de San Luis con su propio estandarte, numerosas parejas de niñas vestidas de blanco y llevando flores en las manos, continuaban formando dos largas hileras la banda de música de los Talleres de Sarriá, grau número de particulares, entre quienes vimos personas de lo más selecto de Cindadela, en nobleza, letras y otros ramos sociales , la orquesta de Santa Cecilia del mismo Oratorio antes mencionado, el Rdo. Clero de beneficiados de la Catedral, con los del Concordato, siendo llevada en pos de ellos la preciosa imágen de María Auxiliadora, haciéndola guardia de honor los individuos de la Junta de obras de la nueva iglesia, presididos por los MM. Ilustres Señores Canónigos de esta Catedral, el Sr. Arcediano y Sr. Penitenciario. Cerraban la procesión el M. I. Sr. Gobernador eclesiástico revestido de preste y la M. I. Corporación municipal, presidida por su dignísimo Sr. Alcalde. Antes de salir de la Catedral, cantóse por la orquesta salesiana el bellísimo salmo Laudate pueri, entonando después la orquesta de Santa Cecilia el himno Ave Maris Stella, poniéndose en marcha la proeessión cantada la primera estrofa de este mismo himno. La procesión salió por la puerta principal de la Catedral, recorriendo después las calles del Santísimo Rosario y la de María Auxiliadora. Al llegar la procesión frente á esta calle, presentaba ésta uu aspecto verdaderamente sorprendente, por la multitud de luces que ardían, por los juegos de iluminación á la veneciana con que estaba adornado el edificio adjunto á la nueva iglesia, propiedad del Sr. Pareja, por la extraordinaria aglomeración de personas y la multitud de banderolas, guirnaldas y colgaduras. Cuando la imágen entró en su nuevo templo, la banda referida la saludó con los alegres acordes de la marcha real, disparándose al propio tiempo numerosos cohetes y haciendo brillar la calle con fuegos de Bengala. Toda la población, nos parece, asistió á este hermosísimo acto, pues toda la carrera estaba cubierta de expectadores, y las casas todas del tránsito ostentaban en sus ventanas vistosas colgaduras , como expresión de la alegría que inundaba todos los corazones. Eué verdaderamente esta fiesta que acabamos de reseñar, una explosión de entusiasmo y una manifestación evidente del interés que tienen estos habitantes, por tomar parte en las grandes fiestas de la Religión. Sí, Cindadela aún es católica, aún tiene fé y se entusiasma, con los actos explendentes del culto católico. Cualquiera que hubiera presenciado como nosotros aquella imponente manifestación, su espíritu habríase ensanchado de alegría exclamando con el ardor del más vivo entusiasmo; felices los pueblos que así saben obsequiar á María Santísima: no es posible que perezcan. La fiesta colmó los deseos de todos y por nuestra parte, complacidos en extremo, nos retiramos, enviando al cielo la más afectuosa expresión de nuestra íntima gratitud. El adiós. Así como los Ciudadelanos recibimos con alegría en el corazón y los brazos abiertos, á los religiosos Salesiauos y á los jóvenes asi-álados en Sarriá que acaban de visitarnos, con tristeza y sentimiento nos hemos despedido de ellos el lúues de esta semana. En la tarde de este día, después de haber recorrido algunas calles al son de su banda de música, acompañados de un gran gentío, salieron los Salesiauos de esta ciudad para el pueblo de Alayor. Durante su corta permanencia en esta ciudad, habían sabido ya captarse las simpatías de todos, por sus finos modales y conducta ejemplar, que forma en ellos como un sello particular, palpable á cuantos los tratan de cerca. Estos habitantes guardarán por mucho tiempo muy buenos recuerdos de ellos, habiéndonos hecho concebir su estancia entre nosotros, vivos deseos de tener establecida una casa dirigida por el espíritu de D. Bosco. Tal vez no sea esto un proyecto irrealizable: nos consta que no faltan personas celosas en esta ciudad que estudian semejante proyecto y están decididas á prestarle todo su apoyo. EL PATRONATO DE S. PEDRO EN NIZA. — 154 — A los hijos de Cindadela. ¡ Adelante pues! Dichosos los que saben emplear sus riquezas en bien de la humanidad ; dichosos los que contribuyen á moralizar al pueblo, instruirle y colocarle en el lugar que le corresponde. Mas, que en Cindadela exista esta necesidad de educar á la juventud que hoy se levanta, todos lo sabemos, porque es bastante conocido el olvido que en esta parte se nota, por la apatía é indolencia de muchos padres. No pocos hay por desgracia de éstos que creen lastimosamente que el dinero es Dios, y así no es raro ver como explotan á sus hijos, dedicándolos al trabajo por el sueldo que les ganan, sin pensar en infiltrarles las ideas de moralidad y Religión, que solamente pueden hacerlos felices. Urge, pues, si no queremos tener con el tiempo una generación pervertida, arbitrar medios para restaurarla, siendo quizá el más adecuado la instalación en esta ciudad de una Casa salesiana. La desmoralización de las masas, (pie en Europa está llevando las cosas á un desenlace sangriento y de completa disociación, viene tomando también en esta isla de Menorca un curso desagradable é intranquilizador. Sin moral podrá haber infinidad de goces más ó menos seductores y más ó menos fugaces; pero orden social, armonía entre los hombres, verdadera felicidad, de ninguna manera. Ojalá, pues, esta venida de los Salesianos á esta ciudad, haya sido el preludio del establecimiento de una casa ú oratorio, según su mismo espíritu. Entre nosotros la educación del pueblo, por punto general, deja mucho que desear. Por esto, comprendiendo tan grave necesidad , no faltan personas que quieran ver instalada semejante obra de moralización, para lo cual hay quien ha ofrecido gustosamente una buena porción de terreno, habiendo además muchas personas dispuestas á hacer cuanto puedan eu este sentido. Esta quizá ha sido la primera gracia que María Auxiliadora ha dispensado á los Ciudadelanos, agradecida á las manifestaciones del amor que le han dado estos días, haciendo que brotara de sus corazones un proyecto tan útil como plausible. Que Ella, pues, interceda delante de Dios para que, si es su voluntad, lo veámos convertido en hermosa realidad. Esperamos que nuestras palabras no caerán en el vacío, sino que encontrarán eco en todos los corazones nobles, que gracias á Dios abundan en Cindadela. LOS SALESIANOS EN ALAYOR Bien puede decirse, sin exageración alguna, que todo el pueblo de Alayor esperaba con ánsia la llegada de los anunciados viajeros. La ancha carretera que desde el pueblo conduce á Las Delicias, así como el espacioso paseo de San Pedro estaban, desde las primeras horas de la noche, materialmente atestados de curiosos; parecía un día de gran solemnidad; no hemos visto igual animación ni aún en el día de San Lorenzo, patrón de la villa. Los vecinos de las calles por donde debía pasar la comitiva habían invitado á sus parientes y amigos, y sentados á la puerta de sus casas, conforme á la vieja costumbre de Menorca, contribuían á dar mayor animación al espectáculo; hasta el astro de la noche parecía tomar parte en el general regocijo, enviándonos los pálidos rayos de su poética luz. A eso de las diez llegaban los coches al ya citado sitio de Las Delicias, donde les aguardaban las Autoridades eclesiástica y municipal, algunos individuos del Rdo. Clero de la parroquia y otras muchas personas. Apeáronse los expedicionarios y emprendieron la marcha en dirección al pueblo , seguido por el numeroso concurso que había acudido á esperarles, tocando la banda un alegre y marcial paso doble. Al llegar frente al Círculo Católico, un grito de entusiasta y cordial bienvenida resouó por el espacio, yendo á repercutir en los corazones de todos los concurrentes. El amplio salón de la mencionada Sociedad, convertido en refectorio, ofrecía un buen golpe de vista á la llegada de nuestros simpáticos huéspedes; la animación era general; los socios que habían acudido á recibirles, se apresuraban á obsequiarles con verdadera cordialidad, como si se tratase de antiguos amigos separados por accidentales distancias, pero fuertemente ligados per el parentesco espiritual de las creencias y de los sentimientos; ellos, por su parte /nos contaran las incidencias de su viaje á Menorca, la cariñosa hospitalidad que habían encontrado en Cindadela, á la cual se muestran muy agradecidos, etc., etc. Fiesta religiosa. A las siete y media de la mañana del mártes celebró el Rdo. D. Federico Pareja la misa de comunión, acercándose los Sale-sianos á la Sagrada Mesa con un fervor que edificó á cuantos presenciaron el acto, y del cual hemos oído hacer merecidos elogios á muchas personas. Ofició en la misa mayor el Rdo. P. Don Manuel Hermida, Director de los Talleres Salesianos de Sarriá. La espaciosa nave — 155 —■ central de nuestra parroquia estaba completamente llena de fieles, y en las laterales veíanse también á muchos hombres que, á pesar de ser día de trabajo, habían acudido á presenciar la solemne función. Del gusto y afinación con que cantaron los Salesianos, así como del ajuste y precisión de su orquesta, hacen elogios cuantas personas tuvieron el gusto de oirles. Por la tarde, después de las solemnes vísperas, tuvo lugar la procesión de Octava de la Asunción de Nuestra Señora, que estuvo extraordinariamente concurrida, y en ella temó también parte principalísima la banda salesiana, tocando algunas escogidas marchas, y alternando con la Eda. Comunidad en el canto del Ave Maris Stella. El besa manos con que terminó la función fué amenizado por los acordes de una preciosa marcha triunfal, ejecutada por la banda. Por la noche, el Edo. P. Director explicó desde el púlpito, en una familiar conferencia, el origen, el carácter y las tendencias de la benemérita Obra Salesiana, y los medios de que se vale para la propaganda. Algunas horas después, y á pesar del natural cansancio, los infatigables músicos entretenían gratamente al numeroso pueblo que llenaba le plaza de la Constitución y calles adyacentes, con las preciosas composiciones musicales que con verdadera brillantez ejecutaron. Despedida. La despedida que en la mañana de hoy hemos presenciado ha sido una muestra elocuente de las simpatías que en el corto tiempo de su permanencia entre nosotros han sabido conquistarse; por todas partes se oyen elogios de su buen comportamiento, y sobre todo, de sus arraigadas convicciones católicas. ¡Bendiga el Señor á esos honrados hijos del trabajo que en esta época de perversa y cobarde apostasia, hacen gala de su adhesión firmísima á las enseñanzas de nuestra Santa Madre la Iglesia, dándonos á todos un elocuente ejemplo digno de imitación ! ¡ Ojalá que la Institución Salesiana logre arraigar también en nuestro suelo y producir en él los frutos de bendición que le son inherentes, y que hemos tenido estos días el gusto de presenciar! Desaparecería aquí la maldita semilla revolucionaria que tantos estragos causa en los corazones y en las inteligencias de nuestra juventud, y volveríamos á gozar, como en mejores días, del reinado social de Jesucristro. ¡ Quiéralo Dios: (El Mahonés, 26 de agosto). Bibliografía Historia de la Pasión de Jesucristo , escrita por el Sr. Pbro. Don Miguel Míe , de la Eeal Academia Española. Grande ha sido el aplauso con que la prensa ha saludado esta nueva obra coit que se ha enriquecido la literatura religiosa de España. No vacilamos en calificar esto libro do la perla de la literatura ascética moderna, dice La Vcu de Catalunya; ocupará puesto de honor en la grande empresa del renacimiento católico, á juicio de la Revista Contemporánea. Y sin hacer mención de otros cumplidos elogios tributados por el Diario de Barce-lona, La Ilustración Católica, La Unión Católica, El Correo Español, La Epoca, el Católico Balear, etc., nos limitaremos a reproducir los siguientes : Aunque el asunto de este libro es el más tratado y estudiado por los escritores ascéticos, el plan y la manera como se desenvuelve en la Historia de la Pasión son completamente nuevos, y seguramente han de llamar la atención de cuantos lo lean. En verdad, habiendo querido D. Miguel Mir, como dice en la introducción de su libro, desenvolver la serie de los hechos históricos que formaron el drama de la Pasión de Jesucristo, el curso y desarrollo de las pasiones que en ella tomaron parte, y el plan de las miras de la Providencia divina que se realizaron en ella, se puede decir que si esta última parte ha sido generalmente bien tratada por nuestros escritores religiosos, las dos primeras, y en especial la segunda, dejan en ellos mucho que desear, sobre todo si se tiene en cuenta la luz que ha venido á la historia del estudio de los documentos contemporáneos. Este vacío ha querido llenar el autor de la Historia de la Pasión de Jesucristo, y, á nuestro juicio, lo ha conseguido de tal manera, que estamos seguros de que cualquier persona que tome en sus manos este libre, no podrá menos de confesar, al acabar de leerlo, que nunca hasta ahora había formado idea tan clara como la que se da en él de la serie y conjunto de los acontecimientos que formaron el drama de la Pasión de Jesucristo, del cúmulo de pasiones miserables que en él se amontaron, y de la naturaleza de los caracteres de las personas que en él tomaron principalísima parte. En cuanto á la forma y estilo con que está redactado este libro, siendo el que lo ha escrito el académico de la Lengua autor de la Harmonia entre la ciencia y la fe, está dicho cuanto en este punto pudiera decirse. Por nuestra parte, añadiremos, sin — 156 — embargo, que la Historia de la Pasión de Jesucristo aventaja en el estilo á todo cuanto hasta ahora conocíamos de D. Miguel Mir (Semana Católica). . La obra reciente del sabio presbítero está escrita con igual galanura y pureza de estilo que todas sus anteriores producciones. Nadie presuma encontrar en la castiza prosa de Don Miguel Mir desenfrenado lirismo, ni entonación declamatoria, ni exuberancias ó pompas do fantasía; allí sólo reina la templanza y esa augusta majestad que campea en el amplio y robusto período del insigne autor de Los Nombres de Cristo. A él vuelve los ojos constantemente, y en las aureas páginas de Fr. Luis de León adivinó el secreto de la sublime sencillez , y recogió el copioso raudal de esas voces peregrinas y gráficas que exhalan virtud prodigiosa de atracción entre el que habla y el que escucha , y encarnan la imagen pintoresca y espontánea. El ideal artístico á que tiende el escritor mallorquín es la serena belleza clásica, exornada únicamente con honesta magnificencia, jamás alterada por agitado movimiento de entusiasmos, ni por cambio^ bruscos de color en el estilo ó de empuje en la dicción. Las cláusulas del libro del Sr. Mir brotan de su pluma con augusta uniformidad; todas resplandecen con la misma brillantez del mármol ; están entretejidas con frase limpia y castiza, y cinceladas y bruñidas con exquisito refinamiento… Acerca del fondo de la obra, solamente baste decir que si bien ante un asunto tan grandioso como la Pasión de Jesucristo no es dado á entendimiento humano interpretar toda la inefable realidad, cuanto las fuerzas del ingenio alcanzan á rastrear, aparece en la obra del insigue narrador. Por todo lo expuesto cumple advertir que la Historia de la Pasión de Jesucristo no está llamada á perecer en el naufragio común de cuanto nace de caprichos efímeros y de modas artísticas; vivirá para coronamiento de la gloria de su autor y para ostentación magnífica, de que, aun en tiempos tan contrarios á la piedad y al arte más levantado, se han escrito páginas dignas de nacer en el apogeo de nuestro arte y de ser rubricadas por los excelsos maestros pertenecientes al siglo de oro. (La Ciudad de Dios). .X’K Irrrrrn iiTTTi i tu 1111 n nun t rrn 111 nn m nu FRANGIA El Patronato de Niza. El Sr. abate Andró Dufaut, en su reciente obra titulada L’Église de Nice, ses Saint# et ses (Fueres da algunas noticias sobre el Patronato sobredicho, que reproducimos aquí acompañándolas con un gravado del establecimiento : « El fundador del Patronato de San Pedro es el célebre sacerdote Don Juan Bosco, cuya vida es un poema vastísimo de obras extraordinarias y en extremo maravillosas, por lo cual ha merecido se le llame el Sau Vicente de Paúl del siglo xix. Sus obras portentosas, considerados los medios de que disponía, nos obligan á exclamar: Ll dedo de Dios está aquí. (Enumera el autor en seguida las numerosas obras emprendidas por Don Eosco á beneficio de los niños pobres y abandonados.) , Necesario es reconocer en honor de la sociedad contemporanea que por muchos que sean sus errores, sabe admirar á aquellos que notablemente la sirven y tratan de levantarla de su extrema miseria. La caridad heroica la commueve, y por esto cuando Don Bosco le expuso sus projectos no le faltaron los aplausos ni las ofrendas. Mucho nos alejaríamos del objeto de este trabajo si quisiéramos analizar las obras admirables de este sacerdote, manifiestamente bendecido del Cielo. La Sociedad Salesiana, fundada por él, tiene casas en Europa, Asia, Africa y América. En Francia tiene doce ó trece, y son de notar las de Niza, Marsella, La Gran d’Hyéres, Saint Cyr de Provenza, Aix, Paris, Lille. La de Niza, la más antigua de las francesas, con un hermoso y grande edificio, educa internos y externos y tiene importantes talleres. Las ideas de Don Bosco sobre la educación, su sistema llamado preventivo, produce resultados indecibles y dignos de muy especial estudio. La consagración de los hijos de Don Bosco á los niños que educan es la más completa y abnegada que cabe, y de aquí que obtengan tan preciosos frutos, tantas adhesiones, y las vocaciones al estado eclesiástico sean cultivadas con éxito sin-suJ«r- . . , _ , El Patronato de Niza goza de estimación gneral, y últimamente ha establecido una sucursal en la parroquia del Puerto… ESPAÑA LA OBRA DE DON BOSCO Capítulo Ultimo. La iglesia de Maria Auxiliadora. — Carta del E. P. Rúa. — D“ Dorotea y D. Rinaldi, sucesor de Don Branda en la dirección de los Talleres de Sarriá. — Acto de caridad con las niñas de la casa de Santa Dorotea. — Enfermedad y muerte de Justita Un-zueta. — Vence las dificultades que se levantan contra la construcción del templo de María Auxiliadora. — Fundación del colegio del Santo Angel. — Grandiosidad del plan concebido por D“ Dorotea para la regeneración de la moderna sociedad. Una de las ideas que en los postreros años de su vida tuvo Da Dorotea, era dejar sólidamente cimentada su obra de Sarriá. Desde qne las Hijas de María Auxiliadora se establecieron en esta población, concibió Da Dorotea el proyecto de levantar una iglesia á María Auxilio de los Cristianos junto al edificio que ocupaban las religiosas. Carecía de recursos para la obra; y lejos de desmayar, ideó una solemne rifa, en la cual obtuvo tomaran parte y alcanzó la protegieran las primeras Autoridades de Barcelona, Su Majestad la Reina Regente, y hasta el Sumo Pontífice León XIII. Expusiéronse los lotes en los salones de la casa de la ciudad, que para este efecto consiguió le cediera el alcalde de Barcelona, que era aún el Sr. Marqués de Olérdola, Sr. D. Francisco Rius y Taulet. Con el producto de esta rifa y las limosnas de varios particulares emprendió Da Dorotea la fábrica del templo, cuya primera piedra colocó el Sr. Obispo de la diócesis el 24 de Mayo de este año de 1889, día en que se celebra la festividad de Nuestra Señora con el título de Auxilio de los Cristianos. El gozo que experimentó este día Da Dorotea fué verdaderamente excesivo. Ya desde aquella ocasión uno de sus más ardientes deseos fué ver terminada la iglesia. El P. Miguel Rúa, sucesor de D. Bosco en el gobierno general de la Congregación Salesiaua, no dejaba perder ocasión de agradecer á Da Dorotea el amor con que se desvivía por la prosperidad de la Obra Sale-siana en Barcelona. Al enviar á D. Aime para encargarse de la dirección del colegio de San José en la calle de Floridablanca, le entregó para Da Dorotea una carta, cuyo contenido es como sigue : < Turin, 10 de Octubre de 188á. — Señora Da Dorotea Cbopitea, Vda. de Serra. — lima. Señora: — Con la salida del querido P. Aime yo deseo hacerme presente á V., nuestra queridísima Madre, para presentarle nuestros respetos y asegurarla de nuestra viva gratitud por todo lo que ha hecho, hace y hará por los pobres Salesianos, hijos del inolvidable Don Bosco. He oído con mucho gusto la noticia de las obras de la iglesia de María Auxiliadora y de las escuelas de San José para los niños pobres del barrio de Hostafranchs. Esperamos que Dios bendecirá esas santas obras y que se verán pronto terminadas á mayor gloria suya y de María Auxiliadora y para salud de muchas almas. » Pasa luégo á notificarle cómo D. Branda por el mal estado de salud no puede por lo pronto regresar á Barcelona, encomendándole en las oraciones de D“ Dorotea y de las Señoras de la Junta. « Entretanto, » con tinúa, « enviaremos al Rdo. D. Felpe Ri-naldi á sustituirle, para que la casa de Sarriá y las obras dichas no tengan que sufrir retraso. Desde ahora yo lo recomiendo á la maternal bondad de V. y de las otras Señoras que de V. toman ejemplo y celo por las obras salesianas. » Vino en efecto el nuevo Superior, y vino algo preocupado, como era natural, por la carga, que so le ponía sobre sus hombros, de estar al frente de un establecimiento de la importancia del de Sarriá. Estaba por entonces D“ Dorotea tomando aguas, según costumbre, en los Pirineos. El primer cuidado de D. Rinaldi al llegar al término de su viajo, fué notificar á D“ Dorotea su llegada. Contestóle ella con una carta, en la cual manifiesta la grande actividad de su carácter y el cuidado maternal con que miraba por la salud de los hijos de Don Bosco. La carta decía así : « Rdo. P. Don Felipe Rinaldi. — Eaux Botines, 23 Julio. — Muy señor mío y estimado Padre: Tengo á la vista la suya del 14 del presente, por la que veo el bueu viaje que ha hecho V- y que tenía V. esperanzas de conseguir un buen personal para las casas de Sarriá y Barcelona, de lo que me alegro infinito; pues considero la mucha falta que hace en los dos establecimientos quien secunde á usted. » « Nosotros ya pensamos en marchar de aquí el 26 y pasar en Lourdes el 27, saliendo el mismo día para un pueblo cerca de esa, en donde nos quedáramos ocho días, y luégo á Sarriá, en donde espero ver áV. descansado de su viaje y ya con la obra del pequeño pensionado empezada, á fin de aprovechar el tiempo bueno antes que vengan las lluvias: mucho deseo llegar á esa para activar los trabajos : si es qne no se ha empezado aún, podrá V. ver al señor Segner, arquitecto, que en casa saben dónde vive, y quedar de acuerdo para todo. » « Celebraré que en toda esa buena comunidad no haya novedad ; y ruego á V. les dé mis recuerdos; yo en Lourdes delante de la Sma. Virgen pediré con más empeño que los otros días por los Salesianos, para que los ayude en sus trabajos. — B. S. M. S. A. y* S. S. — Dokotea Chopitea, Vda. de Serra. » « Ruego á V. mucho que en la escuela de San José se hagan vacaciones todo el mes de Agosto ; es costumbre en todas las casas religiosas: y á más, dar algo de reposo al P. Aime, que está atropellado y al presente más con los calores. » Llegada á Barcelona, « Fui, » dice D. Bi-naldi, « á visitar á la Sra. D“ Dorotea Chopitea, la que me recibió con finura y caridad, tanto que me sentí no poco animado para el desempeño de mi nuevo cargo. Al cabo de pocos días, » añade, « volví por segunda ! y tercera vez; mas la buena señora quiso I ponerme á prueba. » — 158 — La prueba, de que habla D. Rinaldi, fué esta. Al llegar á Sarriá, vió la necesidad que había de emprender ciertas obras, que ya su antecesor, el Padre Branda, tenía determinado comenzar. En vista de esto, dió principio á su plan. Da Dorotea estaba á la sazón entusiasmada con el colegio del Santo Angel y con el de San Josó, y en su ensanche gastaba las cantidades de que podía disponer. Admirada de que el nuevq Superior emprendiese obras en Sarriá, para las cuales le constaba á ella que el colegio no tenía fondos, y ella necesitaba los suyos para las del mencionado colegio de la calle de Floridablanca, un día sin preámbulos ni exordios acomete al P. Rinaldi con esta pregunta : « 4 Cómo es que emprende V. esa obra? » — « Francamente, » dice el Padre, « yo no había aún averiguado las cuentas de la casa: sin embargo contestó que me parecía do absoluta necesidad tal trabajo, y que la Providencia no me faltaría. » Y añade: « Ella sin otra cosa me dió á entender que era contraria, cómo ya lo había significado á mi antecesor. Lo mismo me repitió otro día hasta la tercera vez; de manera que yo no sabía cómo en tales circunstancias me había de portar. Pero á los pocos días sube D“ Dorotea á Sarriá, visita la nueva obra, pide el presupuesto de todo lo necesario para concluirla, y entrega en efectivo treinta mil pesetas. » En Octubre de este año de 1889 en el colegio de las Hijas de María Auxiliadora, al cual se ha dado el nombre de Casa de Santa Dorotea, se presentaron entre las niñas allí asiladas algunos casos de difteria.Indicó el médico la conveniencia de que se las despidiese : mas j, con qué ánimo debían desprenderse de ellas las compasivas religiosas, siendo así que las pobres niñas, unas por sor huérfanas, no tenían donde acogerse, y otras, por su edad, se exponían á evidente peligro? Sabe D“ Dorotea el apuro de la casa y la turbación de las religiosas; y en seguida pone á disposición de la Superiora la magnífica torre (casa quinta) que poseía en Sarriá : manda esterar todos los aposentos, a-bre todos sus armarios de ropa blanca, compra buen número de mantas, y dice: « Vayan allá todas las niñas sin llevar consigo cosa del colegio, á fin de que no lleven con ella la infección. » Con esto así las niñas cómo las Hermanas durante un ines disfrutaron de la torre, de su hermoso jardín y de mil comodidades do que en el colegio hubieran carecido, debiéndolo todo á la bondad y cariño de su buena madre D“ Dorotea. No es para pasado en silencio un caso de grande editicación ocurrido en este colegio de Santa Dorotea durante la permanencia de las educandas en la torre de Sarriá. He aquí cómo lo refiere la misma Superiora do la casa: « ¡Hoy la sagrada comunión, mañana al cielo! » « Estas dulces y conmovedoras palabras quedaron en esta casa cómo memorable recuerdo de la angelical educanda Justita Unzneta, tierna florecilla que el Señor quiso trasplantar á los jardines celestiales. » « Era Justita una de las primeras educandas de este colegio de Santa Dorotea, benignamente asilada por la generosidad de una de las hijas de Da Dorotea; niña graciosísima, de carácter pronto y vivo, de entendimiento despejado, de memoria sorprendente, tanto, que siendo, como era, de solos cinco años de edad, ya sabía todas las oraciones en castellano, y en latín, y casi todo el Catecismo; leía y escribía bastante bien y se ejercitaba 6n las primeras labores de costura y punto, por lo cual las maestras cifraban en ella las más halagüeñas esperanzas. Pero Dios tenía respecto de esta niña muy diferentes designios. La cruel enfermedad del garrotillo nos arrebató la amable criatura. » « Excusado es decir que no se perdonó medio ninguno para salvarla; mas fueron inútiles todos los cuidados y desvelos de las Hermanas, los gastos generosos de la señora que la protegía, así como los remedios enérgicos que indicaron dos reputados médicos. » « Desahuciada de los facultativos , sordo el cielo á tantos ruegos, se oía solo el llanto de las Hermanas y educandas. Otro grande apuro venía á completar la tristeza de todos. Por disposición severa del médico se acordó que se desocupara el colegio de Santa Dorotea, á causa de la misma enfermedad, declarada contagiosa. » « Aquí empero se manifestó una vez más la generosidad y bondad inagotable de la Excma. Señora y bienhechora de esta casa, D“ Dorotea de Serra, que interviniendo, como visible mano de la Providencia, como astro benigno entre las tinieblas de oscura noche, ofreció su torre á la disposición de las Hermanas de María Auxiliadora, é hizo trasladar y permanecer allá el colegio hasta ver disipado el peligro del contagio. » « No quedaron en casa más que algunas Hermanas y la querida enfermita. Entonces, perdida enteramente toda esperanza de su curación, un pensamiento asomó á la mente de la Superiora, el de proporcionarle la dicha de comulgar por primera vez antes de morirse. » « Preguntada la niña si le gustaría comulgar, « Ay, sí! » exclamó con el ardor del rostro y el brillar de los ojos, más que con las palabras, — « Ay, sí! quiero comulgar, » y añadió : « Hoy la sagrada comunión, mañana al cielo ! » « El señor Director enterado de la cosa y constándole que la niña estaba en disposi — 159 — ción de comulgar, la confesó y preparó él mismo para el grande acto. » « Por una casualidad la sagrada ceremonia tuvo que alargarse bastante; pero la eutermita, á pesar de sus indecibles padecimientos, permaneció tranquila y sosegada, repitiendo con gran sentimiento las fervorosas aspiraciones que iba sugiriéndole la Superiora que la asistía. » « Cuando finalmente la dichosa niña vió llegar á la puerta del cuarto al Edo. Sr. Director con el Santísimo Sacramento, algo de sobrenatural, se descubrió en aquel rostro encendido : se hubiera dicho que su alma vino á sus labios ansiosa de juntarse con su divino huésped. ¡Cuán gustosamente el buen Jesús tomaría posesión de aquella alma tan x inocente! Abrió la nina modestamente la boca ; sonriendo recibió el Eucarístico pan, y eu seguida, sin que hubiese que decírselo, bajó la cabeza, juntó las manecitas, cerró los ojos y permaneció buen rato inmóvil en devoto recogimiento. » « ¿ Qué pasó en aquel tierno corazón tan estrechamente unido con el Corazón de Jesús? Nadie se atrevería á descubrir el profundo arcano ; pero bien lo entendió quien se hallaba presente. » » El señor Director, después de haber llevado el Santísimo á la capilla , volvió á la enferma; y encontrándola todavía en su santo recogimiento, acercósele al oído, y le hizo repetir algunas breves palabras de acción de gracias; luego, admirado de tanta devoción y conmovido hasta las lágrimas, le hizo recomendar todas las personas más queridas, sus padres, bienhechores, Superiores y Su-perioras de la Casa y Congregación, las Hermanas, compañeras y demás personas; á lo que se prestó el caro angelito sin dar la menor señal de cansancio , ni malestar , si bien la enfermedad iba progresando rápidamente. » ■ « A todos los que la visitaban, á cuantos le preguntaban, contestaba sonriendo: « Hoy la sagrada comunión, mañana al cielo. » — Si le decían: « Justita, ¿quieres curarte? » — « No, no, » respondía enérgicamente, « quiero ir al cielo. » Nótese que este deseo de ir al cielo lo había manifestado desde los primeros días de su enfermedad, repitiendo á menudo estas mismas palabras: « Quiero ir al cielo. » , _ . . . . « ¿Eué profecía? La manana siguiente al dichoso día de su primera comunión, precisamente el día de la Purísima, aquella candida alma, entre los ángeles, remontaba su vuelo al trono del Eterno. Había vivido cinco años y meses. Conservó hasta el fin perfecto conocimiento, y lo que es también muy admirable, durante la enfermedad y en su última agonía se mantuvo siempre muy modestamente compuestay cubierta, arreglándose por sí misma, si acaso se le apartaba algo la sábana. » « Quedó su cuerpecito blanco como cera, desapareció de su rostro toda señal de padecimiento, quedando sus facciones hermosas y serenas como las de una niña dormida. Se la vistió de blanco y adornó con flores. Luégo toda la comunidad y el colegio acompañaron el cadáver á la iglesia y al cemen-tórÍ0A* _ , , . _________________ . « Un ano despues, teniendo que abrir la tumba, se abrió también el ataúd que encerraba el pequeño cadáver. ¡ Qué asombro al encontrar el cuerpecito no tan solo entero y conservado , sino tan blando y flexible, como de persona viva, y sus facciones idénticas é intactas! » « ¿Quién sabe, si la divina Eucaristía posesionada de aquel puro corazón, puso eu él la incorruptibilidad, al mismo tiempo que llevaba aquella alma bienaventurada á la eterna gloria f « ¡Adiós, Justita, ruega por los que tanto te han amado en esta tierra, á fin de que junto contigo participen de tu felicidad!! » Pero volvamos ya á nuestra historia de Da Dorotea: « Uno de los deseos más ardientes que cada día me manifestaba, » dice el P. Einaldi, « era el ver honrada á María Santísima bajo el título de « Auxilio de los Cristianos. » Ya había animado á mi antecesor para levantar una iglesia, y visto poner la primera piedra; pero cuando llegué yo, me manifesté poco favorable á trabajar en tan grande obra. Diríase que la buena señora tenía esta misión: pues tanto repitió sus súplicas y tanto solicitó, que obtuvo un segundo permiso de mis Superiores y mi promesa de trabajar en ella. « Sí, » decía, « María Santísima es el auxilio de los cristianos : y España, que tanto le debe, no será la última en tributarle este honor. » Al mismo tiempo que Da Dorotea honraba y hacía que otros honrasen también á la Santísima Virgen é invocasen su poderoso valimiento con Dios para bien del pueblo cristiano, trabajaba con celo siempre más encendido y con todas las fuerzas de su incansable actividad para proveer, en cuanto de ella dependía, de todos los medios posibles á la actual sociedad, próxima á una total descomposición y colocada al borde del irotundo precipicio. En cierta ocasión dijo al P. Superior de los Salesianos: « Estoy convencida de que si no se piensa en reformar la juventud obrera, nada podemos esperar de esta sociedad, que cada día va de mal en peor. Los viejos son viejos, y no cambian. Quisiera, pues, yo poner manos á esta obra desde la raíz. AJiora ya tenemos los Talleres Salesianos. Los niños que acuden á eHos, como entran ya grandecitos, es muy fácil que vengan ya tocados del vicio y perdida la inocencia. Don Bosco fundó escuelas. ¿Por qué no hemos de fundar una casa en que se los recoja desde niños, y se los disponge á la virtud, y se les den esta — 160 — dios proporcionados á su edad y á sus disposiciones? » Entre la edad de siete años, en que salen los niños de las Salas de Asilo, y la que están en disposición de aprender un oficio en los Talleres Salesianos, media un intervalo de cinco ó seis años: y Da Dorotea comprendía que en este tiempo los niños podian ser víctimas de la seducción y de los malos ejemplos de sus iguales ó mayores. Para poner remedio á este mal, había sugerido y alcanzado la fundación de la escuela de la parroquia de Santa Madrona, dependiente de la Junta de las Salas de Asilo y destinada á los niños que por su edad debían salir de ellas. Pero todavía no bastaba este colegio. Quería otro montado, que á la vez que en él los niños aprendiesen letras, tuviesen ante la vista varios oficios y artes mecánicas y también estudios propios de la carrera eclesiástica, á fin de que pudiesen abrazar esta cañera ó dedicarse á un oficio, según fueran las inclinaciones de cada uno. Tal fué el origen del colegio del Angel de la Guarda, que fundó dentro del recinto de los Talleres Salesianos, aunque con salas y patios del todo independientes. Está destinado á niños mayores de siete años, de cuya moralidad conste por un certificado de la escuela donde hubiesen estado y por el testimonio del párroco propio. Empezóse por dar en él la primera enseñanza, y se ha ido agregando algún curso de la segunda. Actualmente abraza ya dos cursos de latinidad. Con esto se obtiene uno de los principales fines de la Congregación Salesiana, que es el fomentar vocaciones eclesiásticas. « Cuando se concluyó el colegio del Santo Angel, » dice el P. Rinaldi, « presenté á Da Dorotea el prospecto que habíamos redactado. Aconsejó en favor nuestro algunas mejorías: y fijándose en algunas expresiones, que se podían interpretar como lisonjeras y honrosas para su persona, me mandó borrarlas, diciendo que nadie debía saber que ella había costeado aquel colegio. » Ya había proveído D“ Dorotea á los hijos de los obreros desde sus más tiernos años hasta el tiempo en que salen oficiales en alguna arte ó profesión, cuyo ejercicio les asegura la subsistencia para lo porvenir. Al mismo tiempo había logrado su objeto principal de criarlos en el santo temor de Dios y en la práctica de los deberes del cristiano, infundiendo en los dóciles ánimos de los niños el amor á la virtud y consolidando en ellos las máximas y verdades de nuestra religión sacrosanta. Pero todo esto no le satisfacía aún. La edad de los diez y siete ó diez y ocho años, en qne salen de los Talleres* Salesianos, es muy peligrosa, mayormente para jóvenes, que con tanto esmero han sido cultivados por religiosos, y estado libres de la comunicación y trato con compañeros de diferentes ideas y distinta edu cación. Aquí fué donde Da Dorotea manifestó lo vasto de su plan y lo perfectamente que lo había concebido en su totalidad, aunque la discreta señora lo iba realizando paulatinamente y por partes. ' Mientras la obra del colegio del Santo Angel iba adelantando , aunque experimentaba grande consuelo por la esperanza de abundantes frutos que había de producir con e.1 tiempo; sin embargo su corazón no sentía aquel completo descanso y reposo que produce la perfecta realización de un plan preconcebido. Estaba cierto día, conversando con el Superior de los Salesianos, satisfecha de ver cómo el colegio progresaba. Vuélvese á él D" Dorotea entre gozosa y triste, y le habla de esta manera: « Bien está cuanto hacemos : los Superiores lo aprueban ; pero falta aún pensar en la fundación de otros Talleres para los adultos más adelantados, que al llegar á la edad de los diez y siete años, logren con su trabajo y algunos ahorros formarse un pequeño caudal, hasta que al tiempo de tomar estado puedan con él dar principio á una familia cristiana, y conservar en ella y enseñar á sus hijos la piedad, la religión, el amor al trabajo y á la economía, y ser miembros útiles á la sociedad. Piénselo V. bien; y Dios nos ayudará para poner en ejecución esta obra. » Este era el ideal de Da Dorotea: tal era la extensión verdaderamente grandiosa de su plan. Proponíase tomar al hijo del pobre obrero, al huérfano y al desvalido desde la edad más tierna, y gradualmente irle formando hombre, hasta entregarlo á la sociedad hecho cabeza de familia, pero de familia morigerada, sin vicios, con hábitos y costumbres cristianas , libre de un cúmulo de necesidades ficticias, las cuales lejos de aguijonearla para el trabajo, la enervan, la inclinan á la ociosidad, y la crían envidiosa del bienestar material de las clases más elevadas, de las cuales se convierte naturalmente en furioso enemigo. Por desgracia la muerte atajó los pasos de esta grande economista cristiana, cuya sola rectitud natural y acendrada virtud le daban la solución sencilla y práctica de los problemas sociales más intricados, contra los cuales se estrella la humana ciencia divorciada de la fe y enemiga de Dios, forjando incesantemente nuevas teorías, sin querer reconocer que sola la práctica de la caridad cristiana es la que puede infundir resignación en el ánimo del pobre, y verdadera abnegación y desprendimiento en el corazón de las clases más acomodadas. Cea apicbacioa de la Autoridad Eclesiástica - Gerente JOSÉ GAIBIXO. Tunu, 18ÍJ3 — Imprenta Salesiana.