Mayo 1893

Boletín Salesiano. Mayo 1893 AÑO VIIL-N.’ 5. Publicación mensual. MAYO de 1893 – ‘ ’ – —- • – ‘ * t BOLETIN SALESIANO Quien recibiere á un niño en mi nombre, á mi me recibe. (Math. xvni.) Os recomiendo la ñinez y la juventud ; cultivad con grande esmero su educación cristiana ; y proporcionadle libros que le enseñen á huir del vicio y á practicar la virtud. (Pio IX.) Redoblad vuestras fuerzas á fin de apartar á la niñez y juventud de la corrupción é incredulidad y preparar asi una nueva generación. (Leon XIII.) ííllíl I II I Debemos ayudar á nuestros hermanos á fin de cooperar á la difusión de la verdad. (III S. Juan, 8.) Atiende á la buena lectura, á la exhortación y á la enseñanza. (I Timoth. iv, 13.) ñntre las cosas divinas, la más sublime, es la de cooperar con Dios E la salvación de las almas. (S. Dionisio.) El amor al prójimo, es uno de los mayores y más excelentes dones que la divina bondad puede conceder á los hombres. (El Doct. S. Franc. de Sales). —DIRECCION en el Oratorio Salesiano — Calle de Cottolengo N. 32, TÜRIN (Italia) )S>gJ— SUMARIO Homenaje al H.mo Sr. Don Luis Lasagna. Nueva expedición de misioneros Salesianos. Mes de María Auxiliadora. Corpus Christi. Roma: Fiestas salesianas en honor de SS. Léon XIII. Méjico — La obra Salesiana. ¡ Una limosna per amor de Dios! Perú — El pueblo y los Salesianos. España — Santander — Sevilla Historia del Oratorio de S. Francisco de Sales. uuuuu.uuuuuutiuuuu cccccccccccccccccccccccccccccccc TLOME2STA.JE AL ILMO. SR. DON LUIS LASAGNA —— El Io de Abril tuvo lugar en el Oratorio de San Francisco de Sales, en Tarín, un acto literario musical para cele brar la investidura episcopal del nuevo pastor de la Iglesia, el misionero salesiano D. Luis Lasagna. El patio principal de la casa adornado con exquisito gusto estaba como transformado en inmensa sala de espectáculo. La banda de música del Oratorio interno y del Oratorio festivo, que unidas al coro de cantores habían preparado hermosas composiciones destinadas á felicitar al querido prelado, ejecutaron con gran destreza bellísimas melodías. Varias composiciones en diversas lenguas llenas de delicados sentimientos, fueron la expresión fiel del gran cariño general al nuevo Obispo, y del entusiasmo de la concurrencia entera. Un recuerdo de familia : El limo. Sr. Lasagna, que había partido para América como misionero el año de 1876, volvió diez años después á Europa para tratar sobre las misiones con nuestros Superiores. Recibióle Don Bosco con paternal cariño y escuchóle con vivo interés, como quiera que amaba á los misioneros, según él mismo decía, como á las niñas de sus ojos, y distinguía con cierta preferencia, si calie, al que era uno de los más emprendedores y animosos. Cuando en 1886 se disponía el R . P. — 60 — Lasaría á regresará América, para continuar sus apostólicas tareas, llegado el díadel adiós, fué á despedirse de su Padre. Si las palabras del siervo de Dios las escuchaba con verdadera devoción cualquiera de sus hijos, el R. P. Lasagna, hacía entonces tesoro sagrado de sus sabios consejos , de su santa bendición y del postrer abrazo que debía recibir de 61 en la tierra. Estoy ya anciano, le dijo D. Bosco, y esta será la última vez que acá te vea;luego le dió una cajita, sin apariencias, atada con una cuerda. Esto es para I í, añadió. El R. P. Lasagna partió, y haciendo todo esfuerzo para cobrar ánimo se fué luego á la iglesia n’e María Auxiliadora á pronn-POiar sermón <>’G la fiesta de despedida, asistió á la solemne ceremonia, cu seguida tomó el tren y después se embarcó en el vapor. Hacía ya tres días que navegaba cuando atinó á tocar en eí ‘ bolsillo la cajita que D. Bosco le había dado, y cuyo contenido no había tenido entonces tiempo de ver. La abre y ve dentro una hermosa cadena de oro. ¡ Qué es esto ! Una cadena de oro para mí, cuando los Salesianos nada usamos de precioso, Retrato del Illmo. Sr. Dr. i?. LUIS LASACNA b’8|SP0 DE TRIPOLI. ¿y con qué fluí Era este un enigma. La guardó y, sin decir palabra , esperó que el enigma se lo descifrara la divina Providencia. Pasaron los años y la cajita era á la muerte de Don Bosco en 1888 como una reliquia del amado Padre. El R. P. La- sagna encarga entonces á uno de los sacerdotes que le auxiliaban en sus trabajos, que reúna todos los objetos que habían pertenecido á Don Bosco á fin de. conservarlos como se merecen. El sacerdote los recoge y examina, entre ellos la concebida cajita, que abre á su vez, mira la cadena y luego observa algo que no había reparado el B. P. Lasagna. Bajo la cadena había un colchon-cillo de algodón y bajo éste una tarjeta con el nombre del donante quien al mismo tiempo le expresaba en ella á Don Bosco que se la ofrecía para el segundo obispo salesiano. • Hola! ¡ conque el R. P. Lasagna será obispe»- So lo pregunta á él. __ -OÜ’ idea! ____ ‘ y entv’uces (lne significa esta tarjeta ?… En 1892 el R- <• Lasagna vino de — 67 — nuevo á Europa á hablar con el Rector General del Instituto Salesiano y tratar de la organización de nuevas empresas. Visitó á Roma y recibido en audiencia en el Vaticano, el Santo Padre habló detenidamente con él y luego le dijo: Quiero que seas obispo á fin de que tus trabajos sean todavía más eficaces en América. El R. P. Lasagna debió obedecer; comprendió entonces la significación del regalo de Don Rosco, encargó la cadena á América, y el día de su consagración la ostendaba al pecho como recuerdo muy preciado del amado Padre. Nueva expedición de misioneros salesianos El adiós en el Santuario de María Auxiliadora. El 3 de abril la iglesia de María Auxiliadora vestida de gala y rebosando de gente celebraba una ceremonia ya muchas veces repetida en Turín, pero que parece siempre nueva y cada vez más simpática y conmovedora. Esta ceremonia era el adiós que treinta salesianos daban á su patria, la dulce plegaria que antes de partir hacían en el Santuario de su augusta Madre y protectora, la bendición solemne que recibían de Jesús Sacramentado, el abrazo efusivo de sus amados compañeros y superiores. No es. fácil expresar el interés y piadoso recogimiento con que el auditorio oyó las palabras del jefe de esta expedición, el misionero que después de 16 años de trabajos apostólicos en América, elevado ahora á la dignidad episcopal, por especial llamamiento de S. S. León XIII, vuelve al campo de acción con nueva falange de obreros, á continuar la labor emprendida, á darle nuevo impulso y dilatarla en lo posible para la salvación de las almas. El limo. Sr. Lasagna expuso con gran elocuencia y claridad la importancia de la obra salesiana, las bendiciones con que el Cielo la protege y la acción visible de Dios en ella. Todo el mundo estaba pendiente de los labios del prelado, que al vigor de su discurso unía la importancia de su personal trabajo como quiera que hablaba de lo que había visto, y de lo que había participado y precisamente cuando ya so disponía á partir para continuar con heroica abnegación la obra de más sublime sacrificio. Entre tanto sus hermanos y auxiliares habían tomado lugar en el presbiterio, acompañados del Rector General, Don Rúa, y demás Superiores del Instituto. Concluida la predicación, dió la bendición con el Santísimo el mismo limo. Sr. Lasagna, y luego dió á los misioneros el •más tierno y efusivo adiós el Revino. Sr. Arzobispo en un discurso conmovedor de hacer brotar las lágrimas de los circunstantes. Por fin, recibido el abrazo de despedida y entre las aclamaciones y votos que por su felicidad hacía todo el mundo, salieron de la iglesia y de Turín para irse á embarcar en Géuova. ¡ Qué el Cielo los proteja! . —. • ana . . «as» . . ^aa . . . aa* . . MES DE MARIA AUXILIADORA El 23 de abril comenzó en la iglesia salesiana de Turín el mes consagrado á María Auxiliadora. Entre los venerandos santuarios dedicados á la Madre de Dios y santificados con su presencia, que son como palacios de refugio para los pobres pecadores y fuentes maravillosas de prodigios y bendiciones inagotables, uuo de los más simpáticos y renombrados es, sin duda alguna, el edificado por su siervo Don Bosco. Muchos son los fieles que llegan allí 6 pedir gracias particulares á la Reina de los Cielos, muchos los peregrinos que van á cantar sus alabanzas y á implorar su clemencia, y que se retiran con el corazón henchido de gozo con los dulces consuelos y abundantes favores de la bondadosa Madre, que jamás deja de corresponder generosamente á los obsequios que se le hacen. Y ya que no á todos nos es posible llegar al santuario augusto de María Auxiliadora, unámonos á lo menos en espíritu á los cristianos de todas edades y condiciones que van á presentarle los — GS — más rendidos homenajes. Visitemos devotamente algunos de los santuarios dedicados á María, entonemos allí místicos cantares y saludémosla con las más hermosas oraciones. Pero esto no basta. El más valioso ramillete que podamos ofrecer á nuestra Madre celestial es santificar nuestra ocupación dlhria para ofrecerla á ella ; de suerte que recemos por María, suframos por María, trabajemos por María y hasta paseemos por María. Hay varios modos de honrar á María basados en esta idea. Hay él de las personas ocupadas. Si no tienen tiempo para ir á un santuario consagrado á María, pero tienen buena voluntad, con dirigirle breve súplica al levantarse por la mañana, con ofrecer á gloria suya los quehaceres y cuidados del día, con poner mayor empeño en evitar las faltas habituales, con entremezclar tal cual pensamiento piadoso al trabajo, con rezar una parte del santo Rosario á esta intención, ¡qué hermoso ramillete se puedo ofrecer á la divina Señora! Hay el de las afligidas. ¡Qué oloroso jardín de flores es la tribulación sufrida cristianamente y ofrecida de corazón á María Auxiliadora! No hay terreno que las produzca más bollas que el que ara y cava por su propia mano el Señor con el hierro de las aflicciones y fecundiza con el rocío de nuestras lágrimas. Espinas le parecen al desconsolado mortal sus penas vistas desde aquí; pero se engaña, que son las más hermosas flores vistas desde el cielo. Abrazar, pues, con más ardor la cruz, repetir los actos y protestas de conformidad á la voluntad de Dios, callar ante el genio duro, ante la sinrazón, ante la lengua maldiciente, ante la persecución injusta, es presentar al altar de María las flores que ella más ama, las que la hicieron en su vida Madre de dolores y en el cielo Boina de los Mártires. Hay el de los enfermos. Sí, que hasta los pobres enfermos pueden cosechar flores en abundancia en el lecho de su triste enfermedad. Quizá en ninguna parte pueden cogerse más estimables. Una imagen de María colocada enfrente de la cama ; unas miradas frecuentes á esta imagen bendita, acompañadas de filial suspiro del alma al original viviente que está en los cielos; unas breves jaculatorias que apenas hagan mover los labios del paciente, pero que de seguro moverán á compasión las tiernas entrañas de María ; todo eso, y alguna mayor paciencia en la enfermedad, alguna mayor resignación en la hora del dolor, alguna mayor resolución en tomar por Dios las medicinas, alguna exigencia menos para con los encargados del penoso cuidado... hé ahí un ramillete muy grato á María Auxiliadora. Hay el de los que no satén. Hay personas sin letras, que en su inocente sencillez se figuran que no han de ser aceptas á Dios y á la Virgen Santísima sus pobres oraciones, porque no saben dirigirlas en el estilo elegante y- galano de los sermones y devocionarios. ¡ Pobres almas! tal vez las más preferidas del Cielo. No se sirve á Dios con muchas letras, por gjás que ellas sean en sí muy buenas, sino con mucho amor. No las frases elocuentes penetran las nubes, sino las que lanza la fervorosa devoción. El Rosario, por ejemplo, basta para hablar y regalarse con María. Hay uno sobremanera económico. A quien todo esto pareciera aún demasiado sería de proponérsele una forma económica sobre toda ponderación. Consiste en no añadir cosa nueva á lo que se hace cada día, ni un avemaria más, ni una jaculatoria; pero sí renovar lo común y habitual, sacarle á eso viejo el lustre de nuevo. Rezar lo mismo, meditar lo mismo, pero con nueva exactitud, con nuevo esmero, con nueva limpieza de polvo y paja, esto es de nuestros defectos cotidianos. El pobre tan pobre, que no tiene más que un traje, saca el día festivo el mismo que usa los días do labor; pero le quita el polvo de la semana, para siquiera con el aseo honrar la solemnidad. Haced por lo menos esto, y la Virgen os lo agradecerá. Hay por último otro homenaje más singular y en cierto modo negativo. Se puede aún honrar á María no ya haciendo algo, sino dejando de hacer. La cosa es muy sencilla. ¡Vais durante el año al teatro? Sin que sea plausible la costumbre, pues que no os sintierais con fuerza para dejarla, no vayáis los días que queráis ofrecer á la Madre de Dios. ¿Os regaláis en la mesa? No se os pide que ayunéis como Cartujos, pero privaos de alguna golosina en honra de María. ¿Vestís con cierto hijo? Unacinta menos, un traje más modesto puede ser un ho — 09 — menaje de exquisito valor. Y si lo que ahorráis del teatro, de la mesa y de la modista ó sastre lo lleváis á la casa del pobre, ¡ay, qué flor más linda habréis añadido á ese ramillete de piadosas economías ! Ea, pues, animémonos todos á honrar á María Auxiliadora. CORPUS CHRISTI Misterio de fe llama la Iglesia á este Sacramento. La razón me dice que es posible; la fe me enseña que es verdadero. La razón me dice que Dios, que convierte el alimento que yo como, en carne mía y sangre mía, puede convertir con su palabra poderosa el pan y el vino en Carne suya y Sangre suya. Misterio de fe, sí, mas también misterio de luz, misterio de amor, misterio de inefables consuelos. ¿No lo está diciendo por ventura el cariño fervoroso que á este dulcísimo misterio ha profesado costan-temente el pueblo cristiano? ¿No lo estamos viendo en el entusiasmo y alegría con que en todas partes se celebra esta hermosa festividad? Al llegar ella, el universo entero admira un animado y general espectáculo: alfómbrense las calles, engalánanse los edificios, hacen brillante ostentación los ejércitos, ríndense las armas, se abaten las banderas, y entre lluvias de flores y nubes de incienso, entre el majestuoso canto de los himnos sagrados y los severos acordes de la música, entre el trueno del cañón y el repique de las campanas y el murmullo alegre y regocijado de los pueblos, emprende Dios, en trono de oro y pedrería, bajo el dosel ondulante de suntuosos palios, su triunfal paseo, vitoreado con los latidos de mil y mil corazones leales en los cuales arden la fe, el amor y entusiasmo religioso. ¿Qué conquistador recorrió jamás las calles y plazas acompañado de tan brillante y amoroso conejo? i Qué fiesta aventaja á esta fiesta? Corpus Ohristi es el gran día del Señor, porque es la gran solemnidad del Santísimo Sacramento. Suyos son todos los días, y no hay uno entre los del año que no le pertenezca con rigorosa propiedad. Cada día se ofrece en la Santa Misa; cada día se da en la sagrada Comunión; cada día es visitado por devotos fieles en su solitario tabernáculo ; cada día se le expone á la adoración pública entre luces y flores con armoniosos cantos. El culto del Santísimo Sacramento es el culto de todo el año, el verdadero himno incesante, laus perennis, que la tierra ennoblecida con él eleva de continuo al trono de Dios Padre. Mas, así como en todas partes está Dios, y sin embargo tiene ciertos lugares especialmente consagrados, donde quiere recibir más particular homenaje; así aunque todos los días del año son días del Santísimo Sacramento, uno hay que os más especialmente suyo, y en que pide ser honrado y festejado con muestras de especial amor. Es el gran día del Corpus, es la augusta solemnidad de la santa Eucaristía. ¡Ah! pregonadlo en alta voz; anunciadlo á todos los pueblos, cantadlo con pomposos dobles ó con alegre repicar, sonoras campanas; publicadlo con ardiente rugido, poderosos cañones. ¡Es el gran día del Señor, es la gran solemnidad de Jesús sacramentado! Despojad de sus claveles y rosas los jardines; engalanad los altares; empavesad fachadas ; encended brillante iluminación ; concertad músicas; disparad salvas; que todo es poco para el gran día del Señor, todo es nada para honrar como se debe el Santísimo Sacramento! No le satisface hoy la quietud del templo, ni le basta hoy el recogido recinto de él: quiere derramarse por calles y plazas, que no consiente estrechez de muros el anhelo do su amor, ni quiero su ardorosa impaciencia aguardar que vayan á Él los suyos; quiere irse Él á ellos, y con ellos mezclarse y confundirse; como rey que, más que ía ceremoniosa etiqueta de los palacios, busca en un día de entusiasmo el ruido y los clamores de la ovación popular. ¿ Rey ? No, sino padre entre hijos, hermano entre hermanos, amigo familiar entre amigos. ¡ Ah! ¡ plaza ! ; plaza á nuestro Dios, que quiere mezclarse entre la multitud de sus pobres criaturas! ¡ Plaza al Señor de la majestad, que quiere de cerca, más de cerca, alegrarse y regocijarse y consolarse con sus fieles adoradores! Acercaos, vedle, acompañadle; que no es ya el Dios terrible del Sinaí, es el — 70 — Dios manso, amoroso , el Dios del pueblo á quien place vivir y comunicarse íntimamente con él! Asistid á la procesión solemne, que no es otro que Dios quien se humilla á pedirnos que le honremos con acompañarle. ¿ Quién se atreverá á desairar al mismo Dios ? Los reyes de la tierra, cuando pasan entre sus súbditos rodeados de su corte, tienen á grande honra la importunidad de las súplicas y memoriales. Nadie deje, eu tan preciosos momentos de presentar el suyo á nuestro bondadoso Soberano. Por los campos y las aldeas de la Palestina hizo sus viajes eu carne mortal: á su paso salíanle enfermos, pidiendo salud; madres, la bendición para sus niños; indigentes, remedio para toda suerte de necesidades. Un continuo clamor de súplica rodeaba al divino Maestro. « Señor, mi hija está reciamente atormentada por el demonio, » decía una. « Señor, mi criado yace eu casa paralítico y sufre terriblemente, » decía otro. « Jesús, hijo de David, tened misericordia de nosotros, » clamaban unos ciegos á la orilla del camino. « Señor, si queréis, podéis sanarme, » prorrumpía uu leproso. « Señor, haced que vea, » insistía un ciego. ¡ Oh! ¿ por que no ha de resonar de continuo en los oídos de nuestro Salvador en el curso de su procesión esta música de dolieutes gémidosT i Faltan acasó enfermos entre nosotros ? ¿ Faltan ciegos ? ¿ Faltan leprosos ? ¿ Faltan sordos y endurecidos 1 ¡Ah! ¡Señor! ¡Señor! ¡Renovad en los espíritus las maravillas de amor que en los cuerpos realizabais un día! Es este vuestro pueblo, que cree todavía en Vos, pero á quien traen enflaquecido y á riesgo de perecer mil achaques y dolencias. ¡ Curadle, Señor, con vuestra presencia y bendición! Fiestas artesianas en honor de S. S. León XIII. Grandiosas y muy aplaudidas fueron las tiestas salesianas celebradas el 7, 8 y 9 de marzo en la iglesia y eu el Asilo del Sagrado Corazón, en Roma, en honor de S. S. León XIII. El día 7 el Emino. Cardenal Lúcido María Parocchi, Vicario de Su Santidad y Protector de la Congregación Salesiana, acompañado de varios obispos, de numeroso clero y en medio de uua concurrencia de gente que llenaba de bote en bote la iglesia, después de la misa que Mons. Cagliero celebró de pontifical, procedió á la bendición del Asilo. Recorrióla al efecto desde los sótanos hasta el piso superior é hizo votos’ fervientes para que prosperase y educándose en ella millares de niños se consiguieran buenos ciudadanos y fieles hijos de la Iglesia. Son de notarse dos planchas conmemorativas, uua á la entrada del Asilo con la siguiente inscripción dictada por el Dr. R. P. Francisco Cerruti: LEONI XIII PONT. MAX. ANIMI ET RERUM GESTARUM MAGNITUDINE DECESSORIBUS OPTIMIS COMPARANDO XI CAL. MARTIAS AN. MDCCCXC1II POST EPISCOPATUM EIUS QUINQUAGESIMO SODALES SALESIANI IOANNIS BOSCO SUAVISSIMI PARENTIS LEGIFERI VOTIS OBSECUTI AEDÉS SS. CORDIS IESU PUERIS ALENDIS INSTITUENDIS FIDEI PIETATIS AMORIS MONUMENTUM IN AEVUM MANSURUM D. D D. AN. MDCCCXCIK Y otra junto á la sacristía en homenaje á la familia del conde Colle, la más generosa eu concurrir á la fundación de la iglesia y Asilo. La inscripción redactada por el Dr. R. P. Juan B. Fitin-cesia dice: HONORI ET MEMORIAE ALOISII COLLE COMITIS F. FLORITI ET SOPHIAE BUCIIET QUI CUM PIETATIS ET LITTERARUM STUDIO INCLARESCERET QUIEVIT IN DOMINO SEXDECIM ANN. N. PARENTES DUM MOESTl DEI MENTEM ADORANT REI SUAE HAEREDES PAUPERES CHk CONSTITUERUNT ET PUEROS IN PRIMIS QUI CHRISTIANIS MORIBUS IMBUENDI ALERENTUR ROMAE IN AEDIBUS A DIV. CORDE 1BSU NUNCUPATIS UT REI MEMORIA AD POSTEROS PROROGETUR HUNC TITULUM INSCULPENDUM CURAVIMUS AN. MDCCCXCUI Hecha la inauguración, Su Eminencia el Cardenal, acompañado de cinco obispos y de numerosos señores, asistió á un acto literario musical preparado al objeto y en el cual nuestro Procurador General R. P. César Cagliero refirió los orígenes del Asilo. — TA- LO diremos compendiosamente: La idea de erigir un templo en honor del Sagrado Corazón de Jesús remonta al año de 1S71. El Sumo Pontífice Pío IX determinó que se edificara en Castro Pretorio, eu el Esquilmo, región en la cual se aumentaba notablemente la población y donde no había una iglesia. Pero antes de comenzarse murió Pío IX. Su Santidad León XIII, reconociendo la necesidad de esta obra, ordenó que se ejecutara confiándola á una Comisión de distinguidos católicos al frente de los cuales estaba el Cardenal Vicario y que se invitara á concurrir á todo el mundo católico. Echáronse los cimientos el 17 de agosto de 1878 por el Card. Vio. Monaco La Valletta y adoptáronse los planos presentados por el conde Francisco Vespig-nani. El trabajo continuó hasta 1880 eu cuyo tiempo hubo de suspenderse por falta de dinero. Entonces Su Santidad confió la gigantesca empresa á nuestro venerado Padre Don Bosco, por quien tenía singular aprecio; y Don Bosco, estimándose con ello muy honrado, ensanchó los cimientos y dió mayor vuelo al proyecto. Propúsose edificar la iglesia y junto á ella un asilo para 500 niños en un ámbito de 7000 metros cuadrados. Organizó á este fin una gran lotería y solicitó la caridad de sus buenos y numerosos amigos y Cooperadores. Pasados seis años, Don Bosco que se hallaba establecido en su Oratorio de Turín, estaba en Roma. Sabedor sin duda de que esta debía ser su última visita á la Ciudad Eterna, manifiesta ardiente deseo de que la iglesia del Sagrado Corazón sea pronto consagrada. ¿Pero cómo? Las dificultades son enormes: faltan aún los altares, los andamios están en pie; para terminar la fábrica es todavía necesario expender gruesas sumas, que es menester colectar. Don Bosco insiste: Hágase lo imposible, dice; es preciso que la iglesia se consagre en este mes. A quien le interroga sobre la razón de tan decidida voluntad, le responde: — Esta es mi última obra. La iglesia del Sagrado Corazón de Jesús es un monumento de acción de gracias que ha de perpetuar la memoria de los favores con fine el Sumo Pontífice León XIII confirma los hechos á nuestro Instituto por S. S. Pío IX. Y la consagración de la iglesia se efectuó el 14 de mayo con toda solemnidad por el Cardenal Vicario de S. S. el Emmo. Luis María Parocchi. Recomendó entonces Don Bosco á su sucesor el complemento de la obra, esto es la terminación de la casa, cuya inau guración actualmente se celebra y á la manera que la iglesia del Sdo. Corazón es un monumento ofrecido por Su Santidad León XIII á la memoria de Pío IX, éste Asilo del Sdo. Corazón es el monumento que los Salesianos ofrecen como homenaje á S. S. León XIII en su glorioso Jubileo. A la relación del R. P. Cagliero sucediéronse varias composiciones en prosa y verso y escogidas piezas musicales. Como en varias ocasiones expresaran los niños del Asilo su entrañable amor al Papa y cuánto sentían que no pudiese venir á presidir la solemnidad que se hacía en su honor, el Emmo. Cardenal contestando con muy sentidas palabras, terminó diciendo: « Habéis expresado el deseo de que el Santo Padre venga á visitar en persona este Asilo. Sólo Dios sabe cuando podrán realizarse estos votos. ¡ Ojalá sea pronto! Pero puedo aseguraros que el Papa, ya que no con el cuerpo os visita á menudo con el espíritu ; os ama, queridos niños, ama á la Congregación Salesiaoa; y yo he venido acá como representante suyo para daros la bendición que os imparte de todo corazón. » El día 8 fué consagrado á la memoria de nuestros bienhechores difuntos, con una honras solemnes, cuya misa cantó el Revino. Sr. Dou Rúa. El 9 se celebró misa de pontifical por el limo. Sr. Cagliero, se cantó un precioso Te Deum y el Emmo. Card. Parocchi dió la bendición con el Santísimo Sacramento. Por otra parte los niños del Oratorio representaron un hermoso drama que fué muy concurrido y celebrado, hicieron iluminación general, cantaron y tocaron con la banda de música lindas composiciones, elevaron varios globos aerostáticos que alumbrados con luces de Bengala les daban mágico aspecto y permitían distinguir perfectamente las palabras: Viva León XIII! Todos, en fin, quedaron sumamente complacidos, y no menos nosotros, que á nuestra vez damos las más rendidas gracias á la divina Providencia. MÉJICO. La Obra Salesiana. Saben ya nuestros Cooperadores que el día 29 de enero p. p., fiesta de nuestro Protector san Francisco de Sales, fué bendecida por S. S. lima, el Sr. Arzobispo de Méjico la primera piedra de la Casa Salesiana de Artes y Oficios, que, Dios mediante , se va á establecer para unos 500 huérfanos en la Colonia de Santa Julia y en el terreno donado por los generosos Cooperadores Señora Doña Julia G. de Escalante y señor Don Eduardo Zozaya. Dos sacerdotes se han establecido ya en la habitación ofrecida por el mismo señor Zozaya, en tanto que los demás han quedado con los huérfanos en la casa de la señora Doña Luisa García Conde de Cosío, donde han abierto talleres de imprenta, de carpintería , de zapatería y de sastrería. El R. P. Angel Pic-cono, Director del establecimiento salesia-no en Méjico, dando cuenta de todo esto á nuestros Cooperadores de aquella ciudad a-ñade: Sé que hablo á buenos cristianos y es por consiguiente inútil que intente ponderar la necesidad de la edu cación de esta clase de niños. Sin educación ¿que será de ellos? Preguntadlo á las estadísticas criminales y os contestarán con a-terradora elocuencia. Niño echado á la calle y vagabundo era Pedro Damiano: recogido y educado fué Obispo, Cardenal, lumbrera de la Iglesia y, lo que vale más, Santo. Pastorcillo sin educación fué Giotto': admitido á un taller trocóse en el primer pintor de sus tiempos. Muchachos pobres y desvalidos habían sido Sixto V papa, Antonio Muratori, padre de la historia italiana, el célebre poeta Metastasio, el grande escultor Canova, el Cardenal poligloto Mezzofanti, el mecánico Stéphenson inventor de la locomotora, el naturalista Linneo, el astrónomo Kepler. ¿Quien podrá IGLESIA Y ORATORIO DEL en dedicados á . 51 encarecer bastante el beneficio que se hace á la patria, á la Iglesia, á la sociedad, al mundo con la educación de la niñez desvalida ! Más bien que entretenerme en consideraciones que os sugieren vuestro mismo cora- - 73 — zóii, vuestro buen sentido, vuestro conocimiento y experiencia del mundo, prefiero someter á vuestro prudente juicio varios medios prácticos para ayudarnos desde luego, y son los siguientes: Io Proporcionar trabajo á nuestros Talle &RADO CORAZÓN DE JESUS -O3SZE JL 8. León XIII. s? * ¡UNA LIMOSNA POR AMOR DE DIOS! (De El Tiempo de Méjico). Las necesidades del hombre son diarias; las necesidades del hombre pobre más apremiantes y diarias también; mas las necesidades del niño huérfano y mendigo, no sólo son también diarias sino de cada hora, de cada instante del día y más dolorosamente exigentes porque no pueden éstos proveerse por si mismos de los medios para satisfacerlas. (1) Las limosnas y suscriciones se reciben con gratitud en el Asilo Salesiano, Alameda de Santa María 2705, Méjico. I Qué tendrá, pues, de extraño que diariamente,- insistamos en que se socorra á los más necesitados de amparo y protección, á esos niños huérfanos y pobres ? Volvemos por esto á excitar al público para que nos escuche y atienda el Asilo Sa-lesiano. Excitamos á todos los Cooperadores salesianos á esta obra que.es radicalmente patriótica para que hagan mayores esfuerzos que los que han hecho ya… Méjico que tan prominente lugar ha tenido para hacer otras benéficas al extranjero, como por ejemplo, con la suma que dió para los inundados de Consuegra en España^ no podrá hacer nada para sí mismo? La clase de obra que es la aquí recomendamos, es de aquellas que todo lo permiten, hasta la misma indiscreción, para que se logre. • ¿ La Colonia Española no querrá dejarse llevar de esos impulsos de generosidad que distinguen á sus miembros y ser Cooperadora para que progrese ese Asilo? Apelamos á todas nuestras clases sociales para que ayuden á hacer esa obra, y no hacemos distinciones de colores políticos : no, ninguna, por que es para mejicanos. Don Bosco decía á sus enemigos: « A esos pobres huérfanos perdidos en ciudades ó les dan Vdes. de comer en la cárcel, ó les damos nosotros de comer en nuestros asilos. » ¿ Con qué piensa el público que se cuenta para emprender esa obra del grande establecimiento que se proyecta? — ¡ Con la fé! pues de mil pesos que existían para dar principio se han gastado ya doscientos para comprar un carretón y dos mulas para acarrear material! Hay una porción de asociaciones. Jockey Club, Casino Nacional y otras más del mismo género que tienen por fin la distracción de sus socios; hay otras muchas asociaciones que son piadosas, de damas, señoritas y caballeros, congregaciones de todo género que oran y tienen por objeto diversos trabajos ya para educar, ya para vestir niños, ya para visitar enfermos…; hay también mu- chas personas pudientes, que por tal ó cual causa no pertenecen á aquellas ni á estas otras asociaciones… á todas directamente nos dirigimos para que proporcionen fondos á ese naciente asilo. No excluimos á la prensa contraria á nuestras ideas políticas ; al contrario : la excitamos á que ayude á la obra, por una sencilla razón : por que se trata de niños mejicanos y ante el hambre y la desnudez de esos desdichados compatriotas nuestros, a-bandonados á la orfandad, no hay más que una bandera, que nos cubre á todos, por más que disintamos en ideas, y esa bandera es la de la patria común! Conservemos cada uno nuestra posición de — 75 — combate, pero como en las batallas, socorramos á nuestros heridos, lo mismo que los del enemigo y los heridos en este caso son los niños huérfanos, pobres que, como en toda capital grande, pululan en gran número y sufren las heridas que las grandes acumulaciones de población infieren siempre á millares de desvalidos! De estos desvalidos ¿cuáles son los que piden más pronto socorro ? Los que sin el amparo de padres, ni hogar, ni abrigo, padecen en silencio, no pueden ganarse la subsistencia, y lo que es peor,- en su abandono se sienten arrastrados al mal y serán otros tantos miembros nocivos á la sociedad, si no se les tiende una mano con un pedazo de pan, si no se les hace penetrar en el espíritu las ideas de la civilización y el horror por los vicios. En las calles, entregados á la holganza, en los asilos particulares que algunas gentes compadecidas pero pobres ellas mismas y rudas, ofrecen tal vez á esos niños huérfanos ¿qué pueden tener sino sólo un hogar extraño y tal vez imperioso y duro, y un pedazo de pan para entretener el hambre? Pero oficio que aprender y el alimento del espíritu ¿ cómo pueden obtenerlo esos desdichados niños huérfanos, pobres, si los que por azar los recojen y albergan no tienen ellos mismos tiempo, apenas para ganarse con penosa servidumbre la subsistencia ? ¡ Las gentes ricas rara vez recogen á esos huérfanos, son las desvalidas las que con harta frecuencia los llaman á compartir sus miserias! ; Preciso, es pues, que los que pueden, a-cudan ya no para recoger en sus casas á los niños huérfanos, pobres, sino para suscribirse con pequeñas sumas mensuales y entregarlas á los Cooperadores salesianos y á los RR. PP. que han tomado á su cargo esa obra magna de fundar ya un Asilo pero que, apénas abierto ha visto llamar á sus puertas á centenares de niños huérfanos que no pueden ser recibidos por falta de recursos y por falta de local! Nuestro Hmo. Prelado ha publicado una circular dirigida á todos sus diocesanos para que cooperen á esa obra. Esos documentos, emanados de tan alta autoridad no se escriben para que sólo sean leídos y elogiados, sino para que sean atendidos prácticamente! ♦ ♦ El Sr. Eduardo Zozaya , conocido y activísimo minero, ha regalado un terreno de veinte mil metros cuadrados en la colonia de Santa Julia para la edificación del extenso asilo que piden con lágrimas en los ojos los centenares de niños huérfanos que no han podido encontrar cabida en la reducida casa de Santa María de la Ribera. En ese terreno se puede levantar un asilo para 500 niños pobres y huérfanos. ¡La donación del Sr. Eduardo Zozaya es espléndida! Merece mil bendiciones por su muuiticeute caridad; pero sin dinero, sin más que ochocientos pesos en caja para construir, ese terreno, vacio se quedará como una vana esperanza que verán desvanecerse los centenares de niños huérfanos que esperan abrigo y pan. • * « El proyecto de los Cooperadores salesianos es grandioso. Ahora ya tienen establecidos talleres de imprenta, sastrería , zapatería y carpintería en el pequeño asilo de Santa María de la Ribera ; pero la caridad tiene ambiciones ilimitadas, infinitas, como que es hija de Dios. Quieren local para asilar no 37 ni cien niños huérfanos, sino quinientos y también mil, y quieren abrir más talleres, talleres de cuantos oficios sean posibles para que sus pequeños huéspedes trabajen y aprendan á ganarse la vida! ¡ Sublime y santa ambición ! ¿Cuántos niños huérfanos, pobres creen nuestros lectores que se cuentan en esta capital y sus alrededores ? ¡ Pues pasan de OCHOCIENTOS ! Con un esfuerzo de la voluntad, con un miserable óbolo que cada familia dé al mes, el asilo surgirá en la colonia de Santa Julia y ochocientos infelices hallarán techo, pan, oficio honesto y el pan del alma. Cuando nuestras madres de familia lleven en la noche al lecho á sus hijos, bien alimentados ya y los contemplen dulcemente, abrigados y tranquilos entregados al sueño apacible de la inocencia, acuérdense que hay ochocientos niños huérfanos que ni tienen lecho, ni tal vez pan suficiente, ni calor para mitigar el frío, ni madre que amorosa los contemple entregarse al reposo! Si reflexionan en este terrible contraste, ¿ cómo no han de acudir á suscribirse para la construcción del grande Asilo Salesiano y obtener así las bendiciones de Dios para sus propios hijos ? PERÚ. El pueblo y los Salesianos. (De La Opinión Nacional}. La desmoralización de las masas que en Europa está llevando las cosas á un desenlace sangriento y de completa disociación, viene tomando en nuestro país un curso desagradable é intranquilizador. Sin moral podrá haber infinidad de goces más ó menos seductores y más ó menos fu — 76 — gaces: pero orden social, armonía entre los hombres , verdadera felicidad , de ninguna manera. Los aterradores sucesos que están aconteciendo en Europa, nos relevan de toda prueba ya que especialmente en estos tiempos de puro sensualismo un pueblo sin moral es un pueblo sin freno; es decir, que es un ariete formidable contra la sociedad y contra la autoridad. Porque en la ignorancia y en la corrupción no es el orden lo que se engendra sino todas las pasiones feroces. Educar al pueblo es pues, librar álas naciones de la anarquía y del cáos. Y en punto á educación es necesario ser prácticos si queremos acertar. Hemos oído y leído muchos discursos y homilías sobre el particular ; pero los hechos se han encargado de demostrar con evidencia pasmosa y en ocasiones sangrientas que son las corporaciones religiosas del Catolicismo las que saben desempeñarse con sólidos y útiles resultados para los individuos y para la sociedad. Y sin más citas, allí están las naciones protestantes, en donde no hay institución ni institutor seglar que pueda igualar á esas corporaciones en la educación del pueblo, del estado llano y de las mismas aristocracias. Y no hay argumento que refute los hechos. Esos mismos protestantes reconocen asombrados esa superioridad de los institutos religiosos católicos en materia de educación y tienen el valor moral suficiente para confesarlo, haciéndoles justicia. Entre nosotros la educación, por punto general está casi abandonada. Las escuelas municipales, donde las hay, dejan mucho que desear y sus frutos lo comprueban con lo que vemos diariamente. A la verdad, el pueblo lejos do ganar va perdiendo cada día. Su lenguaje en las calles y en todas partes, desde los ancianos hasta los pequen líelos, es una agresión constante al pudor de las señoras y de los niños y á la moral pública. Ya hay suicidios y otros crímenes en esa clase antes inocente. Y finalmente el mal ejemplo les va enseñando á hacer huelgas. El servicio doméstico que prestan cada día es peor y hay domésticos que amenazan en momentos de insolencia la vida de sus patrones. No ha muchos meses que un caballero fué herido por su mayordomo. Esto lo palpamos, lo padecemos y aún lo sufrimos y… no pensamos en remediarlo. Mientras tanto hace un año que tenemos en Lima á los religiosos Salesianos, cuya misión especial es educar el pueblo, formando el corazón do sus alumnos con la verdadera doctrina que es la cristiana y con la práctica de la virtud, y de instruirlos en los diferentes artes y oficios y en la agricultura, téorica y prácticamente. Y esto sin interés ni ningún género de lucro. Y los tenemos poco menos que incomunicados. Nadie procura tenderles una mano auxiliadora en provecho de la sociedad, de nuestro país natal. Siga el pueblo como va, toleremos sus desmanes, que continúen los alzamientos y…. que escuchemos al fin las pavorosas detonaciones de la dinamita. ¿Entonces pensarémos en el remedio? Ya sera tarde. Los niños del pueblo van creciendo sin religión, sin modales, sin aprender ningiin arte y oficio, sin saber sembrar los campos ni beneficiar los ganados. Es decir, que se va formando en la época de la mayor pobreza un pueblo con hambre. desnudo, sin los conocimientos necesarios para buscar el pan y sobre todo esto, sin la moral y ] a justicia que solo la verdadera religión sabe enseñar ! ¿Qué podemos esperar después de todo esto ? ¡ Qué indolencia para evitar tan irreparables desgracias! Diríase que nuestra sociedad tiene el instinto de su perdición. Algunos creen que la Beneficencia sostiene á los Salesianos con los dineros del finado don José Sevilla. Pero esto nos es cierto. La Beneficencia sólo sostiene el colegio de mug’eres á cargo de las religiosas Salesianas con esos fondos. Creemos que se haría un gran servicio á la sociedad dándoles la administración de Santa Beatriz, bajo ciertas condiciones equitativas, á los Padres Salesianos para que funden una escuela de agricultura como han hecho en otros países con buenos resultados. Allí podrán establecer otro género de escuelas además. Esperamos de la culta sociedad de Lima y el limo, señor Obispo Ministro de Justicia, que tomen interés en esta obra. ESPAÑA (Santander). El diario La Atalaya de Santander dice el día 5 de enero: Hoy nos honramos publicando un artículo relativo á la Tómbola (rifa) organizada en beneficio de la Obra Sa-lesiana, articulo debido á la pluma de un distinguido escritor de conocida erudición, sobre el cual llamamos la atención de los lectores: N os es grato enstanrparlo, á nuestra vez, «á continuación: La Tómbola. ¡ Ea! que se dejan muy dulcemente los cuartos en la Tómbola establecida por las piadosas damas santanderinas en beneficio de los talleres salesianos. Todo allí es simpático y atractivo; la obra de Don Bosco á que se destina el dinero, la esperanza de buena suerte con que se juega, y las encargadas de meter la mano en el bombo y de cobrar y repartir los premios. ¿Quién no conoce ya á Don Bosco? Este pobre sacerdote de Turín ha adquirido en pocos años, desde su santa muerte, — dichoso término de hermosa vida — el nombre y la tama que por misteriosa manera otorga Dios precisamente á los que desean pasar obscurecidos é ignorados. Los espíritus ligeros y los enemigos de la Iglesia podrán, si así les place, negar importancia y sólido fundamento á muchas instituciones que la caridad inspira, y que prueba la soberana inextinguible fecundidad del Cristianismo; pero, á buen seguro, que nadie se atreverá á negar á la obra de Don Bosco la oportunidad en el aparecer, ni la conveniencia, la necesidad, mejor dicho, de que se conserve y propague. Impíos é indiferentes han convenido en una cosa con los católicos, á saber: en que la Iglesia es un elemento indispensable en la vida de los pueblos modernos, y en que por su grande influencia, está llamada á contribuir, con los demás Tactores de la civilización , al bienestar y progreso de las sociedades. Si así no fuera, los políticos doctrinarios, ya que no ateos, que boy se usan para nada contarían con la Iglesia, y es lo cierto que todos cuentan con ella : y que los sabios en sus congresos y en sus libros, y los gobernantes en sus programas, la miran, por lo menos en la apariencia, respetuosamente. Los católicos podríamos muy bien dar las gracias á estos señores elefantes. La Iglesia no necesita que ellos, bien ó mal, la reconozcan , para ser ahora, como lo ha sido siempre, el más importante, el primer factor de la civilización verdadera y del verdadero bienestar. Todos los problemas que en el curso de los siglos han traído á mal traer á gobiernos y pensadores los ha resuelto ella, la Iglesia, no sólo con la palabra , sino con el e-jemplo; no sólo en el orden teórico, sino en el práctico. Cada necesidad pública, cada miseria intelectual, cada dolor físico, ha tenido en la Iglesia un instituto encargado del remedio. La colonización sería imposible sin las misiones, la moralidad sin el catecismo, y el alivio de los indigentes sin las congregaciones religiosas de caridad. * Pues ahora, desde que una economía po lítica sensual y anticristiana se abrió camino por el mundo, está sobre el tapete eso que llaman el problema social, que, en último término, se resuelve eu el problema de la vida de la numerosa población obrera , entendiendo aquí la vida eu su acepción propia : como vida humana, racional y moral, que no sólo material y económica, aunque éste es el primer aspecto que la cuestión ofrece. Y ¡válganos Dios, cuánto se ha escrito y se escribe sobre el asunto ! ¡ qué de planes aparecen un día y otro día! Socialistas á secas, socialistas del Estado, socialistas de cátedra, societarios, colectis-vistas, partidarios de la Internacional, afor-mistas… Owen, Fourier, Saint-Simon, Luis Blanc, Marx, Lassalle, Bakotuiine… ¿quién puede citar siquiera los nombres de las teorías y de los teorizantes que, como cangilones de noria, van recogiendo y soltanto el secreto que ha de resolver á satisfacción de todos el problema social? ¿Y quién ignora que la desdicha ha perseguido á todos estos sistemas? ¿quién desconoce las planchas que han logrado los más halagüeños deseos? El Banco del pueblo de Prohudou, los fa-lansterios de Fourier, los talleres de Blanc, los ensayos de Owen… todo se lo llevó la trampa con el soplo del ridículo. Y en cambio Don Bosco, que ni era estadista ni filósofo, ni probablemente conocía los dogmas económicos de los fisiócratas ni de los manchesterianos. ni contaba como Owen , con dinero y con la protección de reyes y potentados , se ha dado arte para crear y establecer, llenos de vida, de orden y de prosperidad, los grandes falansterios del obrero cristiano, los grandes talleres de trabajo reglamentado, que en Turín, en Sa-rriá y en todas partes son la admiración de todos. No parece sino que el espíritu del Cristianismo, que inspira el remedio de toda necesidad humana, inspiró al humilde sacerdote de Turín el modo de resolver el arduo problema que hoy preocupa á los sabios y de dejar confundida con su obra la vana ciencia de los hombres. Educación moral, pan , trabajo , recreo : esto que reclama el obrero y que no han podido darle políticos ni utopistas, es lo que han realizado los talleres salesianos