Boletín Salesiano. Mayo 1887
8 AÑO II. – N. 5. Sale una vez al mes. MATO 1887 BOLETÍN salesiano Instruyó al pueblo y divulgó todo lo que había hecho. Buscó las doctrinas útiles y escribió documentos rectísimos y llenos de verdades. Las palabras de los sabios son cómo punzas ó clavos, que penetran profundamente, y nos fueron dadas mediante nuestros maestros por el único pastor. (Eclesiastés XII, 9, y 11) No se engañaría mucho quien intentase de atribuir principalmente á la prensa malvada, todos los males y la deplorable condición de las cosas, á la cual hemos llegado actualmente…, los escritores católicos deben con todas sus fuerzas volverla en bien de la sociedad. (Leon XIII) El peligro, Sto. Padre, está todo en la continua difusión de los libros infames; y para poner un dique á este mal inmenso, yo no veo otro remedio, que la fundación de una imprenta Católica, puesta bajo el patrocinio de la Santa Sede. De esta manera, no haciéndose esperar nuestras respuestas, podremos con mayor ventaja descender al campo de la lid y responder con feliz éxito á las provocaciones do los apóstoles del error. (Sales) La prensa periódica sometida á la autoridad jerárquica, revestida del espíritu de Jesucristo, viene á ser un poder inmenso: ilumina, sostiene la verdad, hace desaparecer el error, salva y civiliza; es casi una forma de apostolado sublime. (Alimonda) | ROMA LIBRERIA SA.LESIANA “ TURIN. BUENOS AIRES — MONTEVIDEO — mCTHEROY Lectoras Católicas de Buenos lires ÚLTIMAS PUBLICACIONES ESCENAS MORALES DE FAMILIA HISTORIA AMENA Y EDIFICANTE DE LA VIDA DE M A RGA RIT A BOSC0 por el Pbro de la C. de S. Francisco de Sales Traducida del It alian de la misma Congregación Dos entregas en 32. de-226 pág. Peset. 1 60. SELECTA EX CHRISTIANIS SCRIPTORIBUS IN VSVM SCHOLARVM i irt—16° parvum J Jeams Bosso Smrdes, Bandido tatarl I. D. wibros circumspicienti, qui in scholis ordinis secundi teruntur, mirum profecto videbitur adolescentulos, Christianum nomen professos, historias, orationes et poemata tantummodo evolvere veteribus passim superstitionibus imbuta. Non sum equidem nescius neminem ferine esse cum Tvllio in eloquentia comparandum; utque poetas omittam, satis constat Caesarem, Livivm et Sallvstivm eo styli nitore probari, qui vel seniores a scribendo deterreant. Sed cum volo latinae linguae studiosos ad optima exemplaria confugere, quo tutius bene dicendi artem arripiant, tum idem ipse contendo eis omnino non esse catholicae doctrinae auctores invidendos, qui primis post Christum natum saeculis floruerunt. Quum enim multa peccent romani superioris memoriae scriptores in iis quae ad mores, ad germanam humanitatem, atque praesertim ad ipsam Dei creatoris et providentis notionem pertinent, omnino decet tenellos alumnos illis studiorum monitoribus uti, qui sibi credentem minime fallant, quique perversis veterum praeceptionibus sapientissima documenta opponant, mox laetissimos fructus latura. Caeterum nemo tam hospes est in litteris latinis qui nesciat, complures Christianae sapientiae scriptores, tametsi altius spectabant, quam ut extima styli parte famam consequerentur, se tamen ad veterum imitationem cum laude composuisse. Quare et Svlpicivm Severvm memorant, qui de brevitate cum Sallvstio contendit, et Mlnvcivm Felicem haud sane inelegantem dictionem dialogis suis conciliantem, atque Lactantivm, qui Tulliani styli virtutes est consecutus, plane ut merito Christianus Cicero sit appellatus. Quae cum ita sint, propositis jam pridem praestantissimis scriptorum voluminibus ad legendum, optimum factu existimavi, si adolescentulos in patriae spem succrescentes ad eos latinos quoque scriptores deducerem, qui Christianam doctrinam professi, de litteris et de ■ religione optime meriti sunt.. Jamque in vulgus prodiere cum adnotationibus Joannis Tamiettii, salesianae Familiae alumni, Doctoris politiorum litterarum diligentissimi, Sancti Hieronymi Scripta selecta et Historia Sacra Sulpicii Severi, nec non Sancti Martini Vita ejusdem scriptoris. Nunc vero en idem Joamies Tamiettius edidit Lactantii: De mortibus persecutorum. Sancti Augustini De Civitate Dei et 8. Cypriani de Mortalitate libros quos tibi propono, ut, si alumnis tuis prodesse videas, apud meos alumnos librarios scias excusos prostare, ut multorum manibus terantur. ‘Vale. ANO II.-N. 5. Sale una vez al mes. MAYO 1887. BOLET 1¡ SALESLHO Debemos ayudar á nuestros hermanos á fin de cooperar á la difusión de la verdad. (III. S. Juan, 8} Atiende á la buena lectura, á la exhortación y á la enseñanza. (I. Tim. it. 1.8) Entre las cosas divinas la más divina es la de cooperar con Dios á la salvación de las almas. (S. Dionisio) Un amor tierno hacia el prójmo es uno de los más grandes y excelentes dones, que la divina bondad puede hacer’ á los hombres, El Doct. S. Franc. de Sales. Cualquiera que reciba á un niño en mi nombre, recibe á mí mismo. (Mat. xviii). Os recomiendo la niñez y la juventud; cultivad con grande empeño la educación cristiana; proporcionadles libros que enseñen á huir el vicio y á practicar la virtud. (Pio IX) Bedoblad todas vuestras fuerzas para retraer á la niñez y juventud de las insidias de la corrupción y de la incredulidad y preparar de esta manera una nueva generación. (Leon XIII). ■ DIHECCIO¡V en el Oratorio Salesiano. — Calle Cottolengo PV11 32, Tarín (Italia) Sumario — La Consagración de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en Roma. — Mes de Mayo. — Carta de la América. — Historia de los Cooperadores Sale-sianos. •— Carta de Caracas (Venezuela). — Historia del Oratorio de S. Francisco de Sales. — Gracia de Maria Auxiliadora. — Noticias de la Casa de Bordighera Tor-rione. —- Valentín ó sea una vocación contrariada. LA CONSAGRACION de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Los trabajos que, desde hace ya algún tiempo, venían haciéndose en la construcción de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en Roma, sobre el monte Esquilino, se han, gracias á Dios, terminado. El día 13 del mes de Mayo, viernes, dedicado al Sagrado Corazón y á los inefables dolores que sufrió por nuestra salvación, tendrá lugar la consagración del nuevo templo. Despues de seis años de sacrificios y trabajos, finalmente se cumplieron los deseos del Sumo Pontífice, de D. Bosco, de los Cooperadores Salesianos y de todos los buenos católicos. Esta iglesia comenzada bajo los auspicios de Pio IX, y de la cual se echó una parte de los cimientos por una benemérita Comisión durante su Pontificado, fué despues continuada por D. Juan Bosco por encargo que le dió el sapientísimo Leon XIII. Tratábase de emprender una obra colosal, desproporcionada á las débiles fuerzas de la Pia Sociedad Salesiana, ó mejor dicho, de exponerse á gastos considerables sin contar absolutamente con nada. La continua erección de nuevos hospicios, el mantenimiento de miles y miles de niños que en ellos tenemos recogidos, las misiones de la América del Sur, exigían y exigen sumas grandísimas, capaces de arredrar á quien no tuviese mucha confianza en su propia misión. Pero la palabra de Jesucristo era como una prenda que nos aseguraba el triunfo en cualquier obstáculo que se presentase — mirad las aves del cielo que no siembran, ni siegan, ni allegan en trojes: y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Pues no sois vosotros mucho más que ellas? Considerad como crecen los lirios del campo: no trabajan, ni hilan. Pues os digo, que ni Salomon en toda su gloria fué cubierto como uno de estos. Pues si el heno del campo, que hoy es, y mañana es echado en el horno, Dios viste así, ¿ cuánto más á vosotros, hombres de poca fe ? No os acongojéis diciendo: ¿Qué comerémos, ó con qué nos cubrirémos? Vuestro Padre sabe, que teneis necesidad de todas ellas. Buscad, pues, primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (Mat. vi). Sobre estas sagradas palabras apoyábase nuestra confianza, pues teníamos ya la — 50 — experiencia de medio siglo. Sin un céntimo de renta, sin subvenciones sobre las cuales pudiésemos contar, el óbolo generoso de los Cooperadores y Cooperadoras no dejó de auxiliar las empresas confiadas por la Divina Providencia á los pobres congregantes que toman el nombre de S. Francisco de Sales. El Divino Salvador en la última cena preguntaba á sus Apóstoles, diciéndoles: — Cuándo os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin calzado, ¿por ventura os faltó alguna cosa? Y ellos respondieron: Nada (Luc. xxn). Y lo mismo podemos y debemos responder nosotros. El pasado era prenda del avenir. El edificio de la iglesia del Sagrado Corazón debía ascender á la suma de varios millones. Un hospicio para los niños pobres y abandonados, que las circunstancias requerían imperiosamente, debía levantarse al lado de la iglesia. Se temió al principio ante la idea de tener que añadir aún nuevos pesos sobre nuestras pobres espaldas. Pero ¿no estaba escrito: — Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas ? — ¿ Ño es el reino de Dios la Iglesia Católica teniendo por’ cabeza y príncipe al Romano Pontífice ? ¿No tiene la santidad su sede en el Corazón de Jesús, ó mejor dicho, no es una misma cosa con él, del cual se busca la honra y gloria con el bien de las almas? La Cabeza de la Iglesia habló. Cuando al principio el Em“. Sr. Cardenal Vicario, en nombre del Santo Padre, hizo la propuesta de estas construcciones, D. Bosco se atemorizó un poco, pero no tardó mucho en alentarse, y respondió: — Esta obra está dedicada á la memoria del gran protector de los huerfanitos, Pio IX: pero los huerfanitos son la delicia de la Sma. Virgen María y del Sagrado Corazón de Jesús. Luego María nos proveerá. — Y así fue. Elevados los ojos al cielo, D. Bosco se puso á recorrer la Italia, Francia y la España. A quien se maravillaba por el audaz y aún temerario proyecto, dábale una sola respuesta: — María Sma. se encargó de la protección de nuestras casas: no dudéis: á vosotros el honor, el mérito y la recompensa de cooperar á los designos de la Madre celeste. — Y los Cooperadores correspondieron al llamamiento, mientras el reinante Pontífice Leon XIII, concurría eficazmente al cumplimiento de la obra. Y se levantó la iglesia y elévase admirablemente á la vista de toda Roma. El edificio monumental está construido al estilo* del siglo xvi, vulgarmente llamado del 500 ó Bramantesco; fué ideado por el ingeniero arquitecto Excmo. Sr. Conde D. Francisco Vespignani de Ronía, coadyuvado poi1 su sustituto arquitecto Sr. D. Valentín Grazioli,. también Romano. Es un monumento digno de la eterna ciudad, y heno de preciosísimos adornos internos. ■ Sin embargo los trabajos de la iglesia no están aún todos cumplidos. El campanario no se ha concluido todavía y faltan las estatuas de la fachada. En el interno faltan también algunos altares, y algunos cuadros en todas las capillas, á excepción de la de María Auxiliadora. Las pinturas de los muros no están del todo concluidas y en el altar mayor hay solamente la mesa con la gradería. Asimismo nos hacen falta los ornamentos sagrados. Pero todo esto es nada en comparación de lo que ya hemos terminado. Quien ha comenzado la obra, la llevará á cabo y la perfeccionará. La caridad de los amantes del Sagrado Corazón de Jesús no disminuirá, y el monumento nacional, Católico, Romano, será testimonio de la fe de un siglo que viene llamado también frió y egoísta. Podríamos haber esperado todavía algún tiempo hasta que todos los trabajos estuviesen terminados, pero D. Bosco quiso abrir y consagrar la iglesia antes que fuese artísticamente terminada, anteponiendo al monumento lo útil á lo bello, y las exigencias de la caridad á las del arte. Tal era el deseo de la Autoridad eclesiástica; urgía el proveer á las necesidades espirituales de una feligresía que pasa de 15,000 almas ; á D. Bosco le era sumamente grato que el año del jubileo sacerdotal de Leon XIII fuese señalado con este acaecimiento, deseando ofrecer al Sumo Pontífice la obra ultimada con el objeto que Él mismo prefijó. Teníamos también una razón de orden material, y es la necesidad de respirar un poco despues de tan fatigoso trabajo y cesar algunos instantes en los gastos enormes que sobre nosotros gravitan ; tanto más despues de haber sufrido y no poco las presentes públicas desgracias, por la pérdida de considerables y esperados subsidios, viéndonos obligados á hacer frente á las cada día más crecientes necesidades de las misiones ya fundadas y de las que, si Dios quiere , se fundarán en este año, siendo ■ incesantes las calurosas é insistentes demandas de misioneros, que llegan á D. Bosco de todas partes. — 5i — A pesar de todo no nos desanimaremos, porque tampoco no nos puede faltar la caridad, de la cual estamos seguros. Aquel reino eterno está destinado para aquellos qui scripti sunt in libro vitae Agni. Que están escritos en el libro de la vida del Cordero (Apoc. xxi). Y ¿cuál será este libro, si no el Corazón Sacratísimo de Jesús? Quién le prepara un santuario sobre la tierra ¿podrá dudar que su Salvador no le prepare la habitación en los tabernáculos celestes? Quien lo ama, socorriendo á Él mismo en la persona de sus pobres joven-citos, ¿ no será mayormente amado, mientras ■este amor divino tuvo principio desde toda la eternidad? Quien hace sacrificios ¿podrá dudar que también materialmente el buen Jesús se deje vencer de la generosidad? Prosigamos, pues, en el santo propósito de honrar con las obras y con la limosna á este Corazón divino, recordándonos de las promesas que Él hizo á sus devotos hablando con la B. Margarita Alacoque. Jesús dijo: « Hé aquí las bendiciones que concederé á los devotos de mi Corazón: Ia Les daré todas las gracias necesarias á su estado. 2a Daré paz á sus familias. 3a Los consolaré en todas sus afflic-ciones. 4a Seré su amparo y refugio seguro durante la vida, y principalmente en la hora de la muerte. 5a Bendeciré abundantemente sus empresas que redunden en mi mayor gloria. 6a Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia. 7a Las almas tibias se harán fervorosas. 8a Las almas fervorosas se elevarán ■con rapidez á gran perfección. 9a Daré á los Sacerdotes la gracia de mover los corazones más endurecidos. 10a Bendeciré las casas en que la imá-gen de mi Corazón sea expuesta y honrada. 11a Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón, y jamás será borrado de él. 12a Yo te prometo, en el exceso de misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá á todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes sin interrupción, la gracia de la penitencia final; que no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Sacramentos, siéndoles mi Corazón seguro asilo en aquella hora postrera ». EL MES DE MAYO dedicado á María Sma. Auxiliadora. Nos hallamos ya en el mes de Mayo, y por consiguiente es preciso prepararnos á celebrar dignamente la fiesta de nuestra amorosa Madre María Auxiliadora. Si hubo un año en el cual debemos animarnos á vivir como buenos cristianos bajo el manto de la Virgen Sma., es ciertamente el presente. Ha comenzado según hemos visto con gravísimos desastres, y son todavía más tristes los que se hacen para el avenir. De todos modos sean cualesquiera las cosas que sucederán por disposición de la Divina Providencia y justicia de Dios , no nos olvidemos j amás que la más cercana, en dignidad y potencia de intercesión ante el trono del Altísimo , es nuestra amantísima Madre María. En sus manos está la misericordia del Señor, puesto que á Ella no le niega nada su Divino Hijo. La historia de la Iglesia, la de todas las naciones Cristianas, ó mejor dicho, la de cada ciudad en particular, forma una historia sola con la del espléndido y victorioso auxilio de María, puesto que Ella extiende siempre y en todas las circunstancias su materna protección de una manera inefable. No solamente cada siglo y cada año, sí que cada minuto de estos dias tan breves, es testimonio de sus innumerables beneficios. ¿Quién puede enumerar las fuentes de gracia que por mediación suya abrió el Señor en todas las partes de la tierra, con los Santuarios que en honor de su dulce nombre se levantaron ? ¡ Oh si todos los fieles conociesen quién es María, y tuviesen en Ella aquella plena confianza que debe profesar un hijo amoroso hácia tan buena Madre, cuánto mayor alivio y auxilio recibirían de Ella en todas las angustias y tribulaciones de la vida, cuánta seguridad y auxilio en el árduo y penoso camino de la virtud y en el conseguimiento de la vida eterna! Tenemos de ello una prueba continua en los testimonios de reconocimiento que nos llegan de todas las partes de la tierra, los cuales proclaman bien altamente ser una nueva fuente de las gracias de esta Madre celeste, la iglesia que bajo el título de Auxiliadora se le ha dedicado en Turin. En efecto, este es el título con el cual Ella desea ser invocada de un modo especial en este siglo, con el cual la Iglesia y el Sumo Pontífice la invocan, con el cual Ella dará la paz al mundo, el triunfo á los justos y el perdón á los extraviados. María Santísima Auxiliadora debe ser en estos tiempos la esperanza de todos, pues que hoy se ve muy claramente que en las necesidades más importantes , van faltando cada vez más las esperanzas en los hombres. Pongamos, pues, en María una ilimitada confianza. Llevemos al cuello su medalla, frecuentemos los santos Sacramentos, mantengámonos ¡ constantemente en gracia de Dios, hagamos li — 52 — mosna á los pobres, aumentemos nuestros méritos, busquemos la misericordia y la vida, repitan con frecuencia nuestros labios y mucho más nuestro corazón la j aculatoria : Maria Auxilium Christianorum, ora pro nobis. CARTA DE LA AMÉRICA. Reverendísimo Sr. D. Rosco y Carísimo Padre en J. C.: Concluyo en estos dias la larga misión dada á la tribu de, Shayueque, que se compone de 1700 personas. Hemos estado dos meses en un pobre rancho construido con palos, cubiertos de fango y hojas secas, con una capa de tierra por encima. Apesar de todo hemos estado bastante bien, pensando en los toldos mucho más mezquinos aún de los pobres Indios y á la cabaña de Belen, muchísimo más mezquina, donde habitó la familia más grande del cielo y de la tierra. Nos manteníamos con la misma ración que el Gobierno pasa á los Indios. Yo comia en la mesa del comandante Lucían, á quien tuve el gusto de conocer á bordo del Pomona, en mi primer viaje que hize á Patagones. Como buen soldado se conformaba como todos los demás á la vida del desierto, comiendo carne y arroz y arroz y carne; y sentándose lo mismo que los otros sobre los troncos de los árboles y alguna vez en el suelo. Nosotros éramos sin embargo recompensados por nuestros buenos catecúmenos, los cuales acudían hambrientos de la palabra de Dios y sedientos de religiosa instrucción. Todos los dias dábamos 4, 5 y hasta 6 instrucciones en diversos puntos ó grupos de la tribu. Primero se bautizaron todos los niños y se confirmaron seguidamente por el temor de que algún dia se hallarán dispersos. Despues se bautizaron todos los jovencitos y jovencitas desde 10 á 20 años. Por último los padres y madres de familias, de los cuales la mayor parte celebraron también, ó mejor dicho, ratificaron su matrimonio, contraido ya legítimamente et secundum legem naturae. Entre estos hállabase también el hijo del Cacique Yancuche, quien viendo á toda su gente hecha ya cristiana, y unida cristianamente por medio del santo matrimonio, se venció á sí mismo y renunciando á la poligamia, recibió de mis manos el santo Bautismo. Lo mismo acaeció con el hijo primogénito del Cacique Shayueque y con otros jefes, que despues de grandes esfuerzos siguieron nuestros consejos. Shayueque hizo instruir y bautizar á toda su numerosa familia. Sin embargo el no tuvo valor para imitar á su hijo. Venia con frecuencia á oir las pláticas y se tomaba interés en conocer las verdades de nuestra santa Religión: nos visitaba con frecuencia y muchas veces almorzaba con nosotros. El dia que le di el asalto probando si se resolvía á recibir el santo Bautismo, no me demostró resistencia alguna; pero cuando le puse por delante la condición absoluta de la monogamia, bajó la cabeza y se quedó pensativo por un poco de tiempo y no me dió contestación definitiva. Quizá lo hubiera conseguido , si no fuese por un incidente que vino á perturbar y deshacer todo nuestro trabajo. Fué , pues , el siguiente : Guando nos hallábamos ya para concluir la misión, se recibió una orden del Gobierno de separar ochenta familias de la tribu y mandarlas á Mendoza, distante dos meses de camino, para fundar una colonia. Esto ocasionó grande alarma y temor en todos estos pobres Indios. Trabajamos por espacio de tres dias para pacificarlos y persuadirlos que el Gobierno con aquel decreto no intentava encadenarlos, sino antes bien librarlos del yugo militar y hacerlos partícipes del derecho común en la nueva colonia : y que habiendo sabido que todos eran ya cristianos, era obligación é intención suya de protegerlos como cualquier otro ciudadano. Se aquietaron un poco y pudimos ultimar nuestra misión, instruyendo y bautizando aún á unos 200.. Sin embargo Shayueque afligido, porque le quitaban tantos súbditos, no quiso resolverse á recibir el santo Bautismo, diciendo que lo haría cuando se encontrase más tranquilo. Vinieron también otros jefes pero no hallándose dispuestos á dejar por ahora la poligamia, tuvimos que dejarlos en su salvaje infedelidad , no sin encomendarlos á la infinita bondad y misericordia del Señor. Esperamos que la semilla de la divina palabra echada en sus rústicos corazones, nacerá un dia y hará que también sean hijos de Dios, de la Iglesia y herederos del paraíso. Las familias que salieron se atendaron en la ribera del Rio Negro por algunos dias, y como eran muchos todavía los infieles tuvimos que pasar el rio durante tres dias para ir á instruirlos bajo la balsámica sombra de los sauces que con sus ramas humedecidas por las límpidas aguas, nos defendían de los ardientes rayos del sol. Aquí bautizamos en dos veces á unos 70 adultos y á algunos niños. Recibieron la santa Confirmación, y 20 padres de familia se santificaron con el matrimonio cristiano. En el momento de la función recordé las riberas del Jordán y el Santo Precursor del Salvador del mundo. Ille in aqua tantum, nos autem in aqua et Spiritu Sancto, el cual ha suplido abundantemente nuestra insuficiencia. Fueron, pues, cerca de 900 los bautizados y confirmados, Jos que unidos á los 400 niños del año pasado , forman el número de 1300. Tantos son los neófitos de la tribu de Shayueque que vistieron su ánima con el vestido nupcial del santo Bautismo. Juntamente con las verdades de la fe les hemos enseñado á rezar las oraciones y el santo Rosario con el Leus in adjutorium y Gloria Patri en latín; los misterios en indiano, y el Pater y Ave en castellano. Y era para nosotros un verdadero consuelo y santa satisfacción el oir á un grupo numeroso de niños y niñas , principiar y terminar por sí solos el rezo de la — 53 — santa Corona. ¡Ah! ¡quelaSma. Virgen proteja y defienda esta nueva porción de la grey de Jesucristo ! D. Milanesio habla el indiano como un Indio. Yo en los discursos de importancia les hablaba por medio del intérprete, y para la explicación del catecismo me servia del libro traducido en su lengua y me entendían muy bien. A fin de dejar un recuerdo de la misión colocamos dos cruces en medio de sus toldos, bendiciendo un lugar particular para que sirviese de cementerio cristiano. El último adios terminó con el rezo de un Pater, Ave y Gloria por el Santo Padre; y por D. Bosco se gritó un viva ad multos annos. El dia 9 de Enero por la tarde echamos á nado nuestros caballos y despues pasamos á la otra parte del rio, sobre una barquita guiada pordos soldados. Como iba ya anocheciendo, alzamos la tienda que nos lia regalado la señora Nicolini, y despues de haber cenado á la claridad de la luna, nos fuimos á dormir; D. Milanesio en una concavidad inmediata al rio, D. Panaro y Zan-chetta detrás de un cesped, y yo en la tienda; los arrieros velaban teniendo cuidado de los caballos. Por la mañana, despertándonos un poco tarde, salimos D. Milanesio y yo solos, y despues de un galope de seis leguas llegamos cerca de la estancia de un rico señor, personage importante del Ministerio de Buenos Aires. Encontramos allí una verdadera oásis en medio del desierto. Hermosa casa, buena cama, excelente cocina y un corazón todavía más bueno. Nos paramos una semana para descansar y recuperar un poco de fuerzas, al propio tiempo que para instruir y bautizar á 22 Indios, que trabajaban en aquellas tierras. El dia 6, despues de otras seis horas de camino , llegamos al nuevo pueblo de Roca. Apenas llegados vino el Comandante Sr. Quirós á hacernos una visita y á ofrecerse para todo lo que pudiésemos necesitar para nuestra Misión. El general Winter mandó partes telegráficos á las Autoridades militares y civiles, recomendándoles nos usasen todas las atenciones posibles, y gracias á estas recomendaciones, nos trataron sumamente bien, hospedáronnos en un edificio nuevo qui sirve de colegio y nos sirvieron dos soldados la ración, tocando á mí la de general, á D. Milanesio y á D. Panaro la de oficial, á Zan-chetta la de cabo y á los dos peones la de simples soldados. ‘ Roca es una colonia y pueblo principiante, situado en una preciosa llanura, bañado por el Rio Negro, á 120 leguas de Patagones, residencia de la guarnición de este inmenso territorio y habitación de unas mil almas que hasta ahora viven á expensas del Gobierno. Siendo sin embargo un lugar donde Eolo tiene las cavernas de sus furiosísimos vientos , y donde el polvo oscurece el cielo cuando aquellos soplan, y es demasiado frecuente, temo de su duración en el avenir. Al toque de la corneta los niños y las niñas vienen al Catecismo todas las mañanas y tardes ; los adultos vienen al anochecer á rezar el santo Rosario y oir el sermón. . Despues de esta misión continuaremos nuestro camino hácia las Cordilleras, recorriendo otras 130 leguas y visitando al propio tiempo la colonia de Malbarco. Si encontramos abierto el paso de Los Andes, que será difícil por la mucha nieve que en estos dias cayó, vadearemos aquellas inmensas montañas hasta llegar á Chile, donde fundaremos nuestra primera casa salesiana y desde donde le escribiré, si Dios quiere. Las noticias de Patagones, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Buenos Aires, S. Nicolás y Montevideo creo que las tendrá de sus respectivos directores, los cuales hacen todos bien su correspondiente parte y celan la gloria de Dios y el honor de la Congregación. Todos confiamos sin embargo ilimitadamente en la bendición y oraciones de V. R., que recordamos ore et corde todos los dias, horas y momentos. Bendiga á los errantes por el desierto de la Patagonia. . Suyo en J. C. afino. hijo -f- Jc an , Obispo de Magido. HISTORIA DE LOS COOPERADORES SALESIANOS. ( Continuación). Oratono festivo – Su aprobación. Los Oratorios festivos pueden definirse: Jardines de recreo donde se reunen los niños más abandonados y se les entretiene con actos de piedad y con juegos todo el dia. Consisten estos últimos en gimnástica elemental, saltos, carreras, columpios, música vocal é instrumental, declamación, funcioncitas de teatro, etc. El Reglamento de estos Oratorios no es otra cosa más que una recopilación de observaciones, preceptos y máximas que varios años de estudio y experiencia (1841-1855) nos han suministrado. Hicié-ronse viajes, se visitaron colegios, institutos de corrección, casas de caridad, se estudiaron sus constituciones , se tuvieron conferencias con los más acreditados educadores y en fin empleáronse todos los medios posibles para poder hacer tesoro de todo lo que podría servirnos al efecto. Puesta cada cosa en orden, se procedió á formar el breve Reglamento que durante 25 años se usó en los Oratorios festivos, en las escuelas domini-■ cales , nocturas y diurnas, hasta que los Oratorios quedaron localizados en diversas partes de Turin. Los colaboradores podían reunirse con su Director y conferenciar entre ellos sobre los principales puntos de la educación de la clase más difícil é importante de la sociedad. Pero cuando la obra de los Oratorios comenzó á extenderse por otras ciudades y pueblecitos de Italia y del extrangero, cuando muchos párrocos nos ayudaron introduciéndola con singular empeño en sus respectivas parroquias, entonces se conoció que la práctica hasta entonces seguida no era suficiente, haciéndose indispensable un vínculo religioso que hiciese posible la obra comenzada en cualquiera población. Los tiempos eran verdaderamente crí — 54 — ticos, los acaecimientos de entonces hacían ver patentemente la necesidad de difundir libros buenos, de recoger en hospicios á los niños abandonados , abrir también colegios para las clases de alguna posición, aumentar el número de vocaciones al estado eclesiástico; todo lo cual requería muchas personas caritativas que viviendo en medio del siglo , administrando sus intereses al lado de sus familias, nos auxiliasen en tan árduo y penoso trabajo de que tanto necesita la sociedad. Pero viniendo ahora á la práctica ¿ cuál es este trabajo? Cualquier obra de caridad, subsidios, oraciones, cooperar con los párrocos haciendo triduos, novenas, ejercicios espirituales, catequismos, abrir casas de educación y de beneficencia, sostener material y moralmente las que ya están abiertas, era toda miés preparada al Cooperador Salesiano. El sacerdote puede trabajar con celo en su sagrado ministerio; pero la cooperación moral y material pertenece de un modo particular á las personas que viven en el siglo, dentro de las oficinas , en medio de los oficios civiles y del comercio y ocupaciones comerciales. Ellas pueden con mayor libertad y facilidad conocer las necesidades y procurar de ponerles el competente remedio. Pero si estos piadosos y celantes católicos se hallasen solos y trabajasen individualmente, sus fatigas serian harto incompletas, puesto’ que no obtendrían tanto fruto como si por el contrario estuviesen todos unidos y con el mismo fin y bajo la misma regla, pues dicho se está que : Vis unita fortior. Y ¿ en dónde encontrar esta unión que pueda extenderse á todos los tiempos, lugares y clases de personas sin peligro de degenerar, antes bien que valga para garantir una cooperación segura é invariable? Esto es lo que se propone en el Reglamento de los Cooperadores Salesianos. ¥ este Reglamento forma una especie de orden tercero muy semejante al de los antiguos religiosos, con la diferencia que aquellos atendían á la perfección cristiana con oraciones y prácticas de piedad: mientras los Cooperadores Salesianos atienden además con obras de caridad ejercitadas en favor de cualquier clase de personas , bajo cualquier aspecto que la necesidad se presente. Pero así como la educación de la juventud abandonada, constituye en estos tiempos una necesidad que abraza todas las demás, así también los Cooperadores dirigirán sus miradas de una-manera especial en favor de los niños pobres y abandonados. Ideado de esta manera el proyecto y compilado el Reglamento, fue comunicado á muchos Obispos, quienes lo leyeron con bondad, nos hicieron sabias observaciones y alguno se dignó favorecernos alguna carta de recomendación para presentarlo al Sumo Pontífice con dos fines : Io A fin de asegurar que la obra fuese según los principios de nuestra Santa Católica Religión; bendecida y aprobada por el Vicario de J. C. ‘ 2o Para que dicha obra fuese enriquecida con indulgencias. Siendo todo, el trabajo de ca ridad, de paciencia y de sacrificio, sin sombra de interés material alguno, era bien justo que fuese en cierto modo recompensado espiritualmente con el tesoro de las santas indulgencias. El caritativo Pio IX acogió con grande benevolencia el mencionado proyecto ; hizo él mismo algunas útiles observaciones , y despues dió su recomendación para que dicho proyecto á sabios personages encargados especialmente de esto. El Eminentísimo Cardenal Berardi, que era benemérito Relator, expuso á su tiempo todo el contenido al Santo Padre , quien alabó la obra propuesta, aconsejó su difusión entre todos los que aman el bien de la Religión y de la Sociedad. Queriendo además satisfacer los deseos de todos y dar una prueba particular de agradecimiento, y, casi diré, constituirse primer Cooperador, como es ya primer Bienhechor de la Congregación Salesiana, concedió la série de indulgencias indicadas en el Diploma y que serán descritas más minuciosamente en el Manual que se está preparando para los Cooperadores Salesianos (i). Por esta histórica exposición se pueden conocer las dos fases, ó mejor dicho , los dos modos con que los Cooperadores pueden atender al bien de la sociedad. Primeramente con un Reglamento para los Oratorios festivos, escuelas dominicales y nocturnas. Y este .Reglamento se puede aplicar en cualquier pueblecito y modificar según el número y condición de los alumnos. En segundo lugar con un Reglamento especial que reune á los Cooperadores á trabajar por el bien de la sociedad ele una manera estable, examinada, encomendada por el Sumo Pontífice, enriquecida con tesoros celestiales, Reglamento que hace centro con la Congregación Salesiana y se propone trabajar en la misma miés, con el mismo fin en cnanto es compatible á quien vive en el siglo. Todo Cooperador debe sin embargo tener presentes las palabras del capítulo V, artículo 2o del Reglamento que dice: La Asociación está humildemente recomendada á la benevolencia y protección del Sumo Pontífice , de los Obispos , de los Párrocos, de quienes dependerá absolutamente en todo lo concerniente á la religión. CARTA DE CARACAS (VENEZUELA). Muy Rdo. Sr. D.. Juan Bosco : Muy Sr. mió y hermano estimadísimo en Ntro. Señor J. C.: Es para mí una honra y- satisfacción grandísima el dirigirme hoy á V. R., en quien Dios ha derramado su espíritu de un modo especialísimo para bien de la humanidad y gloria de su Iglesia. Su nombre que, en alas de la caridad vuela por el mundo, me era ya conocido y amado tiempo hace: admiro sus obras , (1) V. la súplica que se presentó al S. Padre el 4 de Marzo de 1876. Y el Breve cíe S. S. con fecha de 9 de Mayo del mismo año. — Véase el Diploma desde laf pág. 5 hasta la 12. – 55 — las bendigo y deseo su engrandecimiento. La Providencia me ha facilitado al presente dirigirme á V. R., premiando de este modo mis ardientes deseos. El Excmo. é limo. Sr. Arzobispo de esta diócesis, Dr. D. Crispulo Uzcategui, á quien V. R. se dignó nombrar Cooperador Salesiano, en 12 de Agosto del año pasado, me ha honrado eligiéndome para que instale la Sociedad de Cooperadores Salesianos en esta diócesis, radicándola en la iglesia de Ntra. Señora de Altagracia de esta ciudad, de la que soy párroco. Al efecto he publicado en el Ancora, diario católico de ésta, varios articulos y el Reglamento de los Cooperadores Salesianos: han sido bien acogidos, y tengo ya en lista diez sacerdotes y quince seglares para instalarla. Con tal motivo y por encargo especial de Su E. lima, escribo á V. R., suplicándole tenga la bondad de remitirme Reglamentos y todo lo que sea necesario para llevar á cabo tan santa obra. Le suplico asimismo se digne enviarme el Boletín Salesiano en español y á la vez una buena estampa al óleo de nuestro glorioso Patrón S. Francisco de Sales, en tanto que no podamos hacer venir una imágen de bulto. Hágame V. R. el favor de indicarme su coste y el modo de hacer la remisión. Además deseo que V. R. me autorize para erigir canónicamente una Sociedad de Nuestra Señora Auxiliadora, enviándome el diploma, reglamento, etc. y una imágen al óleo de dicha Señora, con la indicación del dia de su festividad. Ya existe en el Seminario una Sociedad con el referido titulo y sus miembros ingresarán todos en la de los Cooperadores Salesianos; diariamente y alternando ofrecen estos una Comunión por el Santo Padre y el clero, y tienen además sus ejercicios nocturnos. Lesean sea yo su Director y, si V. me autoriza, lo seré con sumo gusto. Al efecto le pregunto si las indulgencias concedidas á la iglesia madre de Turin, son ostensivas á la Capilla del Seminario ú otra iglesia donde se erija la Sociedad consabida. Voy á terminar esta, ya demasiado extensa, suplicándole me perdone el tiempo que he sustraído á sus nobles tareas, en gracia del asunto que la motiva. Si Dios me conserva la vida y mi actual deseo, espero tener el inmenso placer de verle á fines del presente año , pues pienso ir á postrarme á los pies del Sumo Pontífice en los dias de su Jubileo Sacerdotal. Monseñor el Arzobispo j actualmente en santa Pastoral visita, me encarga haga presente á V. R. su gratitud por el nombramiento referido, y al propio tiempo le testifique la buena voluntad con que se propone establecer y propagar en este Arzobispado la Sociedad Salesiana. Por mi parte suplico á V. R. en caridad cristiana, me encomiende mucho en sus santas oraciones y que me honre otorgándome el título de su servidor y amigo, Q. B. S. M. Ricardo Arteaga, Pbro. HISTORIA DEL ORATORIO DE S. FRANCISCO DE SALES. ( Continuación). En aquel tiempo nuestro pequeño ejército se componía de escultores, estucadores, empedradores y sobre todo de albañiles. Por esta razón el í?. Guala quiso que celebrásemos una hermosa fiesta en honor de Santa Ana, nuestra especial Protectora. De suerte que aquel dia, despues de las funciones religiosas, nos invitó á almorzar con él, y poco menos de cien jóvenes tuvimos el gusto de acompañarlo en la gran sala, llamada sala de las conferencias. Allí fuimos obsequiados con café , leche , chocholate , pan , dulces , confites, etc., lo cual fué para nosotros un banquete tan espléndido que nos parecía hallarnos en ]a mesa del rey. Fácil es imaginarse que entusiasmo despertase, aquella fiesta entre nuestros compañeros. Si el local lo hubiese permitido , desde-aquel dia habríamos podido duplicar el número de jóvenes. No fué menos conmovedor el fervor religioso y el fruto recogido en dicho diá. Nos parecía ver en realidad á la Augusta Madre de la Madre de Dios sonreírse con nosotros , y ser admitidos en el número de sus protegidos. Y mucho lo necesitábamos, pues nadie ignora los muchos peligros á que se hallan expuestos los pobres artesanos, sobre todo los albañiles. Ahora bien; desde entonces no recordamos que alguno de nosotros haya sido victima de alguna desgracia. Aunque los dos sacerdotes Guala y Gafiasso se mostraban siempre benignos y afables con nosotros, sin embargo nuestro incomparable amigo, más bien dicho, nuestro ternísimo padre, era Don Rosco ; él nos dedicaba no solamente el dia festivo, sino casi toda la semana. En primer lugar cuando sabía que alguno de nosotros estaba sin empleo, ó bien, empleado con malos maestros, él se empeñaba con paternal solicitud por conseguirle trabajo y colocarlo en casa de honrados y cristianos trabajadores. No satisfecho con esto , casi todos los dias venia á visitarnos en las oficinas y en las fábricas. En estas visitas D. Rosco á uno le dirigía una palabra, á otro una pregunta; á éste le hacia una caricia, á aquel le dejaba un regalo y en fin á todos dej aba llenos de un gozo inexplicable. Estos cuidados del buen sacerdote agradaban mucho á nuestros dueños, los cuales tenían con gusto bajo su dependencia jóvenes tan paternalmente atendidos en los dias festivos y dias de trabajo, y tan puntuales y fieles á su trabajo, mediante la Religión. Entretanto concluidos dos años de estudio de moral, nuestro D. Rosco dió el examen, para confesor y entonces pudo atender con mejor éxito á sus caros amigos. Todos querían confesarse con él y era muy consolador, particularmente en los dias de fiesta, ver su confesionario rodeado de 40 ó 50 niños, que esperaban horas enteras hasta que les llegase el turno de confiarle los secretos de su corazón. Esta fué la marcha ordinaria del Oratorio en la iglesia de S. Francisco de Asís durante tres años, es decir hasta Octubre de 1844, época en — 56 — que se trasfirió á otra parte. Veremos en otro capítulo esta primera traslación. Capítulo IV. Don Bosco en el Refugio (1) ■ Traslación de! Oratorio á este sitio ■ Primera iglesia de San Francisco de Sales. Al terminar el año escolar de 1844, como refieren los antiguos alumnos , nuestro querido D. Bosco habia concluido ya su curso de moral y debia por lo tanto empezar á ejercer su sagrado ministerio y salir del Colegio eclesiástico de S. Francisco de Asís. Muchos párrocos lo solicitaron como ayudante. Entre otros el Sr. D. José Go-mollo, rector de la iglesia de Cinzano que, por su enfermedad y edad avanzada, no podia atender á la parroquia, habia conseguido el consentimiento del Arzobispo. Pero el Señor que con paternal solicitud velaba sobre nosotros y sobre tantos otros pobres niños, dirigía también lós destinos del que debia ser el instrumento de nuestra salvación. Por consejo del teólogo Guala, el P. Bosco dirigió una carta de agradecimiento á su digno Prelado, suplicándole al mismo tiempo lo dispensase del honroso cargo que le habia designado, para el cual tenia muy poca inclinación. La súplica del P. Bosco fue atendida. Un dia el P. Gaffasso llama á D. Bosco, y le dice : Ya habéis concluido vuestros estudios; es, pues, necesario que salgáis al campo abierto á trabajar por la salud de las almas : en estos tiempos las necesidades son muchas y la mies escasa. ¿A qué clase de trabajos os sentís más inclinado ? — A los que Ud. guste indicarme , contestó D. Bosco. —- Hay tres puestos que podríais desempeñar: de teniente-cura en Buttigliera de Asti; de profesor de moral en este Colegio, y de director del hospitalito, situado junto al Refugio. ¿Cuál de ellos elegís? — El que Ud. juzgue más conveniente. — ¿No sentís más propensión para uno que pai’a otro? — Mi propensión es atender á la juventud; pero Ud. haga de mí lo que le parece; yo acataré la voluntad de Dios en su consejo. — Y en este momento ¿qué ideas preocupa vuestra imaginación y vuestro corazón? — En este momento me parece que me encuentro en medio de una muchedumbre de niños que me piden socorro. — Id entonce á descansar algunas semanas, y despues os comunicaré vuestro destino. Pasado el tiempo de vacaciones , el P. Bosco volvió al Colegio para volverse á unir con su incomparable maestro y amigo. Pasó algún tiempo sin tratarse de su destino. Despues de aígunas semanas el P. Caffasso lo llamó separadamente y _ (1) El Refugio es un asilo de niñas en Turin : se halla junto al hospicio comunmente llamado el Ospitaletto di Santa Filomena. En otra ocasión daremos noticias más detalladas de esta excelente obra, debida á la caridad de la marquesa Barolo. le preguntó con acento de bondad por qué motivo no habia indagado su destino. . — Quiero reconocer, contestó el P. Bosco, la voluntad de Dios en su deliberación, y en ella no quiero yo tener parte alguna. Pues bien, preparaos para ir al Refugio. Allí desempeñaréis el cargo de director del pequeño hospital de Santa Filomena, y juntamente con el teólogo Borelli atenderéis á las niñas del instituto de la marquesa Barolo: Dios no dejará de hacernos conocer más tarde lo que debeis hacer en bien de la pobre juventud. A primera vista parecía que semejante relación era contraria á las inclinaciones del P. Bosco y al bien de nuestro Oratorio; la dirección de un hospital y el predicar y confesar en un establecimiento de más de cuatro tientas niñas parece que debia impedirle el atendernos. Y sin embargo, sucedió todo lo contrario, como más tarde veremos. El teólogo Juan Bautista Borelli, de quien aquí se habla, director del Refugio, era un santo eclesiástico, digno de la más alta admiración por su virtud y doctrina. Nada le faltaba de cuanto se^ requiere para formar un sacerdote según el corazón de Dios y las necesidades de la Iglesia. Se distinguía sobre todo en su celo infatigable por la salud de las almas. Varias veces el P. Bosco nos repitió que consideraba una gracia particular del Señor el haber conocido y tratado tan de cerca á semejante sacerdote. Apénas se conocieron estos dos sacerdotes, contrajeron una verdadera amistad, y mutuamente se ayudaban y estimulaban en las prácticas del bien. Animados con un mismo espíritu, convinieron ambos en asistir del mejor modo posible á los jóvenes, cuya moralidad y abandono exigía solícitos cuidados. Entre tanto, fijado su nuevo domicilio en el Refugio, el P. Bosco debia trasportar también allí su Oratorio, pues su corazón no sabia resignarse á abandonarlo. Pero ¿ en dónde podia él reunir á sus pobres niños? La falta de local sumamente lo afligía. No nos desanimemos, le dijo el P. Borelli, por ahora su habitación podría suplir esa falta: más tarde veremos lo que se deberá hacer; confio en que se ha de hallar otro lugar más adecuado. El segundo domingo de Octubre de 1844, fiesta de la Maternidad de María Sma., nuestro Director y Padre nos comunicó la noticia de la traslación del Oratorio al Refugio, su nuevo domicilio. Este aviso de pronto algo nos desagradó, pero al oir que allí podíamos cantar, correr, saltar y divertirnos, nos llenamos de gozo, y todos esperábamos con impaciencia el próximo domingo para presenciar las novedades que nuestra juvenil fantasía nos hacia idear. El tercer domingo de Octubre, fiesta de la Pureza de María Sma., una turba de niños de todas edades y condiciones corría hácia Valdocco para ver al P. Bosco y el nuevo Oratorio. ¿Dónde está el P. Bosco? dónde está el nuevo Oratorio? preguntábamos todos. Al oir las voces y gritos de tantos muchachos, todos salían de sus casas casi asustados • temían tuviésemos malas r intenciones. Gomo allí todavía no se había oído s hablar del P. Bosco , ni del Oratorio , la gente ] disgustada contestaba: ¿Qué P. Bosco, qué Ora- ] torio? fuera de aquí, muchachos. Estos, creyón- ¡ dose mofados, levantaban más su voz y sus pre- : tensiones, los otros al contrario veian en esos ■ gritos insultos y oponían amenazas y golpes. La escena empezaba á tomar un aspecto serio, cuando el P. Bosco oyendo tal vocería advirtió que eran sus jóvenes amigos, que buscaban el Oratorio y salió á su encuentro. Apenas lo vimos, todos juntamente gritamos : ¡Oh!… D. Bosco D, Bosco… ¿En donde está el Oratorio? hemos venido al Oratorio. Entretanto corrimos hacia él, y así concluyó todo el alboroto. A la pregunta que le dirijimos sobre el lugar del Oratorio, nuestro hábil Director nos contestó, que el verdadero Oratorio no estaba aún concluido, que entretanto fuésemos á su cuarto, suficientemente vasto, y allí nos condujo. Aunque en semejante local no podíamos divertirnos como nos habíamos imaginado , sin embargo nos retiramos muy satisfechos. El P. Bosco todo lo suplía y llenaba con su bondad, sus afables maneras y sus graciosos chistes. Allí nos enseñaba un poco el Catecismo, nos refería algún hecho edificante y cantábamos algunas canciones en honor de la Virgen; en una palabra, hacíamos todo lo que habíamos practicado en San Francisco de Asís. En algunas festividades íbamos á oir la santa Misa ora en una, ora en otra iglesia de la ciudad. El domingo siguiente empezó á tropezarse con una seria dificultad : los alumnos habían aumentado ya de tal modo, que no se sabia en dónde colocarlos. El cuarto , el corredor, la escalera, todo estaba lleno de muchachos. Era lo más divertido presenciar nuestras recreaciones. Uno encendía fuego, otre lo apagaba; este harria el cuarto sin tener la precaución de regarlo antes, aquel sacudía el polvo ; quien lavaba los platos, quien los rompía. Los baldes, cántaros, palanganas, sillas, libros, en una palabra, todo lo que caia en nuestras manos quedaba desordenado. Los más grandecitos y juiciosos procuraban arreglarlo y ponerlo todo en orden. Nuestro querido P. Bosco nos miraba con placer y se reía, encargándonos sin embargo que tuviésemos cuidado de no romper ni arruinar cosa alguna. No menor dificultad había para las prácticas de piedad. Recordamos que el dia de todos los Santos, reunidos en aquel estrecho local, todos queríamos confesarnos. Pero ¿ cómo conseguirlo ? No había más que dos confesores, y éramos más de dos cientos, apretados como sardinas. « No es posible seguir así, dijo entonces el buen P. Borelli: es necesario buscar un local más vasto. El P. Bosco despues de esto se dirigió al Arzobispo Franzoni; le manifestó lo que había pasado, el fruto que se había conseguido, y el que se podría esperar en adelante. Hablándole de los jóvenes que asistían al Oratorio, entre otras cosas, dijo: « Muchos de ellos son estranjeros, pasan en Turin solamente una parte del año. Ni siquiera saben á que parroquia pertenecen. Muchos ca -recen de lo necesario, hablan dialectos casi imposible de comprenderse, y por lo tanto poco entienden y poco logran hacerse entender. Algunos son ya grandecitos y tienen vergüenza de juntarse con los chicos. Entre los mismos de la ciudad ó por dejadez de parte de los padres , ó por las malas compañías , ó por amor á las diversiones, poco ó nunca entran en la Iglesia ». Esto fué suficiente para que el celoso Arzobispo comprendiese la importancia de la obra. Id, « dijo pues inmediatamente al P. Bosco, haced todo lo que os parezca bien. Os doy todas las facultades necesarias; bendígoos lo mismo que á vuestra empresa, y os ayudaré en todo lo que pueda. Por lo que me habéis expuesto, veo que es necesario un local más vasto y adecuado. Presentaos á la marquesa Barolo ; ella tal vez podrá facilitároslo cerca del mismo Refugio ». El P. Bosco en efecto fué á ver á la marquesa; y como el pequeño hospital no se abría hasta Agosto del año sucesivo , la caritativa señora nos permitió de convertir en capilla los espaciosos salones de dicho edificio. Este era pues el sitio destinado por la divina Providencia para nuestra primera iglesia. Nos trasladamos allí un dia de gratos recuerdos, el 8 de Diciembre, fiesta de la Inmaculada, bajo cuyo amparo el P. Bosco habia colocado el Oratorio y á sus hijos. En dicho dia nuestro querido Director con autorización del Arzobispo bendijo la capilla en honor de San Francisco de Sales, celebró la santa Misa y distribuyó á varios el Pan eucarístico. Algunas particulares circunstancias de aquella sagrada función esculpieron en nuestras almas recuerdos imperecederos. La primera fué la pobreza. Allí no habia reclinatorios, bancos ni sillas; tuvimos que contentarnos con bancos que bamboleaban , y otros asientos que amenazaban romperse muy fácilmente Pero la Divina Providencia nos socorrió» bien pronto , porque nunca nos faltó la caridad de personas cristianas. El tiempo no podia ser peor, pero eso no impidió que más de dos cientos jóvenes asistiesen; tal era el amor que profesaban al Oratorio y á su director. Alta estaba la nieve aquella, mañana, y todavía continuaba á caer densa como en las cumbres de las montañas, acompañada de un fuerte torbellino. Siendo muy intenso el frió, fué necesario llevar á la capilla un brasero , y nos acordamos que en el pasar con él al aire’ libre, los copos de nieve que caían sobre el fuego producían un ruido que nos divertia mucho. Pero lo que especialmente siempre recordamos fueron las. lágrimas que vimos correr de los ojos del P. Bosco, . durante la función. Sus lágrimas eran de con: suelo, porque veia que la obra del Oratorio empezaba á consolidarse, y se le ofrecía la oportu-• nidad para recoger un número más crecido de ■ niños que recibirían una educación cristiana y se> alejarían de la inmoralidad é irreligión, que todo > lo invadía. , Nos preguntará tal vez alguno ¿por cuál razón i el Oratorio fué dedicado y llevó el nombre de — 58 — S. Francisco de Sales? Esto ha sido por tres motivos principalmente. Primero porque la marquesa Barolo, para favorecer la idea del P. Bosco, pensaba fundar allí una Congregación de Sacerdotes bajo ese título, y con esta intención había mandado pintar un cuadro de S. Francisco de Sales que aún se conserva á la entrada de dicho ■establecimiento. En segundo lugar, porque el porte del ministerio sacerdotal que el P. Bosco pensaba desempeñar con la juventud, exigía paciencia y mansedumbre; y por eso quería él colocarse bajo la especial protección de aquel Santo, que tanto se distinguió en dicha virtud. La tercera razón fue porque en aquellos tiempos muchos errores, entre los cuales el protestantismo, empezaban á introducirse insidiosamente en nuestras poblaciones, particularmente en Turin. El P. Bosco quiso por tal medio merecer la protección de S. Francisco de Sales , para conseguir del Cielo luz y valor á fin de luchar con provecho contra aquellos mismos enemigos que el Santo en vida había combatido y vencido, para gloria de Dios y de su Santa Iglesia y para el bien de inume-rables almas. ( Continuará). GRACIA DE MARIA AUXILIADORA. Preservación del cólera. M. Rdo. Sr. Director: Le remito el óbolo de los pobres Cooperadores de Ruffia, recogido la mayor parte en la Conferencia que se hizo el dia 29 de* Enero, dedicado al humildísimo patrón S. Francisco de Sales. Para gloria de Dios y honor de María Santísima, auxilio de los Cristianos , tengo el gusto de poderle referir el siguiente hecho , al cual, por obedecer á superiores decretos, no pretendo atribuirle otra cosa más que la fe humana. Despues de haber leído en el Bollettino Salesiano de los meses de Agosto y Setiembre, que V. R. recomendaba á sus hijos se armasen con verdadera fe con la medalla de María Auxiliadora, como preservativo del cólera, hízose, por varios Salesianos de esta parroquia, adquisición de una buena cantidad y se difundieron casi todas: ¡cosa maravillosa! En el mes de Octubre de 1884, quando la terrible enfermedad hacía muchos y horrendos estragos y llenaba de tristeza y desolación á muchísimas familias, de los que tenían la consabida medalla, puedo asegurarle , que ni siquiera uno fue atacado de dicho morbo , antes bien varios que luchaban ya con la muerte, despues que se les hubo impuesto la medalla, y sin remedio alguno humano, fueron poco á poco mejorando y quedaron en breve tiempo perfectamente sanos, sin que tal enfermedad les dejase algún incómodo ó señal, como generalmente suele hacerlo. En agradecimiento de tan grande y particular favor, estos habitantes colgaron un corazón de plata en la pared de la camllita de la Sma. Virgen de las Gracias. . Dígase lo que se quiera de este hecho, pero lo que sí es verdad, y todo el pueblo puede testificarlo, de los que tenían la medalla, ni siquiera uno murió, antes, al contrario, los atacados sanaron despues da haberla recibido y puéstasela al cuello. Sirva, pues, esto para acrecentar cada dia más la confianza de los Cristianos en la protección de María Sma. Auxiliadora y nuestro amor y veneración hácia tan cariñosa Madre. Lorenzo Fraire, Párroco. Coop. Sal. N, Nosotros indicaremos aquí brevemente un caso semejante ocurrido en Sarria (Barcelona), en el año 1885, cuando el cólera hacia un mal inmenso en casi toda España. Una piadosísima señora, que á la sazón habitaba en dicho pueble-cito de Sarriá, convenciéndose de la .inutilidad de los cuidados y remedios humanos en tan terrible enfermedad, puso toda su confianza en el poderoso auxilio de María Sma., de tal suerte que, un dia despues de haber distribuido por todo el pueblo un número considerable de medallas de María Auxiliadora , bendecidas por nuestro amadísimo D. Bosco, le ocurrió la idea de mandar á sus hijos á colocar una medallita en todas las calles del pueblo. Y ciertamente tan piadosa como excelente medida no fue en vano. Hoy podemos asegurar, y todo el pueblo es testimonio de ello, que mientras en Barcelona, Gracia, Las Corts y otros pueblos que circundan á Barcelona eran víctimas de tan terrible desgracia, en Sarriá ni siquiera uno murió de ella. Y lo que es más aún, una persona que había sido atacada en otro pueblo, conducida á Sarriá todavía enferma, recuperó su salud completamente en breve tiempo, despues de habérsele colgado al cuello la referida milagrosa medalla. Animémonos, pues, en estas circunstancias, contando siempre con el poderoso auxilio de tan amorosa y caritativa Madre , y ciertamente nuestras esperanzas no serán frustradas. . NOTICIAS de la casa de Bordighera Torrione (Italia). Rdo Sr. Director: Escríbole las particularidades que en esta Casa acaecieron el dia del terrible terremoto , 23 de Febrero, á fin de testificar nuestro mucho reconocimiento á nuestra buena Madre María Santísima Auxiliadora que nos salvó de tan dolorosas desgracias. Eran ya las 5 de la mañana. Yo hallábame en la iglesia preparando todo lo necesario para la función de la ceniza cuando de repente siento un fuerte ruido y veo moverse las pilastras con todo el edificio. Casi instintivamente me acerqué al tabernáculo y di un grito: ¡Jesús mió, misericordia! ¡María Santísima Auxiliadora, ayudadnos. Interin sucedía la segunda sacudida y entonces forzando la puerta lateral que estaba todavía cerrada, salí afuera. Otra persona, única que en aquella hora se encontraba en la iglesia, escapó inmediatamente y 59 — se paró á poca distancia, observando si el campanario se caía, pues hubo momentos que parecía se doblaba como un árbol. En efecto , el movimiento vortiginoso de este cataclismo lo había cortado por el medio, girando la parte superior hasta el punto de quedar los ángulos fuera de sus respectivos puestos. En casa sucedía una escena verdaderamente triste. Oíanse las pobres Hijas de María Auxiliadora que solícitas despertaban á las niñas para que saliesen aprisa de sus cámaras y bajasen las escaleras que amenazaban desplomarse. Apenas habían salido de la cámara , cuando muy cerca de la puerta cayó un grueso armario en un sitio que impedia el paso. Si hubiese caído un minuto antes, ninguno puede imaginarse el terror que hubiera causado á aquellas pobrecitas al verse impedido el paso por todas partes y sin remedio alguno de salvación. Con dificultad podían tenerse en pié. Los muros se bamboleaban de tal modo que se descostraban, y todos los objetos de vidrio que se hallaban sobre las mesas, se caían al suelo haciéndose pedazos, como también muchos vasos preciosos destinados para la lotería. En tanto oíase una vocería por todas parte, gritos de espantos y gemidos que aterrorizaban. La invocación á María Auxiliadora repetíase con muchísima frecuencia y particular devoción. A la primera sacudida ninguno se hallaba levantado aún y por lo tanto ninguno hubiera tenido tiempo á escapar, si la Sina. Virgen no hubiese extendido su mano para protegernos y apesar de que por todas partes caían piedras, pedazos de ladrillos y tejas, ninguna de las muchas personas que dentro de la casa estábamos sufrió la menor lesión. A la casa que está enfrente á la nuestra quedáronle solamente los muros maestros en pié, y hoy no es más que un monton de piedras. Todas las otras de Torrione sufrieron daños gravísimos. D. Francisco Aprosio quedó sepultado y muerto con su hijo Antonio. El Director de esta casa Sr. D. Luis Porta y yo, corrimos inmediatamente á su casa y comenzamos á llamarlo á voz en grito por su nombre ; díle despues la absolución en voz alta, pues me parecía que oía algún quejido sofocado. Llegada la . Guardia Civil con orden de tener lejanas á todas las personas, pues había un muro que amenazaba caer, nos retiramos. En tanto á petición de la población hicimos inmediatamente una procesión de penitencia hasta el Santuario de la Virgen de la Merced , cerca de Borghetto, á la cual acudió muchísima gente. Allá «dirigí algunas palabras de consuelo á todos los concurrentes, luego celebré la santa Misa y en admirable orden nos volvimos á Torrione. Hemos celebrado durante cinco dias al aire libre. Las Hijas de María Auxiliadora pasaron varias noches en una mezquina choza sin poder ni siquiera cerrar los ojos, por el fuertísimo viento que hacía y agua que penetraba por el tejado. Nosotros pernoctamos en otra choza improvisada como la primera por nuestro carpintero. Fueron dias de pena indecible. El temor , el afan de que sucediesen nuevas desgracias, la confusión para retirar en un lugar- seguro todas las Cosas, el continuo sobresalto de las personas que estaban en el patio, todo junto abatía tanto nuestro espíritu que es una gracia de María Santísima Auxiliadora si todavía estamos vivos. El mismo maestro de obras se admiró viendo como no se habían caído ciertas partes de la casa, que ahora será necesario echar abajo con mucha cautela para levantarlas y reforzarlas. Uno de los muros principales amenaza caer si no lo aseguran pronto con veinte barras de hierro. Las escaleras se tuvieron que apuntalar , pues de lo contrario se hubieran venido abajo. En varias cámaras las bóvedas hendidas están suspendidas como por un hilo. El último piso se tendrá que hacer de nuevo, pues está inhabitable. Largos serán estos trabajos y ciertamente proporcionarán grandes gastos, pero la Providencia no faltará. Esta pobre casa despues de tantos combates esperamos que saldrá por fin victoriosa de todo, y que podrá cantar un solemne alleluia. María Sma. Auxiliadora que nos ha salvado, cumplirá su obra. Su af.-no. hermano en J. C. Francisco DxLMAzzo,Pbro. Torrione, 24 de Febrero de 1887. VALENTIN O VOCACION CONTRARIADA Episodio contemporáneo por el Sacerdote I). JUAN BOSCO Traducida por un Cooperador salesiano. Capítulo I. La madre de familia. Voy á narrar un hecho real y reciente; y como viven aún algunos de los que en él han tenido parte , creo prudente callar los nombres de personas y lugares, porque ni las unas, ni los otros, son precisos para el fin moral que en mi narración me propongo. Existía un matrimonio de edad algo avanzada, padres de un solo hijo, llamado Valentín , único heredero de sus cuantiosos bienes. La madre, cristiana vieja, tenía puesto todo su cuidado en dar una sólida educación á su hijo : así es que ella misma fue su maestro por muchos años, enseñando á su joven alumno no sólo á orar y el catecismo de la doctrina cristiana, sino también algo más que Ludimientos de lectura y escritura. Su penetración natural y su experiencia, le hacían procurar siempre con la más viva solicitud , el apartar á su hijo de la ociosidad y de los malos compañeros. « Amado Valentín, solía decirle, no olvides jamás que la ociosidad es madre de todos los vicios, y que los malos compañeros, perdiéndose á sí mismos, arrastran á los que los siguen á la ruina. ¡Ay de tí si te dejas dominar de estos dos fatales enemigos! » Estas excelentes disposiciones de la madre encontraban algún obstáculo en el carácter de Hosnero, su marido, que hombre cortés, y hasta lo que se entiende por honrado en nuestros dias, á nadie hacia daño, ni se escu- — 60 — saba tampoco de hacer el bien que podia. Pero por un error no pequeño , creía poder hacer de su hijo un honesto y áun virtuoso ciudadano, sin hacerlo antes un buen cristiano. « Mi querido Valentín, ]e decía algunas veces, que seas bueno y serás siempre honrado y amado de todos. El hombre no debe olvidarse jamás de lo que se debe á sí mismo y de lo que vale su honor ». Aun cuando estos avisos del padre -no pudieran hacer grande efecto aún en Valentín, que por su tierna edad poco reflexionaba, la madre, que en ellos veía algún peligro para su hijo, hábilmente procuraba completar estas reflexiones con otras cristianas, repitiéndole frecuentemente: « Hijo mió, acuérdate que Dios lo ve todo; Él bendice á los jóvenes virtuosos en esta vida, y los premia en la eternidad; y, por el contrario, maldice á los soberbios é impios, les acorta la vida, y los castiga con un suplicio eterno en la otra ». Todas las mañanas lo llevaba de la mano á la iglesia, en ella le daba el agua bendita, le enseñaba el modo de hacer la señal de la cruz; lo ponía de rodillas á su lado, y, en su devocionario, le hacía aprender las oraciones más propias para asistir con provecho á la santa Misa. En los dias festivos, siempre lo llevaba consigo á misa, á la explicación de la doctrina, al sermón y á la reserva y bendición; y cuando debía recibir los santos Sacramentos , lo preparaba algunos dias antes y lo acompañaba hasta el mismo confesonario. Despues de la confesión, ella misma le ayudaba á dar gracias y le agregaba aquellas advertencias y consejos que toda buena y amante madre sabe encontrar como muy oportunos para sus hijos. Inspiróle también la buena costumbre de hacer la señal de la cruz antes y despues de comer, así como las breves oraciones que para ello se usan entre los buenos cristianos, siéndole de gran disgusto la más pequeña falta que en esto observase en su hijo. Un dia en que Valentín se olvidó de aquellas santas prácticas, su madre lo reprendió agriamente, diciéndole:* Amado Valentín, reflexiona que sólo los animales se ponen á comer con ansia y sin reflexionar de quién reciben su alimento. Nosotros recibimos la vida y el alimento del Señor, y por esto debemos mostrarnos en todo tiempo agradecidos, pero especialmente cuando hacemos uso de estos beneficios: esto es, cuando nos servimos del alimento para conservar la misma vida ». Aun cuando Valentín aparecía algunas veces descuidado, no olvidaba ninguno de los cariñosos avisos que su amante madre procuraba sembrar en su tierno corazón, porque ella tenía la discreción suficiente para no fastidiar el ánimo del joven, combinando con sus piadosas advertencias, amenas recreaciones. Juegos, paseos, regalos, juguetes, á veces también dulces, y algunas otras chucherías apetitosas, eran los variados objetos con que aquella buena madre acostumbraba á alentar y rencompensar la diligente conducta de su hijo. Así la madre ganaba el corazón del niño, que sentía ó gozaba las mayores delicias en los paseos, juegos y conversaciones que su madre le procuraba. Mas un gran quebranto acaeció á Valentín con la pérdida de la madre ocurrida , para su mayor desgracia, cúando precisamente comenzaba á tener mayor necesidad de ella. Apénas llegaba Valentín á los doce años, cuando su amada madre fué acometida de la grave enfermedad que en pocos dias la llevó al sepulcro. Apercibida de la gravedad de su estado, recibió con la premura que el mal reclamaba los últimos auxilios de la religión; y despues llamó á su hijo y le dirigió estas últimas palabras : « Valentín, te dejo en la edad más peligrosa. Huye de la ociosidad y de los malos compañeros. A todo el que te aconseje cosas contrarias al bien de tu alma, tenlo por enemigo y huye de él como de una serpiente insidiosa. Ya no seré yo madre tuya en la tierra ; espero ayudarte desde el cielo ; en adelante, tu madre será la Santísima Virgen, ruégale mucho, ella no te abandonará…… Dios te bendiga….. » La violencia del mal cortó aquí sus palabras, y á los pocos minutos espiró. Valentin sintió con toda su alma aquella irreparable pérdida, y pasó muchos meses tan triste y abatido, que llegó á ponerse en pe igro su salud. Su consuelo lo hallaba en las oraciones, limosna y penitencias que hacía, y en la Misa que oía en sufragio del alma de su llorada madre , á la cual no olvidó nunca en las varias y graves vicisitudes porque pasó en el curso de su vida. (Se con tinnará). Avisos á Sos Süscritores,. Rogamos á los Señores Suscriptores de las Lecturas Católicas se dignen aumentar por todos los medios á su alcance posible, las suscriciones; á fin de que lleguen cuanto antes á 3000, número absolutamente necesario para cubrir los gastos de la referida publicación. Las personas que quisieran constituirse centros de suscricion, recibiendo 10 ó más ejemplares, tendrán una notable rebaja proporcionada á la cantidad. Los pedidos y el precio de suscricion, pueden enviarse al Oratorio de S. Francisco de Sales, Calle Cottolcngo, n° 32, en Turin (Italia). Coa aprobacíoiK de la Aut. Eclesiástica — Gerenta MATE® GHlGMOffS Tarín, — Tipografía Sateshna. SELECTA EI CHRISTIANIS SCRM’OIilBVS . IN VSVM SGHOLARVM Vol. in-16° parvum I. ™s ’^us^r^us Liber sin- • 111 vl Oli j lili gU|anS- Vítete Sancti Pauli Eremitae, S. Hilarioris Eremitae, Malchi Monachi et Epistolae selectae cum adnotationibus Joannis Ta-miettii Sac. Doct. . …….. L. 0,80 Sulpicii Severi II. Historiae Sacrae libri II cum adnotationibus Joannis Ta-miettii Sac. et polit. Litt. Doctoris …… 0,40 III. ■ – Vita Sancti iartini; edidit atque adnotat. illustravit Joannes Tarniettius Sac. Doct. ……. 0,40 IV. 1? T □rf□ Ílfíí De mortibus persecutorum. Liber 1 ® l>dv lilii IU unu$? cum adnotationibus Jo- annis Tamiettii Sac. politior. Iit. Doct. in-16° pag. 88 » 0,60 VI. S. Cypriani Sac. Joannis Tamiettii Liber de Mortalitate et Epistola ad Demetrianum, cum adnotationibus 0,40 TURIN — Librería Salesiana — BUENOS AIRES CULTO MARIANO Be la Imitación de la Bienaventurada Virgen María Nuestra Señora. Libro compuesto en latín por un monje premostratense del monasterio de Marchtall, traducido por un religioso de la Compañía de Jesús. —~ Opúsc. en-32 de pág. 80 ……………….. L. 0 80 Letrillas en honor de María Santísima para el mes mariano, — Opúsc. en-32, de pág. 50 . „ O 60 El Santo Rosario meditado y practicado por las almas que aspiran á la perfección cristiana. — Opúsc. en-32. de pág. 46 ……………………. O 60 Novena para honrar á María Santísima en su título de Madre de Misericordia, cou que se venera, en la Iglesia de Santo Domingo de Buenos Aires. Está formada con auxilio de varios escritos piadosos sobre el Santuario de aquella Señora, en Savona, por un eclesiástico, hijo de Buenos Aires. —■ Opúsc. en-32, de pág. 50 O 60 Narraciones de María, ó prodigios obrados por esta celestial Señora en favor de sus devotos por J. M. Pastor con Apéndice sobre la aparición de Lourdes. — Opúsc. en-32 de pág. 148 …… „ O 80 Indice. Prólogo. Introducción. Narración. I. El Viajero. II. Fray Bartolo el del Carmen. III. La Rogativa. IV. El Incrédulo. V. La Recompensa. Apéndice á las Narraciones de la Virgen. La aparición de Lourdes ó ios Milagros del Santo Rosario en el Siglo xix. Sumario de las indulgencias y demás gracias concedidas á los Religiosos, Terceros y Cofrades de ambos sexos de Nuestra Señera del (Sárasen ; como también á todos los fieles que visitaren las Iglesias de su Orden y de las Cofradías del Santo Escapulario, por un religioso Carmelita Descalzo.— Opúsc. en-32 de pág. 48 „ O 60 Confrérie du Saint Scapulaire de Notre-Bame du Mont-Camel. — Opúsc. en-32, de pág. 70. . „ O 25 Neuvaine á Fluguste fiére du Saaveur iavopée sous le titre de larie Atóliairw par l’Abbó J. Bosco. — Traduit de l’Italien. —- Opúsc. en-32, de pág. 88 ………… . „ O 35 Petit Parterre des Enfants de Marie, contenant; 1°-Une neuvaine precíense á Notre-Dame Auxiliatrice; 2o Les grandes priéres á Marie avec de nombreux traíts édifiants; 3o La maniere de sanctifier l’année et, spécia-lement, le Sois de Marie, sous la protection de la Sainte Yierge; par l’abbé Léon Baylet de Fabrizia. — Opúsc. en-32, de pág. 72 „ O 40 Catálogo Metódico — Clase I, Teología — Categoría; Culto Mariano.