Año XLII. JULIO, 1927 Número 7. BOLETÍN SALESIANO
REVISTA DE LAS OBRAS DE DON BOSCO
SUMARIO: El Cooperador Salesiano ha de scr otro Don Bosco. — El Cardenal Hlond. — Tesoro espiritual. — La Sierva de Dios Dña. Dorotea de Chopitea. — De nuestras Misiones: Entre los jibaros. — Misionero ilustre: D. Luis Bolla. — Culto de Alaría Auxiliadora: La tiesta de Turín. – Gracias de María Auxiliadora. — Por intercesión del Vble. Juan Bosco. — Por el mundo salesiano: Uruguay: Los exalumnos. – La Paz: Nuevo brazo de edificio. – Córdoba: Los Legionarios de Domingo Savio. – Sevilla: La Madre General de las Hijas de M. A. – Turín: Visita ilustre. — Al vuelo: Baracaldo – Barcelona-Tibidabo – Cádiz – Ciudadela – Montevideo – Patagones – Sevilla – Vignaud. — Los que mueren. El Cooperador Salesiano ha de ser oíro Don Bosco. (Conclusi ín). Frases de aliento. ’« De todas las obras que tenemos entre manos, decía nuestro Fundador, D. Bosco n0 es más que un humilde instrumento: el • artífice es Dios». Ahora bien: ¿por qué no he de deciros, para consuelo y aliento de todos, que esta obra, que es obra de Dios, es al mismo tiempo obra vuestra, j pues Dios mismo, por boca de su Vicario, Bno sólo la ha querido aprobar, sino que la ha bendecido, elogiado y enriquecido con extraordinarios favores espirituales ? ■« Los Cooperadores Salesianos, dijo el angélico Pío IX, están destinados a hacer mucho bien a la Iglesia y a la sociedad civil. Su obra, puesto que tiene por misión * especial el proteger la juventud en peligro, será tan apreciada con el tiempo que ya me parece ver no sólo a las familias, sino a los pueblos y a las ciudades enteras, hacerse Cooperadores Salesianos. He aquí el por qué yo los amo y los he favorecido tanto ahora y para siempre». $ « Siempre que habléis a los Cooperadores Salesianos, decía un día el nmortal k León XIII a Don Bosco, decidles que yo los bendigo con todo mi corazón ». « De lo íntimo del corazón, escribía el suavísimo Pío X, hacemos votos para que esta Unión de los Cooperadores, tan ilustre por la excelencia de sus méritos… tome cada día mayor incremento, y con la ayuda de Dios llegue a tal punto, que en todas partes, o se viva el espíritu del Fundador de los Salesianos, o se cultive su amor y crezca con nuevos adeptos, cooperando a esto sobre todo el celo de los Obispos». Los tesoros espirituales. Pero ¿por qué a todos estos estímulos (que deben hacer que crezcan sin medida no solamente el número, sino también el celo de los Cooperadores) no hemos de agregar los que, siendo fruto de la caridad que nos hace hermanos, son al mismo tiempo para todos fuente copiosísima e inagotable de méritos para el Cielo? Oigámoslos de los mismos labios de nuestro Venerable Fundador: ♦ Los Cooperadores, dice, participarán de todas las misas, indulgencias, oraciones, novenas, triduos, ejercicios espirituales, ser- 194 mones, catecismos y de todas las obras de caridad que los Salesianos lleven a cabo en su sagrado ministerio. Participarán igualmente de las misas y de las oraciones que todos los días se rezan en la iglesia de María Auxiliadora de Turín para invocar las bendiciones del Cielo sobre los Asociados, sus familias, y especialmente sobre aquellos que cayesen enfermos o se encontrasen en peligro de muerte » ¡Que consolador es este pensamiento! Aníbal excitaba desde las cumbres de los Alpes a la victoria a sus soldados, mostrándoles las bellezas de Italia. Don Bosco ofrece a sus cooperadores las riquezas inmarcesibles del mundo de la gracia, como prenda de las delicias del Cielo. ¡ « Gran cosa, decía con mucha razón el Card. Mauri; gran cosa es esta cooperación delante de Dios! El Cooperador atiende a los negocios de su casa, de su empleo, y también a sus honestos pasatiempos; y entre tanto, ¿qué sucede? Moralmcnte, y en cuanto al mérito,’ trabaja en la persona del Salesiano. Con él evangeliza a los salvajes, asiste a los leprosos y proteje a nuestros emigrantes. Con él predica, confiesa, catequiza, cumple los oficios de educador y maestro en los Colegios de primera y segunda enseñanza y en las escuelas nocturnas. Con él funda Oratorios festivos, instituciones católicas, abre escuelas profesionales de artes y oficios, granjas agrícolas y albergue gratuito a los hijos de los pobres obreros y los guía por los caminos de la honradez y del trabajo. Con él, reimprimiendo libros expurgados, libros escolásticos, clásicos españoles, italianos y latinos, publicando lecturas católicas, lecturas amenas y educativas para la juventud, y facilitando estas lecturas por medio de las bibliotecas circulantes, ayuda a la restauración cristiana de las inteligencias y corazones de las generaciones nuevas ». Las recompensas celestiales. No contento Don Bosco con ofrecer a sus Cooperadores tal cúmulo de espirituales riquezas, les recuerda con insistencia el pensamiento de aquellos bienes y de aquella felicidad que serán el sello y el premio de la cooperación en la obra excelsa de la salvación de las almas. « Afortunadamente, dice, trabajamos por un Amo riquísimo, por el Señor del Cielo y de la tierra, por un Señor que puede y quiere darnos un premio, una merced grandísima: merces magna nimis. La recompensa que nos da en este mundo consiste en el céntuplo de cuanto hagamos por él: centuplum accipietis; y en el otro mundo, la vida eterna, et vitam aeternam possidebitis. Y ¿en qué consistirá este céntuplo en la vida presente? Consiste en todas las gracias, en todas las bendiciones espirituales y temporales que Dios quiere conceder en esta vida mortal. Son, por ejemplo, la conservación de la salud, la curación de las enfermedades, la prosperidad en los negocios temporales, la preservación de las desgracias y la buena educación de los hijos; son la paz y armonía en la familia, una larga vida, la perseverancia en la gracia de Dios, la comodidad de recibir los Santos Sacramentos, y para tener asi mismo una santa muerte, etcétera, etc.. Pero esta recompensa y este premio, aunque muy precioso, es, no obstante pequeño en comparación del que el Señor nos dará después de esta vida mortal, premio que es la Vida eterna,es decir, el Cielo, el Paraíso y la plenitud de una felicidad interminable» (i). Al término de sus días aún se dirige el buen Padre nuevamente a sus Cooperadores, y después de haberles recordado las consoladoras palabras que el Divino Redentor en el día del juicio final dirá a los que hayan practicado obras de misericordia corporales, a todos les anima con estas nobilísimas consideraciones: « Si Jesús elogia y premia como hechas a El mismo las obras de caridad corporales, ¿qué elogio y qué premios no tendrá reservados para las obras espirituales? ¿Qué elogio y qué premio no dará a aquellos que por su amor hayan mitigado el hambre y la sed de los ignorantes, proporcionándoles instrucción; llevando ai seno de Dios las almas que errantes o extraviadas vagaban muy lejos del Pastor, cubriéndolas con la hermosa túnica de la gracia santificante; no abandonándolas a sus vicios y desórdenes morales, sino (i) Carta de Don Bosco a los Cooperadores (i* de Enero de 1884). ¡ Su Eminencia Mons. AUGUSTO HLOND SEGUNDO CARDENAL SALESIANO CREADO POR SU SANTIDAD PIO XI EN EL CONSISTORIO DE 20-23 DE JUNIO DE 1927 Nació en Brzeckowic (Alta Silesia) el 5 de julio de 1881. — Profesó en la Congregación Salcsiana en 1897. — Fue ordenado sacerdote el 23 de setiembre de 1905. — Dirigió las Casas Salesianas de Przemysl y de Viena desde 1907 a 1919. en que fue nombrado Inspector de las Casas de Alemania, Austria y Hungría. — En 1922 fué nombrado Administrador Apostó! -co de la Silesia Polaca. — El 3 de enero 1925 fué consagrado Obispo de Katowic. — En junio de 1926 fué elevado a Arzobispo de Gnesen y Posen, Sede Primada de Polonia. Al ver premiadas sus preclaras dotes y los éxitos obtenidos en el desempeño de sus difíciles cargos con la Púrpura Cardenalicia. el Boletín Salesiano te congratula con el ilustre Hijo de Don Hosco. augurándole largos años de vida para bien de la iglesia y gloria de nuestra amada Congregación. 196 asistiéndolas con mano piadosa, curándolas de sus enfermedades morales; no dejándolas caer en poder del demonio, en la cárcel eterna, sino rompiendo las cadenas de. su esclavitud y haciéndoles gozar de la amable y preciosa libertad de los hijos de Dios? Los elogios y premios que dará a todos éstos, serán inefables ». « Por lo tanto, el pensamiento de que nuestra caridad recae en la misma Persona de Nliestro Señor Jesucristo, que por nosotros dio su Sangre y su vida, recae en la persona del Rey del Cielo y de la tierra, rico de bendiciones para con todos aquellos que provean a las necesidades espirituales o temporales del prójimo, recae en la Persona de aquel Juez eterno que nos dará amplísimas alabanzas, y pronunciará sentencia de premio eterno delante de todo el mundo: este pensamiento, digo, debe estimularnos continuamente a hacer bien a nuestros semejantes en su cuerpo y en su alma; a ejercitar las ■obras de misericordia espirituales y corporales, especialmente para con los niños, que más que otros están comprendidos entre aquellos hermanos menores de Jesús, de los cuales habla El en el lugar citado diciendo: « Siempre que hagáis algo por uno de estos mis hermanos pequeñitos, a Mi me lo hacéis» (1). « Creo que todos vosotros, mis amados Cooperadores y Cooperadoras, escucharéis de labios del Divino Juez la sentencia de los bienaventurados, porque sé muy bien que cumplís el precepto de la limosna, según vuestras fuerzas, y hasta muchos de vosotros me han dicho de palabra o por escrito que se alegran de que las obras salesianas les den ocasión propicia de llenar este deber, con plena seguridad de sus conciencias. Continuad, pues, mostrando entrañas de misericordia hacia tantos pobres jóvenes cristianos, que sin esto arrastrarían una vida desgraciada, caerían en el pecado, deshonrarían a sus familias, naufragarían quizás en la fe y serían un castigo para la sociedad. Seguid mostrando entrañas de misericordia para con tantos millones de’ pobres salvajes que esperan que vuestra caridad les envíe Sacerdotes que los saquen del abismo de la barbarie, del borde de la eterna perdición; continuad mostrando entrañas de misericordia a la Iglesia Católica, a su Cabeza visible, el Papa, y demostradle vuestra filial adhesión no sólo con la sumisión y obediencia, sino también empleando algo de vuestras riquezas en el sostenimiento de su causa, que es la causa de Dios, la causa de las almas» (i). Don Bosco nunca dijo “basta… Animo, pues, amadísimos Cooperadores. Que la nobleza de la misión a que habéis sido llamados, que los goces eternos que han de ser el celeste premio de vuestra fidelidad, que los ejemplos que de todas las partes del mundo irradian sobre cada uno de vosotros los numerosos hermanos sean símbolo constante, sean fuente de perennes y nuevas energías. Fuera el desaliento. En los momentos de prueba que afligen tal vez aún a las almas que están mejor dispuestas y que son más fuertes, acordémonos del Divino Maestro que en el Huerto de los olivos quiso y bebió el cáliz del dolor hasta las heces. Tampoco D. Bosco dijo « basta». « Haced que el demonio cese de engañar a tantos pobres jóvenes y de arrastrar tantas almas al infierno, decía, y cesaré yo de sacrificarme por ellos. Mientras el demonio busque continuamente nuevos medios para engañar a las almas, tampoco dejaré yo de intentar ninguno para salvarlas». «¡Señor, escribía a Mons. Lasagna en 1885, envíanos cruces y espinas y persecuciones de todas clases con tal que podamos salvar almas, y entre ellas salvar también la nuestra!» Este sublime lenguaje de nuestro Padre y Maestro debe ser también el lenguaje de sus hijos y discípulos. Hay quien pone en el número de las leyendas la frase del fiero Cambronne, en Waterloo: « La vieja guardia imperial muere; pero no se rinde». D. Bosco, puedo deciros, que no se rindió jamás: como valiente murió sobre la brecha. Cuando en Marsella el celebérrimo Doctor Combal le aconsejó, como remedio (») Amen dico vobis, quamdíu fecistis uni ex his ira» .tribus meis minimis, mihi fecistis. (Matth.. XXV, 40). (t) Carta de Don Bosco a los Cooperadores (i* de Enero de 1887). , 197 de sus males, un reposo absoluto,« es el único remedio, respondió sonriendo Don Bosco, a que no puedo sujetarme». Nada pudo contener su celo. A su madre Margarita, que rendida de trabajo y más rendida de angustia se le presentó un día, casi dispuesta a volver a la quietud de Becchi, el hijo no supo responderle de otro modo que señalarle con la mirada a Jesús Crucificado. Lo miró también aquella santa mujer de fe arraigadísima: sus ojos se llenaron de lágrimas, y dirigiendo al hijo una mirada de sublime ternura, se tornó al humilde trabajo que santificó mientras le duró la vida. Elevemos también nosotros nuestras miradas a Jesús y recabemos de su Corazón la luz y el calor de su fe, y fortificados después con celestiales energías, acudamos a los clamores de las almas y, arrancándolas del vicio, conduzcámoslas a Dios. El último pensamiento: “Salvemos almas,,. He concluido; mas permitidme que volviendo al punto de partida, resuma mi discurso en un sólo pensamiento, que no puede ser más que el pensamiento de fe y de acción. Hace pocos meses desembarqué en Gibrartar al volver de Marruecos. En la deliciosa bahía de Algeciras, azotada pocos días antes por un horrible ciclón, yacía destrozado, a poca distancia de la playa, un buque del que sólo sobresalía parte de la arboladura. Un buzo revestido con su escafandra bajaba entre los herrajes y astillas a buscar las riquezas perdidas. Mientras trabajaba sumergido en las aguas, se hacía que llegara sin. interrupción, por medio del aeróforo, una corriente de aire, sin el cual hubiese muerto de asfixia. Sepultado en los abismos del mar, vivía por aire de la atmósfera; hasta allí llegaba el suave aliento del cielo: imagen, retrato fiel, del modo con que debéis desarrollar vuestra obra, Cooperadores y Cooperadoras del Venerable D. Bosco. Bajad también vosotros asimismo a arrancar de las olas los náufragos de las borrascas de la vida; descended a buscar los tesoros de las almas envueltas en el limo como las perlas entre los escollos de qua está sembrado el mar de la existencia; pero donde quiera que os guíe el ardor de vuestro celo, aunque sumergidos en las olas, respirad continuamente las auras que vienen de lo alto; vivid del aliento celestial, del soplo divino de la fe. Este es mi voto en este solemne instante en que, al par que pido al Cielo que os colme a todos vosotros y a vuestras familias de las más abundantes bendiciones, me parece ver cernerse entre fulgores de luz celestial, en este ambiente de oración y de paz, la suave figura del Venerable que os repite a vosotros y a todos sus Cooperadores aquellas sus consoladoras palabras: «¡Animo! Al fin de la vida se recoge el fruto de las buenas obras ». TESORO ESPIRITUAL Los Sres. Cooperadores Salesianos, cumpliendo los requisitos de costumbre, pueden ganar, Indulgencia plenaria: 1. El día que se inscriben en la Pía Unión. 2. Una vez al mes, a elección de cada cual. ■}. Una vez al mgs, asistiendo a la conferencia. 4. Asimismo, una vez al mes, el día en que hagan el Ejercicio de la Buena Muerte. 5. El día que por primavera vez se consagren al Sagrado Corazón de Jesús. 6. Siempre que hagan Ejercicios Espirituales durante ocho días seguidos. Además, los siguientes días: Mes de Julio: 1. Fiesta de la preciosísima Sangre. z. Visitación de Ntra. Señora. 16. Virgen del Carmen. Mes de Agosto: 6. La Transfiguración del Señor. 15. La Asunción de Ntra. Señora. íó. San Roque. También pueden ganar otras muchas indulgencias plenarias y parciales y gozar de varios privilegios, como puede verse en el Reglamento o < Cédula de admisión a la Pía Unión», a la cual nos remitimos 198 UN MODELO DE COOPERACION SALESIANA La Sierva de Dios Dña. Dorotea de Chopitea Su encuentro con Don Bosco. En nuestro propósito de dar a conocer a esta admirable Cooperadora salesiana, cuya Causa de Beatificación se ha empezado, seguimos copiando algunos de los episodios que en el precioso libro « Un modelo de Caridad» nos narra el P. Alegre, de la Compañía de Jesús. Quería Don Bosco ver por sí mismo aquel prodigio de actividad que se obraba en Barcelona a las órdenes del P. Branda y con la continua protección y asistencia de Dña. Dorotea. Porque en solo tres años se habían ido levantando en aquella antigua torre de Prats, capilla, talleres, dormitorios, comedores y patios de recreo para aquellos centenares de jóvenes obreros, que iban acudiendo allí atraídos por la dulzura de los hijos del dulcísimo Don Bosco. Al ver los frutos de su obra, no cesaba Dña. Dorotea de dar gracias a Dios, a quien atribuía todo el bien que allí se hacía. Y así al escribir sus propósitos en los Santos Ejercicios de este año 1884, con aquel estilo conciso y como telegráfico tan propio de su carácter enérgico y ejecutivo dice: « En vista de mi último fin resuelvo hacer todas mis acciones dedicadas a Dios, purificando mi intención en todas ellas». « Miraré con indiferencia todo lo que no sea ofensa de Dios, amoldándome al gusto de los demás». « Me entregaré enteramente a trabajar en la salvación de las almas por medio de las escuelas ». « Ver como se podrá lograr la estancia de los chicos en los talleres ». Y el modo como se logró fue, mandando llamar a su maestro de obras Dn. Jerónimo Granell y encargándole que inmediatamente levantase los planos de otra Capilla y de otro dormitorio. Solía este señor, a vista de tantas fundaciones en las que él mismo intervenía llamarla con gracia y cariño Santa Dorotea Fundadora y como sabía que a veces iba su celo más lejos de lo que permitía su bolsa, le tenía también dicho: — Mande V. cuanto quiera y a pagar cuando pueda. Dña. Dorotea le mandó edificar además una sala espaciosa Con destino a taller de encuadernaciones, cuya maquinaria toda, costeó también ella. Caridad industriosa. El dormitorio construido el año anterior 1884 resultaba ya insuficiente en 1885; era preciso construir nuevos talleres; las necesidades aumentaban; los deseos de Doña Dorotea, de dar gloria a Dios y salvar almas, los acabamos de ver escritos con letras de fuego en los propósitos de los últimos Ejercicios; pero no sabía ya donde encontrar recursos. Entonces le ocurrió un medio, que había usado ya otras veces en semejantes apuros; recurrir a otras personas de su familia, que tenían sus mismos sentimientos y a algunos de sus amigos más ricos. Ideó para esto hacer una gran rifa, con los objetos que estas mismas personas regalaban y que ella misma en persona recogía y colocaba en la sala de los Talleres de Sarriá para esto destinada. Ni se desdeñó, más de una vez y por amor a Dios, de tomar la regadera y la escoba y ponerse a regar y a barrer aquella misma . sala y aquellos mismos corredores y aquellos mismos patios, que habían de servir para la rifa. Con el resultado de esta y una gruesa limosna que por modo maravilloso envió este año de 1885 la Divina Providencia, se comenzaron nuevas obras para el ensanche del edificio. Se construyeron cuatro nuevas salas, destinadas a otros tantos talleres, que fueron los de carpintería, escultura, sastrería y zapatería. »99 Parecíale a Dña. Dorotea un sueño aquella misma realidad, que con sus ojos veía y con sus manos palpaba. No sabía como agradecer al Señor, el insigne beneficio que le había hecho, en darle a •conocer a los hijos de D. Bosco, con cuyo auxilio había logrado poner por obra aquel ardiente deseo, que tantos años atrás había concebido, de procurar el bien corporal y espiritual de los hijos de los obreros, y ahora veía realizarse y tomar gradualmente dimensiones tales, cuales «lia nunca hubiera osado imaginar. Esperando a Don Bosco. Quería ver D. Bosco por sus propios •ojos todo eso y quería conocer personalmente a aquella señora, que con instinto profético había visto ya tantos años antes, «orno origen y causa de tanto bien y así se lo escribió a D. J. Branda fundador y primer superior de los Talleres Salesianos de Sarria. Cuando se supo en . Barcelona, que Don Bosco quería venir a visitar nuestra ciudad, fue grande el interés que esta noticia despertó en todas partes. Ya en libros y periódicos se hablaba de Don Bosco, como de un varón de rara santidad y del hombre providencial de este siglo enviado por Dios para bien y remedio •de la clase obrera. Pero no hay duda que en Dña. Dorotea, las ansias de conocer a D. Bosco, de oir sus palabras, de gozar de su presencia, eran tanto mayores, cuanto su espíritu estaba más identificado con el de D. Bosco y comprendía mejor la grandeza de su misión. En cuanto supo D. J. Branda, el día fijo de la llegada, se lo comunicó a Dña. Dorotea, dándole a conocer al mismo tiempo sus apuros por no tener sala acomodada, donde poder hospedar dignamente a tan ilustre huésped. Contestóle Dña. Dorotea: — No se apure V. Subiré y lo arreglaremos todo. Al punto mandó pintores que adornasen «na sala y de su propia casa hizo trasladar los muebles convenientes (i). (í) Esta sala se conserva aún como una reliquia con= vertida en capilla y junto a ella y en grandes armarios •-como en relicarios, muchos de los objeto* usados por el Varón de Dios. Llegada de Don Bosco a Barcelona. Llegó a Barcelona D. Bosco el 6 de Abril de este año 1886 y permaneció en ella cerca de un mes, hasta 4 de Mayo siguiente, siendo constantemente ovacionado por todas partes y venerado como Retrato de Don Bosco sacado dorante su estancia en Barcelona (1886). varón santo, según me han referido Padres que lo vieron y viven aún en este Colegio de Barcelona. Los hechos y dichos de D. Bosco, las curaciones obradas por su virtud, los bienes que reportan a la sociedad las obras por el fundadas, eran el objeto de todas las conversaciones y se referían profusamente en no pocos de los periódicos locales; en una palabra fué para Barcelona un acontecimiento la estancia de D. Bosco en esta ciudad. Al bajar del tren, se quedó maravillado de la multitud de gente que había acudido a esperarle y al salir de la estación de 200 Francia y ver tanto coche de distinguidas personalidades que se disputaban el honor de conducirle en su compañía, preguntó cual era el de Dña. Dorotea y lo escogió entre todos y quiso ante todas las cosas ser conducido a su casa-palacio de la Gran Vía, para dar esta prueba de afecto a aquella señora, a quien después de Dios se debía todo. La buena señora no sabía lo que le pasaba en la presencia de tal huésped, cuya santidad reconocía; y la que entre las de bienhechores acudieron a ver y a tratar a aquel hombre extraordinario, cuya fama se extendía ya por toda Europa y gran parte de América. Tenía especial devoción Dña. Dorotea en oir la Misa que decía Don Bosco y recibir su bendición cuando la daba a las inmensas muchedumbres que acudían a pedírsela de rodillas en el patio de la casa. Ella misma, cual solícita Marta, o por medio de sus criados, preparaba los platos que se habían de servir a D. Bosco. La capilla c!c San José en el Oriente Ecuatoriano. demás personas caritativas, descollaba por la elevación de sus pensamientos y lo heroico de su caridad, delante de D. Bosco parecía una niña que ni a hablar acertaba. Todo su afán era mirarle, oirle, agasajarle y aprender de cuantas palabras decía y de cuantas acciones ejecutaba. En los Talleres de Sarria. Por la tarde de aquel mismo día le llevó en su coche a Sarriá. Allí admiró D. Bosco la liberalidad de la señora, que en tres años había dado tal desarrollo a tan bené lea obra. Rodeáronle sus hijos; los niños de los Talleres no sabían apartar los ojos de aquel cariñoso padre; la muchedumbre Pero lo que bañaba de suavísima ternura su corazón, era el oirse llamar por aquel santo varón con el dulce nombre de « Madre»; con lo cual daba a entender que la asociaba a su propia persona, en el honor de la paternidad, que le correspondía, respecto de su nuevo instituto y de todos los hijos suyos que en Barcelona residían. Ella, al despedirse de aquel hombre admirable, encomendóse eficazmente a sus oraciones y mereció oir de sus labios las siguientes consoladoras palabras: — He rogado y rogaré a Dios por V. y por toda su familia. Y para V. en particular, he pedido que al salir de esta vida suba directamente al Cielo sin pasar por el Purgatorio. DE NUESTRAS MISIONES ECUADOR. Entre los jíbaros. Interesante diario de Mons. Domingo Comin, Vicario Apostólico de Méndez y Gualaquiza. Hacia el Oriente ecuatoriano. 22 de marzo de 1926. — Partida de Cuenca, con el coadjutor Tettamanzi. Como desde muchos días no llueve, los caminos están buenos. A las 4 de la tarde se llega a Granadillas. El lugar lleva el nombre de la planta que allí se produce cuyo fruto es muy agradable, la granadilla. Una dolorosa sorpresa: no encontramos ya a «Mama Jacoba», muerta a los noventa años. Ella había visto entrar en Gualaquiza a los primeros Misioneros Salesianos, a quienes recordaba por su nombre. Era estimada y querida. Fué para mí motivo de gran pena el no verme recibido con la sonrisa afectuosa de la buena ancianita. Ahora ocupa su casa una familia del Sigsig, la cual nos dispensó cordial acogida. Por la tarde se confesaron algunos, para recibir la S. Comunión al día siguiente. El santo tiempo de Pasión me ofreció el tema para una eorta predicación, que fué escuchada con atención, y como es de esperar, con fruto. 23 de marzo. — En Chiguinda vive una familia que de tiempo ha nos conoce y nos recibe con sin igual regocijo. Tres niñitos vienen rebosando de alegría al encuentro del Obispo; traen los sombreros llenos de pétalos de flores silvestres; me saludan con aire marcial, y poniéndose delante de mí, empiezan a sembrar el sendero de flores aromáticas. ■ Cuando llego a la casa, el padre de familia me ofrece una taza de leche recién ordeñada. Regalo a todos una medalla de María Auxiliadora; pregunto por su salud, por sus trabajos, por el estado del entable; y augurándoles prosperidad, les doy mi bendición y reanudo mi viaje, entre las demostraciones de veneración y afecto d' tan buena familia. Después de breve trayecto, llego al Boliche, en donde tengo ocasión de comprobar la generosidad y la fe extraordinaria de aquella buena gente. Luego me dirijo al Rosario. El P. Bohne acompañado de numerosos colonos o entabladores me salen al encuentro, brindándome con sus saludos y atenciones de piedad filial. Visito la capilla bastante pobre, pero no tan indigna de nuestra Santísima Madre. Me dirijo del Rosario a S. Miguel del Aguacate. En este trayecto me sorprende un malestar que me obliga a guardar cama por un día entero. 24 de marzo. — Bastante mejorado de la dolencia que me aquejó el día anterior celebré la S. Misa en la capilla de S. Miguel del Aguacate. De todas partes afluyen numerosos colonos para saludar al Obispo. Por la tarde tanto los niños como las niñas de la escuela ofrecen una lucida velada, en honor del Pastor, que venía a visitarlos y bendecirlos. La permanencia estable del misionero es una gran providencia para estos lugares, por el gran bien que hace. Si está el sacerdote con nosotros, me dice una buena mujer, ¿qué cosa nos puede faltar? Entre los colonos. 25 de marzo. — Una vez a caballo para seguir mi viaje a Gualaquiza, me veo rodeado de numerosos colonos, que desde mi llegada habían acudido a la residencia del Misionero para saludar al Obispo, para escucharle y para acompañarlo por buen trecho en la continuación de su viaje. Y así lo realizaron. Después de haber pasado el río de S. José, se arrodillaron todos para recibir la bendición; me auguraron un buen viaje no sin antes hacerme prometer que pronto volvería 202 a verlos. Les prometí además que en mi próxima visita, con el mejor agrado habría bendecido la nueva Capilla dedicada al glorioso Patriarca S. José. Y partí entre las aclamaciones de mis amigos. De vez en cuando, durante el largo trayecto, me encontraba con arrieros que conducían muías cargadas de los productos, que de la floresta se espertan al Sigsig. Muy agradable les era encontrar al Obispo, al cual saludaban respetuosamente, recibiendo en cambio palabras de afecto y la bendición pastoral. En el último trecho encontramos un grupo de peones dedicados a despejar el camino de plantas y arbustos, para hacerlo más practicable, ya que antes no merecía ni siquiera el nombre de camino. Fue esto para mí de muy grata sorpresa, tanto más cuanto que siempre lo había encontrado cubierto de malezas y ofreciendo arriesgado peligro. En la Misión nos esperaban para el sábado siguiente, y por lo tanto nuestra presencia les produjo mucha sorpresa. La noticia de la llegada del Obispo se esparció luego entre los colonos, quienes iniciaron sus cariñosas visitas. ¿Novedades? Lo de siempre: narración de luchas y muertes entre los salvajes. Aunque los jíbaros mantengan sigilosamente el secreto de sus riñas y venganzas, sin embargo algo se trasluce. Venganza jibara. He aquí la última historia de sangre: Chiriapa, jíbaro feroz, a quien se le atribuyen varios asesinatos, se halla en acecho para acabar con los parientes y amigos de los muertos con su lanza. Uno de los asesinados por Chiriapa es Timasa, amigo de Tibirma. Este tiene conocimiento del sangriento proyecto de Chiriapa, y por lo mismo se halla en guardia para defenderse, y a su vez trata de eliminar a su rival. Los dos jefes, Chiriapa y Tibirma, tienen muchos partidarios, lo que hace prever que tarde o temprano se encienda la guerra. Si se habla con los dos salvajes, parece que no hay el más leve motivo de temor. Los jíbaros son maestros en el arte de fingir. Procuran desviar la atención para asestar el golpe a traición. En efecto, Chiriapa estuvo ya a punto de dejar la piel. El hecho se realizó de esta manera. Un día se le presentó un jíbaro llamado Najande con el pretexto de hacer las paces entre él y Tibirma. Un hijo de Chiriapa durante el diálogo se había puesto en acecho con una escopeta lista para cualquier evento. Najande, que durante la discusión movía febrilmente la lanza, aprovechó un momento oportuno para hundirla con fuerza en el pecho de Chiriapa. El hijo de Chiriapa, al ver esto, disparó contra Najande, el cual sintiéndose herido, arrancó con fuerza la lanza clavada en el pecho del enemigo, y huyó, yendo a desmayarse a poca distancia, en la espesura de la selva, en donde murió. Chiriapa socorrido oportunamente y curado por los suyos, se salvó, no obstante la profunda herida y la sangre derramada a borbotones. Ahora vive y está dispuesto a continuar su vida de asesino. Muestra la cicatriz de la herida y se gloría de ello. Así son estos salvajes: vengativos, feroces... ¿Cuándo terminarán estas matanzas? ¿De qué medio nos serviremos para imponernos a estos infelices y domarlos ? El Misionero hace lo que puede, y con su autoridad moral llega, a veces, a imponerse apagando odios, y conjurando desgracias. El misionero interviene siempre que puede, y muchas veces, sujetándose a graves mortificaciones, afrontando peligros... ¿Bastará eso ? Un día el jíbaro Bosco, más reposado y más juicioso que los demás, me dice: «¿ Cómo es que nos dejan condenados a nuestra propia suerte?». Entre los hijos de la selva. 28 de marzo. — Algún jíbaro viene a la misión. La presencia del Obispo llega a conocimiento de los jíbaros, los cuales se apresuran a venir a la misión para saludarlo y para pedirle los regalos... Los primeros que llegan por la mañana son Kayapa, Andrés, Bosco y otros, acompañados de sus respectivas familias. Observándolos en la iglesia, note que guardaban compostura. Pero cuando los quise poner en fila para formar en la 205 procesión de las Palmas, estallaron en una sonora risotada. Mas, imponiéndome les dije: ¡mucho orden quiero! y ellos se callaron. Algunos comprenden ya que la casa de Dios merece respeto, y se portan bastante bien; otros, están en silencio, porque así se conducen los más buenos. Alguno hace también la señal de la cruz y la genuflexión antes de salir del lugar santo. Con todo, todavía estamos lejos y muy lejos de nuestro ideal. Todavía A fin de quitarles todo pretexto para no frecuentar la misión, preparamos cji nuestros campos una comida común. El’ domingo y días de fiesta hacemos hervir una olla grande, llena de... todo bien de Dios. Satisfecho su estómago, se quedan de buen grado con el misionero, el cual aprovecha esta circunstancia para distribuir, después del alimento corporal, el pan espiritual a sus almas. Llamando al jíbaro Bosco, le invité a pasear y discurrir conmigo. Le pregunté Jíbaros (Ecuador) — La familia de Cayapa. les falta a estos pobrecitos el palatum cordis para gustar las cosas del espíritu. Siempre que vienen a la misión, el domingo y días de fiesta, se les da el billete de presencia a la misa y al catecismo. Con este billete se hacen acreedores a un obsequio por parte del misionero. Tal obsequio consiste en una aguja, en un prendedor, en un ovillo de hilo, en un espejito etc. Lo que hace que no se vayan de la misión sin antes haber retirado el premio tan ambicionado. Con este medio obtenemos que acudan numerosos y sean constantes a un poco de instrucción religiosa. cómo cumplía sus deberes para con Dios, para con el prójimo, recomendándole no omitiera medios para arreglar su conducta y vivir como buen cristiano. — ¡Me encuentro mal! — me dice acongojado; Si pudiera... pero ahora... — ¿Qué cosa te aflige? — Ha venido a mi casa un cuñado mío y quiere obligarme a que deje ir con él a mis hijas. — Pero tú que eres el padre, debes decirle
de Jesucristo. Un domingo mientras se dirigía, hacia el atardecer, a hacer las funciones en el Colegio de las Durante la expedición del General Roca: 1. Don Santiago Costamagna — 2. Mons. Espinosa — 5. El clérigo Luis Botta. providencia. Efectivamente se sirvió de toda aquella tierra sobrante para fabricar adobes, y, vendiendo los que le sobraban, casi pagó la obra del Colegio. Cuando viajaba no se servía sólo de su billete para transporte de equipajes, sino que utilizaba el del mayor número de viajeros posible y como cada uno tenía derecho a 50 kilos, llevaba consigo todas las provisiones necesarias, puertas, ventanas, hierro y maderas, y a los empleados que le observaban que aquello no eran equipajes, graciosamente respondía que eran todos útiles de su oficio, pues el dirigía una escuela de Artes y Oficios y de Agricultura y aquello era su equipaje y acabaron por cerrar un ojo y dejarle pasar. El instinto de una bien entendida Hermanas, le salió al encuentro un energúmeno, injuriándolo villanamente; el sacerdote, con aquella paz y tranquilidad en él características, le rogó que le dejara pasar sin molestarle; pero aquel desalmado dando desahogo a la rabia que le consumía, le cruzó la cara con un terrible garrotazo hendiéndole los labios y rompiéndole los dientes, mientras la víctima tambaleándose y dejando en la calle un reguero de sangre, corrió a refugiarse en una casa, logrando apenas evitar un segundo golpe que aquel criminal le dirigió a la cabeza. Afortunadamente acudieron en seguida los guardias que sujetaron al energúmeno, mientras el P. Botta colocado en un coche fué conducido al Colegio. Apenas se difundió por Mendoza la no 210 ticia de este criminal atentado, toda la ciudad se conmovió y no solo los eclesiásticos y amigos se apresuraron a ir a darle el pésame y a formular una enérgica protesta, sino que las mismas autoridades civiles y los cónsules de distintas naciones europeas y americanas fueron a porfía para manifestar su indignación por el criminal atentado y,su adhesión y afecto al buen Director. Éste, apenas pudo levantarse, a pesar de conservar la cicatriz y los efectos del terrible golpe, quiso interceder por su enemigo que, junto con otro compañero, había sido puesto en la cárcel. Ambos, apenas salidos de la cárcel, se presentaron en el Colegio implorando perdón y declarando que habían sido instrumentos inconscientes de planes sectarios. Modelo de Misionero. Demasiado prolijo sería enumerar las obras de este malogrado salesiano, pero no podemos dejar de decir una palabra sobre su actividad misionera, pues como ésta había sido su primera aspiración, la Providencia dispuso que fuera su ocupación durante los últimos veinte años de su vida. En 1909 fué nombrado Director de la Misión de Viedma (Río Negro) y es difícil dar un ¡dea de como puso en juego todas sus fuerzas e industrias para sostener y desarrollar las variadas obras que el Vicario Apostólico de la Patagonia, Mons. Cagliero, había con tanto celo iniciado. Al cabo de dos años, el Vicariato fué dividido en seis Vicarías foráneas y entonces el P. Botta fue enviado a San Nicolás de los Arroyos, donde trabajó incansable durante diez años, desde el 1912 hasta 1922, en aquel primer Colegio de América, entre aquellos buenos colonos italianos, entre los cuales desarrolló una hermosísima misión, coronada con la santa muerte de la más hermosa flor de virtud, el angélico clérigo salesiano Luis Lanza, que murió en su brazos, en olor de santidad. En enero de 1922 el aguerrido misionero fué destinado a pasar el último período de su vida en la Pampa Central, como Director de Victórica, donde edificó un hermoso colegio, completó la antigua Iglesia Parroquial y dejó muy adelantada una Casa para las Hijas de María Auxiliadora. Así aquella última residencia misionera, que sirve de punto de partida para las expediciones a las colonias de indígenas y de emigrados europeos, vió desarrollar en su seno toda la Obra de Don Bosco para la educación cristiana de las familias y de la juventud. Dirigió también la construcción de otro Colegio para la Colonia italiana de Castex (Pampa) que promete abundantes y buenas vocaciones. Y finalmente coronó su vida verdaderamente salesiana y misionera con la construcción del grande edificio central de las Misiones de la Pampa, en la misma capital de aquel territorio, Santa Rosa. El Colegio «Domingo Savio», podemos decir que fué su obra maestra debida a su laboriosidad y economía, construido con verdadera inteligencia y amor y que será un perenne monumento de la vida misionera de este ejemplar salesiano, que supo hermanar la más incansable actividad y austera economía, con una acendrada piedad y con la más ejemplar observancia religiosa. Mientras ofrecemos por su alma el tributo de los más fervorosos sufragios pedimos al Sagrado Corazón de Jesús y a María Auxiliadora que envíen a la Obra de Don Bosco muchos misioneros del temple y del espíritu del malogrado Don Luis Botta. ¿Creemos que hay un Dios? Sirvámoste con todas las fuerzas de nuestra alma y de nuestro corazón. ¿Creemos que hay un infiernd? Procuremos huir del pecado mortal que nos puede precipitar en ¿I. ¿Creemos’ que existe el ciclo? Practiquemos la virtud para poder entrar en él. La confianza en Dios no excluye nuestra cooperación; por lo tanto hagamos cuanto esté de nuestra parte y el Señor con su bondad hará lo que nosotros no podamos. El Señor premia abundantemente las obras de caridad que se hacen a los pobres. Ven. Juan Bosco. í CULTO DE MARIA AUXILIADORA La fiesta de María Auxiliadora en Turín. Impresiones de un Peregrino. Al dirigirme hacia Turín me habían dicho: — Va V. a ver un espectáculo extraordinario; prepárese a grandes emociones. — No será tanto; ya he estado en Lourdes y difícilmente podrá verse algo más grandioso y emocionante que junto a la gruta de Massabielle. —-Más, quizá no; pero tanto y de otro género…en fin V.verá. Y he visto,y lo que he visto ha sido un espectáculo prodigioso de fe y de piedad que pido al Boletín Salesiano que me lo deje reproducir en sus columnas, hora por hora, tal como se desarrolló ante mis ojos, que a menudo no pudieron conte ner las lágrimas. Hubiera querido disponer en ciertos instantes de un aparato cinematográfico para poder ofrecer a las salas católicas y aún a las que no lo son, una película sorprendente. 23 de Mayo. A las nueve y media de la noche. Hace apenas dos horas que han terminado las Vísperas Pontificales en la Basílica de María Auxiliadora, demasiado pequeña para contener a la muchedumbre que la invade. Mientras en el interior se daba la Bendición con el Santísimo, la muchedumbre que no podía entrar en el Templo, se arrodilló en la plaza, fijando su mirada en la imagen de María Auxiliadora que, nimbada de luz, corona la grandiosa cúpula. Ahora la noche ha extendido ya su manto sobre la capital del Piamonte y de todos los puntos de la ciudad los tranvías conducen hacia Valdocco oleadas de gente, mientras otros llegan a pie por todas las calles adyacentes. ¿Qué es lo que atrae a tanta muchedumbre? En un ángulo de la plaza sobre un entablado rodeado de luces eléctricas, una banda de música entretiene con un concierto popular a la apiñada multitud. Los dos batientes de la gran puerta de la Iglesia están abiertos de par en par y Ja multitud entra y sale sin cesar. Hay apenas tiempo de desfilar, rezar unas pocas oraciones y la corriente humana os empuja, os arrastra y vuelve a arrojaros hacia fuera. Y a fuera, todo el mundo espera, con la mirada fija en la fachada de la Iglesíe, 212 algo parecido a lo que sucede en Roma cuando se celebra el conclave, que todas las miradas están fijas en la chimenea de la Sixtina. De repente un prolongado ¡Aaah! de satisfacción y admiración sale de todos los pechos: una vuelta al interruptor y 5000 lámparas eléctricas de diversos colores, dibujan con raudales de luz, todas las líneas • arquitectónicas del templo. El efecto es encantador; parece encontrarse en pleno día y allá en lo alto, como visión de cielo aparece María Auxilio de los Cristianos, extendiendo sus brazos como para bendecir a quella muchedumbre que va aumentando sin cesar… A las 11 de la noche. Empieza la Hora Santa y la muchedumbre aumenta; algunos regresan a sus hogares y otros van llenando el templo. Durante toda la noche en el templo se rezará y sin decaimiento ni cansancio. Sin cansancio, porque, ya se ha venido dispuesto a ello y también porque esta prolongada oración es sostenida con inteligencia por los que dirigen las funciones: varios predicadores se suceden en el pulpito, el pueblo toma parte en los cantos corales que se entonan, el rosario es rezado a intervalos por dos grandes coros. La organización es perfecta. Entre los fieles los hay de todas clases, edades y condiciones; y sobre todo hombres, muchos hombres y muchos jóvenes. Acá y allá, numerosas madres con sus bebés dormidos en los brazos. Estas pequeñas cabecitas jamás habrán descansado tan dulcemente: sobre el corazón de sus madres, bajo la mirada de la Virgen y arrullados por el murmullo de los rezos y de los cantos. Quizá me diréis ¿no habrían estado mejor en sus camitas? — ¿Quién sabe? V además, hacía falta poderlos dejar solos. Y luego pensad un poco en cristiano: Aunque sólo por un momento abran los ojos y permanezcan despiertas esas criaturas admirarán extasiadas aquel espectáculo de paraíso a que su madre los ha conducido y esta imagen quedará para siempre grabada en su imaginación y en su memoria. Quizá resulte este el más lejano recuerdo de su infancia y ¿qué mejor recuerdo? 24 de Mayo. A la una de la madrugada. Escurriéndose por donde ha sido posible, por las puertas laterales, por las ¿e la sacristía, por el ábside, una muchedumbre de hombres ha invadido el presbiterio y el coro. Ellos se encargan por todo lo que queda de la noche de dirigir las oraciones y el canto. ¡Bien por los hombres! Los admiro de cerca a estos cristianos; son como yo me los imagino: rezan varonilmente y con toda su alma; son conscientes de su fuerza y la ofrecen a la Virgen. Forman la Asociación parroquial de los Adoradores del Santísimo Sacramento. Y va a empezar la Santa Misa. Revestido con riquísimos ornamentos sagrados aparece un venerando sacerdote, precedido de un interminable clero infantil y se acerca al altar. Y un imponente coro de hombres empieza el introito de la misa en impecable canto gregoriano: Salve sancta parens, seguido de la Misa De Angelis que ejecuta todo el pueblo, dividido en dos coros numerosos y seguros. El pueblo se ha adaptado sin dificuldad a las normas de Pío X y las magníficas melodías gregorianas suben hacia el trono de la Virgen como caricias filiales. Son las dos: y empieza la Santa Comunión que durará sin interrupción diez horas, distribuida por cuatro sacerdotes, ya que el último copón será encerrado en el Sagrario sólo después de mediodía. Los copones, hay que verlos esos copones, fabricados expresamente para este Santuario, que contendrían cinco o seis de los ordinarios. De media en media hora los que dan la comunión deben ser sustituidos, que no debe ser pequeña la triple fatiga simultánea de la voz que repite la fórmula, de la mano izquierda que sostiene el pesado copón y del brazo derecho que distribuye la Comunión a los fieles; pues de cuando en cuando se ve al sacerdote pararse entre dos que comulgan para tomar aliento y descansar un momento el brazo cansado. Al mismo tiempo, como ya en los días anteriores, los nueve confesionarios fijos del Santuario y los cinco o seis improvisados funcionan sin parar y en las últimas 213 48 horas no están libres ni un instante. De hora en hora los confesores se turnan y los fieles pueden confesarse en seis o siete lenguas distintas. ¿Quién podrá decir los millares de almas que se levantan del tribunal de la penitencia contentas y absueltas, los millares de corazones que allí encuentran la fuerza, la luz y el consuelo; las voluntades que salen decididas, después de aquella conversación íntima, a seguir constantes por el camino del bien? A las cuatro de la mañana. Al acabarse la misa cantada de la madrugada, los cantos y las oraciones no cesan ni por un momento. Los sacerdotes se suceden sin cesar en los doce altares del Santuario. Y en el coro se van sucediendo los grupos de hombres que no dejan de rezar el Rosario y entonar cánticos sagrados. ¡Qué sensación de fuerza la de las Asociaciones de laicos; cuánto pueden servir para extender la acción del sacerdote entre las muchedumbres! Y pensar que al poco rato, hacia las cinco, estos hombres vuelven a sus casas, sorben aprisa una taza de cafe para disipar el cansancio de la noche, descansan un momento reclinados sobre el ángulo de una mesa y se dirigen contentos y animados a su trabajo. No nos quejemos, pues, tanto de los males de nuestra época, envidiando siempre los fervores de la edad media. También entre nosotros se dan ejemplos no menos edificantes de los que daban nuestros abuelos de los pasados siglos. La aurora va entre tanto disipando las tinieblas y a la luz del día el espectáculo se hace cada vez mas grandioso. De todas partes llegan peregrinos. Además de los que han pasado la noche en la iglesia y en los .pórticos del Oratorio Salesiano otros grupos van llegando de los pueblos vecinos y de los valles alpinos. Se han puesto en camino muy de madrugada, dirigiéndose, en grupos y rezando el santo Rosario, hacía el santuario de Turín. Al aparecer ante sus ojos la majestuosa cúpula de María Auxiliadora una sensación de alegría ha hecho desaparecer el cansancio de sus miembros y entonando cánticos a María entran en el Templo. Y en seguida una oración a la Virgen, una confesión sincera, una comunión fervorosa, una misa oída con fe y ejemplar devoción y sólo después de dar desahogo a su piedad, los veréis desparramarse por los pórticos del Oratorio, aprovechando los bancos que acertadamente han sido allí dispuestos para la circunstancia, para Tarín: nominación de la Basílica de Ataría Auxiliadora, en su fiesta titular. ■dar al cuerpo un poco de descanso y de alimento, que buena falta le hace. Y en el Santuario la muchedumbre se renueva sin cesar; la plaza de María Auxiliadora se ha convertido en un hormiguero de gente. De todas las calles adyacentes va llegando una muchedumbre que va siempre en aumento. Un servicio especial de tranvías que se suceden uno tras otro van dejando delante de la Basílica nuevas oleadas de gente y todos van entrando en la Iglesia. Pero ¿es que es elástico este Templo? No pero quitados 214 de antemano todos los bancos y sillas, la gente se amontona, se aprieta y cuando a las siete va a empezar la misa de los niños artesanos no hay ni un rinconcito libre en todo el Santuario, a pesar de haberle añadido amplias tribunas a ambos lados. <4 las siete de la mañana. Y el superior general de los Salesianos es quien celebra esta Misa. El tercer Sucesor de Don Bosco, todos los años a la misma hora, sube a aquel altar y fácil es reconstruir la oración que en aquellos momentos debe salir más de su corazón que de sus labios: — « Verdaderamente, Señor, habéis hecho grandes cosas por medio de vuestro fiel siervo Juan Bosco. No fue un simple sueño que le indujo a construir esta Basílica en honor de vuestra Madre, sino que lo hizo por orden precisa suya. Ella quiso este trono para derramar en el sus gracias más escogidas sobre aquellas almas que acudieran a implorar su auxilio. ¡Bendito seáis eternamente!». Y la misa continúa entre las armonías de los cánticos sagrados y el murmullo de la oración, mientras los cuatro sacerdotes no cesan de distribuir la Sagrada Comunión y los 15 confesores no cesan de absolver a las almas penitentes. A las nueve y media en los patios del Oratorio. Acá y acullá a la sombra de los pórticos los peregrinos descansan un momento en los bancos esperando la Misa Pontifical. Manifiestan un poco de cansancio y se comprende. En un ángulo veo a una madre que estrecha entre sus brazos a su hijito dormido y le pregunto de que pueblo ha venido: — ¡Oh nosotros no somos de por aquí, Sr. Cura, me dijo, vengo de Calabria. 36 horas de viaje, con tres cambios de tren. Ha sido un poco dura la jornada, pero al fin hemos llegado. — ¿Cuándo? — Ayer noche. — Y ¿dónde ha dormido V.? Un poco en la Iglesia durante la hora santa; pero tan poco... ¡Pues he venido para dar gracias a la Sma. Virgen y a cumplir un voto, Sr. Cura. Este niño se moría sin remedio según los médicos; tenía una pulmonía doble. Y una amiga que lee el Boletín Salesiano me dijo: Promete a María Auxiliadora ir a hacer una peregrinación a su Santuario y verás como Ella salvará a tu hijito. Hice la promesa, el niño se salvó y heme aquí. — ¿Pero para V. esto debe ser un gasto considerable ? — Ciertamente, todas mis economías se han ido; no me quedan más que unos céntimos para comprar un Rosario de recuerdo. — ¿Y para comer? — Ya venimos provistos; aquí tiene V. mi cesta; todavía queda para la vuelta. — Y cuándo se marcha V.? — Esta tarde; mi marido y los demás hijos me esperan. Tras un breve silencio con actitud algo timida — Diga V., Sr. Cura, añade, ¿No me podría encontrar un rinconcito para asistir a la Misa Solemne Pontifical? He intentado entrar, pero no he podido dar un paso; me habrían ahogado la criatura. Me dirigí a uno de los Padres Salesianos, le narré la sencilla historia de aquella campesina de gran corazón y para ella se encontró un rinconcito digno de su fe, en una tribuna enfrente del altar mayor, desde donde pudo contemplar aquella visión de Paraíso, que luego contaría allá en el otro extremo de Italia, en Calabria, país según algunos de malas gentes. A las diez. Espectáculo maravilloso el de ese acto, el más solemne de la sagrada liturgia, sobre todo cuando, como en el caso presente, va acompañado de la hermosura de los cantos, del esplendor de los adornos e iluminación de la Basílica y de un gran acompañamiento de clero. Precedido de una fila interminable de niños revestidos con sotana y roquete el obispo entra; se detiene un instante en adoración ante Jesús Sacramentado y sube al trono para vestir los ornamentos pontificales. Y empieza la misa, que celebra el Obispo de Carpí, Monseñor Pran-zini, asistiendo de pontifical el Cardenal 2'5 de Turín, Monseñor Gamba; y con las melodías gregorianas alternan la incomparable polifonía de Mitterer y Pagella. Una ejecución verdaderamente artística. El alma se siente transportada a otras regiones: Ese conjunto de sacerdotes y clero, que evoluciona con orden y gracia en el Santuario son un encanto para la vista; la solemne música, que magistralmente ejecuta un coro de más de trescientas voces, recrea dulcemente el oido; aquella muchedumbre conmovida, apiñada y devota que reza y sigue con fe viva los sagrados misterios edifica el corazón; las palabras de fuego que desde lo alto de la Cátedra Sagrada hace oir el predicador, al evangelio, cantando las glorias de María, son deleite y alimento para el espíritu. Esas luces, esas flores, esos perfumes, esa iluminación repentina, que en el momento de la elevación hace brillar millares de lámparas sobre aquella muchedumbre que espera al Señor, todo contribuye a abismar al alma en una dulce contemplación y a dar por un instante la ilusión de hallarnos en el Paraíso. Verdaderamente los sale-sianos han tenido un grande acierto en ofrecer a sus jóvenes educandos estos grandiosos espectáculos de fe y de piedad que ejercen una gran influencia educadora. (Continuará). GRACIAS DE MARIA AUXILIADORA Almazora (Castellón-España).— Encontrándose mi anciana madre, enferma de mucha gravedad y sin esperanza en la ciencia médica que había agotado ya todos sus recursos, como se presentara un colapso que la privó de todo conocimiento durante algunas horas, invoqué en tan angustioso trance la protección de María Auxiliadora, prometiendo publicar la gracia y dar loo pts. para sus obras. A las pocas horas de haberla invocado comenzó a despejarse la enferma y como sólo puede atribuirse la curación a la protección de María Auxiliadora cumplo con gusto mi promesa. 3 de Mayo de 1927 Presentación Vilar. Ancud (Chile). — A fines del pasado año senti fuertes dolores al costado derecho; con tinuando éstos, invoqué a María Auxiliadora, la que me sanó evitándome una dolorosa operación, después de haberle prometido publicar esta gracia; pero habiendo olvidado de cumplir mi promesa, me la recordó Ella haciéndome sentir de nuevo los antiguos dolores, por» lo cual la invoqué segunda vez quedando libre del todo. Cumplo mi promesa lleno de gratitud a esta mi Reina y Madre». Cali (Colombia). — Encontrándome en una extrema miseria y teniendo además a una hermana mía y a mi hijito gravemente enfermos, acudí confiada a la Sma. Virgen pidiéndole me socorriera en mi aflicción. Todos en realidad mejoramos; pero no era tan sólo la salud corporal la que pedía. Otra gracia más importante y más urgente era la que deseaba me concediera mi buena Madre. Continué perseverantemente mis plegarias hasta que un día al salir de una Iglesia, no había andado apenas dos cuadras cuando de pronto la Virgen me otorgó la tan suspirada gracia. Reconocido a la bondad de la Virgen cumplo mi promesa. 13 Diciembre 1926. Ricaurte Gil Sánchez. ClPOLLETTI (Argentina). — Hallándome en cama sin poderme mover a causa de un desligamiento de nervios y de continuos y agudísimos dolores, comencé una Novena a María Auxiliadora prometiendo publicar la gracia si la obtenía. Al séptimo día sentí en mí una mejoría extraordinaria y hoy me encuentro completamente restablecida. Doy, pues, rendidas gracias a María Auxiliadora por éste y otros insignes favores alcanzados por su potente intercesión. Octubre 1926. Angela C. de Galvan. Colon (Uruguay). — ¡Gracias, Madre mía! Se hallaba gravemente enferma mi hermana política Carmen Roli Salaberri y la encomendé a mi querida Madre María Auxiliadora, poniendo por intercesora a la sierva de Dios Sor María Mazzarello y poniéndole a la enferma una reliquia de ésta. Después de mandar celebrar algunas misas y hacer unas Novenas, la enferma mejoró completamente, por lo > a la calle « Dormitorio » de esta ciudad. Felicitamos sinceramente al digno y celoso Salesiano por la distinción recibida y pedimos de veras al Señor, nos lo conserve aún por muchos años para edificación nuestra y ornamento y sostén de la Inspectoría Bética a la que actualmente pertenece y donde ha trabajado tantos años como Director de importantes colegios. MONTEVIDEO (Uruguay). — Acompañado del Ministro de Italia, Excmo. Sr. Ber-nardi, del Ing. Andrconi y del Teniente Da Costa, hizo el Coronel De Pinedo una cariñosa visita al Colegio Salesiano, « Talleres Don Bosco ♦. Lo aguardaban el Excmo. Sr. arzobispo de Montevideo, Monseñor J. F. Aragone, el personal del mismo instituto, el inspector general de los salesianos R. P. R. Pittini, y cerca de un millar de alumnos salesianos y de alumnas de las Hijas de María Auxiliadora, formados en los amplios corredores del colegio asi como un numeroso público, especialmente invitado. El Rvdo. P. Pittini saludó en un magnífico discurso al glorioso aviador, al que contestó emocionado De Pinedo con una brillante improvisación en la que se declaraba bien satisfecho de su visita a la obra de Don Bosco, muy conocida y inuy querida por él y por todos los italianos. PATAGONES (Argentina). — Con una solemnidad pocas veces vista, dada la circunstancia extraordinaria de la conmemoración del primer centenario de la batalla del Cerro de la caballada, se realizó la bendición de las piedras fundamentales de las dos torres y del frente artístico del templo de Patagones. La enorme concurrencia, la presencia de las más representativas autoridades civiles del Ejército y de la armada dieron a la ceremonia una brillantez inusitada. Actuó como padrino el Excmo. Sr. Ministro de la Guerra, General Agustín P. justo y como madrina su distinguida esposa Doña Ana Bernal de justo. SEVILLA (España). — Debido a la generosidad del pueblo sevillano van adelante las obras de recostrucción de las Escuelas Sale-sianas de Sevilla. Cooperadores y Antiguos Alumnos han rivalizado en ofrecer su apoyo incondicíonado al Rvdo. Sr. Director, D. Joaquín Bressán por medio de artículos en la Prensa, de Conferencias de propaganda y visitas a personas pudientes. Más de 50 hombres trabajan activamente en las Obras. No se sabe hasta dónde se llegará edificando. Contamos con el entusiasmo de los Cooperadores y A.A. Salesianos. « Con la vista puesta en la juventud obrera, ha escrito D. Joaquin Bressán, quisiéramos elevar el número de internos a la hermosa cifra de 500 que sumados a otros 500 externos gratuitos, formaría el incomparable número de mil alumnos cobijados a la sombra benéfica del árbol salesiano, bajo el manto dulcísimo de nuestra amantísima Madre María Auxiliadora ». VIGNAUD (Argentina). — Bodas Sacerdotales. — « El querido P. Luis Vaula —- copiamos de Revista de Ex-Alumnos — celebra sus Bodas de Plata Sacerdotales. A primera vista se nos presenta con aspecto de asceta, de un asceta auténtico. Hombre de fe en su misión, nunca titubeó en el avance de las obras apostólicas a él encomendadas. El entusiasmo y la decisión absoluta son las fuerzas morales que nunca separáronse de él; de aquí el porqué de sus éxitos ». Mientras felicitamos sinceramente al buen Padre, hacemos votos porque el Señor nos lo conserve muchos años y pueda celebrar también, rodeado del afecto de los suyos, las Bodas de Oro. LOS QUE MUEREN Abia de la Obispalía (España). — Zacarías Rueperes Herraiz. Cali (Colombia). — losé Antonio Arizaba-leta, José Gregorio Ducer, Rosenda Girón. Cuenca (España). — Rvdo. Jesús Olarieta. Pinarejo (España). — Rvdo. Ovidio Requena. Roda (España). — Rvdo. Gerardo González Villa de D. Fadrigue (España). — Justina Rodríguez, Petra Aguado. Cacos (España).— Rvdo. Eduardo Fernández. Coa aprobación de la autoridad eclesiástica. Gerente: D. DOMENICO GARNERI. Establecimiento Tip. de la Sociedad Editora Internacional – Tarín Corso Rejfína Margherita. 174.