Boletín Salesiano. Febrero 1887
ANO II. – N. 3. Sale una vez al mes FEBBEBO 1887 BOLETIN SALESIANO Instruyó al pueblo y divulgó todo lo que había hecho. Buscó las doctrinas útiles y escribió documentos rec- tísimos y llenos de verdades. Las palabras de los sabios son cómo punzas ó clavos, que penetran pro- fundamente, y nos fueron dadas mediante nuestros maestros por el único pastor. (Eclesiastés XII, 9, 10 y 11) No se engañaría mucho quien intentase de atribuir principalmente á la prensa malvada, toáoslos males y la deplorable condición de las cosas, á la cual hemos llegado actualmente…, los escritores católicos deben con todas sus fuerzas volverla en bien de la sociedad. (Leon XIII) El peligro, Sto. Padre, está todo en la continua difusión de los libros infames; y para poner un dique á este mal inmenso, yo no veo otro remedio, que la fun- dación de una imprenta Católica, puesta bajo el patro- cinio de la Santa Sede. De esta manera, no hacién- dose esperar nuestras respuestas, podremos con mayor ventaja descender al campo de la lid y responder con feliz éxito á las provocaciones de los apóstoles del error. (Sales) La prensa periódica sometida á la autoridad je- rárquica, revestida del espíritu de Jesucristo, viene á ser un poder inmenso: ilumina, sostiene la verdad, hace desaparecer el error, salva y civiliza; es casi una forma de apostolado sublime. (Alimonda) ROMA – LIBRERIA SALESIANA – TURIN Catálogo de las otras, opúsculos y demás publicaciones de fondo y surtido 1 VIDA DE S, FRANCISCO DE SALES OBISPO Y DOCTOR DE LA S. M. IGLESIA POR EL P. RIVADENEIRA Un opúsculo en-32° Peset. 0, 80 NOVENARIO EN HONOR DE Un opúsculo en-32° — Peset. 0 50 ROMA. — LIBRERIA SALESIANA — TURIW Buenos Aires – Montevideo – Nictheroy. PLAN Y CONDICION DE SUSCRICION A LAS LECTURAS CATÓLICAS Io Esta publicación se propone única y exclusivamente la enseñanza y defensa de la Religion Católica, mediante la difusión de libros de estilo sencillo, llano y popular, adaptados á la inteligencia de todos. En la e- leccion de los opúsculos se preferirán siempre los que contengan instruc- ciones morales, narraciones amenas é historias edificantes, siempre que se relacionen con la Religion Católica. 2° Todos los meses saldrá á luz un opúsculo de unas 130 páginas, el que se enviará á los Sres. Suscritores. 3° PRECIO DE SUSCRICION (ADELANTADO) En Buenos Aires : Un año peso mpi. ……. 1 00 — Provincias: — — ……. 1 25- » España — — pesetas …. 8 » Italia ■— — — …. 7 50′ 4o Los Señores Suscritores, que quisieran constituirse centros de sus- cricion, recibiendo 10 ó más ejemplares, tendrán una notable rebaja, proporcionada á la cantidad. 5o Los pedidos y el precio de la suscricion se enviarán en Buenos Aires á la Dirección de las Lecturas Católicas en el Colegio Pio IX de Artes y Oficios en Almagro. En Salta, al R. S. D. Bernabé Piedrabuena, en el Seminario Conciliar; en Montevideo, á la Libreria Católica de Ra- mon Adzarias, calle 25 Mayo, 253; en España, Barcelona-Sarriá á la Libreria Salesiana; y en Italia, á la Libreria Salesiana, Plaza de Maria. Sma. Auxiliadora. Turin. Catálogo de las obras, opúsculos y demás publicaciones de fondo y surtido. AKO II. – N. 2. Sale una vez al mes. FEBEEEO 1887 BOLETIN SALESIANO Dehemos ayudar á nuestros herma- nos á fin de cooperar á la difu- sión de la verdad. (ni. S. Juan, 8) Atiende á la buena lectura, á la ex- hortación y á la enseñanza. (i. Tim. iv. 13). Entre las cosas divinas la más di- vina es la de cooperar con Dios á la salvación de las almas. (S. Dionisio) Un amor tierno hacia el prójimo es uno de los más grandes y excelen- tes dones, que la divina bondad puede hacer á los hombres. (El Doci. S. Ebano, de Sales) Cualquiera que reciba á un niño en mi nombre, recibe á mí mismo. (Mat. XVIII, 5 Os recomiendo la niñez y la juven- tud: cultivad con grande empeño la educación cristiana; propocionadles libros que enseñen á huir el vicio y á practicar la virtud. (Pío IX) Redoblad todas vuestras fuerzas para retraer á la niñez y juventud de las insidias de la corrupción y de la incredulidad y preparar de esta manera una nueva generación. (Leon XIII) -*H DIRECCION en el Oratorio Salesiano. — Calle Cottolengo Turin (Italia) SUMARIO — Llegada de los Misioneros á Montevideo. ■— La difusión ele los buenos libros. — Breve noticia necro- lógica del Sr. D. Diego M.a Santiago, insigne Cooperador Salesiano del Colegio de Utrera. — Nuestras Misiones: I. La Tierra del Fuego; II. Entrevista de un hijo de Sayuhueque con Mons. Caglierò ; III. Salida de los Misioneros para las Cordilleras y Tierra del Fuego; IV. Bautismos de Indios; V. La bendición del Santo Padre; VI. Correspondencia del Brasil; VII. Carta de un ilustre y antiguo Misionero. ‘ ¡|u|”11 í jí¡’l| y”” I ” ! ! i ! «11 »í >1H-Vi i/u «úl ¡ ì|i’il ■ MI» l l’.l $ í| » 11J Ir I ? I ! í¿! !” JuJ!.1, ¡ J;,¡ JIP í ¡1)1 Ml J | !. H 1¡ ! !nV|! $ ll’j By LLEGADA DE LOS MISIONEROS SALENNOS á Montevideo. Un telegrama de D. Lasagna, director de los 30 Misioneros Salesianos que salieron de Marsella el 14 del mes de Diciembre, anuncia á su venerando Superior D. Bosco, que todos llegaron felizmente á Montevideo el sábado 8 de Enero. Participamos esta noticia con grande satisfacción, la cual será sumamente grata á los parientes y amigos de los Misioneros y de las Hijas de Maria Auxiliadora, – que formaban parte de la consabida Misión. LA DIFUSION W » BUENOS LIBROS. Fué dicho por el Espíritu Santo, que quien halla un amigo, halla un tesoro, y amigo y tesoro es siempre un buen libro. Si la palabra del hombre llega al corazón por medio del oido, la palabra del libro llega ciertamente per medio de la vista. Si el libro no tiene por una parte aquella fuerza intrínseca de la cual está dotada la palabra, presenta sin embargo en ciertas circunstancias mayores ventajas. El buen libro emra hasta en las casas donde no puede entrar el sacerdote, es tolerado tambiá por los malos como memoria y como regalo. Cuando se ofrece no se avergüenza, si se olvida no se inquieta, mientras se lee enseña con calma lo ver- dadero, si se desprecia no se queja y deja el remordimiento que tal vez, da lugar á que se encienda el deseo de conocer la verdad, estando él siempre dispuesto á en- señarla. Alguna vez se queda sobre una mesa ó en una biblioteca, y allí permanece por algún tiempo lleno de polvo. Nadie piensa en él. Mas viene la hora de la soledad, de la tristeza, del dolor, del tedio, de la necesidad ó de la distracción, y este amigo fiel depone todo su polvo , — 14 — abre sus hojas y se renuevan las admirables conversiones de S. Agustin, del beato Co- lombino- y de 8. Ignacio. Cortés con los medrosos por el respeto humano, entre- tiénese con ellos sin dar sospecha á nin- guno; familiar con los buenos, está siempre en su compañía, dispuesto á raciocinar con ellos; les acompaña en todos momentos y á todas partes. ¡ Cuántas almas fueron sal- vadas por los libros buenos ! ¡ cuántas pre- servadas del error ! ¡ cuántas animadas á practicar el bien ! Quien dando un libro bueno no consiguiese otra cosa más que grabar un pensamiento de Dios, habría adquirido ciertamente un mérito incompa- rable ante el Señor. Y sin embargo no hay duda que se consigue mucho más. Un libro en una familia, si no es leido por aquel á quien es destinado ó regalado, puede ser leido por el hijo ó la hija, por el amigo ó vecino. Un libro en un pueblecito quizá pasará por las manos de cien ó más personas. Dios sólo conoce el bien que produce un libro en una ciudad, en una biblioteca pública, en una sociedad de obreros, en un hospital, donado como prueba de amistad. Por cuya razon no podemos menos de recomendar vivamente á nuestros lectores y Cooperadores, la difusión de los buenos libros, por todos los medios que sean po- sibles á su alcance. Hácese tanto más ne- cesaria esta obra de caridad, cuanto más la impiedad é inmoralidad se apoya hoy dia á esta arma formidable de la prensa, para hacer estragos en el rebaño de Jesu- cristo, y conducir y arrastrar por el ca- mino de la perdición á los incautos y desobedientes. Opongamos, pues, arma á arma, libros á libros. Esta es una de las. principales empresas, confiada también por la Divina Providencia, á la Pia Sociedad de los Cooperadores Salesianos, y os supli- camos calurosamente no la descuidéis. Con- tinuadla, sí, con vuestro buen ejemplo entre las familias de vuestros amigos y cono- cidos, haciendo también de ellos otros tantos apóstoles de esta difusión. Nuestras librerías os facilitarán todos los medios posibles, puesto que por nuestra parte, queremos concurrir con todas nues- tras fuerzas y á costa de cualquier sacri- ficio, á dicha difusión, en la cual hace ya más de cuarenta años que venimos tra- bajando. El Señor coronará nuestro celo y caridad, y con un poco de solercia halla- remos centuplicados nuestros merecimientos para la vida eterna. BREVE NOTICIA NECROLOGICA del Sr. D. DIEGO M.a SANTIAGO insigne Cooperador Salesiano del Colegio de Utrera. Rdo. Sr. D. Juan Bosco : Amadísimo Padre : No siempre han de ser rosas las que vamos cogiendo, ni todo ha de ser con- suelo en esta vida ; esta verdad la experimen- tamos en los últimos dias del año 86, que fueron para nosotros dias de luto y de sentidos pésames. A su tiempo, si bien con la brevedad que era consiguiente en tal ocasión, participé á V. el fallecimiento de nuestro muy insigne Cooperador, Sr. D. Diego M.a Santiago y Aragon, Marqués Viudo de Ulloa ; ’hoy, pues sé cuanto desea V. estas cosas y lo edificantes que han de ser para muchas personas, voy á darle algunos pormenores acerca de tan sentida pérdida; será un desahogo de nuestro corazón al par que una última prueba de nuestra gratitud hacia este esclarecido varón, en quien, no ya tan sólo encontrábamos los Salesianos el bienhechor desinteresado, el coope- rador activo y eficaz, sino también el amigo fiel, y el padre providente y amoroso. Una como absoluta inapetencia empezó á ma- nifestarse en él á fines de Noviembre, que aumen- tando de dia en dia produjo el consiguiente de- caimiento de fuerzas, que en su edad no podia dejar de ser fatal. Así es que sin acusar ninguna grave y determinada enfermedad, más que un malestar general cuya causa se ignoraba, con- tinuó debilitándose y la antevíspera de la Inma- culada no tuvo ya deseos de levantarse; estaba él muy convencido de que era ésta ya su última enfermedad , lo cual me había manifestado á mí pocos dias antes, diciéndome : No tengo nada, ni sufro, pero si conozco que este invencible abor- recimiento que experimento hácia toda clase de manjares no es más que un saludable aviso de Dios misericordioso, que me advierte que estoy muy próximo á mi último fin; — lo creía firme- mente tal como lo decía, y en virtud de esta idea todo lo tenia preparado y dispuesto con su familia. No se equivocaba, pues cada dia que trascurría se acentuaban más su endeblez y dis- minución de fuerzas, en tales términos, que ya pareció muy prudente y justo acceder á sus vivos deseos de recibir como por Viático la SSa Euca- ristía; digo como por Viático, porque durante su enfermedad, así como también antes de ella, re- cibíala frecuentemente con gran edificación de todo el pueblo, valiéndose para el efecto de fa- vores que directamente le habían sido otorgados de Roma. Nada diré acerca de la fe y compun- ción con que recibió los SS. Sacramentos , pues todo encomio resultaría pálido tratándose de un ■Señor cuya piedad, fervor y caridad, han sido y serán proverbiales en estas comarcas ;’ sólo citaré un detalle por el cual podrá comprenderse mejor, cuáles eran las aspiraciones y deseos de este in- signe varón. Por su corpulencia, así como por los muchos dias que llevaba en cama, se le hacia muy dificultoso hasta el más pequeño movimiento; guisóse, sin embargo, incorporar para recibir á su D. M.; recibido ya el 88. Viático, y parecién- dome que estaba muy molesto en la posición en que hatja quedado, se lo pregunté, y me con- testó Si, Padre , lo estoy realmente , pero aún quisiera estarlo mucho más por amor á este Dios que tanto se ha rebajado para realzarme á mí, vil criatura : ¡ Oh Dios mio ! ¿ quién cantará conmigo vuestras misericordias?… Recibidos los consuelos de nuestra 88. Religion, que tales eran verdaderamente para él, quiso, conservando en esto las antiguas tradiciones de muchas familias cris- tianas , y accediendo á los deseos de todos sus hijos, cumplir con otro acto muy edificante y conmovedor. Habían solicitado aquellos, dado el profundo respeto que acompañaba á su amor filial, recibir su postrera bendición ; gustosísimo accedió á ello el enfermo, y á los pocos momentos viese su lecho rodeado de todos sus hijos y ‘nu- merosos nietos ; al ver aquel anciano de cabellos, blancos, lleno de gozo y alegría, dirigiendo sus miradas tranquilas y serenas á todas y á cada una de esas prendas de su cariño, parecíame asistir á una de aquellas interesantes escenas patriarcales, cuya memoria conserva la historia sagrada, y que desgraciadamente tan raras se han hecho hoy; ; ojalá comprendieran los padres que siempre es fecunda en bienes su solemne y última bendición sobre sus hijos, particularmente cuando ha sido precedida de una vida constante en la virtud, y rica en ejemplos y enseñanzas prácticas y edificantes ! Dirigió, pues, breves pero elocuentes y sentidas palabras á todos los allí reunidos, excitándoles , sobre todo , á conservar siempre puro y vivo el precioso tesoro de nuestra fe, y á practicarla con resolución y franqueza : animó á los padres á la paciencia, á la resigna- ción, al cariño para con sus hijos; á estos, á la obediencia y sumisión para con sus padres; y en fin, alzando su mano, los bendijo, pidiendo por su prosperidad temporal y eterna, y felicitándose de verlos á todos reunidos un día en la gloria. Este acto, que tan honda impresión hizo en todos y que ha de ser indudablemente prenda segura de celestiales bendiciones, fué, puede decirse, el último de su vida; al poco tiempo entró en agonia, conservando inalterable y serena su inteligencia hasta el.último instante, y dispuesto siempre á frecuentes aspiraciones y jaculatorias que frecuentemente repetía con todo su corazón. Nos acercábamos á la Noche Buena, y á todos, nos parecía que habiendo profesado toda su vida una particular y tiernísima devoción al niño Jesús, tal vez se dignaría Dios llamarlo á su gloria en tan solemne ocasión; á esa gloria, á la cual había aspirado durante toda su vida, y por la que todo lo había hecho y sacrificado • no nos equivoca- mos : terminada nuestra solemne función en esa dichosa noche , volví á su casa , y después de pocas horas, asistido y rodeado además por sus más allegados, espiró su alma, con una tranqui- lidad tan grande, que á todos nos parecía que , más que muerte, había sido un dulce tránsito á aquella gloria que merecía por sus obras. Fué amortajado con el hábito de Carmelita, que él, desde muchos años hacía, tenia preparado para este caso : su muerte ha sido sentida por todo el pueblo Utrerano , y puede decirse que por toda esta comarca, pues creo que no había pueblo cercano que no hubiese experimentado los efectos de su inagotable caridad. No hablo de su eficacísima cooperación para el desarrollo de nuestra institución en esto pueblo , pues es casi seguro que á pesar de nuestra buena volun- tad, sin él, es lo más probable que no hubiéra- mos arraigado aquí ; hoy conocen y saben los Cooperadores todos , que si al fin pudo estable- cerse el Colegio en Utrera, obra es del finado , Sr. D. Diego : al efecto cooperó no .sólo con sus facultades y medios materiales, sino también con la palabra, con el ejemplo, con el consejo; animán- donos á todos á la esperanza, á la confianza en Dios; confianza que en él fué siempre muy grande, y que Dios quiso premiar concediéndole no solamente verlos comienzos del Colegio, sino dejarlo ya en plena marcha. Pero si nuestra venida y perma- nencia en Utrera fué obra que por sí ie bastará á merecer de todos los que le conocían una du- radera y gloriosa memoria, ¿que no merecerá por tantas y tantas otras obras buenas y grandes que realizó? Él fué siempre el padre de los pobres, y las muchas lágrimas que durante su vida enjugó con mano piadosa, corren hoy multipli- cadas por las mejillas de tantos favorecidos que pierden en él al protector incansable y afanoso, que sabía consolar al desgraciado, distribuyendo sus bienes sin hacer alarde de tan nobles acciones. Él, el protector decidido de todo bien espiritual y material, el cumplido caballero cristiano que restauró las iglesias de la Concepcion de Utrera y la iglesia de los Molares, que tanto contribuyó á la instalación en aquella ciudad ‘ de las Her- manas de la Cruz, operarías infatigables en la asistencia de los pobres y educación é instrucción de las niñas necesitadas , el que con admirable desprendimiento compartía su fortuna y su in- fluencia en proteger toda obra buena, deja hoy en Utrera un vacío en el corazón de sus prote- gidos, así como en el seno de su familia el pesar de tan irreparable pérdida ; pero que á los unos y los otros les sirva de consuelo que el finado al presentarse ante el tribunal de Dios, vá cubriendo las miserias de la vida con el tupido velo de la caridad, que tanto nos vale en el tremendo juicio. Y que como su modestia jamás le permitió oir con agrado-el elogio de sus obras, cobrará ín- tegro en el banco de la misericordia divina, el ciento por uno ofrecido por Dios á los que le sirven en sus pobres. Y si en el tamiz del juicio de Dios es acreedor á la expiación, los sufra- gios de tantos protegidos satisfarán en breve su justicia. Fué en la familia el esposo consecuente y ejemplar, el padre amante, y celoso del verda- dero bien de sus hijos, en la sociedad el proto- tipo de la verdadera y tan decantada caballero- sidad española, y para nosotros el cooperador in- fatigable que haciendo suya al momento toda empresa ú obra que viera se encaminaba á la mayor gloria de Dios y bien de sus prójimos, — 16 — nò descansaba hasta darle cumplimiento. ¡Quiera Dios que la memoria de tan altas virtudes y re- levantes méritos ss conserve siempre viva en el corazón y en la mente de cada uno de sus hijos, que han tenido la dicha, tan poco frecuente hoy, de tener tal padre, y quiera también hacer que, si no somos acreedores á que se multipliquen y propaguen en nuestro desgraciado siglo estos celosos apóstoles de la caridad, siquiera no se extingan, sino que vivan y fructifiquen, los pocos gérmenes que do ellos se conservan. Su entierro, que se verificó el dia de S. Este- ban, fue solemne, aunque nunca como hubiera podido y debido, si se atiende á sus grandes méritos é innumerables beneficios dispensados por él á esta población. Su ataúd , rica y seve- ramente ataviado, ostentaba cuatro bellísimas cintas negras primorosamente bordadas, en las que se leían delicados pensamientos alusivos á sus extraordinarios méritos; último y triste obsequio de su hija Da Dolores, religiosa profesa en las Reparadoras del Sagrado Corazon de Jesús en Sevilla. Le acompañó á la última morada un escogido y numeroso cortejo, compuesto de sus amigos y allegados venidos de Sevilla y otros puntos, gran número de nuestros niños, y el co- razón de los Salesianos, los que, en medio de nuestro profundo sentimiento, nos consolábamos con la seguridad de que, abrió su mano al in- digente y extendió) sus brazos al pobre; goza en el cielo por sus grandes méritos, mientras acci lo glorifican sus obras. Reciba, amadísimo Sr. D. Bosco, recuerdos de las dos familias del ilustre finado, que tanto le agradecen haya V. tenido la bondad de recor- darse de él y de todos ellos en sus fervorosas oraciones; á Dios encomiende esta su Gasa para que corresponda en frutos á sus caritativos deseos, bendíganos á todos y muy en particular á este de V. indigno, pero Afmo. hijo, Ernesto Oberti, Pbro. Utrera. 6 de Enero de 1887. . NUESTRAS MISIONES. I. La Tierra del Fuego. Copiamos del diario L’ Unità Cattolica la si- guiente carta, por las preciosas noticias que da sobre la Tierra del Fuego : Buenos Aires, 10 de Octubre de 1886. « Señor Director de la Unità Cattolica: » No disgustará á sus lectores alguna noticia sobre las tierras, casi desconocidas por el mundo civil, y sobre las que no obstante fijábase con preferencia la paterna mirada del Gran Padre de la Cristiandad, Leon XIII. Me refiero á la Tierra del Fuego, último pais del continente americano , y erigido poco tiempo hace, por la Santa Sede en Vice-prefectura apostólica, con- fiándola á un benemérito y activísimo sacerdote de la Congregación Salesiana, la cual hace ya algunos años está evangelizando con gran fruto la Pampa Argentina y la Patagonia. » Hállase la Tierra del Fuego entre los grados 52°42’ y 55°11’ de latitud austral y forma un verdadero laberinto de canales, estrechos , golfos, bahías, islas y penínsulas. Cúbrenla altas y nevadas montañas, pero su aspecto varía según las diversas partes. Las costas del Oeste y Sur son áridas y tristes : más favorecidas por la na- turaleza las del Norte y Este. El clima es ge- neralmente frío, nubloso y tempestuoso. El pie- montés Santiago Bove, que por encargo del Gobierno Argentino exploró una pequeña parte de las costas y también alguna isla en el año 1882, asegura que, en los días más calurosos del verano, el termómetro no pasa nunca de 12 cen- tígrados. El invierno no es sin embargo tan ri- guroso como comunmente se cree, puesto que el hemisferio austral á igual latitud es siempre menos frió del boreal, pero se puede decir que es un invierno continuo, especialmente por el fuertísimo viento polar que casi siempre hace. » La Tierra del Fuego fue llamada así por Fernando Magallanes, á causa de los muchos fuegos que vió encendidos en ella por sus habi- tantes salvajes. Más tarde se creyó que se le daba este nombre por sus numerosos volcanes, pero pa- ■ rece que estos no sean muchos, pues se descubrió que el humo que parecía saliese de todos sus montes, no era otra cosa más que niebla, la cual, retirándose hacia allá, casi improvisadamente al salir el sol sobre las cumbres más altas, tomaba aquella forma. » La referida Tierra del Fuego pertenece casi toda á Chile, y tan sólo una parte del Este á la República Argentina , la cual posee también en el punto más meridional de aquel inmenso archipiélago, la isla de los Estados, de unos 67 ki- lómetros de longitud y 15 de latitud, con muy buena vegetación y preciosos bosques y colinas, de 500 á 800 metros de altura sobre el nivel del mar. De esta isla el Gobierno Argentino hizo recientemente un lugar de deportación ; estableció un Gobernador y levantó un faro. Exceptuando este punto, la playa de Hopparo al Este, donde los Ingleses formaron un pequeño establecimiento para sus naves que se dedican á la pesca de las ballenas, y la así llamada misión protestante de Usciumaia, toda la Tierra del Fuego está habitada por salvajes. D’Orbigny calcula sean cuatro mil, pero no puede hacerse una estadística segura, puesto que á excepción de una poca extension de las costas, dicho intrincadísimo archipiélago está del todo inexplorado. Estos salvajes provienen de los Andes occidentales y de la Patagonia, y bú- llanse divididos en tribus. Las principales son las de los Acaluffi que viven esparcidos desde el Gabo del Pilar hasta la isla Stewart, y las de los Oua y Yagan, los cuales habitan las islas situadas al Sur del Canal de Beagle. Según las más recientes relaciones, los Acaluffi llegarán al número de tres mil, los Oua á dos mil y los Yagan á unos tres mil. Búllanse embrutecidos por __ 17 ■el vicio precoz y por la poligamia, andan siempre sucios y se pintan el rostro con varios colores. Cara chata, frente baja, carrillos salientes, ojos parecidos á los de los Chinos, cabeza grande, vientre abultado, cuerpo y piernas delgadísimas, pequeños y feos, hé aquí su tipo físico. » Quien escribe los ha visto. Viven miserable- mente y nada más que de lo que pescan, corren continuamente por el mar en sus ligeras pira- guas, duermen en mezquinas cabañas, y tienen casi siempre grandes fuegos encendidos para asar los pescados y calentarse ellos cuando sienten trio, pues están cubiertos con mantas de piel de foca ó de guanaco , que obtienen por medio del cambio que hacen con sus hermanos Tehuelches de la Patagonia. Son buenos ca- zadores, y armados de flechas y dé la honda, van á la caza de muchísimos y variadísimos páj aros que vagan por aquellas, florestas. Son tan diestros en el manejo de la honda, que á la distancia de treinta metros matan con ella al más pequeño pajarito: y con la flecha, desde las playas, ó bien, desde sus canoas hieren la .foca en el mar. Su índole no es feroz y su carácter es susceptible de civilización. En cuanto á religion, parece que adoren á dos espíritus , el. uno bueno y el otro malo, y que para tenerlos amigos rindan á ambos el mismo culto : al bueno para que continúe á beneflcarlos proveyéndoles de copiosa comida ; al malo para que no les moleste ni les haga daño en sus personas y familias. Creen como los Pata- gones que las enfermedades son producidas por el espíritu malo, que entra en el cuerpo humano, y tienen sus brujas que lo conjuran. No parecen sin embargo muy tenaces en sus supersticiones, y hay que esperar.no será difícil .el ganarlos a Jesucristo, Santo Nombré que ciertamente no debe ser nuevo entre ellos, pues en el año 1846 acaeció un caso, que bien puede llamarse providencial, y como presagio de tiempos mejores. » Empujada por los vientos, pasaba en aquel año por aquellos desiertos mares El Arca de la Alianza, nave francesa al mando del capitan Marceau, óptimo y fervoroso católico, el cual ar- ribó en la bahía de Port-Galant, esperando el viento favorable para continuar el viaje. Bien pronto observó que numerosos salvajes corrían por aquellos desiertos y acudían desde el in- terno de las tierras para admirar su vapor; y habiéndoles él hecho algunas señales cortéses para que viniesen, metiéronse inmediatamente en sus piraguas, y subieron á bordo, donde se les proveyó de vestido y alimentos. El buen capitan llevaba consigo su capellán, el cual, aprovechán- dose de la ocasión, mostró á aquellos pobres sal- vajes el Crucifijo, diciéndoles que aquel era el Salvador del mundo, muerto en una cruz por todos los hombres de la tierra, y que se llamaba Jesús. Después reunió á los marineros, les hizo cantar varias veces los santos nombres de Jesús y de María y consiguió que los salvajes aprendiesen también á cantarlos. Adornó luego una piragua con una cruz y puso dichos augustos nombres en la proa, llamándola así la piragua de Jesús-María. Entonces ocurrios ele al buen capitan Marceau una nueva idea. Hizo construir por seis hombres una gran cruz de treinta pies de altura, colgó en ella muchas medallas ; después él, el capellán y los marineros saltaron en tierra ; y en devota procesión, con la cabeza descubierta, cantando las alabanzas divinas, la colocaron á la presencia de los salvajes en un lugar elevado, donde el capellán la bendijo, man- dando después á los indígenas que se arrodillasen y cantasen Jesús María, lo cual hicieron inmedia- tamente y con verdadero placer. Mas El Arca de la Alianza y con ella su capellán, debieron bien pronto salir de aquellas riberas abandonando á los naturales, que los saludaron cantando Jesús y María. » Hé aquí de qué manera el Salvador del mundo y su Madre María Santísima tomaron, hace ya más de 40 años , posesión de aquellas tierras, en las cuales, no se sabe, haya vuelto á entrar algún sacerdote católico. » El Gobierno Argentino comienza ahora á pensar en aquellas sus lejanas posesiones, y pa- rece que debería emplear toda su solicitud para plantar pronto una Misión católica, y ayudar con todas sus fuerzas al nuevo Prefecto apostólico, á quien el Santo Padre , en medio de su gran corazón, que abraza el mundo entero, ha confiado aquellas desiertas tierras. La Misión católica formaría en poco tiempo, de aquellos salvajes, enbrutecidos, útiles súbditos de la República, y reduciéndolos á una vida fija , enseñándoles con la verdadera religion la agricultura y los oficios de la vida civil, en pocos años cambiaría aquellos desiertos en jardines. Pero por desgracia no es así.. En el establecimiento inglés de la Tierra del Fuego, de que más arriba hemos hablado , vive muy cómodamente con su mujer, desde hace ya 25 años, bien pagados y proveídos de todo por el Gobierno Británico, un tal Bridges, inglés protestante, y misionero , no de Jesucristo sino de la Reina Victoria. Parece que en 25 años y con los abundantes auxilios de su Gobierno, de- bería ya á esta fecha, haber convertido á la lectura de la Biblia al menos la mitad de los isleños de la Tierra del Fuego. Pues bien, ¡ admi- rable poder del proselitismo protestante ! en 25 años, con varios miles de esterlinas que re- cibe de estipendio cada año, con abundantísimos géneros que le suministraron los vapores ingleses, el misionero protestante, su misionera y sus mi- sionerados no consiguieron otra cosa más que agrupar alrededor de si cuarenta salvajes, deján- dolos por añadidura casi desnudos como los en- cuentran, y haciéndose servir de ellos como si .fuesen faquines y ganapanes ! Y estas noticias se tienen de varios capitanes y otras personas dignas de fe, de las cuales, si necesario fuere , se po- drían citar sus nombres y cualidades. » Ahora bien ; este Bridges, tan pronto ‘ como oyó hablar de la creación de una prefectura apostólica en el territorio por él arruinado, voló á Buenos-Ayres, y allí, ayudado por sus correli- gionarios y . por la Masonería, presentó una so- licitud al Congreso Argentino, pidiendo nada menos que ocho leguas cuadradas de terreno en pro- piedad, en el lugar de su misión, como recom- ,ì Q — 1 Ò —- pensa de los servicios que había prestado á la civilización (¡sic!) y á la República (¡sic, sic!) en aquellas remotas regiones! » Ninguna persona de buen sentido habría pensado jamás que semejante petición, llegase á ser otorgada, por varias óptimas razones. En primer lugar porque la Constitución Argentina prescribe que tanto los Indios, como los indígenas y salvajes sean civilizados, procurando su con- version al Catolicismo y no al protestantismo. Y en segundo, porque el avaro misionero pro- testante no es más que un simple especulador, que trata de enriquecerse á sí mismo y á su familia. Pero hay todavía otra razon, que por cierto hubiera debido pesar no poco, en las balanzas de la República Argentina. Este Bridges es nada menos que un agente del Gobierno inglés, que, para no parecerio, alzaba en su re- sidencia la bandera argentina, cuando pasaba por allá algún vapor argentino; la chilena, cuando pasaba alguno de Chile ; mas, cuando no pasaba ninguno, entonces mantenía simplemente enarbo- lada la bandera inglesa. Tanto es verdad, que, cuando el nuevo Gobernador argentino tomó po- sesión de su territorio desde la Tierra del Fuego, haciendo á propio intento una pequeña sorpresa al Misionero engañador de la Reina Victoria, lo cogió con la bandera de la Gran Bretaña izada, y le intimó inmediatamente á bajarla. Quien tiene memoria recordará el tentativo hecho, no hace muchos años, de alzar la bandera inglesa en el Giubut en la Patagonia, y después ¿acaso no están allí las islas Malvinas, que en el año 1833, por un golpe de mano de la astuta Albione, de la noche á la mañana, de argentinos se volvieron británicos ? » Estas y otras razones fueron expuestas clara y abiertamente en el Parlamento Argentino, con la acostumbrada elocuencia de dos grandes afectos á la religión y á la patria, de los diputados ca- tólicos Sres. Estrada y Goyena, cuando en estos últimos dias se puso en exámen la referida pe- tición. Mas sin hacer caso á razones políticas y religiosas, al amor de la patria, al mismo interés propio, siguiendo solamente las inspiraciones de la prensa liberal, que se había apresurado á crear la opinion en favor del ministro anglicano, y los mandatos imperativos de la secta anticristiana, el Parlamento Argentino concedía las ocho leguas de terreno al agente de la Reina Victoria. » Y tanto más monstruosa aparece esta con- cesión, cuanto más se considera que las Misiones católicas de la Patagonia en solamente seis años, han construido ya dos magníficas iglesias, abierto, cuatro Colegios, uno de los cuales de artes y oficios, con graves sacrificios de personal y di- nero, fundado varias pías Asociaciones, recorrie- ron no pocas veces los desiertos patagónicos por una parte, hasta más allá del Rio Colorado, y por otra, hasta el misterioso lago Nahuel-Huapi y hasta la cima de lor Andes á 300 leguas distante de Carmen de Patagones (la legua argentina es igual á cinco kilómetros y 154 metros…….. Los pobres hijos de D. Bosco, á los cuales les están entera y únicamente confiadas estas Misiones, llenos de deudas, cansados por tantas fatigas, viven en la penuria, continuando sin embargo á esparcir generosamente sus sudores apostólicos , mientras que el misionero protestante, bien pa- gado por su Gobierno y proveído de todo bien de Dios, disfrutando las delicias de la familia , enriqueciéndose cada dia más con el trabajo de sus pobres convertidos, ó, por mejor decir, per- vertidos, recibe en premio de sus nada nobles especulaciones ocho leguas cuadradas de terreno argentino, que, cubiertas de ganado, le fructifi- carán millones. ¡ Pastor de ovejas y vacas, y no- de almas, como lo llamó un diputado! II. Entrevista de un Hijo de Sayubueque con Mons» Caglierò» El 9 de Julio del año 4886, entraba en el lo- cutorio de nuestra Casa de Patagones un hijo del Cacique Sayuhueque acompañado de su cu- ñado y del intérprete D. Juan Salvo, diciendo que deseaba hablar con Su Exc? lima. Mons. Ca- glierò. Mientras fueron á buscarlo, un Salesiano condujo á los forasteros á visitar la nueva iglesia que se está pintando hermosamente , como tam- bién todo el Colegio. Volvieron después al locu- torio donde los esperaba ya Monseñor, y el hijo del Cacique , sirviéndose del intérprete , le habló así: — Señor, ante todo le presento los cordiales obsequios de mi padre y de toda nuestra gente, que ahora se encuentra descansando y con muy buena salud. Nosotros conocemos algo la religion de los cristianos, y sabemos apreciar los Minis- tros de Dios y especialmente el señor Obispo. Por esto hemos venido á visitarlo y saludarlo. -— Después sacó del bolsillo una tarjeta del co- mandante Sr. I). Vicente Saciar, en la cual re- comendaba á Monseñor un protegido suyo, hijo de Sayuhueque, á fin de que se dignase recibirlo en nuestro Colegio en cualidad de externo, para que lo educase. Monseñor, con aquel afecto y afabilidad que son sus distintivos, agradeció la visita, y, leído el contenido del billete, le dijo que el Colegio quedaba abierto para su hermanito, y que se lo enviara cuando quisiese, y añadió : — Cuando V. vuelva, presente mis felicitaciones á su padre y al Sr. Comandante, y dígales que estamos aquí para servirles, ya sea mandándoles algún sacer- dote para que enseñe á los niños las cosas de Dios, ya también para ayudarles en todo lo que- sea posible. Lo sé, respondió el hijo de Sayuhueque, Vds. hacen .mucho en favor de nuestra gente. Por esto nosotros nos hemos alegrado en ver como los sa- cerdotes han bautizado á nuestros hijos y niños de las tribus. — Bien, bien, dijo Monseñor. ¿Y á cuánto asciende la población de Vds. ? — Somos mil setecientos entre grandes y pe- queños. — ¡ Càspita ! son Vds. muy numerosos. — Es verdad, señor. — 19 — — Y entre Vds. ¿son muy numerosas las tribus? — Si, señor; la de Yapcuche cuenta casi ochocientos hombres. . — ¿Y hay muchos cristianos? — Si, señor; los mayores de edad no lo son todavía, pero los niños sí, pues fueron bautizados recientemente en este año por dos jóvenes Misio- neros. Entre los mayores hízose cristiano en Bue- nos Aires mi padre, cuando era todavía jó ven, y le pusieron el nombre de Valentin Alsina. — Muy bien, diga V. á su padre que es preciso vayamos el Padre Domingo y yo, á pasar algunos dias por allá, y que quizá le mandaré dos Hijas de María Auxiliadora para que enseñen á las niñas. Entonces prepararemos á recibir el santo Bautismo á todos aquellos que querrán, con tal de que nos den alguna habitación donde podamos reunir é instruir la gente. Dicho esto, Monseñor le alargó la mano para despedirse, mas el joven tomó una posición como de quien tiene aún que decir otra cosa : — Si me permite, señor, deseo decirle todavía una pa- labra. — ¿Por qué no? Es V. dueño, hable y dígame libremente todo lo que quiere. — Señor, voy á hacerle una propuesta de parte de mi padre, quien, hócele saber, desea le envíe un sacerdote,-el cual, establecido allá fijamente, pueda enseñar á los niños. Monseñor, que no se esperaba de aquel hombre una petición de tal género, quedó sorprendido y conmovido de su bu en corazón, y le respondió : — Perfectamente, mucho me gusta este deseo de instruirse y educarse ; es preciso que lo ha- gamos todo. Le mandaremos un sacerdote, el cual, si bien por lo de ahora no podrá quedarse definitivamente, irá sin embargo con mucha fre- cuencia á visitarles. —- Le estoy muy agradecido, señor, le dijo el hijo de Sayuhueque; esto lo necesitamos mucho puesto que ya vivimos entre cristianos, y por esto debemos educarnos en esta santa Religion. Monseñor devolviéndole las felicitaciones y en- cargándole nuevamente respetuosos saludos para su padre y el Comandante Sr. D. Vicente Saciar, se despidió de él, ordenando á un Salesiano que viese si tenían necesidad ds alguna cosa. Pasaron después al refectorio, donde se les sirvió una modesta refección. Se fueron muy contentos y agradecidos, y prometieron que volverían otra vez á visitar á Monseñor. D. Piccono, Pbro. III. Salida de los Misioneros para las Cordilleras y Tierra del Fuego. Querido Director : Me despido de tí, oh carísimo, por algunos meses, mas no por años. Pasado mañana, salgo para la Misión de las Cordilleras y de Chile. El comandante de la escuadra del Rio Negro, señor Rivadaura, me exibió el pasaje gratis en el vapor Limay por el trecho de 100 leguas, esto es, hasta la Boca, donde se encuentran ya D. Mi- lanesi© y D. Panaro con 30 caballos y donde también nos espera el cacique Sayuhueque para instruir y bautizar á su numerosa tribu. Viene banchetta como doméstico y dos peones para tener cuenta de los caballos. D. Daniel y D. Pestarino vendrán después de nosotros á establecerse entre estos Indios néofitos, para ins- truirlos y hacerlos buenos cristianos. D. Fagliano ha llegado aquí de Buenos Aires en el vapor Villarino y saldrá con la escuadra de exploración y 25 soldados para la Tierra del Fuego. Hemos inaugurado la salida con una co- mida, á la cual fui invitado por el comandante Spoor, bajo el hermoso pabellón de cuatro grandes y hermosos nogales, cuya sombra por estas tierras no hace daño ninguno , y con el plácido céfiro de nuestra primavera… En solo el mes de Octubre tuve ocasión de consolarme con más de mil comuniones, hechas á las riberas del Rio Negro por los niños, niñas y señoras agregadas al apostolado del Sagrado Corazon. La semilla germina…….. Saluda á D. Bosco, á todos los amigos y espe- cialmente al Sr. Canónigo Molinari, al Capítulo y á todos los habitantes del amado Oratorio. Ruega por tu afino.: Juan, Obispo. Patagones, 12 de Noviembre de 1886. IV. Bautismos de Indios. Patagones, 19 de Noviembre de 1886. Rev. y carísimo Sr. I). Bosco: Monseñor, ha salido en la mañana del viernes 12 de Noviembre á las 7, en el vaporetto Limay de la pequeña Compañía del Rio Negro, después de habernos bendecido á todos desde á bordo. Hacía un tiempo hermosísimo y, por milagro, no se sentía el viento de costumbre. Llegará á Chile, Leo adiuvante, por el mes de Febrero ó Marzo ; de suerte que estará fuera 5 ó 8 meses. Dos horas después, en el Villarino, salía tam- bién D. Fagnano, que, cómo le escribí ya, forma parte de la Comisión exploradora de la Tierra del Fuego é islas adyacentes. Desembarcará en el golfo de S. Sebastian al nord-este de la isla principal, y tiene esperanza de recorrerla toda en cuatro meses. Mientras re- conocerá el punto más favorable para establecer su Misión, hará todo lo que pueda por la con- version de aquellos pobres salvajes. Ha hecho otra deuda de cinco mil pesetas para llevarse consigo una cantidad de vestidos, que piensa re- galar, y atraer con este medio á los salvajes, ó al menos entrar en relación con ellos. La tribu de los Oua, en medio de los cuales irá él, es enemiga de los cristianos, habiendo puesto ya obstáculo al desembarco de los soldados, comba- tiendo con arcos, flechas y hondas, y quizá I se opondrá á la Misión. Sin embargo él espera — 20 — de ser bien recibido por las oraciones que se hi- cieron, á fin de obtener de Dios su conversion y porque, dice, se siente impedido por una fuerza superior á emprender esta misión. Está persua- dido de que esta es la voluntad del Señor. Su proyecto es de colocar la tienda en medio de los . Oua, que viven en el centro de la isla y sobre el versante oriental de una cadena de montes , que debe dividirla en dos partes, y una sucursal al mediodia en la tribu de Plagan, que está so- metida á la Misión de los protestantes. Nuestros Misioneros están por consiguiente en pleno movimiento. Quedan aquí en Patagones D. Piccono al cui- dado de la parroquia y á la dirección del colegio, y por un mes, D. Daniel, al cual se le prepara un Rancho en Chinchinalcon los indios de Sayuhueque, ó en Roca , ó en Malbarco , según que nuestro amadísimo Monseñor lo juzgará más conveniente. En Viedma , hállanse actualmente D. Fazio y I). Pestarino que atienden á la parroquia y las escuelas. Guando regrese I). Remotti, que está dando una misión en varios puntos del Rio Ne- gro, saldrán D. Daniel y D. Pestarino para unirse con Monseñor, D. Milanesio , D. Panaro y tres catequistas, y ayudarles á instruir y bautizar á 1800 indios del referido Sayuhueque. El pobre que le escribe se queda en la timo- nera de la barca, sustituyendo al esperto capitan. Monseñor me nombró , cor am populo , N gober- nador de las misiones del Vicaria do durante su ausencia , con todas las facultades y privilegios que – él tiene comunicables de Roma. » Plegue á Dios que no me desvíe del camino que me trazó y permanezca fiel á la consigna que me ha dado. Es preciso que me ponga de veras á trabajar con celo, para mantener encendido aquel poco de amor de Dios, que Monseñor supo encender en mu- chos corazones , á fin de que á su vuelta tenga de nosotros consuelos y no disgustos. Y después, un poco de gusto lo tengo yo también en poder administrar, además de los otros sacramentos, el de la Confirmación, facultad que él tiene comu- nicable y que me delega juntamente con todo lo demás. No todos pueden decir : yo he confirmado sin ser Obispo. ¿No es verdad? Y si, como es- pero , alguno de los confirmados por mí irá al cielo rodeado de una nueva aureola de gloria ¿cuánto no rogará por mí allá arriba? Entre tanto he dispuesto que hasta el regreso de Monseñor, se añada en la Misa la colecta pro fidei propagations, y un Pater, Ave y Gloria por el mismo motivo en las oraciones comunes. Ahora bien ; V. R. deseará algunas noticias acerca de los indios bautizados en Bahía Blanca, aquí, y en Viedma, de lo cual hízele ya mención en mi anterior ; le daré, pues, una breve rela- ción de todas las tres funciones. El 27 de Agosto pasado, habiendo recibido la bendición de Monseñor, salía nuestro I). Milanesio con dos catequistas para una misión en la zona del Rio Colorado y sus riberas. Durante 250 le- guas de camino por aquel desierto, tuvo que su- frir la sed, no encontrando otra agua que la que ni áun los mismos caballos podían beber. Desde Patagones al Colorado , es inútil buscar un solo pozo de agua dulce..’ Anduvo de estación en esta- ción y .casi de rancho en rancho, adaptándose forzosamente á las señoriles exigencias de aquella pobre gente , y haciéndose todo á todos con tal de ganar alguna alma para Dios. Según costumbre celebró la santa Misa en las cabañas y raras veces en habitaciones decentes. Con la constancia y paciencia llegó á reunir una pequeña clientela de niños indios y de algunos adultos, para instruirlos en la religion y prepa- rarlos á los santos Sacramentos. Si en esta Misión al Colorado no recogió los abundantes frutos que deseaba, no dejó sin em- bargo de’sembrar bastante, y la palabrade Dios no cae ciertamente en vano. A su tiempo fruc- tificará, y otros, como V. R. nos dijo , vendrán después de nosotros á recoger. Ya había, terminado su obra y se preparaba para volver, cuando llegaban telegramas á Mon- señor, en los cuales el Sr. D. Francisco Oreira, párroco de Bahía Blanca , amigo nuestro y ce- lante Cooperador salesiano, le suplicaba vivísima- mente que se dignase mandarle algún misionero, para que le ayudase en la solemne fiesta de Nues- tra Señora de las Mercedes, Patrona de aquella na- ciente ciudad. Mándesele aviso á D. Milanesio, que había an- dado ya la mitad del camino y aprovechándose del coche correo que pasaba por aquel sitio, dejó los caballos al cuidado de dos catequistas y me- tióse en él llegando á Bahía en la tarde del 23 de Setiembre, víspera de la solemnidad. Los dos catequistas son dos niños que él trajo de Chile el año pasado y le ayudan admirablemente. Confesó aquella tarde y también al dia siguiente por la mañana , á un buen número de fieles , y entre ellos á muchos compatriotas nuestros, á los cuales distribuyó la sagrada Comunión. Por la tarde hizo el panegírico de la Mercedes con universal satisfacción, y el Sr. D. Francisco quiso cederle también el puesto preeminente en la procesión. A la mañana siguiente se fueron á una Estancia, que se halla en los arrabales de la ciudad, y allí esperaban al misionero más de cincuenta indios de la tribu de Ancalao. La dueña, doña Mercedes Ancalao, india ya cris- tiana, los recibió cortésmente y se apresuró á avisar á toda su gente, para presentarla, y esta- blecer el orden de la instrucción , que D. Mila- nesio se proponía darles por algunos dias. Para comodidad de aquellos salvajes, que sus- piraban el dia de poder recibir el santo Bautismo, se arregló en dos lugares separados una habita- cioncita decente, donde reunirlos. Nada le diré aquí, carísimo señor Don Bosco, de la buena voluntad, atención y pueril docilidad de aquella pobre gente : en esto llevan ventaja á tantos nacidos y educados, como suele decirse, en el mundo civil. D. Milanesio fue coadyuvado por el señor Pár- roco y su vicario , los cuales , mientras él cate- quizaba, iban á recoger algún pendenciero y ne- gligente y lo hacían ir á la iglesia. 21 Me falta también el tiempo para narrarle los •graciosos episodios que acaecieron y las no poco chistosas salidas, que demuestran bien claramente la natural inteligencia y despejo del indio pata- gones. Pasados así ocho dias instruyéndolos en las ver- dades de nuestra santa Religion, creyó D. Mila- nesio que podrían ya recibir el santo Bautismo y fijó por lo tanto el día, lugar y hora para efectuarlo. La estancia de doña Mercedes, y por la mañana temprano. Doña Mercedes presentaría á la santa Fuente las mujeres, como madrina y el señor Párroco sería padrino de aquellos que se encontrasen sin él. Divididos, pues, como lo prescribe el Ritual, en dos grupos, en la misma cabaña de la dueña reducida á capilla, dióse principio al acto so- lemne. Y antes de verter sobre sus cabezas el agua santa de la regeneración, preguntábase á cada uno en su idioma : Cupa cúchaloncogeymu ? « ¿ Quieres ser cristiano ? » Y ellos respondían contentos y sonriéndose: Mai, padre: Si, padre. Exhortó á todos al arrepentimiento de sus cul- pas y al propósito de querer de allí en adelante vivir como buenos cristianos, á fin de merecer de estar, después, de la muerte, siempre con Dios, á lo cual respondían conmovidos : Mai, padre ; cúpamun : « Sí, padre, lo queremos » , y los bautizó á todos en número de 48. Entre estos había tres mujeres , cuya compleja edad pasaba de dos siglos y medio. Dos de 80 años, y una, por nombre Francisca Raninqueo, de i 10 solamente. En la semana venidera ocupóse en prepararlos á la primera Comunión, la cual hicieron con suma devoción, divididos también en dos grupos. El señor Párroco celebró la santa Misa para unos en el rancho de doña Mercedes, y después, el vice-párroco para los otros, en el de D. Ber- nardo Mordaglia, italiano, negociante en aquellos lugares ; mientras tanto I). Milanesio hallábase ocupado, haciéndoles repetir algunas oraciones y jaculatorias en idioma indiano, antes y después de la sagrada Comunión. Teniendo aquí la costumbre arraigada de to- mar mate apenas abren los ojos, fue necesario toda la buena voluntad y autoridad de doña Mer- cedes y de D. Bernardo, para hacerlos estar en ayunas hasta después de la Misa. Ella les prohibió encender el fuego y él tuvo cerrado el comercio. Terminada la sagrada función y distribuidas algunas medallas y estampas á los 65 indios, en- tre niños y niñas , que habían tomado parte á ella y también comulgado, se volvieron los tres ministros de Dios contentos y satisfechos á la parroquia, laudantes et benedicentes Deum, y cuando hubieron entrado en ella, encontraron á doña Mercedes con otros dos neófitos, que habién- dolos prevenido, querían ofrecerles algunos hue- vos en señal de reconocimiento, y suplicaban al mismo tiempo que se dignasen venir á visitarles alguna que otra vez. Esta misión de un mes, dió por resultado 54 bautismos de indios adultos y 8 de niños; 6 ma- trimonios y 160 comuniones. Por la parte referente á Bahía Blanca , debe- mos una palabra de afectuoso reconocimiento al celosísimo Sr. D. Francisco O reira, y á su va- liente coadjutor D. José Arrosa, por el grande auxilio que nos prestaron, las atenciones tenidas y la cordialidad verdaderamente fraternal, con que siempre acoge á los Misioneros salesianos , cuando pasan por allá. Merece un puesto espe- cial entre nuestros Bienhechores, en el corazón de V. R. y en el de todos los Salesianos. Digna es también de mencionarse la Sra. doña Mercedes ante la presencia de Dios y de la Iglesia. Asi escribía de ella D. Milanesio : « Esta señora indígena, perteneciente á la familia del Cacique Ancalao, gozando de grande autoridad entre sus compatriotas, nos ayudó mucho. Nos prestó la casa para celebrar las sagradas funciones, po- niendo todos los muebles en el patio; nos reu- nía la gente y la animaba á hacerse cristiana. Como los indios en su idioma dan del tú á to- dos, también ella en medio de su sencillez, daba del tú á mi y á los demás sacerdotes. Un día mientras invitaba al párroco á bajar del coche y entrar en su casa, le decía : — Qué bueno eres tú por haber venido á vi- sitarme. — Sí, hemos venido para ver si podemos bau- tizar á sus paisanos que son infieles. — Está bien ; y me los bautizáis de balde ? — Sí, gratuitamente, pues el misionero no exige paga alguna por esto. — Muy bien ; mañana á la hora que tú dirás, yó reuniré aquí á todos los que no están todavía bautizados. En el acto de bautizar, cuando faltaba el pa- drino de uno ó más, aquella buena indiana decía al párroco ó al vice-párroco que asistían : — Este y aquel no tienen padrino ; tu harás el favor de hacerles de padrino , ¿ no es verdad ? Ellos la contentaban respondiendo que sí y D.a Mercedes miraba llena de regoejo á sus pai- sanos y después se reía. Queriendo , pues, ella corresponder al beneficio que aquella pobre gente recibía, no teniendo otra cosa más, nos traía de cuando en cuando media docenita de huevos. Que el Señor bendiga la simplicidad y el buen cora- ron de esta mujer, y le devuelva el céntuplo de todo lo que ha hecho para la misión. » Mientras D. Milanesio daba la misión á los in- dios de Bahía, en Viedma y aquí nos ocupába- mos activamente en la instrucción de otros indios, de la tribu de Sayuhueque. De estos , unos trabajan en las carreteras y otras obras de la así llamada capital del Rio Negro, y otros en la construcción de un Dique y reparación de las averías de los vaporcitos, per- tenecientes á la Compañía nacional. Entre todos son cincuenta jóvenes, fuertes y robustos, y que darían no poco que hacer á las armas argentinas, si fuesen aún libres y due- ños de sí sobre sus caballos. Son dignas de alabanza las autoridades mili- tares de Viedma, las cuales permitieron al misio- nero ir á instruir á aquellas pobres creaturas en sus propios toldos por algunos domingos, único dia de descanso ; pero un encomio especialisimo merecen sobretodo las autoridades de la Compa- ñía Nacional de Patagones , por la manera gen- tilísima y caballeresca con que respondieron á la invitación de Monseñor. Revistieron expresamente sus 23 sugetos con uniforme nuevo, y ordenándolos de tal modo que, más bien que indios , parecían marineros euro- peos, todos los dias, á la hora convenida, nos los mandaban acompañados de un oficial á la iglesia parroquial, dejándolos después á nuestra dispo- sición todo el tiempo que queríamos. Llegado Don Milanesio, tomó á. su cargo esta obra, pues era necesario hacer la plática en len- gua indiana, y fue tanta la buena voluntad, aten- ción y docilidad de aquellos buenos jovencitos , que en tres dias se prepararon suficientemente no sólo para el santo Bautismo , sí que para la Confirmación y primera Comunión. Fijóse el domingo 24 de Octubre para la fun- ción, y poco despues del toque de oraciones, lle- garon á la parroquia los bautizandos, sus padrinos, el Sr. Comandante, con un oficial de ordenanza, el cual le asistió después como padrino dg Con- firmación, juntamente con nuestro antiguo amigo Sr. Don Marcelino Crespo, uno de los primeros habitadores de estas tierras. Colocáronse en semicírculo, notáronse los nom- bres de todos y después, asistido por otro sacer- dote y por un acólito, D. Milanesio mismo cum- plió con el sagrado rito. En tanto la iglesia íbase llenando de fieles, y terminado el bautismo-, ya Monseñor estaba es- perando en el altar revestido de pontifical, para administrarles el sacramento de la Confirmación. Luego quitándose la capa pluvial y poniéndose la casulla dio principio á la santa Misa, durante la cual era conmovedor el oir las voces de aque- llos neófitos, repetir en su idioma las oraciones que D. Milanesio guiaba en preparación á la sa- grada Comunión. Imponente y tierno hasta el punto de arrancar las lágrimas á quien tiene corazón, fue el mo- mento de la Comunión. Los 23 afortunados neó- fitos, con semblante grave, ojos modestos y com- portamiento devoto y reverente, acercáronse al comulgatorio , y postrados ante el santísimo Sa- cramento , repitieron tres veces el Domine, non sum dignus , que se les traducía en su propia lengua. Era necesario encontrarse allí presente al acto, en el cual un Dios hecho hombre y re- ducido por amor á la humildísima semejanza de pan, se unía con aquellas almas que hacía pocos momentos habían sido lavadas en las aguas sa- ludables del Bautismo y fortificadas con la Un- ción sagrada de la santa Grisma. Ciertas conmo- ciones se sienten , pero no se pueden describir. Dirigidos siempre por Don Milanesio , dieron devotamente gracias en voz alta, y terminado el santo Sacrificio de la Misa , Monseñor dirigióles algunas breves y fervorosas palabras, para ani- marlos á continuar en la inocencia de la vida y en los buenos propósitos que habían hecho.. Estas exhortaciones fueron después traducidas al indiano por D. Milanesio. Así concluía la función en la iglesia. Al salir llenos de júbilo y alegría, en medio del vitoreo de nuestros niños, fueron acompañados á una salita ó refectorio, donde en compañía de sus padrinos y Monseñor pasaron alegremente una media borita, tomando un buen chocolate para desayunarse. En este ínterin Monseñor distribuyó á cada uno de los presentes una medalla de Alaria San- tísima Auxiliadora , que todos recibieron de sus man’os, sin excluir al mismo padrino , el coman- dante Sr. D. Hipólito Oliva el cual quiso salir retratado con ella en las manos en la fotografia de este hermoso grupo : también al despedirse, la enseñaba á todos con verdadera satisfacción, cual preciosa memoria de tan solemne y her- moso dia. A los neófitos se les dio después una buena comida y todo el día estuvieron en libertad, que ellos emplearon pasando el Rio Negro y yendo á los toldos de sus compañeros, para exhortarlos á que acudiesen á la mañana siguiente á la igle- sia-, á participar de aquel santo júbilo que ellos habían probado. En efecto, al dia siguiente por la mañana nos fuimos muy temprano á Viedma, para el bautismo de los otros 24 indios de la misma tribu de 8a- yuhueque. Era padrino el Comandante de la guarnición del Rio Negro, y madrina su señora. Los encontramos colocados ya en dos filas or- la nave de la iglesia, y I). Milanesio notaba los nombres que debían imponérseles á cada uno. i Qué lástima nos dio á todos el ver tanta miseria ! Hombres de 20 á 50 años, con muchas señales de padecimientos y no sin algunas heridas, reci- bidas tal vez pocos años hace, cuando abandona- dos á si mismos formaban el terror de aquellas tierras ; envueltos miserablemente en algunos po- bres y miserables trapos, descalzos y algunos con sólo los calzoncillos y camisa. No pudo contenerse á aquel triste y miserable espectáculo el ánimo ardiente de Monseñor, y en aquel mismo momento mandó comprar una docena de ponchos, que él con sus propias manos quiso poner después á los más miserables y des- graciados. La función salió semejante en todo á la que más arriba le referí, y después de la Misa se recogieron en una salita, donde con Monseñor, el comandante y su señora fueron servidos de chocolate y al fin se les dió una medalla. Impresionado profundamente á este espectá- culo, el Sr. Comandante, que es hombre sosegado y de estudios, exclamó : ; Aquí se revela la di- vinidad del cristianismo ! ¡ Aquí se aprende la utilidad de la Religion católica, que une y con- cilia, sin destruirlas ni disminuirlas, las diversas condiciones de la sociedad, ennobleciéndolas. Se tomó después la fotografía de este segundo grupo, y Monseñor despidióse de sus caros neó- fitos, invitándoles á que gritasen con él : —- Viva Leon XIII; viva el Padrino; viva la Madrina ; á lo cual ellos añadieron expontáne- mente : — ¡ Viva Monseñor ! El Comandante conmovido, ordenó que se au- mentase aquel dia la ración y se les dejase en descanso, Semejantes funciones querríamos poder repetir frecuentemente, carísimo Sr. O. Bosco, y este seria el único medio de aumentar la verdadera prosperidad de estas pobres tierras. Desearía mandarles en esta algunas fotografías que contienen los grupos de los Indios que se bautizaron, mas con la Reina Margarita, llegó también á Buenos Ayres un feo forastero, el cólera, y parece que haya encontrado en la Boca y otros puntos sitio donde posarse. Temiendo por esto que mi carta le llegue agujereada, detengo dichas fotografías para otra ocasión más oportuna. El trabajo que tenemos es una cucaña para el paraíso, interrumpida solamente por las frecuentes visitas de los acreedores y por los avisos de los vencimentos de las letras de cambio. Mientras escribo pienso que el magnífico tiempo con el cual Monseñor salió de ésta, lo haya man- dado el Señor expresamente para él, pues des- pués de aquel dia el cielo se nubló y comenzó á llover de recio, en la pobre Carmen de Pata- gones. Casi, casi nos hemos vuelto animales acuátiles. Llueve por todas las partes de la casa. Agua en el dormitorio, agua en las escuelas, agua en el refectorio , agua arriba y agua abajo. Y será preciso también reparar en alguna manera los daños causados por estos temporales , sino queremos perecer bajo las ruinas de estas mise- rables chozas. ¡ En fin, gastos y siempre gastos ! Pero, no importa. El demonio no la vencerá cier- tamente, por cuatro ó cinco mil duros. En tanto le suplicamos con todo el corazón, nos ayude con el poderoso socorro de sus ora- ciones, y nos recomiende también á nuestros óptimos y caritativos Cooperadores Salesianos ; mientras para V. R. y para todos pedimos al buen Jesús y á nuestra Madre María Santísima Auxiliadora las más electas bendiciones en las Pascuas de Navidad, y un buen fin y principio de año. Suyo ctfmo. en J. y M. Antonio Riccardi, Pbro. V. La Benedicion del Santo Padre. Antes de salir para las Misiones de las Cor- dilleras y de Chile, Mons. Juan Caglierò recibía del Em.mo Cardenal Vicario la siguiente carta que le llenaba el corazón de consuelo y le excitaba á apresurarse en su excursion apostólica. Ilmo y Rbvmo. Monseñor: Accediendo á los deseos de V. R. cumplí con solicitud el grato encargo de referir al 8. Padre los felices progresos de esas Misiones de los Sa- lesianos. El corazon del Sumo Gerarca se conmovió y consoló visiblemente ; pronunció palabras de encomio hacia V. R. y hacia todos los que con celo verdaderamente apostólico le coadyuvan á propagar el reino de Jesucristo ; y daba á todos Vds. la implorada bendición. Yo, al participarle los sentimientos soberanos, me congratulo particularmente con V. R. y dis- puesto á hacer cuanto pueda ocurrir por parte de mi oficio de Protector, deseo á esas Misiones tomen cada vez mayor incremento, mientras con profunda y afectuosa estima quedo de V. R., Afmo. en Jesucristo, Q. B. S. M. L. M., Card. Vicario, Prot. de los Sal. Roma, 23 de Agosto de 1886. VI. Correspondencia del Brasil. Amadísimo y Reverendísimo Padre : Me creo feliz en poderle ofrecer dos regalos, que espero serán bien acogidos por su paterno corazón. El primero consiste en ocho fotografías de la ciudad de S. Pablo y sus alrededores vistos desde el Colegio, del Liceo de Artes y Oficios, del Santua- rio del S. Corazon, de un grupo de nuestros niños y por último de seis Salesianos que forman una hermosa corona á su amado D. Bosco. Por estas fotografías podrá V. formarse una idea del magní- fico campo que la Divina Providencia nos confió para trabajar, y del poco personal para la empresa. El Santuario del Sagrado Corazon con el liceo sito á las riberas del rio Tieté, por donde viven infinidad de salvajes.. en una provincia donde los esclavos se cuentan á millares……. en una ciudad donde abundan los niños abandonados… es ciertamente, la obra de la Providencia… Espero que el R. Sr. D. Lasagna habrá patrocinado elo- cuentemente la santa causa, y regresará proveído de medios y personal. Ahora ¿cuál será el segundo regalo? Es una óptima noticia que voy á darle. El 15 del p. p. mes de Noviembre, tuvimos el grande honor de ser visitados por S. S. M. M. el Emperador y la Emperadora del Brasil, acom- pañadas del Ministro de agricultura, del Presi- dente de la Provincia y otros ilustres personajes. Su Magostad D. Pedro II, á pesar de su avan- zada edad, quiso visitarlo todo ; la iglesia, los cuatro talleres, las escuelas, los dormitorios, la fábrica, el patio con el terreno contiguo, pidién- dome minuciosas informaciones de los niños y del método de enseñanza. Me quedé conmovido por la bondad de su trato, y mucho más cuando me dijo dos veces que « amaba mucho nuestra obra », que « conocía á D. Bosco y su Congrega- ción ». Uno de nuestros huérfanos recitó con mucha ■gracia un pequeñito discurso, presentando á sus Magestades el libro de las observaciones mete- orológicas de Colon, preparado al efecto con el retrato de los niños del liceo y se cantó un himno muy sencillo, pero de agradable efecto, según decir de los que lo oyeron, porque nemo est __ 24 jude% in propria causa.. Yo , ofrecí después á S. 8. M. M. el diploma de Cooperadores Sale- sianos, que recibieron con suma bondad y asi se fueron, dejándonos pruebas evidentes de simpatía por nuestra obra. El 28 de Octubre, fue también un bellísimo dia para nosotros. Habiendo venido á pasarlo en nuestra compañía, nuestro venerando Obispo dio- cesano, que se asemeja tanto á D. Bosco , tuvo lugar el primer certamen literario-musical de nuestros alumnos, despues del cual Monseñor nos dirigió palabras de estímulo y animación. Antes de ayer (30 de Nov.) dimos principio á la novena de la Inmaculada Concepcion, con ser- mon y bendición por las tardes, y además expli- cación del catecismo, á fin de preparar unos treinta niños á la primera Comunión , y á los internos y externos á la indulgencia del jubileo. Puedo asegurarle que me hallo muy edificado del fervor de muchos niños y de muchas per- sonas, que acuden á nuestro Santuario. Venerabilísimo Padre, querría poderle mandar todos los dias regalos y buenas noticias, que pu- diesen pagarle, si no en todo, al menos en parte los sacrificios que continuamente hace por nos- otros. A falta de otras noticias tendría aquella que ya le di tantas veces, y que V. R. se complace tanto en oírla repetir : á saber que todos sus hijos desde estos lejanos países , piensan conti- nuamente en V. R., ruegan por V. R… ; á falta de otros regalos tengo siempre aquel que V. R. desea más que otro alguno, de nuevos corazones de hijos que entran en la ya tan grande familia de los Salesianos, ó de los alumnos , ó de los Cooperadores… que son suyos. Todos nos arrodillamos á sus pies para felici- tarle las Pascuas de Navidad, para prometerle oraciones y comuniones particulares en las próxi- mas solemnidades, y recibir su paterna bendición. Siempre, siempre en Jesús y María todo suyo Afino, y reconocidísimo hijo, L. Juan Giordano, Pbro. 8. Pablo, 2 de Diciembre de 1886. VIL Carta de un ilustre y antiguo Misionero. M. R. Señor: De muy buen grado acepto y plenamente me adhiero á la propuesta que V. R. quiso hacerme de Cooperador Salesiano, para la santa y verda- deramente humanitaria obra de las Misiones ame- ricanas. Las necesidades de todo género quaeque ipse miserrima vidi, entre las cuales viven tantos de nuestros infelices hermanos, ignorantes del todo de Dios y de alma, de culpas y de méritos, de Redención y de vida futura y de aquella prospe- ridad, que el hombre alcanza por medio de una vida inteligentemente laboriosa y honesta ; la flor de mi salud, lo mejor de mis fuerzas, consagrado en los 19 años trascurridos como Misionero, Co- misario General y Prefecto apostólico en el Im- perio del Brasil, en la República del Paraguay y en Africa, evangelizando aquellos pueblos sal- vajes, y mejorando á costa de grandes sacrificios las condiciones de vida de aquellas tribus er- rantes, me dan el derecho de suponer que pocos como yo, poquísimos, sabrán valuar debidamente la obra heroica de esa Pia Casa Salesiana, ge- nerosamente emprendida, y por el celo y solercia de V. R., próvidamente sostenida. El llamamiento hecho á la caridad de los Coo- peradores me enterneció, me conmovió leyéndolo : un cúmulo de recuerdos me asaltó á la imagina- ción; y comenzó á pensar en aquellos desgra- ciados, faltos enteramente de todo lo necesario para el espíritu como para el cuerpo, en el espectáculo de aquellos tristes campos, faltos de cultivo, y la peligrosa desnudez y grande igno- rancia de aquellos habitantes. Me pareció oir el triste lamentarse del agonizante, las quejas del más débil, oprimido por el más fuerte, y la voz trémula de la madre hambrienta , que pide so- corro para sus hambrientos hijos… ¡Oh! bendito sea Jesucristo, que nos ha dado un modo de poder acudir al socorro de la humanidad pobre y des- valida ; bendita la mano que da un óbolo para un fin tan grande ; y bendita vuestra obra, oh in- comparable apóstol de la caridad, que con la pa- labra, con los escritos y lo que es más, con las obras estudiáis en tiempos de frió egoismo y de sórdido interés personal, el modo de encender la chispa de la caridad, en los ánimos de los cris- tianos. Pobre de profesión, pues soy hijo, aunque in- digno, del Pobrecito de Asis, yo no me dejé llevar jamás de la tentación de poseer riquezas ; y si alguna vez me entretuve con tan precioso pen- samiento, fué con el pio deseo de distribuirlas todas, por el bien de las Misiones , que me lo legitimaba y hacía ver santo. Esto lo digo para de- mostraros mi agrado en dicho nombramiento, en virtud del cual me regocijo de verme inscrito en el album délos bienhechores de lejanos hermanos, y la grande estima que tengo de la obra que V. R. favorece con tanto empeño. Y en testi- monio de ello hé aquí mi tenuísimo óbolo : es el óbolo de la viuda, ó del pobre capuchino , el cual, entre la estrechez en que vive, si alguna cosa siente, es la de no poder satisfacer los de- seos de su corazón que serian de ayudar de cual- quier modo al prójimo. Con el más profundo respeto y veneración tengo el gusto de encomendarme en sus oracio- nes, y repetirme de V. R. Obligadísimo y afmo. en Jesucristo T F. Salvador Ma Eressi de los M. M. Cap. Obispo de Bovino. Bovino, en el Palacio Episcopal, 9 ele Diciembre de 1886. Con aprobación de la Ant. Eclesiástica — Gerente HATEO GilIGLIONE Turin, 1887 – Tipografia Salesiana. LìLtzNLà — LIBRERIA SALESIANA — TUO.SW Buenos Aires – Montevideo – Nictheroy ____ ____ ANO l’.-1884 En Buenos-Aires Espana é Italia 1 Segur. La fe ante la ciencia moderna, mpi 12 Pesetas 0 80 2 » Los Francmasones . . „ . » 12 » 0 80 3 Oàret. Los viajeros del ierro-carril — ZuiiñA.áVida de 8ta. Germana Cousin. » 10 » 0 75 4 Martinengo. La Gran Bestia . . . . » 14 » • 1 00 5 » ‘ . De la imitación de la biena- venturada Virgen Maria » 12 » 0 80 6 Wiseman. La lampara del Santuario — – Segur. ¿Hay un Dios que se. ocupe de nosotros?. 12 ■ » 0 80 ANO 2°.-1885. 7 Segur. El buen combate de la fe. . . mpi 12 » 0 80 8 Sardá’ y. Salvany. El liberalismo, es pe- cado, parte Ia » 12 » 0 80 9 — — — 2a » 12 ■ » 0 80 10 Martinengo. La cola de la Gran Bestia » 12 » 0 80 11 Bosco. Vida de Miguel Magone. . . » 12 » 0 80 12 ñiváneá Vida de 8. Luis Gonzaga. » 12 » 0 80 13 Segur. El Infierno. _______________» 14 » 1 00 14-15 Bosco. El católico en ei siglo. Iaparte. » 18 » 1 30 16 Martignon. Los muertos y los vivos . » 14 » 1 00 17 Pastor. Narraciones de María __________….. 12 » 080 18 Segur. Josefina, etc. . . . . . . » 12 » 0 80 ANO.. ZO.-1886. 19 Agustin ó el triunfo de la religion . mpr 12 » 0 80 20-21 Martinengo. El gran paso …» 12 » 1 40 22-25 Bosco. Historia Eclesiástica Ia 2a 3a y 4a-parte________________» 12 » 3 20 26 Segur. Respuestas claras y sencillas á ■ las objnociones: entrega Ia. » 12 » 0 80 27 F. Hernando. El Cruzado Leyenda original » 12 » 0 80 28 Segur. Respuestas; entrega 2a. ‘ . . ». 12 » 0 80 ________________________________________________________________________ Catálogo de las obras, opúsculos y demás publicaciones de fondo y surtido. ROSSA — LIBRERIA SALESIANA — TÜRIW Buenos Aires – Montevideo – Nicthroy OPÚSCULOS DE PROPAGANDA CATÓLICA •CLARET (D. Antonio Maria). Avisos saludables ú. las casadas, ó sea, carta espiritual que escribió á una casada, hermana suya, con aprobación del Ordinario. — Opúsculo en-32°, de 66 pág………..Reset. 0 60 Devotos ejercicios en honor elei Patriarca S. «Fosé, enri- quecidos con numerosas indulgencias. — Opúsculo en-32°, de 32 pág. » 0 50 .¡Ejercicios devotísimos para visitar á Jesús Sacramen- tado , reimpresos con licencia de 8. E. lima., que ha concedido 40 dias de indulgencia por cada punto de meditación. Opúsculo en-32°, de 32 p. (951) » 0 60 ILANDAIN (D. Pedro Maria). Avisos dirigidos al pueblo católico, para prevenirlo contra la propaganda protestante. — Opúsculo en-32° de 68 pág. (951) ……………………………………… 1 — letrillas en honor «le María para el mes mariano. — Opúsculo en-32° de 50 pág. ……………………………» 0 60 Hombre (El) de bien, almanaque para 1885. Aguinaldo á los suscritores de las Lecturas Católicas. — Opúsculo en-32″ de 68 pág. (951) …. » 1 — para 1886 (951) . . » 1 — Mana espiritual de riquísimos tesoros que sacará con poco, pero cotidiano trabajo, el amante de la perfección, que sepa poner en práctica lo que le prescribe el pre- sente libri to. Está sacado de una de las obritas espirituales del P. Juan Eusebio Nieremberg, de la Compañía de Jesús. — Opúsculo en~32° de 20 p. (951) » 0 60 Wovena de la gloriosa Virgen y Mártir Sta. Bárbara, abogada contra los truenos y rayos, y gran protectora de sus devotos en la hora de la muerte, para no morir sin los santos Sacramentos. — Opúsculo en-32° de „ 20 pág. (951) ……………» 0 60 Wovena para honrar á María Santísima en su título de Madre de Misericordia, con que se venera en la Iglesia de Santo Domingo de esta Ciu- dad; está formada con el auxilio de varios escritos piadosos sobre el Santuario de aquella Señora, en Savona; por un Sacerdote de Buenos Aires. — Opúsculo en-32° de 50 pág. (951) …………….. » 0 60 Rosario (El) meditado y practicado por las almas que aspiran á la perfección cristiana. — Opúsculo en-329 de 46 pág. (951) …. » 0 60 RODRIGUEZ (P. José Maria), Córte de José y Sagrada STamilia, oraciones para hacer la visita. — Opúsculo in-32° de 16 pág. (951) . » 0 60 SEGUR (Monseñor) JLa Misa® Traducción de D. J. G. Y. M. — Opúsculo in-32° de 158 pág. ………………………………..,….» 1 — 8oWLo«UMLO8 del Corazon ante Jesús Sacramentado. — Opúsculo en-32° de 150 pág. ……………………………………» 1 — STOGER (P. Juan N.) El «celo de las almas® Traducido del alemán por el P. Valentin Ruiz. — Opúsculo en-32°, de 24 pág. (951).» 0 60 Sumario de las indulgencia® y demás gracias concedidas á los religiosos terceros y cofrades de ambos sexos de Nuestra Sra. del Gármen; como también á todos los fieles que visitaren las iglesias de su Orden y de las Cofradías del Santo Escapulario, por un, religioso carmelita descalzo. — Opúsculo in-32°, de 40 pág. (951) ……………………………….» 0 60 Testamento del alma. — Opúsculo en-32° de 16 pág. (951) . » 0 70 Catálogo tie las obras, opúsculos y demás publicaciones de fondo y surtido.