Año XLII. AGOSTO, 1927 Número 8. BOLETÍN SALESIANO
REVISTA DE LAS OBRAS DE DON BOSCO
SUMARIO: Estudiando a Don Bosco. — Modelos de Cooperación Salesiana: Don Carlos Campora. — De la Casa Madre: Bodas de oro sacerdotales – Visita ilustre – Ex alumno artista. — Tesoro espiritual. — De nuestras Misiones: Nuestro Prefecto General en Oriente – Japón: Nueva residencia – Las Hermanas Salesianas en el Chaco Paraguayo. — Libros recibidos. — Culto de Maria Auxiliadora: La fiesta en Turin – Gracias de María Auxiliadora. — Por el mundo salesiano: Barcelona: Ex alumnos – Buenos Aires: Larre Borges en el Colegio Pío IX – Alicante: Paseo a Cartagena. — Al vuelo: Buenos Aires – Ciudadela -Córdoba – El Cuzco – General Acha – Madrid – Pampa – Salta – Sarria – Tibidabo. — Los que mueren. Estudiando a Don Bosco En el número del Boletín Salesiano del mes de noviembre del pasado año publicamos un artículo de fondo titulado La Figura de Don Bosco, del cual el presente puede considerarse como continuación. Decíamos entonces: i0 – Que las grandes figuras del Cristianismo son a la vez hijas de su tiempo y remedio de los males inmediatos o remotos del mismo. z° – Hacíamos ver cómo Don Bosco es hijo de su tiempo, cómo su obra corresponde a las necesidades de su época y cómo supo oponerse a las malas tendencias de la misma. 5o – Decíamos también que Don Bosco es sobre todo una figura de bondad; que supo unir a la conciencia y seguridad de su magna obra, una sencillez encantadora de actos y de lenguaje; que simplificó la perfección cristiana haciéndola consistir en el trabajo asiduo y en la santificación del mismo tra- . bajo y del deber, por medio de la caridad. 4o – Que por esa misma bondad característica, su obra de reforma y de lucha contra el mal parece reducirse a una pacífica penetración o, si se quiere, a la introducción de células y elementos sanos en el organismo envenenado y enfermo de la Sociedad moderna, sabiendo aprovechar aquel lado bueno que hay en todo hombre, aunque milite en partidos contrarios al bien. Veremos ahora cual fué el principio animador de su prodigiosa actividad. La caridad forjadora de ideales. La Obra de Don Bosco, ideada en un período turbulento, nacida en medio de las dificultades, humilde y silenciosa en un principio, pero tenaz y conquistadora, no pudo desarrollarse inconscientemente y sin un orden de antemano establecido; no puede menos de ser fruto de una acción ponderada y sistemática; sobre todo, si se tiene en cuenta que es obra de penetración y de afirmaciones atrevidas. Pero en vano buscaremos en Don Bosco una actitud filosófica o doctrinaria. Don Bosco no es un intelectual; es un hombre de corazón; y posee la cualidad propia de los santos de unir a la visión de las grandes empresas y a la realización de estas sublimes visiones, la aptitud extraordinaria para el trabajo de detalle, humilde y oscuro, propio de la bondad sencilla y práctica; porque el hombre de corazón encendido en la llama de la caridad, aunque se sienta capaz de abarcar al mundo entero, se cuida con igual so ——————————————- 22Ó ——————————————– licitud de las cosas más insignificantes, del ser más desgraciado, como si no estuviera con la mirada fija en un ideal grandioso y lejano y como si su mente no estuviera ocupada en la elaboración de un programa de colosales proporciones. Don Bosco (y es ésta otra de sus notas características de grandeza) concibe un plan vastísimo y emprende la actuación de un programa que más tarde se revela orgánico y grandioso, con el método propio del hombre de corazón, o, para decirlo mas propiamente, movido por la caridad. Se puede decir que la única pero eficacísima arma de que se valió en la lucha titánica que tuvo que sostener, el resorte prodigioso que le sirvió para obrar un bien tan grande, fué la caridad. Lo han llamado Padre de los Huérfanos, el San Vicente de Paul de su siglo; y con razón. Pues en torno de su caridad, como alrededor de un sol que atrae y vivifica, gira todo el complicado sistema de sus obras; y no hay detalle, por pequeño que sea, que de la caridad no dependa o con ella no se relacione. Y cualquiera que al estudiar su larga y complicada vida, no se contente con el conocimiento de una serie de episodios más o menos interesantes, sino que desee abarcar de una sola mirada sintética, la idea creadora, el secreto de su prodigiosa actividad, verá como toda ella se concentra en el concepto de la caridad educadora y de la paternidad benéfica. Maravillosa síntesis de una múltiple actividad. El contorno biográfico de Don Bosco, que a primera vista y considerado superficialmente parece sencillo y reducido, es, sin embargo, sumamente complejo y múltiple; sobre todo en el segundo trentenio de su vida, que fué el de mayor actividad. Y aquí nos encontramos de nuevo ante el maravilloso contraste que tanta grandeza e interés dá a su personalidad. Pues vemos al educador y pedagogo, al padre de los huérfanos y bienhechor de los niños abandonados, al fundador de Congregaciones religiosas, al propagador del culto de María Auxiliadora, al organizador de Asociaciones de seglares esparcidas por el mundo en tero, al promotor de la caridad cooperativa, al ideador de lejanas Misiones, al escritor popular de libros morales y apologías religiosas, al propagandista de la prensa honesta y católica, al creador de talleres cristianos para el aprendizaje de oficios, al editor de colecciones científico-literarias, al hombre de la caridad y de la piedad y al hombre de negocios y de asuntos de público interés, unirse y fundirse en la única persona de un humilde sacerdote, sin apariencia, que nunca turba la serenidad de su aspecto, ni la encantadora modestia de sus modales con grandes ademanes decorativos y que evita cuidadosamente en sus escritos y en sus discursos el esplendor e importancia de las grandes frases retóricas. Ahora bien; entre esta admirable multiplicidad de actividades, a primera vista hasta antitéticas, no solamente cabe la coordinación, sino una maravillosa síntesis. Porque así como no lo diría todo quien presentara a Don Bosco sólo como un grande educador, o como un hombre caritativo y benéfico; tampoco entendería su personalidad quien pretendiera subdividirla según la diversidad de empresas a que puso mano, como si fueran resultado de diversas y distanciadas actividades de un ánimo multiforme y voluble. Don Bosco consagró toda su vida a una idea y puede decirse que solo vivió de esa idea. Ante todo y sobre todo se propuso la redención moral de la juventud pobre y para este fin movilizó al mundo entero, en toda su extensión y aprovechando todos sus aspectos. Puso mano a gran diversidad de obras, pero siempre con el fin de salvar a la juventud, de redimirla de la abyección en que se encontraba, de aislarla de los peligros, dé asegurar su perseverancia. Aun aquellas ramas de su Obra, en sí lozanas y prósperas, que parecerían alejarse algo de este pensamiento central, de este su fin primordial y dominante, como parte de su obra de escritor y las Misiones entre infieles, están también subordinadas, por la influencia y los métodos, a aquel mismo fin. Pues la caridad, a imitación de la Providencia de Dios, está dotada de la prerrogativa verdaderamente Divina de existir para el mundo y de utilizar para sus fines todas las actividades del mismo. 227 E! gran secreto de Don Bosco. Pero mientras se contempla esta admirable potencia de bien, puede ser que pase desapercibido un hecho que tiene S con ella una relación natural y estrechí-■ sima, aunque no necesariamente en la F forma que Don Bosco le ha dado. f Muchos en efecto, quizá los más, ven en el Grande y en el Santo al hombre W de corazón que busca, encuentra y acoge al niño necesitado y le proporciona al- de los cambios de tiempo y de ambiente, como un verdadero paso adelante en el camino del progreso humano. Nos referimos al Sistema Preventivo en la educación. La palabra sistema es del mismo Don Bosco y considerada en abstracto, resulta cómoda para indicar precisamente el método seguido en la educación de la juventud; pero nada tiene en nuestro caso, de aquel carácter doctrinario, artificioso, contrario, en una palabra, a la exponta- La Paz (Bolivia) — Colegio «Don Bosco” con la nueva iglesia en construcción. bergue, pan y trabajo; es decir: admiran el hecho externo, en sí fundamental y que sirve de base a la obra; pero que el día de mañana, cambiadas las condiciones sociales podría, en ciertos ambientes, resultar menos necesario, sin que dejara de ser verdaderamente útil el verdadero principio informativo de aquella actividad. Por eso junto a la manifestación externa de la actividad caritativa de Don Bosco y en íntima unión con ella, hay que considerar otro hecho intrínseco, que da la nota de la verdadera originalidad, que descubre los tesoros del corazón y de la mente de este verdadero Genio del bien, y que permanecerá siempre, aún a través neidad del corazón, que generalmente se entiende con aquella palabra. Yo no sé si el corazón obedece a sistemas; lo cierto es que las pocas normas que Don Bosco formuló en las breves páginas que nos dejó escritas sobre el Sistema Preventivo son de tal naturaleza que sin el corazón, o no se podrían actuar o quedarían privadas de sus benéficos efectos. La base del Sistema Preventivo. Y quien dice corazón dice caridad, pero caridad auténtica, fundada en una intensa vida religiosa. Porque es tal la suma de sacrificio, de abnegación, de 228 hacerse todo a todos, que exige la actuación del sistema, tal como allí se nos presenta y tal como, por dicha de los niños, se practica en los Colegios de Don Bosco, que sería imposible concebirlo animado por .un simple y frío altruismo arreligioso y sin aquella generosidad que sólo puede inspirar una fe superior y sobrenatural. Sin embargo, como la caridad no dejará de existir mientras dure el Cristianismo, y el hombre de corazón es ya en gran parte cristiano, dicho sistema, tal como fue concebido y definido por su mismo autor, es un verdadero .descubrimiento en el campo de la pedagogía y puede sei; actuado en cualquier sitio y por toda clase de personas; y en efecto vemos que, de una manera más o menos completa, va siendo adoptado en todas partes. Y sus efectos, siempre buenos, resultarán tanto más sensibles cuanto más uso se haga, en la práctica, de los medios sobre los cuales Don Bosco fundó toda la eficacia del trabajo educativo, que son los que proporciona la religión. « O religión, o azotes ». Sus principios fundamentales. Vigilar constantemente, pero con ojo cariñoso, al niño, para evitar que caiga en falta o pecado, pero dejándole al mismo tiempo respirar y esparcirse a sus anchas en animadísimos recreos; estudiarlo intimamente para comprenderlo y poder así dirigir sus inclinaciones y prevenir sus caídas; actuar en él por medio de la persuasión, procurando sobre todo inculcarle la idea de que en la práctica del deber se encierra una valor ultraterreno, pues es un verdadero servicio de Dios; hacerle conocer y, dada su índole olvidadiza, recordarle a menudo sus deberes; corregirlo cariñosamente, como lo harían un padre o un hermano y no castigarlo fría y categóricamente por faltas en las que quizás, por su natural irreflexión y ligereza, nisiquiera se había fijado; inspirarle confianza, a fin de que no cierre su corazón ante el porte autoritario del Superior, sino que, en un ambiente de libertad, lo abra y lo manifieste, atraído por la simpatía de una bondad cariñosa, de manera que el sólo retirarle la benevolencia sea para él un castigo; en uña palabra, actuar el gran secreto de hacerse amar, para obtener, por amor, lo que por fuerza no se obtendría, o aunque se llegara a obtener, produciría hipocresía o exacerbación; he aquí los principios fundamentales de esta Pedagogía del amor, como Don Bosco la reveló al mundo y la practicó con sus niños, y como puede , verse todavía en cualquiera de sus Institutos, cualquiera que sea su objeto y en cualquier parte del mundo que se encuentre. Adaptabilidad del Sistema. Porque si bien es verdad que la caridad inspiró al grande Educador este método para conducir al bien a los niños redimidos del arroyo, por ser los más necesitados de compasión y benevolencia, no es menos cierto que este sistema procede de un principio más trascendental y profundo, a saber: del celo cristiano por las almas por un lado y por el otro, del profundo conocimiento del alma del niño, quienquiera que sea, doquiera se halle, y cualesquiera sean sus vicios y virtudes. Por eso el Sistema Preventivo es aplicable y obtiene los mayores éxitos educativos con toda clase de niños, de la ciudad o del campo, abandonados o corrigendos, nobles o plebeyos; y posee toda la soltura y libertad de adaptación propias de los grandes principios y de las grandes verdades. Aquellas pocas páginas de Don Bosco, exponen magistralmente un método; pero por su misma naturaleza son la negación del metodismo. El corazón y la caridad deben poderse mover a sus anchas y reducirse y adaptarse, como aquel profeta que para resucitar al niño se encogió por completo haciéndose pequeño como él. Su eficacia didáctica. El sistema de Don Bosco no supone un determinado método didáctico o un orden fijo de estudios como el método de La Salle o la Ratio Studiorum de la Compañía de Jesús; sin dejar por eso de tener, como es natural, íntima relación con el método de enseñanza, sea cual fuere el programa que se adopte. Esta relación se descubre especialmente en el Reglamento que el mismo Don Bosco redactó para sus Casas, que más 2 29 parece hecho de consejos que de’preceptos; y se comprende que aún la misma enseñanza ha de resultar sensiblemente mejorada, cuando se apoye en la base de un interés inspirado por la caridad, de la mútua correspondencia del alumno, de la completa abnegación del maestro y de un cuidado especial en favor de los más cortos de inteligencia. Si se piensa que en los Colegios de Don Bosco el alumno que asiste a las clases está ligado con el maestro por un No tenemos la pretensión de que todo en este sistema sea nuevo y bien sabemos que algunos de sus particulares se encuentran actuados acá y acullá; y mucho menos es nuevo el principio de la caridad en que se apoya. Pero como Don Bosco no tuvo nunca la idea de crear ex novo, ni quiso, en manera alguna, levantar una construcción pedagógica caprichosa, (como desgraciadamente vemos en la historia de este arte), la bondad y la importancia de su sistema, no consiste en la novedad de La Paz (Bolivia) — Grupo de alumnos artesanos del Colegio «Don Bosco.” afecto más fraterno que filial, y que el maestro que ahora se sienta en la cátedra ha sido pocos momentos antes el alegre compañero del niño en sus juegos y conversaciones, y que con él se ha arrodillado al pie del mismo altar y que, en una palabra, toma parte en su vida y en sus expansiones de alegría, que en las Casas de Don Bosco resulta el undécimo mandamiento, se comprenderá fácilmente qué aura benéfica y restauradora deba respirarse en aquella clase y cómo el mismo mecanismo antipático de la enseñanza y de la disciplina, participe de aquel ambiente de libertad y franqueza que le dan el máximum de la eficacia. los particulares, sino en el descubrimiento de la síntesis que los reune, los concreta y los vivifica. Y en todas las grandes creaciones del genio humano ha sucedido así. Por eso Don Bosco pasará a la historia como uno de los más grandes Pedagogos y como tal recibirá el tributo de admiración de los siglos. Llamarlo el Vicente de Paul del Siglo XIX es, como dijimos, un justo título de gloria; pero no nos dá la idea completa. Tambián él tiene su gloria propia, en la que no conoce antecesor y que formará quizá en el porvenir uno de sus títulos antonomásticos: y es la revelación y práctica del Sistema Preventivo. 250 Modelos de Cooperación Salesiana Con especial satisfacción y orgullo el Boletín Salesiano va dando a conocer los modelos de virtud que florecen en el hermoso campo de la Cooperación. Salesiana y que van formando una verdadera galería de heroes de la caridad cristiana, que con sus ejemplos confirman que Dios inspiró a Don Bosco la fundación de la Pía Unión de los Cooperadores Salesianos, para que los cristianos, en el mundo y en el seno de las familias, pudieran llegar a un alto grado de perfección, según su estado. En San Nicolás de los Arroyos, primera Fundación Salesiana de América ha desaparecido una de aquellas figuras venerandas que supieron pasar, como el Divino Modelo, haciendo bien y cuya memoria será bendecida a través de muchas generaciones. Nos referimos al insigne Cooperador Salesiano, DON CARLOS CÁMPORA que entregó plácidamente su alma a Dios el día 7 del pasado abril, a la avanzada edad de 81 años, rodeado de sus nume rosos hijos y parientes que le amaban y veneraban como a un Patriarca. El Boletín Salesiano debe recoger su memoria y su nombre, para grabarlo con caracteres indelebles y presentarlo a todos los lectores como modelo acabado del Cooperador Salesiano. Cuando los primeros hijos de Don Bosco llegaron a América en 1875 y se establecieron en San Nicolás, allí estuvo el primero entre los primeros, como soldado de vanguardia en su puesto, sin defecciones, Don Carlos Cámpora en la plenitud de sus veintinueve años, — recién formado su hogar, al unirse en matrimonio con Doña Rosa Montaldo. — ávido de los nuevos misioneros, en quienes cifraba todas sus esperanzas religiosas de cristiano reciamente ejemplar. Dios había de concederle más tarde, el consuelo de presidir, ya octogenario, coronado de méritos y de virtudes, la celebración del cincuentenario de aquella incierta hora inicial de dificultades y de sacrificios heroicos, condecorado por S.S. Pío XI con la Cruz pro Ecclesia et Pontifice. Había llegado a América en setiembre de t868 para dar a sus energías expansión que no encontraban en sus montañas de origen, y San Nicolás ofrecía las seguridades de otros amigos y parientes que le habían precedido desde 1857, con las garantías de la conservación intacta délas costumbres cristianas: ¡la gran preocupación de su vida! Y allí fué el trabajador incansable, y el cristiano de recia contextura y el inspirado vidente del porvenir, que usó de los abundantes talentos que Dios le regalara, para llenar ampliamente su doble misión de colonizador y de apóstol. Trabajador incansable. Fué de una laboriosidad proverbial, que ésta es la base de toda virtud, y así llegó a hacer de la campiña Nicoleña, ■que era entonces tierra virgen, sin divisiones ni caminos, un edén de legumbres y frutales. Mas tarde dió a San Nicolás 2J1 su mejor industria, la del vino, haciendo mil ensayos, venciendo fracasos y oposiciones hasta encontrar la vid aclimatable y triunfó. Hoy hay en San Nicolás mas de 300 viñateros y 200 Bodegas de prosperidad floreciente, con una producción de más de cuatro millones de litros de vino, que forman el mejor monumento a la obra de sus amores de trabajador y de vidente. Su mayor gloria. Y con ser éste un legítimo triunfo de su actividad y de su inteligencia, no es sin embargo la mejor de sus glorias… Otra mayor lo enaltece y lo prestigia, irradiando sobre su figura luminosidades inmortales que harán perdurable su memoria: la fuerza y la vitalidad y el temple cristianos que supo infundir y mantener en la colonia genovesa, que él contribuyera a fundar y sobre la que ejerció el alto y responsable apostolado de la educación del carácter. Su familiaridad con los libros santos y el recuerdo de las lecciones del que fuera «su grande recordado amigo el P. Tornatis», prestaban a su conversación una amenidad interesante. Y se le rodeaba para escucharle, ofreciendo el venerando Patriarca al hablar a los suyos, el espectáculo de una visión bíblica. Y porque predicaba con el ejemplo, su predicación verbal incesante, adquiría fuerza de convicción. Sabía callar, cuando la discreción se lo aconsejaba. Señor, hacedme callar cuando no convenga hablar, exclamaba, poniendo dique a su palabra, antes de hacer de ella algún uso inconveniente. Del Sacerdote hablemos bien, o callemos. Esa era su consigna. Temeroso de Dios, con una conciencia recta y transparente, analizaba escrupulosamente sus menores acciones y pensamientos, temiendo sobre todo la ofensa de Dios; encontraba siempre disculpas para los yerros ajenos pero era intransigente para sus propios errores. Hay que vivir para el cuerpo, como si no hubiésemos de morir nunca y para el alma, como si tuviésemos que morir ahora. En esta frase-programa de San Francisco de Sales, por él repetida, resumió la norma de su vida. Prácticas cristianas. Su fe fué robusta y su piedad sincera. El Santuario de María Auxiliadora lo tuvo diariamente — hasta que se lo permitió la edad — escuchando su misa y acercándose con ejemplar frecuencia a los Santos Sacramentos. No olvidó ninguna de sus oraciones de niño: « Me las enseñó mi madre y no dejé un día de rezarlas», decía. Y porque amó a la Virgen de su infancia, la de la Guardia, le levantó un trono en medio de la colonia genovesa, para que se perpetuara el mismo culto a ella rendido en las alturas de Figogna. El rosario rezado cada noche en común con la familia, era para él un precepto. Y él mismo, entonaba el Angelus a medio día y de rodillas, para ganar las indulgencias. « Ahora comprendo porqué los Eremitas buscaban la soledad» decía pintorescamente, cuando visitas extrañas lo obligaban a interrumpir el rezo del rosario, o en los días festivos, le impedían acudir a la bendiciórí de la tarde. Y las más de las veces, invitaba a la visita a acompañarlo a la iglesia. Otro de sus principios era: «Cumplid siempre las promesas, aún cuando no obtengáis la gracia pedida; con Dios no se comercia». Así, no obtenida la salud de su hija mayor, religiosa Hermana de María Auxiliadora, dió lo mismo la suma de dinero prometida. La caridad en él fué incesante. Los salesianos lo recuerdan todavía, en la época de una peste, clausurado su colegio, proveyéndoles a diario, por un resquicio secreto, oculto en las sombras de la noche, los víveres necesarios. Y en aquel entonces arrancábase el pan de su boca, porque los tiempos eran difíciles y no poseía aún medios de fortuna…! Su amor a la Congregación Salesiana y a María Auxiliadora. Amó entrañablemente a la Congregación Salesiana y cooperó eficazmente a su difusión y al florecimiento de la misma en San Nicolás de los Arroyos, debiéndose a su influencia y actividad el que el espíritu salesiano inspire y regule todas las actividades de aquella región. Fué lector asiduo del Boletín Salesiano desde 2J2 su fundación y de las Lecturas Católicas, cuyas colecciones se conservan casi íntegras en su biblioteca y que el finado leía invariablemente todos los días festivos. Era tiernamente devoto de María Auxiliadora, cuya visita domiciliaria recibía mensualmente en su casa. El mismo adornaba el cuarto que debía recibirla; él preparaba el altar donde debía ponerse y abrirse la graciosa Capi-llita. Ejerciendo el verdadero Sacerdocio que le confería su venerable paternidad, presidía los cultos que en común, a la mañana y a la noche, le rendían todos sus hijos. Pero él personalmente se reservaba para honrar a María Auxiliadora casi todo ese día. Arrodillado o sentado respetuosamente delante del altarcito, recitaba las más tiernas oraciones que había aprendido en su infancia, allá en los encantadores valles de Liguria, a los pies del Santuario de la Guardia. Y con la oración subía también al cielo su canto. Canto lleno de unción, con voz clara, de artista, en tono alto para mejor escalar las alturas. En esos momentos era cuando más hacía gustar a cuantos le oían la fervorosa estrofa da San Alfonso: En mis últimos momentos En mi última agonía, Quiero llamar a María Llamarla y luego morir. Sania muerte. Y una vida así, de unión con Dios, toda dedicada a obras buenas, tuvo como natural epílogo una envidiable y santa muerte. Cien días exactos de enfermedad, atado al lecho y al sillón por una hemiplejía, mostraron su resignación y su temple cristiano. Fué preparándose concienzudamente al paso difícil, que lo atemorizaba de verdad. Su gran obsesión fué el temor de morir sin tener a su lado al sacerdote, recomendando a todas horas se le llamara; y durante tres meses los sacerdotes y seminaristas de nuestro Colegio y salesianos de Buenos Aires lo visitaban. En sus últimos cinco días, no le abandonaron, ni aún de noche, un solo instante. Amaos los unos a los otros, fué su última recomendación. Y serenamente. sin un solo movimiento, — asistido por su sobrino el P. Montaldo y por el P. Director del Colegio Don Bosco, — por consunción natural, dió a Dios su alma, para encontrarse con sus grandes amigos el Card. Cagliero, Mons. Fagnaño y Costamagna y los RR. PP. Tornatis y Rabagliati, etc., que lo habrán presentado a Don Bosco y a María Auxiliadora…, y habrá exclamado así, en latín que le era grato: Placebo Domino in regione vivorum. Y ¡coincidencia providencial! Parece que María Auxiliadora quiso escuchar la plegaria con que todos los meses la despedía; pues la estatuita de la Visita Domiciliaria llegó a su Casa el día de su agonía acompañando su cuerpo en la capilla ardiente y ciertamente su alma a las mansiones de la Gloria. Sus exequias fueron una apoteosis de cariño. Los dos Inspectores salesianos Rvmos. Padres Serié y Bonetti, bajaron exprofeso desde Buenos Aires y Córdoba para presidirlas, y con ellos, sacerdotes y familias de Buenos Aires y Rosario. Los acólitos y novicios salesianos, que habían ya cantado solemnes responsos en su capilla ardiente, salieron con todo el clero de niños y sacerdotes revestidos al encuentro de su cortejo fúnebre, — verdadera caravana humana, — para llevar a brazos sus restos, a lo largo de tres cuadras, hasta el templo salesiano donde se cantó imponente la misa fúnebre. Al paso del cortejo, los templos de les Asilos y del Hospital, todos iluminados, abrieron sus puertas; de pie en las veredas, las filas de asilados y el personal; era el testimonio tácito de la gratitud. En la necrópolis, el Rmo. P. Serié, despidió sus restos en nombre de la Obra de Don Bosco; los sacerdotes presentes oficiaron sus responsos… y sus restos fueron a dormir, junto a los de la que fué su fiel compañera durante cuarenta y nueve años. ¡Bienaventurados ellos, que así duermen en el Señor! Nuestra gratitud, reza para que Dios aumente la gloria de sus siervos. 233 De la Casa Madre. Bodas de oro sacerdotales. El próximo mes de setiembre se cumplirán los 50 años de la ordenación sacerdotal y primera Misa de uno de los sale-sianos más antiguos y que vivieron en más prolongado e íntimo contacto con nuestro Venerable Fundador Don Bosco y cuyo nombre es conocido y venerado de un modo especial en Chile y en general en toda la América Española, que pudo admirar y apreciar las grandes dotes de su apostólico corazón. Nos referimos al Rvdo. Sr. Don Luis Nai, que entrado en el Oratorio Salesiano de Turín a la edad de 14 años, en 1869, terminó en él los cursos de gimnasio, recibió el hábito clerical de manos del mismo Don Bosco el 11 de febrero de 1872, hizo los votos perpetuos el 25 de setiembre de 1875 y fué ordenado sacerdote el 22 de setiembre de 1877. Desde 1873 a 1879 fué maestro y catequista en el Colegio de Borgo San Mar-tino; Desde 1879 a 1902 formó parte del personal de la Casa de San Benigno Cana-vese, plantel de vocaciones sin cuento y en la que ocupó el cargo de Prefecto durante 8 años y durante 15, el de Director. Desde 1902 a 1906, fué Inspector de las Casas Salesianas de Palestina y desde 1906 a 1924 ocupó igual cargo en la República de Chile. Finalmente durante los años 1924 y 1925 fué Visitador extraordinario de las Casas de Perú, Bolivia, Ecuador y Venezuela. 55 años de activísima vida salesiana lo han hecho acreedor al afecto y admiración de sus hermanos y a la confianza de los Superiores que, después de haberle confiado delicadísimos encargos, lo han llamado a la Casa Madre, junto al Santuario de la Auxiliadora, para confiarle la dirección de la Casa Capitular, cargo que desempeña con siempre jóvenes energías, rodeado del afecto respectuoso de todos sus hermanos en religión. No dudamos que la noticia de la fausta fecha de sus Bodas de Oro sacerdotales, será acogida con gusto por cuantos sa-lesianos y Cooperadores estuvieron en contacto con su bondadoso corazón, fiel reflejo de la bondad de nuestro Vble. Rdo. Sr. D. Luis Nai, S. S. Padre, y dará lugar a cariñosas manifestaciones de afecto. El Boletín Salesiano, que tantas veces hubo de reseñar las obras de su celo, con gusto alza su voz entre los primeros para entonar un himno de afecto y admiración al buen Hijo de Don Bosco y pedir al Señor lo conserve todavía muchos años a nuestro afecto .y para bien de nuestra amada Congregación. Visita ilustre. — El día 9 del pasado junio, de regreso de la Ciudad Eterna, llegó a Turín, con el único deseo de visitar el Santuario de María Auxiliadora y ver la cuna de la Congregación Salesiana, el limo. Sr. Obispo de Cádiz, Mons. Marcial López Criado. Al día siguiente celebró la Misa de comunidad de los estudiantes, dedicando el resto de la mañana a visitar el Oratorio Salesiano y la maravillosa fundación del Bto. Cottolengo. Por la tarde visitó el Oratorio Festivo de Monte Rosa, la Casa de Valsalice donde descansan los restos mortales de nuestro Fundador; el Instituto Salesiano de San Juan Evangelista, donde admiró la magnífica Iglesia levantada por Don Bosco para contrarrestar la influencia del próximo templo protestante; la Crocetta o 254 Instituto Teológico Salesiano Internacional, donde Su lima, fué recibido por los 240 teólogos, a los que dirigió afectuosas palabras, diciendo que habí’n de ser como aquellos buenos israelitas, que se recordaban en el evangelio del dia (viernes de las témporas de Pentecostes) que tomando al paralitico enfermo lo pusieron casi violentamente a los piés de Jesús para que lo sanara; que lo mismo habían de hacer al llegar al sacerdocio y esparcirse por todas las partes del mundo, cuantos allí se encontraban: Tomar al mundo enfermo y ponerlo a los piés de Jesús para que lo sane. — Dió luego la bendición solemne con S. D. M. y visitó las principales dependencias del establecimiento; por último se dirigió al Instituto internacional de las Hijas de María Auxiliadora en el barrio de San Pablo, donde la misma Superiora General, recién llegada de España, acompañó al bondadoso prelado en la visita a las varias secciones de tan importante Instituto. En todas partes tuvo nuestro grande amigo palabras de encomio para la Obra salesiana y para nuestro grande fundador, a quien profesa un cariño extraordinario. Al día siguiente, por la mañana, siguió ou viaje hacia Francia, despidiéndole en la portería nuestro Rector Mayor quien le agradeció grandemente la visita y una vez más los agasajos de que lo colmaron, con su buen Pastor, los gaditanos, durante la visita que el año pasado hizo a aquella ciudad. Ex-Alumno Arfisfa. El día 14 del pasado junio, debutó en Turín en el teatro Balbo, como primer tenor de ópera, el exalumno’ de las Escuelas Salesianas de Sarria, Don Juan García, obteniendo un grandioso éxito. Los ocho años pasados en la Casa Salesiana han dejado en su corazón profunda huella y un gran cariño a Maria Auxiliadora y a Don Bosco. La vigilia de su actuación fué a encomendar a María Auxiliadora en su Santuario el éxito de la empresa y a darle las más rendidas gracias volvió al día siguiente. Con especial gusto aceptó la invitación de hacer una visita a nuestro Instituto Teológico Internacional de la Crocotta. Como la colonia hispano-americana conocía la afición que, como buen aragonés, tiene por la jota, le saludaron con el canto de la entusiasta ¡ota de D. Arturo Goffard y el privilegiado cantor agradecido c interpretando el deseo de todos, cantó magistralmente, acompañándose él mismo con la guitarra, la romanza del primer acto del Bar-biere di Siviglia, una rondalla aragonesa y una granadina, en las que hizo verdaderas filigranas, que le valieron una grande ovación y demostraron las excepcionales dotes de su voz que le proporcionará, sin duda, grandes éxitos en el mundo artístico. Luego departió familiarmente con los teólogos hispano-americanos, admirando todos su jovialidad y el gran afecto que conserva a todo lo salesiano. TESORO ESPIRITUAL Losares, Cooperadores Salesianos, cumpliendo los requisitos de costumbre, pueden ganar. Indulgencia plenaria: 1. El día que se inscriben en la Pía Unión. 2. Una vez al mes, a elección de cada cual. 5. Una vez al mes, asistiendo a la conferendia. 4. Asimismo, una vez al mes, el día en que hagan el Ejercicio de la Buena Muerte. 5. El día que por primavera vez se consagren al Sagrado Corazón de Jesús. 6. Siempre que hagan Ejercicios Espirituales durante ocho días seguidos. Además, los siguientes días: Mes de Agosto: 6. La Transfiguración del Señor. 15. La Asunción de Ntra. Señora. 16. San Roque. ■ Mes de Setiembre: 8. Natividad de Ntra. Sra. 12. Dulce Nombre de María. 14. Exaltación de la Sta. Cruz. t$. Los siete Dolores de María. 29. Dedicación de San Miguel Arcángel. También pueden ganar otras muchas indulgencias plenarias y parciales y gozar de varios privilegios, como puede verse en el Reglamento o « Cédula de admisión a la Pía Unión», a la cual nos remitimos. Nota: Los cooperadores que por enfermedad o convalecencia no puedan ir a la iglesia, podrán ganar las indulgencias arriba expresadas rezando en su casa cinco Pater, Ave y Gloria. La indulgencia del trabajo. Todos los días, con la única condición de estar en gracia de Dios, los Cooperadores Salesianos que en medio de sus ocupaciones o de su trabajo, levanten el corazón a Dios con alguna piadosa invocación, pueden ganar: 1. Una indulgencia plenaria por una cualquiera de dichas invocaciones. , 2. 400 días de indulgencia por todas las demás, cada vez. DE NUESTRAS MISIONES Nuestro Prefecto General en las Misiones de Oriente. Desde el mes de enero del presente año el Rvdmo. Sr. D. Pedro Ricaldone, Prefecto General de nuestra Congregación, por encargo del Rector Mayor D. Felipe Rinaldi, se halla recorriendo las Misiones Saleslanas establecidas en India, Indochina, China y Japón, para hacerse cargo personalmente de la labor de los salesianos, de las dificultades con que han de luchar, del inmenso campo misionero que se ofrece a la actividad sa-lesiana y para llevar a aquellos abnegados soldados de primera línea el consuelo de una visita de uno de los superiores mayores. La siguiente relación es una muestra del entusiasmo que despierta en todas partes el representante del sucesor de Don Bosco. Shillong 29 marzo 1927. Amadísimo Padre: He tenido la dicha de acompañar a nuestro Superior D. Pedro Ricaldone en la visita hecha al distrito de Laitkynsew. La acogida que se tributó al representante del Sucesor de Don Bosco no podía ser más cordial. La sencillez expansiva de aquellas gentes nos conmovió y el ver acudir a millares de paganos para ver y saludar con respeto al Fadar Rangbah (al Padre Grande) nos hizo exclamar: Verdaderamente la mies es abundante y dorada. Recibimiento entusiasta. Salimos de Shillong con nuestro amadísimo Moas. Mathias el día 19 del corriente mes por la mañana. Laitkynsew dista de Shillong 64 kilómetros. Los primeros cincuenta se hacen en automóvil, por una carretera que serpenteando trepa por entre amenas colinas todas cubiertas de magníficos pinares. A la derecha dejamos el Peak, montaña de dos mil metros de altura, en cuya cima campea una gran cruz de madera colocada por nuestros novicios. A medida que la carretera sube la impresión aumenta pues sigue al borde de enormes precipicios y el automóvil corre veloz por entre una naturaleza grandiosa e imponente. En las cercanías de Cherrapunjee contemplamos estratos de carbón fósil. Este pueblo goza fama de ser el país mas lluvioso del mundo. Llegaron a caer en un solo día hasta 1020 mm. de agua y en un año se llegaron a registrar 13 metros del líquido elemento. A la entrada del pueblo ya nos estaban esperando los cristianos que, al divisar a nuestro Superior, cayeron de rodillas, mientras otros le saludaban con disparos de petardos. El P. Ricaldone les dió desde el automóvil la bendición de María Auxiliadora y seguimos nuestro camino. Al llegar al punto donde ya no es posible seguir en automóvil, encontramos varios grupos de cristianos que nos llamaron la atención por los pintorescos mantos multicolores con que se tocaban. Todos quisieron estrecharnos la mano y nos ofrecieron las primeras naranjas y después de repetir a todos el simpático saludo khasi ¡kublei! nos sentamos a la sombra de copudos árboles para tomar un poco de desayuno. Father Bars. Entre tanto llegaron los huerfanitos de St. Antony con algunos salesianos que también se dirigían a Laitkynsew para dar mayor solemnidad a la fiesta con su presencia y con su banda de música. Hacia el final del desayuno he aquí que llega jadeante y sudoroso Father Bars, el Padre Misionero, español, encargado del Distrito. Los Khasi lo llaman, Father motocar (Padre automóvil), porque en su celo incansable corre siempre de un lugar a otro por las ásperas pendientes de estos montes. Aquella misma mañana llegaba de un pueblo distante seis horas de camino, a donde había sido llamado urgentemente para asistir a un enfermo. Después de un breve descanso emprendimos la marcha a pie. Los niños ágiles Zj6 como ardillas iban saltando por las toscas gradas grabadas en la piedra. Father Bars nos hacía de guía y de cicerone. Laitkynsew está a la vista, allá arriba, como un nido de águilas; sus rojas techumbres resaltan en medio de la abundante y verde vegetación. Un profundo y peligroso valle se abre a nuestros pies. Con interés creciente escuchamos las explicaciones que nos da Father Bars de los Agradables sorpresas. Sueños y realidades. Después de dos horas de camino, pasada una revuelta del sendero, nos aguardaba la mas agradable sorpresa. En una explanada, antes de empezar la subida que conduce a Laitkynsew, comienzan las señales de la gran fiesta: banderas, arcos triunfales, guirnaldas, flores, inscripciones. Laitkynsew (Assam-India) — A la llegada del Rvdmo. Sr. D. Pedro Ricaldone. fenómenos telúricos y volcánicos de que es rica la región. A un cierto punto, después de hacernos contemplar unas magníficas cascadas, saca un envoltorio. Es su desayuno, que como buen misionero, se ha acostumbrado a tomar andando para ganar tiempo. Nos internamos por entre naranjales y casi en el fondo del valle, sobre un terraplén que se adelanta, descubrimos un pucblecito que con sus blancas casas semeja un rebaño de ovejas paciendo en la montaña. Hay en él una fervorosa comunidad de cristianos que a nuestro paso lanzan al vuelo la campana de su capilla-escuela. Pero con sentimiento hemos de pasar de largo y proseguir nuestro viaje. En medio de la explanada tres rústicos asientos cubiertos con ricos tapetes y todo alrededor, formando corona, niñas vestidas de blanco, niños y un mar de pueblo… Mientras contemplamos extasiados aquel espectáculo, bombas y petardos atruenan los aires con sus estampidos; los niños agitan en sus manos sendas banderas y todo el pueblo grita: ¡ Kublei, Fadar Rang-bahl (Bienvenido, Padre grande). Se adelantan luego seis pajecitos, vestidos con típicos trajes khasi, elegantes, lujosos, con adornos de plata, collares de oro y de coral y el blanco penacho que ondea sobre el turbante, y ofrecen ramilletes de flores al Rvdo. P. Ricaldone, mientras los *yi demás niños cantan con voces argentinas un himno de ocasión. En seguida toda aquella muchedumbre se agolpa alrededor del buen Padre, quedando en primer término los niños; todos quieren estrecharle la mano y ofrecerle una naranja. ¡Cuántos apretones de mano, cuántos khublei y sonrisas y sobre todo cuántas naranjas! Menos mal que entre hermanos y huerfanitos formamos un buen número. Antes de empezar la subida todos aquellos niños, entonan en italiano, el himno de Pagella: Cantiam di Don Bosco. Y sin entender lo que dicen cantan: Don Bosco es un canto infinito que oirán miles de ciudades de todos los ámbitos del mundo. Y entre aquellas agrestes montañas, perdidas en un extremo del mundo, viene a nuestra memoria aquel sueño de Don Bosco, cuando el buen Padre vió correr a su encuentro ejércitos de niños de bronceada faz, gritando: ¡Finalmente has venido ; te habíamos esperado tanto tiempo! Los sueños se han convertido en realidad. Cuesta arriba. – Los cantos salesianos. Y empieza la subida. Los niños van delante. Su infantil alegría, la emoción de aquel entusiasta recibimiento son como alas de ternura que nos envuelven y hacen menos sensible la fatigosa subida y el calor sofocante. El camino es áspero y difícil; a veces no basta posar en el suelo los pies, hay que abrazarlo con las manos. Father Bars para consolarnos nos cuenta que un Khasi, durante la estación de las lluvias, dió un resbalón y se cayó en un precipicio, quedando muerto. Pero la alegría no disminuye y el Padre Ricaldone a pesar de la cándida barba que durante el largo viaje ha ido cubriendo su rostro, es de los primeros en mantener el buen humor. Finalmente el sendero, cansado de trepar, sigue horizontalmente entre frondosos árboles. El camino llano reanima la conversación y los niños vuelven a sus cantos. Pero ¡qué sorpresa más agradable! Son nuestros cantos; los cantos de los primeros tiempos del Oratorio, los mismos que cantaban los niños de Turín, cuando alegres rodeaban a Don Bosco: Bondi, care maraie… Viva Don Bosco, nostro Papá! Y no solo cantan en Piamontés, sino en italiano, francés y español. Han aprendido estos cantos de la boca del misionero y de los clérigos que pasaron allí una temporada durante las vacaciones; y ahora estos montes resuenan con las melodías salesianas y todo el repertorio desde «volano, volano» a «la formiga la va sulla spiga », al Marinaio del Cardenal Cagliero, va recreando nuestros oidos y hace unir nuestras voces a aquel coro que en tan lejanas tierras hace que nuestro Superior conmovido exclame: ¿Quién iba a decir que había que venir a esas lejanas tierras para oír nuestros tradicionales cantos 1 Y así, casi sin darnos cuenta, llegamos a la cumbre y nos encontramos frente a la Iglesia, donde vimos que otro nos había precedido: ¡Don Bosco! Sí; porque aquellos cristianos, con delicado pensamiento, en la plaza que se extiende delante de la Iglesia, habían colocado, como en un trono, el retrato de Don Bosco, adornado con flores y banderas. Y así Don Bosco mismo con su amable sonrisa nos dió la bienvenida. Los pajecitos formaron corona alrededor del cuadro y volvió a resonar el himno de triunfo: Cantiam di Don Bosco… zj8 —————————————— En LaUkynsew como en Turín. Laiikynsew se halla situado en la cima de una cadena de montañas que por una parte desciende suavemente hacia la inmensa llanura del Syllet, surcada por ríos navegables, mientras por la otra está casi cortada a pico, formando profundos valles y espantosos precipicios. El clima es envidiable. Toda la comarca está sembrada de pueblecitos, que semejan nidos en medio de la espesura del bosque. En tanto la plaza de la Iglesia parece uno de nuestros grandes Santarios de montaña, en un día de peregrinación. Diversos grupos de cristianos, todos con trajes de vistosísimos colores, se han distribuido según las diversas proveniencias. Algunos han venido de pueblecitos distantes dos jornadas de camino; todavía llevan en la espalda el saquito de arroz con que se alimentan… Nosotros vamos pasando de grupo en grupo pues todos quieren ver de cerca al Father Rangbah, llevarse su mano a la frente y regalarnos naranjas. Sobre todo los niños no saben separarse de nosotros y da gusto verlos tan graciosos y limpitos. La banda lanza al aire sus festivas notas y terminada la vuelta a través de los diversos grupos, ya hacia el atardecer, entramos en la Iglesia para hacer una visita a Jesús, antes de entregarnos al descanso. Al día siguiente hubo que cantar la misa al aire libre. La celebró el Rvdmo. D. Pedro Ricaldone y asistieron mas de 1.500 personas. Nuestros huerfanitos cantaron una misa de Pagella. Y así bajo la bóveda de un cielo sereno, apoyada en gigantescas cadenas de montañas, la hostia de paz se levantó para bendecir a toda aquella región. A las once sé desarrolló un festival gimnástico. El grupo gimnástico «Don Basco» de St. Antony, hizo filigranas entre la admiración de aquellas buenas gentes que nunca habrían creído a sus hijos capaces de ejecutar tan hermosos ejercicios. El buen salesiano coadjutor Roncoroni ejecutó magistralmente la gran vuelta en la barra fija. La multitud lo contempló con pasmo y ansiedad y al final exclamaron: Harrí ¿Quien se atreverá nunca a hacer la guerra contra esta gente? y lo miraban como a un mago. Inútil decir que durante todd el día D. Pedro Ricaldone se vió asediado por la gente que se renovaba sin cesar y yo no hacía más que darle medallas y estampas de María Auxiliadora para distribuir entre los visitantes. No sólo los niños, sino los hombres y mujeres acudían diciendo: ¡Padre, dame a Jesús! ¡dame a Marlal. Si, pueblos buenos y sencillos ahora os daremos la imagen de Jesús, pero pronto esperamos poderos dar a Jesús mismo. También se presentaron comisiones de cinco o seis pueblos a suplicar que se les enviara un maestro católico, porque todos querían hacerse cristianos. ¡Cómo se encogía el corazón ante la imposibilidad de dar en seguida acogida favorable a sus súplicas! ¡Cómo sufría nuestro buen Superior al tener que contestar con un « Veremos, haremos lo posible…! Y ¿cómo podremos hacer frente a tantas necesidades? ¡Ah! si hubiera medios suficientes para dejar en cada pueblo un catequista, la religión de Cristo obtendría en estas tierras el más grande triunfo. Por la tarde hubo la gran reunión. Asistieron a ella más de 3.000 personas y todos los discursos fueron en honor de Don Sosco y de su representante. Al final, con general sorpresa se levantó a hablar Don Pedro Ricaldone, quien leyó un discurso en lengua khasi. La correcta pronunciación y la seguridad con que redondeaba los periodos produjeron enorme sensación. Todos daban muestras de gran alegría al oirlo hablar en khasi y s-admiraban de su improvisada ciencia. La ceremonia terminó con la bendición dada al aire libre. Ya anochecido, en un palco improvisado, nuestros hermanos coadjutores con los niños de St. Antony entretuvieron a toda la concurrencia con una representación teatral a la que asistió una multitud enorme, atraída por la curiosidad, y que no cesó de reir siguiendo con gran interés las cómicas escenas. El día siguiente, lunes, fué jornada de despedida. Antes de volver a sus respectivos pueblecitos, aquellos fervorosos cristianos se arrodillaron por turno delante del P. Ricaldone para recibir la bendición de María Auxiliadora. ¡Cuántas veces al ver aquel espectáculo de fe, 2J9 salía de nuestros labios esta expresión: ¡Oh, si estuviera aquí nuestro Don Felipe Rinaldi! Episodios conmovedores. El martes emprendimos la vuelta hacia Shillong. Ya algo lejos de Laitkynsew, nos alcanzó un anciano que arrodillándose son poderosos. Tres años ha, por obra de un buen católico khasi, la buena semilla fué sembrada en Mausmay; germinó en el corazón de un anciano que era como un patriarca, rodeado de una numerosa familia de hijos, nietos y biznietos y al convertirse él, comunicó el fuego sagrado a la mitad de la población y Father Bars tuvo el consuelo de administrar en un Shillong (Assam-India) — Paisaje (¡pico de aquellas (ierras. en tierra dijo al Father Rangbah: Que Dios te conceda un feliz viaje, si no nos volvemos a ver en la tierra, ruega para que podamos vernos en el Cielo con Don Bosco. Pero el viaje tenía que terminar con un episodio conmovedor. A 5 Km. de Cherrapunjee se encuentra la aldea de Mausmay. Fué en este pueblo donde el año 1842 los protestantes iniciaron su obra evangelizadora entre los Khasi; y no obstante todos sus esfuerzos no lograron hacer ni un solo adepto; hecho tanto más sorprendente si se considera que en los pueblos colindantes los protestantes solo día 105 bautismos y las conversiones continúan sin cesar. Es una comunidad que recuerda y reproduce el fervor de los primitivos cristianos. El buen anciano, de quien se valió la gracia de Dios para obrar este portento, falleció santamente hace unos tres meses. En el bautismo se le impuso el nombre de Pedro; también él fué un apóstol y de la última hora; pero murió contento con la sonrisa en los labios porque iba a ver al buen Dios. Esta cristiandad merecía, pues, una visita y cuando el automóvil llegó a las primeras casas, vimos que todo el pueblo • estaba adornado con banderas y una mu- 240 chedumbrc de niños y gente rodeó nuestro automóvil. Nos detuvimos en la casa del anciano Pedro, donde nos habían preparado un recibimiento en toda regla. La sala principal de la casa, o mejor gran cabaña, estaba toda adornada; a falta de mesa, una tabla puesta a la altura de medio metro hizo estupendamente sus veces. Dada la solemnidad de la circunstancia, estaba cubierta con blancos manteles, sobre los cuales lucían tazas de porcelana y ha§ta dulces a la europea. Nos sentamos al rededor de aquella mesa en unos asientos sumamente bajos y todos los Cristianos, unas 150 personas, de pie en torno nuestro. Entonaron un himno de ocasión y leyeron un discursito, pidiendo un maestro. Somos ya 150, decía el lector, y otros muchos quieren ser instruidos. No tenemos quien nos enseñe. Tú que eres el Padre de nuestras almas, tú que has sido enviado por Don Bosco, mándanos un catequista para que enseñe a nuestros hijos a amar a Dios. D. P. Ricaldone hizo contestarles que ciertamente encontraría algún bienhechor que se encargara de hacerles construir cuanto antes una iglesia y una escuela. En aquel ambiente de familia, sencillo, ingenuo, se cantó, se rió, se ejecutaron nuestros cantos, que los niños conocían perfectamente. Nos ofrecieron el imprescindible te y también aquí nos cargaron de naranjas, hasta llenar dos grandes cestas… Pero, llegó el momento de la separación; algunos niños hasta lloraban; también nosotros estábamos conmovidos. El tiempo apremiaba, el P. Ricaldone los bendijo, estrechó a todos la mano y el automóvil partió, saludado por una salva de aplausos y aclamaciones. Ya fuera del pueblo, nos dimos cuenta de que los niños habían adornado el automóvil con diez banderitas de color y con aquel símbolo de triunfo y de alegría entramos en Shillong. lia aquí, amado Padre, una pálida idea de los agasajos que al representante del Sucesor de Don Bosco tributaron aquellos buenos cristianos. Si esta narración suscita algún bienhechor que se acuerde de Mausmay y de los demás pucblecitos, sin duda que los restos del buen anciano Pedro, se conmoverán de alegría y María Auxiliadora llegará pronto a ser la Reina de estas tierras. Bendíganos-a todos y especialmente a su afmo. hijo in C. J. Esteban Ferrando Pbro. Misionero Salesiano. DEL JAPÓN. Entrada en el campo de trabajo. Miyazaki, 22 de febrero de 1927. Veneradísimo Sr. D. Felipe Rinaldi: Acabo de llegar de Nakatsu, donde he dejado instalados a nuestros queridos hermanos P. Pia-cenza, P. León y Sr. Merlino. ¡Deo gratias? Nuestra pequeña familia de Miyazaki se va desmembrando para ocupar las otras dos residencias confiadas a nuestros cuidados. Nuestra primavera. Hace un año que empezamos nuestro trabajo de preparación, procurando vencer las dificultades de la lengua, mientras en medio de los encantos de la naturaleza que se ofrecían a nuestros ojos extasiados, soñábamos llegara el momento de poder hacer algo en favor de las almas confiadas a nuestros cuidados. Y ahora al reaparecer la florida primavera japonesa, rodeados de las mismas fascinadoras, bellezas, aunque balbuceando apenas esta difícil lengua, empezamos, en el nombre de Dios, de María Auxiliadora y del Vble. Juan Bosco, nuestra humilde obra. Las yemas lozanas, los capullos que se abren, los verdes prados que renacen yendo a confundirse con el verde oscuro de los pinares que los rodean y que trepan atrevidos por las laderas de las montañas, las abigarradas rocas contrastando con los restos de los cañaverales de bambú y el azulado mar que se extiende hasta el más lejano horizonte, sembrado de escolios y promontorios, todos son para mí símbolos de los frutos que nos esperan, de la armonía de tantos corazones de hermanos y amigos lejanos que con nostálgico cariño piensan en nosotros; de la unión íntima de oraciones y de auxilios de tantas almas generosas que no dejarán de socorrernos. Y mientras el tren velozmente nos conducía a través de esas bellezas naturales yo soñaba… soñaba… Mirando a mi alrededor, veía a esos buenos japoneses o taciturnos y reflexivos, o hablando de sus negocios; oia el alegre charloteo de los estudiantes que llenan 24’ los trenes para dirigirse a los centros de estudios; a la derecha, el mar que se ocultaba y reaparecía en formas siempre nuevas; a la izquierda, magníficas llanuras cultivadas y terraplenes llenos de vegetación y a lo lejos, las montañas sembradas de pueblecitos y pequeñas ciudades y de populosos centros dedicados a la agricultura o al comercio. En vano mis ojos buscan entre estos pueblos, en medio de sus casas la iglesia católica, mostrando en lo alto de sus torres la cruz salvadora… En cambio acá y acullá, en medio de verdes ferrocarril importante y a poca distancia del Mar interior del Japón, en medio de una llanura bien cultivada con cereales, frutales y huerta y hacia el interior limitada por una cadena de montañas, donde todavía se descubren rinconcitos nevados. En la estación nos aguardan los pocos cris tianos que allí residen y la familia del fotógrafo quiso recibirnos en su casa para descansar y tomar un bocadito. Hacia las siete de la tarde, hicimos la entrada solemne en nuestra residencia. Entonamos el Te Deum en nuestra modesta Miyazaki (Japón) — Los misioneros salesianos antes de separarse para ir a fundar la residencia de h/akalau. bosques, se levanta el templo pagano o se descubren a lo largo de la campiña, pequeños cementerios. Doquiera se advierte una vigorosa actividad económica; pero, cuánto más provechosa seria si estuviera animada por nuestra fe. Doquiera también muchedumbres infantiles que se divierten alegremente o que se recogen en las numerosas escuelas… Y al contemplar aquellos campos cubiertos de prometedoras mieses exclamaba más con el corazón que con los labios: « ¡Oh amado Jesús! ¿Cuando veremos dorarse la abundante mies que nos ha sido confiada ? » El trasplante. Las nueve largas horas de tren han pasado y ya estamos en Nakatsu, la residencia más septentrional de nuestra Misión, hermosa ciudad de más de 20.000 habitantes con estación de capillita y acogiéndonos a la protección de María Auxiliadora y de San José, a quien está dedicada la residencia, y encomendándonos de corazón a Don Bosco, preparamos lo necesario para pasar la noche. La cama japonesa está pronto lista: encima de una estera, un pequeño colchón, luego las mantas y…, ¡Buenas noches! A la mañana siguiente entronizamos definitivamente a Jesús en nuestro Tabernáculo, rogándole venga pronto a reinar sobre estas almas. El día lo pasamos ordenando la casa y preparando la función para el día siguiente que era domingo. Dijimos la misa con la mayor solemnidad posible y el P. Piacenza les dirigió un sermoncito. No faltaron la música y los cantos, terminándose todo con la Bendición de Jesús Sacramentado. Los seis únicos cristianos que asistían a la función no cabían en si de alegría, pensando en el risueño porvenir que esperaba a su comu- 24Z nldad. Las notas del armonium y los cantos hicieron asomar a algún curioso que pasaba por la calle; por ahi se empieza. Ya anochecido se presentaron tres muchacha^, manifestando el deseo de instruirse. Les dimos algún librito, una estampa y una medalla de María Auxiliadora y de Don Bosco. ¿Qué más podíamos desear para el primer día ? ¿ Y ahora ? Virgen de mi vida, María Auxiliadora y Don Bosco de mi alma, tomadla por vuestra cuenta. ¡Que venga la hora de la Redención! Arregladas las cosas a la buena, con verdadera pobreza salesiana, me despedí de aquellos buenos hermanos y emprendí el viaje de regreso a Miyazaki. Y mientras el tren iba subiendo las escarpadas cuestas o atravesaba los numerosos túneles o emprendía vertiginosa carrera a través de los verdes campos, yo no cesaba de rezar y meditar. Y al pasar de nuevo por Oita, campo principal un tiempo del apostolado de San Francisco Javier y fuerte baluarte de cristianismo en el Japón, pasaban por mi mente los numerosos misioneros jesuítas con sus muchas iglesias, escuelas y hospitales y con sus 70.000 cristianos; pero al mismo tiempo surgían en mi fantasía, en danza vertiginosa, los tres siglos de persecución, las dolorosas apostasias que cambiaron el aspecto de aquellos campos, un tiempo tan fructíferos para la fé. Al trabajo que con tanto celo han emprendido los misioneros de las Misiones Extranjeras de Paris, añaden ahora su minúsculo contributo los humildes hijos de Don Bosco. Ciertamente esta gran Nación Japonesa parece destinada por la Providencia para regenerar a los pueblos del extremo Oriente y conducirlos a Jesucristo. Esto significa a mi modo de ver, su maravilloso progreso material, y las mismas dificultades de todo género que se oponen al apostolado católico por parte de las fuerzas unidas del enemigo de las almas. Según la opinión de los misioneros que nos han precedido, cooperar a la evange-lización del Japón es hacer obra de inmenso valor para la Iglesia católica. ¡ Pues bien, hermanos y Cooperadores nuestros, con oraciones y con sacrificios luchad a nuestro lado por Jesús y por las almas! Bendiga, amado Padre, nuestros primeros trabajos. Hemos iniciado nuestra Misión en Nakatsu, al empezar el mes de S. José y predicando sobre la parábola de la semilla! ¡Buen augurio! Dios quiera que la semilla caiga en tierra buena y que creciendo produzca realmente treinta, sesenta y ciento por uno. Por toda la colonia salesiana japonesa su ■fmo. hijo Vicente Cimatti Pbro. Misionero Salesiana. Las Hermanas salesianas en el Chaco Paraguayo. Copiamos de un diario uruguayo: Acaban de embarcarse con destino a la Misión entre los indios del Chaco Paraguayo tres Hermanas Salesianas. El hecho merece ser destacado. Estas tres Hermanas que abandonan su patria, el Colegio, todos los vínculos de amistad y de sangre, para trasladarse al remoto desierto e iniciar una vida nueva, junto a la toldería indígena, entre todas las molestias e incomodidades y frente a todos los peligros, por este solo hecho se convierten en heroínas de la caridad y del sacrificio. Ante estas tres peregrinas moyidas por un amor sobrehumano al indio y por una sobrehumana compasión de sus miserias, es preciso inclinarse, sin distinción de ideas o de creencias. Lina circunstancia imprime a este episodio un valor singular. Son ellas las primeras Hermanas Misioneras que se ponen en contacto con los indios del Chaco Paraguayo. Junto a su blanca toca sentirán aquellos seres infelices los primeros latidos de un amor, para ellos totalmente desconocido. Las indias, sobre todo, que arrastran su existencia en la estúpida inercia del toldo, envueltas en la inmundicia material y moral, se hallarán finalmente frente al tipo ideal de la mujer, cuya sola presencia les dejará entrever un destino y una posición social jamás soñados. En verdad, era un hecho doloroso el que, después de cuatro siglos que la luz de la civilización se irradia sobre este vasto continente, hubiese seres a quienes no alcanzara aún su primer resplandor. Y es un honor para nuestra tierra uruguaya, el que de ella hayan salido los primeros heraldos de esta civilización, con la pequeña caravana de Hijas de María Auxiliadora. Libros recibidos. Hemos recibido de la acreditada librería Luis Gili, Córcega 415 Barcelona, los siguientes libros que recomendamos a nuestros lectores: Tratado elemental de filosofía, por Profesores de la Universidad de Lovaina, traducido de la 7a Edición Francesa por el P. José de Besalú — 5a Edición — Dos tomos 15 ptas. El Amigo Alberto. Novela n. 12 de la Biblioteca Rosaleda, por José M. Folch y Torres — Un volumen, Ipta. CULTO DE MARIA AUXILIADORA La fiesta de María Auxiliadora en Turín Impresiones de un peregrino (Conclusión). A medio día. Finalmente; en el altar lateral de San Pedro, donde durante todo el Pontifical se ha estado distribuyendo la comunión, reservan el último copón. Encontrándome con el sacristán (¡ Pobre Sacristán, que después de 24 horas seguidas de ocupación incesante no puede con su alma!) le pregunto el número aproximado de sagradas formas distribuidas en aquella mañana: — Más de 12.000, me contesta y yo me quedo ponderando la enormidad de la suma. A los pocos minutos, mientras atravieso el patio para dirigirme al Comedor, uno de los encargados de la Sacristía cogiéndome de un brazo me dice, profundamente emocionado: — ¡Ay, amigo; qué espectáculo de fe! Acabo de pasar mis dos horas de turno en la Sacristía anotando intenciones de misas y recibiendo donativos. Estos corazones sencillos edifican con su generosidad. ¡Qué de episodios edificantes he oído, narrados a media voz, casi con reparo, como considerándose por una parte indignos del favor recibido y queriendo, por otra, dar a conocer las bondades de María Auxiliadora. — ¡Cuénteme alguno de los más interesantes ! — El más breve, porque ya vamos a entrar en el comedor. Una viejecita de 65 a 68 años, de faz apergaminada, se me presenta, preguntando dónde puede hacer un donativo. — Aquí, buena mujer. — Es que quisiera que fuera para las Misiones. — Si, si; aquí, se reciben todos y queda anotada la intención. Y mientras ella busca en el fondo de un raído maletín su portamonedas, le pregunto bajito: — ¿Y de dónde viene V., si no es indiscreta la pregunta? De cerca de Milán, a unos 120 kilómetros de distancia de Turín. Me gano la vida llevando a pacer unas cuantas vacas; y para venir he tenido que pagar a una vecina que me sustituyera, doce liras diarias. — ¿O sea 24 liras!? Y el pico, porque he venido a pie y pienso volverme a pie. — Pero ¿ por qué ? — Porque así me ha parecido bien. Esto es ir de peregrino; así lo hacía mi madre. Tres días de camino no es ninguna cosa del otro mundo. — Y otros tantos para la vuelta. — ¡Claro está! Pero para asistir a un espectáculo como este se puede dar por bien empleada cualquier fatiga. Pero tome V. mi pequeño donativo, pues con mi charla hago esperar a los demás. Yo me esperaba el ordinario billetito de cinco liras, o de diez a lo sumo, i Pobre viejecita, pastora de vacas en la llanura lombarda, ya hubiera sido mucho para ella! ¿Cuál no sería mi sorpresa al ver que de su miserable portamonedas saca un envoltorio de billetes de banco y al contarlos encuentro la suma de 820 liras? Y al decirle yo para darle las gracias: — Pero esto es demasiado para V. — No diga V. eso, me atajó en seguida; todavía estoy en deuda con la Virgen. ¡Si V. supiera! A las dos y media de la larde. En la Sacristía de María Auxiliadora. Asistimos algunos momentos a uno de los espectáculos más conmovedores y típicos de este gran día. Se imparte la Bendición de María Auxiliadora a cuantos 244 la solicitan. Es una multitud que va desfilando sin cesar ante dos sacerdotes revestidos con roquete y estola que se van relevando cada media hora. ¡Así, ni más ni menosl De dos en dos, de cuatro en cuatro, de ocho en ocho, se arrodillan a los pies del Sacerdote, contestan a las preces del ritual, se inclinan profundamente cuando el sacerdote hace la señal de la cruz y dejan el lugar a los que están esperando. Es verdaderamente conmovedor contemplar la variedad de porte, de actitudes, de maneras de vestir de los devotos de la Virgen. Hombres del campo, caballeros distinguidos, mujeres de todas condiciones, unas con un pobre pañuelo en la cabeza, otras con elegante sombrero. Sobre todo muchas madres con sus peque-ñitos en brazos, que consideran esta bendición como el mejor escudo contra toda clase de peligros para sus criaturitas. Y enfermos, muchos enfermos, que se a-cuerdan, o lo han oído decir, o lo ven en la multitud de ex-votos que cubren las paredes del Santuario, que este lugar ha sido testigo de curaciones portentosas, obtenidas por la bendición de María Auxiliadora. Y si no se levantan curados, se vuelven al menos resignados y con la esperanza en sus corazones. A las cuafro de la farde. En el cuarto de Don Rosco. Salimos de la sacristía y siguiendo una fila compacta de peregrinos, subimos a las habitaciones donde vivió y murió el gran apóstol de María Sma. Auxiliadora, el Venerable Juan Bosco, Fundador de la Congregación Salcsiana. Es visita obligada, para todos los que acuden a postrarse a los pies de la taumaturga Virgen. Llegados al segundo piso, pasamos por un largo y estrecho balcón que hace como de corredor exterior y entramos. Cuatro estancias y una pequeña galería: La an-fécamara, donde pacientemente esperaban su turno los que querían ver a nuestro Vblc. Fundador; el humilde cuartito donde vivió el gran Siervo de Dios, Don Miguel Rúa, el primer Sucesor de Don Bosco; el pequeño oratorio, donde Don Bosco celebró misa los últimos años de su vida y el cuarto donde murió el Siervo de Dios, con la misma cama, los mismos muebles y utensilios que entonces se encontraban en él. Aquí vivió 35 años; en aquel humilde lecho donde por breves horas se entregaba al descanso, vió las magníficas escenas de sus incomparables sueños; sentado, cabe este pobre y pequeñito escritorio, redactó los millares de cartas, modelos en su género y los numerosos opúsculos y libros (más de 100) que hicieron de él un verdadero paladín de la Buena Prensa; sentado en este descolorido sofá, recibía, consolaba, aconsejaba, volvía las almas a Dios; y delante de este pupitre, prolongaba sus vigilias, a veces la noche entera, a la luz de este quinqué, religiosamente conservado, leyendo, escribiendo, rezando. Es aquí, en una palabra, donde la más vigorosa fibra se consumió hasta el ultimo-respiro, para la salvación de la juventud pobre y abandonada. Hasta el punto de que desde 1884, cuatro años antes de su muerte, ya completamente agotado, rara, vez dejaba sus habitaciones; sólo de vez en cuando se asomaba a los balcones de la pequeña galería para saludar a los niños, que clamorosamente jugaban en el patio y que, al verle, prorrumpían en entusiastas ovaciones, que hacían vibrar de emoción aquel corazón que tanto los amaba. Y cada sábado, los más grande-citos subían a aquel cuarto y esperaban su turno para arrodillarse junto a aquel sillón, donde el Venerable recogía los más apetecidos frutos de su apostolado. Esta larga historia de santidad, el pueblo no la conoce sino muy someramente, pero lo bastante para comprender que el terreno que pisa es sagrado. Por eso, al entrar en estos ambientes, el murmullo de las conversaciones cesa, el respeto y la admiración se posesionan de los corazones y junto a aquel lecho, donde murió el genial Educador, Padre de tres grandes familias religiosas, casi instintivamente se doblan las rodillas y se reza. Y a más de un visitante hemos visto posar sus labios, llenos de fe, sobre la ropa de aquella cama, desde donde, una mañana de enero, mientras las campanas de María Auxiliadora tocaban el Angelus, volaba hacia el trono del Altísimo, acogido por aquella Virgen que por su medio había obrado tantas maravillas, su fiel Siervo, el Venerable Juan Bosco. 245 A las cinco de la farde. Volvamos a la Basílica. Van a empezar las segundas Vísperas Pontificales. Nuevas oleadas de gente llegan para asistir a la función; pero ya no es posible entrar, pues la afluencia de devotos no ha cesado ni un solo momento y una gran parte tiene que permanecer en la plaza y en los patios, en espera de la solemne procesión. Entretanto fuera del Templo, a lo largo formaciones, los patios del Oratorio. Sólo los Oratorios y Colegios Salesianos de niños y niñas forman un ejército de unos 4.000. Pero es que además toda la católica ciudad, ha querido formar en el desfile. Y a los Colegios Salesianos se suman, en filas de ocho y diez en fondo, precedidos por sendos estandartes, la juventud católica, los boyscouts, los huérfanos de la guerra, las delegaciones de las Parroquias con sus asociaciones, los Círculos Cató- de los tres kilómetros que ha de recorrer la procesión, todo es animación y vida creciente. Los que han quedado en las casas dan la última mano al adorno de las fachadas, y de todos los balcones y ventanas penden colgaduras más o menos ricas, con adornos de flores y preparativos de iluminación. Media hora antes de la salida de la procesión ya se dibuja en las calles del recorrido, la doble hilera de público ansioso de contemplar el desfile. Al entonarse la primera antífona de las Vísperas, empieza a ponerse en marcha, tras la cruz alzada, la cabeza de la procesión. Y apenas si bastarán tres cuartos de hora para hacer desfilar a la multitud de niños y jóvenes de ambos sexos que agrupados alrededor de los respectivos estandartes, llenan, en bien ordenadas licos. Más de 300 banderas ondean al viento, besadas por los últimos rayos del sol que asombrado contempla el espectáculo antes de hundirse en el horizonte y seguidas de los compactos grupos que representan. Nueve bandas de música acompañan los cánticos o llenan los intervalos. ¿ Cuántos formarán en esta procesión que, cuando en el interior del Templo se están acabando las Vísperas, cubre ya un kilómetro de carrera ? ¿ Diez, doce mil personas? Resulta difícil el cálculo; pero el desfile aumenta y acabada la función en ]a Iglesia, la multitud que la llena va formando en sus respectivos grupos de madres cristianas, de hombres católicos de la Parroquia, de adoradores del Smo. Sacramento y durante otra larga hora la puerta del Templo va dando sa 246 lida a una muchedumbre imponente, mientras en las calles, a ambos lados, se ha formado una masa compacta de ex-. pectadores, que a veces obliga a la procesión a pasar por estrecho sendero y todos contemplan admirados aquel religioso cortejo, de tonos tan variados, de fe tan sentida, de recogimiento tan ejemplar; pues todos los grupos o cantan o rezan. En las casas se ha adelantado la comida y de los cuatros ángulos de la ciudad, una muchedumbre ha acudido para contemplar la apoteosis de María Santísima Auxiliadora. Más de 100.000 personas se agolpan en los balcones y en las calles, especialmente en el majestuoso Corso Regina Margherita. Alguno podrá haber venido solo por mera curiosidad, pero bien pronto aquella atmósfera de fe, que allí se respira, toca los corazones y nadie volverá a su hogar sin haber dedicado al menos un pensamiento de amor a Aquella, que no se invoca jamás en vano. Vedla ahi, que aparece en este momento por el arroyo central del Paseo, en medio de una montaña de luces, sobre una carroza triunfal convertida en un gigantesco ramillete de flores, dulcemente empujada por hombres que se disputan este honor. La preceden inmediatamente unos doscientos niños artesanos y estudiantes revestidos de sotana y roquete que forman el clero infantil, los doscientos cuarenta teólogos del Instituto Internacional de la Crocetta, algunos de los quales llevan los 57 estandartes ricamente bordados y que ostentan los colores nacionales y los escudos de las Naciones a donde los Sa-lesianos han llevado el culto de María Auxiliadora, unos doscientos sacerdotes con sobrepelliz, salesianos y no salesianos; unos cincuenta revestidos con ricas capas pluviales, seguidos por dos obispos y el Cardenal de Turín en capa magna, que va bendiciendo a su amada grey, que piadosa se arrodilla al paso de la taumaturga Imagen. Y detrás de la estatua, una muchedumbre que va engrosando cada vez más y que a duras penas puede contener un compacto grupo de universitarios católicos que cierran el desfile. El espectáculo es grandioso, emocionante; es una hora de triunfo incomparable. En las ventanas, en los balcones, en las aceras, en los árbo’es, en los tejados bajos, la multitud se amontona, se apretuja, visiblemente conmovida. ¡Y se llega a Porta Palazzo! El gran mercado de Turín. Vendedores y vendedoras aguardan en sus puestos engalanados, el paso de su Virgen, para saludar a la que ellos han escogido como Patrona y a quien han levantado, en el centro del mercado, una estatua permanente. Con que satisfacción y apostura contemplan el desfile; parece que digan: Esta es la Virgen del mercado, miradla que hermosa, tuvimos buen gusto en escogerla como Patrona. Ultima etapa: la Vía Cottolengo. La Procesión pasa por el estrecho arroyo, entra las dos paredes de la ciudad del dolor, el hospital levantado por el Beato Cottolengo, donde más de 8.000 enfermos de toda edad y sexo, afectos de todas las miserias, hasta de las más repugnantes, encuentran seguro asilo, bajo el único amparo de la Providencia. Es la única vez en el año que se deroga el reglamento que los hace ir a dormir temprano y allí están todos aquellos desgraciados, asomados a las numerosas ventanas, detrás de las rejas, percibiendo lo que pueden de aquel maravilloso espectáculo. Decimos lo que pueden, porque, pobrecitos, ciegos, sordomudos, idiotas, paralíticos, epilépticos, sin contar los que no pueden dejar el lecho, sólo a medias pueden percibir algo de lo que pasa a sus pies. Y sin embargo al verlos extasiados, detrás de aquellas rejas se diría que no les escapa un detalle. Un poco más adelante, están los niños pequeñitos de dos, tres y cuatro años, recogidos en aquella casa de caridad y de heroísmo, con las manecitas agarradas a las rejas y que mandan besos a la Virgen que pasa. Y todos la siguen con los ojos como un sueño de belleza, que habrá que esparar un año para volver a ver. Y llegamos al fin del triunfal desfile. Más de una hora hace que la cabeza de la procesión ha entrado en la iglesia. La Plaza de María Auxiliadora no es más que un mar de cabezas. En todos los salientes, en todos los balcones, a lo largo de las tapias no se ven mas que racimos humanos esperando la llegada de la imagen. La noche va extendiendo lentamente su manto; todo va quedando envuelto en 247 las sombras; solo cerca de la imagen se va haciendo cada vez más visible una ancha faja luminosa. Todavía breves momentos y el paso entrará en la plaza. Ya llegó. En aquel instante, como para darle el saludo de vuelta, todas las campanas del Santuario son echadas al vuelo y de repente las 5000 lámparas eléctricas envuelven el templo en una red luminosa que esparce una suave luz sobre toda la muchedumbre. En el templo ya no cabe una persona más y en el exterior una muchedumbre diez veces mayor, sigue el canto del Ave Muris stella popular, entonada por los universitarios y luego el Tantum ergo. Al poco rato tres toques repetidos de la gran campana del Santuario anuncian que en el interior del Templo se está dando la bendición con el Santísimo. Un religioso silencio domina toda aquella muchedumbre; todavía breves momentos y un toque de corneta que llega a lo más íntimo del alma, hace caer de rodillas a aquel mar humano, que llena la plaza, para recibir la triple bendición con el Santísimo que el Arzobispo ha salido a dar desde el dintel de la Basílica. Y enseguida como movidos por un resorte todos aquellos corazones, emocionados, se ponen de pie y se confunden en una sola aclamación y en un fragoroso aplauso. Despues de haber honrado a la Madre se honra al Hijo. Ad Jesum per Mariam. A media noche. ¡Silencio perfecto! La muchedumbre que durante 30 horas no ha cesado de renovarse ha permanecido todavía hasta las once contemplando el espectáculo de la Basílica iluminada y escuchando los acordes de un concierto popular que dá la Banda del Oratorio Festivo. Pero al terminarse la iluminación toda aquella muchedumbre ha ido lentamente desfilando. Y ahora domina la noche profunda y silenciosa; ni la más ligera brisa turba su tranquilidad; es una hora divina… Y allá en lo alto de la cúpula, como velando el sueño de la naturaleza y de los hombres, se divisa todavía la silueta de la estátua de la Virgen. La jornada ha sido buena. Ella ha derramado a manos llenas sus gracias sobres sus devotos. ¡Pobres hijos! Los ve tan fatigados, tan tentados, tan oprimidos por las penas y preocupaciones, a veces vencidos por el mal seductor, pero siempre volviendo a ella confiados en su poder y misericordia y por eso, en este gran día, los ha acogido en el seno de su misericordia y todos han vuelto purificados, consolados y animados a proseguir fielmente por el recto camino emprendido. Verdaderamente la jornada ha sido buena v la Virgen está contenta!… GRACIAS DE MARÍA AUXILIADORA • Buenos Aires (Argentina). — Una niñita de mi familia, de pocos meses de edad, se encontraba, según la opinión de los médicos que la asistían, próxima a expirar. Como la niña no estaba aún bautizada se llamó al sacerdote para que le administrara el Santo Bautismo. Yo que debía ser el padrino de bautismo, me acordé de las gracias que concede nuestra buena Madre María Auxiliadora a sus devotos e hice la promesa de ir a pié a su Santuario de Lujan y de publicar la gracia si salvaba la vida de la niña. Su padre me acompañó en la promesa. La niña sanó y nosotros hemos cumplido gozosos nuestras promesas. 14 Mayo 1927. M. Leijos Exalumno de Don Basco. Idem. — Hallándome atacada de fuertes dolores al estómago sin conocer la causa, no podía atender a mis quehaceres. Acudí a Don Bosco rezando la Novena que él aconsejaba, para que me obtuviera de María Auxiliadora la gracia de la salud. A la mitad de la novena experimenté sensible alivio en mis dolores y al término de la misma, me vi completamente curada, con admiración de cuantos me conocen. Hoy sigo sana y puedo atender a mis ocupaciones, por lo cual hago pública mi gratitud a Don Bosco y envío una limosna para su Causa de Beatificación. 30 mayo de 1927. • Luisa A. de Colombo. Iquique (Chile).— • El 21 de Febrero pasado fui operado, en el hospital, de apendicitis y quedé muy mal, tanto que después de haberme desa- 248 huclado los doctores, mi familia me retiró del hospital para prestarme sus cuidados en mis últimos momentos. Soy católico y por lo tanto tengo fe; pedí al sacerdote para arreglar mi vida y al mismo tiempo imploré a la Madre de Dios, la Santísima Virgen María, que me aliviara de mis dolencias. La herida que me hicieron en la operación me quedó abierta; ya pueden ustedes imaginarse la gravedad de mis dolencias; los médicos opinaban de día en dia de diversas maneras y un día fué tanta mi gravedad que todos creían ya no pasaría más adelante. Dan también gracias a María Auxiliadora: Ancud (Chile). — Candelaria de Cárdenas y . envía una limosna. Barcelona (España). — Carlos E. Mascareñas, por varios favores recibidos de María Auxiliadora y de Don Bosco. Barrios (El Salvador). — Antonia Amaya, por haber sanado de una enfermedad y envía una limosna. Buenos Aires (Argentina). — Una devota, por haber visto curar a su hijo casi repentina- Masaya (Nicaragua) — Los primeros alumnos de la nueva fundación. Entonces rogué a mi vecina, que me trajera la imagen de la Santísima Virgen que ella posee con mucha veneración; la señora vecina dióme a conocer la bondad de esta buena Madre y recurrí a ella con todo fervor y he aquí que ahora reconocido por la gracia obrada en mi, sano y salvo, levantado de mi lecho de dolor y en medio de la admiración de las personas que me vieron, doy gracias a María Auxiliadora de los Cristianos que me ha devuelto la salud para atender a mi madre y hermanos y envío para la Obra Salesiana y el culto de María Auxiliadora una limosna y les pido a ustedes una oración para mi completo restablecimiento. He visto y leído el Boletín Salesiano y esa revista de la Obra Salesiana ha reavivado mi fe en tan Buena Madre que me ha salvado de la muerte. E. O. P. C. mente de una infección en los labios, que se resistía a toda cura. Buenosaires (Colombia). — Ines Villamarín de Larrahondo, Noé Castillo y Evaristo Sabogal y envían una limosna. Bulnes (Chile). — Mercedes Urra, envía una limosna por haber obtenido una buena cosecha Cali (Colombia). — Manuel M. González, Filomena Izquierdo de Ospina, Rosa Amalia Albán, María Josefa Salas, Clotilde V. de Martínez, María J. Vemaza, Mercedes Aragón, Rosario R. de Otoya y M. V. M. A. y envían una limosna por conducto del digno decurión salesiano, D. Miguel Vicente Mercado Ayala — Susana C de Polo por dos inesperadas gracias recibidas. Cambados (España). — Manuel Rey Alvarez y envía una limosna. Cantalapiedra (España). — Teresa Espinel 249 da gracias a María Auxiliadora por un favor recibido por intercesión de Don Bosco y envía una limosna. Castro (Chile). — Melania de Cárdenas y envía una limosna. Cerrito (Colombia). — Leonidas Rengifo, Licenia V. de Lora, Raquel Tascón, Rosalía R. v. de Tenorio, Bárbara de Reyes, Leticia Tenorio, Rosalbina de Reyes, Rebeca T. de Saavedra, Silvia R. de Reyes, Lucrecia Tenorio, Elisa de Paredes, Débora de Tascón, Camilo Tenorio, Cecilia Saavedra, Flora C. de Reyes, Carmen R. de Otero y Carmen V. de Benevides, agradecidos a la Virgen de Don Bosco envían por conducto del celoso Decurión Sr. Adán Reyes, una limosna para Misas y para la Obra Salesiana. Concepción (Paraguay). — Dolores G. de Bonzi, por la salud de mi hijita Esperanza, curada de penosa enfermedad y envío una limosna. Constitución (Chile). — Laura de Cáceres, por una gracia obtenida a papá y envía una limosna. Copiapó (Chile). — Clarisa de Noveroy y envía una limosna. Curafao (Antillas Holandesas). — Abigaíl de Badaracco agradece a María Auxiliadora su maternal asistencia y envía una limosna. Chepica (Chile). — Felicidad Ruiz y envía una limosna. Guatemala. — Dolores de Romero da infinitas gracias a María Auxiliadora por haberla socorrido en dolorosos trances y por la protección otorgada a sus tres hijos en un penoso viaje. Les Angeles (Estados Unidos). — Mercedes Campanelli agradecida a la Virgen de Don Bosco por haberle alcanzado la salud de su esposo, envía una limosna para el culto de María Auxiliadora en su Santuario de Turín. Montevideo (Uruguay). — L. R. por una señalada gracia espiritual y por el feliz éxito de una difícil operación a uno de mis seres más queridos. Minglanilla (España). — U. C. A. por haber obtenido la curación de una amiga atacada de grave enfermedad. Nueva Imperial (Chile). — María Fuentes de Ramírez y envía una limosna. Olivenza (España). — Ana María M. de Na-varrete por los beneficios que María Auxiliadora otorga continuamente a ella y a los suyos. Parral (Chile). — Griselda de Muñoz: Gracias Madre mía por haber oído mi súplica. Remito la limosna que te ofrecí. Pavas (Colombia). — Alfredo Mayor, Susana Mayor de López, Heliodora Alvear de Collazos María Escobar de Lemos y Marcelino Albán envían una limosna por favores recibidos. Rapelco (Chile). — U.H.C. por haber obtenido la salud de su hijo. San Salvador (El Salvador). — Rosario Peraza da gracias a la Virgen de Don Bosco por un favor recibido. San Carlos (Chile). — Amador Olave, Tránsito de Maldonado y Natalia Olave, dan gracias a Maria Auxiliadora y envían una limosna. Santiago (Chile). — A. D. por haber obtenido las justas mejoras que solicitaba del establecimiento donde trabaja. — Virginia v. de Castellanos, por haber sanado a su esposo de una grave enfermedad que puso en peligro su existencia. Santa Tecla (El Salvador). — María N. Ruiz por haber sanado de una enfermedad. Suchitoto (El Salvador). — Arcadia Peña F. da gracias por una curación instantánea. Taboga (Panamá). — O. S. Por haber obtenido la salud de su Madre, anciana de 86 años. Tucson (EE.UU.). — Beatriz de Velasco por un favor recibido envía un donativo para los huerfanitos de Don Bosco. Talcahuano (Chile). — José R. Vargas y envía una limosna. Valbonilla (España). — Valentín Plasencia y Justina Muñoz dan gracias a María Auxiliadora y envian una limosna. Valparaíso (Chile). — Carmen Donoso, Carmen Leyton, y Margarita Salas de Rojas envían una limosna por gracias recibidas. Villa de Don Fadrique (España). — Victoriana Maqueda y Dolores Mora dan gracias por favores recibidos y envían una limosna Yumbo (Colombia). — María M. H. de Ferre-rosa con toda la efusión de su alma da gracias a la Virgen de Don Bosco por haberle conseguido la salud de su madre, gravemente enferma desde hacia 3 años y envía una limosna para el sostén de los huerfanitos salesianos. — María de López, Mercedes Aramburu, Dolores Ferre-rosa, Bernarda Vivas, Eleuterio López, Martina Vivas, Casilda Prado y Concepción López dan gracias a María Auxiliadora por beneficios recibidos y, por conducto de la activa celadora salesiana Dña. María M. H. de Ferrerosa, envían una limosna para la Obra Salesiana — Rafaela García M., Mercedes M., María A. Sánchez, Leonarda de Guevara, Juliana de Brión, Amelia Sánchez, Mercedes V. de Gamboa, Alejandrina Delgado, Florentina Delgado, Nicanor G., María Antonia Satizábal dan gracias por favores recibidos por intercesión del Vble. Juan Bosco y envían una limosna para la Obra Salesiana. — María Luisa Nieva, Isabel E. de Olave, Betulia G. de Espinosa, Soledad B. de López, Balbina Ferrerosa, María de Escobar Zeneida García, Carmen Sánchez y Alejandrina P. de Velasco dan gracias a María Auxiliadora y, por mediación de la activa Celadora Salesiana Srta. Rafaela García, envían una ofrenda para las Obras de Don Bosco. POR EL MUNDO SALESIANO BARCELONA (Sarriá-España). – Fiesta de la Unión de Antiguas Aluminas presidida por la lima. Madre General. Con ansia se esperaba este año la celebración de la fiesta anual que congrega en fraternal y amistosa compañía a todas las que tuvieron la suerte de educarse bajo la bandera salesiana en legios de Barcelona, Sarria, Sarriá-Patronato y Alella, que acudieron en número de más de 120. Casi un centenar fortalecieron sus almas con el Pan de los Angeles en la Misa de Comunión General que se celebró a las ocho y media en la Capilla del citado Colegio. Poco después de la misa hubo asamblea general presidida por la Rma. Madre General. Comenzó con la lectura Barcelona (Sarriá-Eapafia) — La Madre General, L Vaschelti. rodeada de las Ex alumnas. los Colegios de las Hijas de María Auxiliadora para agruparlas en torno de las amadísimas Su-perioras, y a la vez renovar el homenaje de amor inquebrantable que ofrecieron en su niñez a la Reina del Ciclo, María, invocada con el dulce título de Auxilio de los Cristianos. Y es que la fiesta de este año tenía una nota excepcional y vibrante que entusiasmaba los ánimos y conmovía los corazones porqué difícilmente volvería a repetirse en el transcurso de muchos años. Era que la Rma. Superiora General del Instituto, Madre Luisa Vaschetti, se dignaba con la bondad y condescendencia que tanto la distinguen presidir todos los actos del día. Fue, pues, muy natural que a la Rma. Madre hicieran centro de sus manifestaciones y entusiasmos las Antiguas Alumnas de los Co- de un párrafo de la vida del Venerable D. Bosco; la Srta. Secretaria leyó después las adhesiones de los centros de Ex-alumnas españolas que se agregaban al homenaje de cariño y agradecimiento de sus compañeras hacia la amadísima Madre; siguió luego un estado de cuentas comunicado por la Srta. Tesorera, y acto seguido tomó la palabra el Rdo. Padre Director, D. Guillermo Viñas, interpretando el sentir de todas las Antiguas Alumnas salesianas, esparcidas por el mundo; dijo que se hallaban allí presentes también las demás de Europa y las de América porqué la Rma. Madre que presidia la Asamblea es el centro del gran Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, fundado por D. Bosco y en ella convergen todas las manifestaciones de vida salesiana femenina. Comentó algunos de 251 los rasgos de la vida del Venerable que se habían leído, aplicándolo, a las Antiguas Alumnas, y terminó recomendando la idea, llevada a la práctica, de hacer una Comunión mensual en el Colegio para renovar las energías del espíritu, proponiendo se hiciesen una vez al año los Ejercicios Espirituales. Esta última propuesta fue aceptada por unanimidad. Tuvo también la delicadeza de dedicar un recuerdo a la Sra. Presidenta Da. Margarita Prat de Plana, fallecida en marzo último, rezando toda la Asamblea un Padre Nuestro en sufragio de su alma. Después de un familiar banquete al que participaron 124 ex-alumnas, presididas por la Rda. M. General, esta manifestó el plácer con que había asistido a aquel ágape fraterno, primero que presidía de Antiguas Alumnas; y aprovechando la ocasión quiso formular una propuesta que dejó en libertad de aceptar o no, añadiendo que sería para ella una verdadera satisfacción el poder decir que las primeras en secundarla habían sido las Antiguas Alumnas españolas. Refiréndose a las modas actuales dijo que Su Santidad había precisado claramente el límite de las mismas para no apartarse de las reglas de modestia cristiana; por tanto Ella recomendaba a todas las presentes cumplir en la Sociedad una verdadera Cruzada de buen ejemplo y de valor cristiano que se sujetase fielmente a las prescripciones del Papa. Todas expontáneamente aceptaron cumplir el deseo de la amadísima Madre llevándolo a la práctica. Por la tarde se desarrolló en el Salón de actos una hermosísima Velada-obsequio a la Rvda. Madre General, uno de cuyos números fué la entrega de un donativo de 1000 liras para las Misiones, ofrecidas por las Exalumnas del Colegio de Santa Dorotea. Del Salón volvióse a la Capilla, donde se cantó una Salve de despedida, guardando en el alma las dulces emociones de aquel día y confiándolas a la Sma. Virgen para que las bendijera e hiciera fructífera la labor del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora en bien de sus exalumnas. BUENOS AIRES (Argentina) – El heroico aviador uruguayo Larre Borges en el Colegio Pio IX. El valiente aviador uruguayo. Mayor Larre Borges, ex-alumno del Colegio Salesiano de Paysandú, a su paso por Buenos Aires, aceptó con gusto la invitación de hacer una visita al principal Colegio Salesiano de la ciudad. Más de t.ooo alumnos y ex alumnos presididos por el P. Inspector y todos los Salesianos le agasajaron y en aquel ambiente de familia pronunció un magistral discurso que con gusto copiamos, de la Revista • Ex-alumnos de Don Bosco»: • Los dos compañeros que acaban de saludarme han dicho mal al llamarme exalumno. Yo no soy exalumno, soy todavía alumno de Don Bosco; he arrancado la banca del aula y la llevo siempre conmigo pues tengo como norma de mi vida los consejos de hombría de bien que me enseñaron mis maestros en la escuela y que han de ser mi regla y mi guía aún en la vejez ». Una salva de aplausos saludó la elocuente manifestación del mayor, quien con fácil palabra, matizada de familiar sencillez, se dirigió a los niños en frases que procuramos reproducir fielmente a continuación: « Os voy a contar, dijo una anécdota de mi vida experimentada en la época en que era alumno en el Colegio Ntra. Sra. del Rosario de Paysandú. Travieso como la mayoría de los niños, me gustaba la calle y con ella las pillerías propias de la niñez. Muchas veces me tentaban las frutas del cercado ajeno y no vacilaba en arriesgarme a gustarlas dejando para otro día la asistencia a clase. Era como esos gorriones callejeros amantes de la libertad, y la vida escolar resultaba para mí algo así como una pesadilla. La nota de mi libreta de clasificaciones era fiel testimonio de mi mala conducta. Mis cuadernos de deberes siempre aparecían en blanco… ¡claro!… ¡cómo que nunca los hacía!… Habituado a hacer lo que vosotros llamáis vulgarmente la rabona llegué a faltar un mes a clase. Como os podéis suponer el Padre Director envió a mi madre la notificación correspondiente a mi ausencia. Un día al entrar en casa mi madre me recibió con la mirada fija y el rostro severo… Haciendo salir a mis hermanos, pues se cuidaba mucho de reprendernos públicamente, me llamó a su lado. Sumiso y respetuoso con la cabeza baja percibí con el rabillo del ojo que sobre la mesa había una tarjeta con el membrete del Colegio. Entonces me di cuenta de todo… presentí el desenlace y… me pronostiqué tres días de cama… Me indicó me sentara… Obedecí. Me mostró la notificación del Colegio y mis libretas de clasificaciones… Con palabras tiernas, propias de una madre, reprochó mi conducta. — No tienes que ser así, me dijo. Eres el mayor, fíjate qué ejemplo darías a tus hermanos si se enteraran!… Si sigues así serás como esas cáscaras de frutas que se tiran a la calle donde los que pasan las arrojan con el pié a la calzada. Practica los buenos consejos que te dan tus maestros que así serás hombre útil y no gorrión de la calle. Las palabras de mi madre llegaron a lo más íntimo de mi corazón. Contemplé mi libreta de clasificaciones y recuerdo que en cada una de sus páginas se 252 leía: ¿ Hizo los deberes ? — No. ¿ Estudió las lecciones? — No. ¿Asistió a clase? — No. ¡Con qué ganas hubiera arrancado esas hojas de malas notas! ¡Ah, qué no hubiese dado por modificarlas!… Os aseguro que eran para mí un constante remordimiento de conciencia. Prometí a mi madre ser bueno, y guiado por ese propósito concurrí asiduamente a clase, mejorando notablemente mi conducta y aplicación. En mi libreta ya no aparecieron las notas malas… ‘ – Decidido a corregirme, confieso que al principio me costaba bastante, pero, al año siguiente-obtenía los primeros premios del Curso. El Padre Director teniendo en cuenta mi esfuerzo por corregirme me cambió la libreta, dándome otra que fué siempre testimonio de mi buen comportamiento. He aquí como muchas veces Dios llega a Ios-hombres por medio del corazón de las madres ’>. Luego, el Mayor Larre Borges, expresó enhermosos párrafos, que desde entonces trató deencuadrar su conducta en los principios cris- General Acha (Pampa-Argentina) El día de Ntra. Sra. del Rosario se festejaba en el colegio con toda solemnidad la fiesta de la Patrona de la Casa. En ese día hacía mi primera Comunión. Me confesé con el benemérito anciano Mossmann, y cuando terminé la confesión de mis faltas, le interrogué si podía estar tranquilo pues las páginas malas de mi libreta de clasificaciones continuaban siendo para mi una constante pesadilla. El Padre me respondió: tienes el alma blanca, queda tranquilo, tus pecados han sido perdonados. Yo sentía un gran placer y una gran tranquilidad; pero miraba mi libreta con las malas notas de los primeros meses y no me resignaba al ver esas clasificaciones que parecían gusanos que devoraban a las otras flores blancas… Esc dia le dije a mi madre: Mamá yo voy a ser bueno… me portaré bien y seré útil a Dios y a la Patria. Asamblea general de Ex alumnos. tianos de hombría de bien, y tratando siempre de responder de una manera meritoria a las enseñanzas recibidas en la niñez. ALICANTE (España) – Propaganda Sa lesiono como la hacia Don Bosco. Copiamos de una crónica de Cartagena, publicada en « La Voz de Levante ». « Procedentes de Alicante llegaron a esta ciudad el batallón infantil y banda de música de los Salcsianos, en un total de 205 niños. Salieron a recibirles las autoridades eclesiásticas, civiles y militares, y un gentío inmenso. El alcalde pasó revista al pequeño batallón. Inmediatamente, se dirigieron al templo de Ia Patrona, la Virgen de la Caridad, en donde los niños cantaron una Salve y el coronel del batallón ofreció un ramo de flores a la Virgen. El señor arcipreste de Yecla, don José Sola, les dió la bienvenida. 253 En el Ayuntamiento se disolvió la manifestación, y los exploradores se encargaron de distribuir y hospedar ¡en las casas más distinguidas de Cartagena a los niños alicantinos. En el monumental teatro circo, los niños Sa-lesianos dieron a las Autoridades una velada literario-musical, que presidieron los excelentísimos señores obispo de Cartagena, el alcalde y capitán general. Todos los números estuvieron acertadísimos ■y fueron aplaudidos frenéticamente. Al día siguiente, por la mañana, a las ocho, «tuvo lugar en la cumbre del castillo, la misa de campaña, celebrada por el ilustrísimo señor -obispo de Cartagena, el cual repartió la Comunión a los niños Salesianos y a los exploradores, y siete sacerdotes más a las demás per-•sonas. Terminada la misa, los niños Salesianos desfilaron por la ciudad hasta la « Casa del Niño », ■en donde fueron obsequiados con un suculento -desayuno. Después de ejecutar varias piezas de su repertorio, volvieron a desfilar por el centro de la ciudad. Ocho niños Salesianos iban detrás del batallón infantil, llevando una vistosa corona de flores para ofrendarla a los Héroes de Cavite y de Santiago de Cuba. Llegados al monumento, un niño declamó una sentido poesía, que fué muy aplaudida. Hablaron luego el excelentísimo señor capitán general y el señor Mediavilla. Los pequeños soldados desfilaron por delante •de los jefes y oficiales, que correspondían cor-tesmente al saludo. Por la tarde, los niños Salesianos dieron un grandioso festival en el Stadium, siendo frenéticamente ovacionados. Al fin, el excelentísimo señor alcalde descendió de la tribuna e impuso, después de pronunciar un sentido y vibrante discurso, una corbata •a la bandera Salesiana. El señor director de los Salesianos le dió las -gracias en nombre de todos los niños. Al día siguiente, a las once de la mañana, se •descubrió el monumento dedicado a Máiquez, -asistiendo al acto las dignísimas Autoridades, los exploradores, los niños Salesianos y un gentío inmenso. Por la tarde, los 205 niños Salesianos fueron -en formación hasta la Virgen de la Caridad, donde el señor director dió las gracias a todos Jos cartageneros. Después de cantar una tierna despedida, se -dirigieron a la estación, donde la., Autoridades y un gentío inmenso asistieron para despedir a los simpáticos niños, que, a los acordes de la marcha cartagenera y vivas a Cartagena, salieron ¡para su tierra. ¡Bien por los niños Salesianos de Alicante!, que han sabido honrar y glorificar a su querida «terreta ». Así se hace patria. ¡ Bien por mi querida Cartagena, que tan hospitalaria acogida ha sabido dispensar a los hijos de Alicante b> Nueva iglesia ‘desistía en la Pampa (Argentina). AL VUELO BUENOS AIRES (Argentina). — Con entusiasmo rebosante y un éxito brillantísimo celebraron los Ex-alumnos de Don Bosco la Primera Peregrinación al Santuario de María Auxiliadora en Almagro. El número imponente, la edificante Comunión General, la reunión entusiasta en el Salón de actos y la presencia del Excmo. Sr. Arzobispo, que elogió grandemente a los ex-alumnos y dijo que allí donde se fundaba una casa salesiana siempre vió nacer la vida cristiana intensa y numerosas vocaciones, fueron las notas salientes, prometedoras de siempre mayores éxitos. Idem. — En el Consejo regional de Ex-alumnos celebrado el día 11 del pasado abril, se trató con 254 el mayor interés de dar a la Institución un programa de acción intensa y adecuado a su índole y se resolvió proceder a la celebración de siete asambleas para tratar y desarrolar los siguientes temas: Deportes — Estudios Sociales — Secretariado del Pueblo — Estudios literarios— Cuadros Dramáticos — Oratorios Festivos — Cooperación Salesiana. C1UDADELA (Menorca). — El conocido escritor portugués, Don Antonio Nobre, antiguo alumno salesiano, dió, el día i° de mayo, una interesantísima Conferencia en el Salón de actos del Colegio, sobre aproximación hispano- sianos a quienes se debe la erección de las nuevas Escuelas. EL CUZCO (Perú).———Con muy práctica iniciativa se ha aprovechado en esta ciudad la celebración del mes consagrado a María Auxiliadora, organizando para cada domingo del mismo, atrayentes veladas, con el fin de dar a aconocer y organizar las obras de los Cooperadores Salesianos, de la Unión de Padres de familia, de Ex-alumnos y Ex-alumnas de los Colegios Salesianos y de las Hijas de María Auxiliadora. Todas ellas fueron verdaderos acontecimientos artísticos y cosecharon abundantes frutos. Salta (Argentina) — Grupo de Ex alumnos, despues del cumplimento pascual. portuguesa. Fué interrumpido con frecuentes aplausos, que al final se convirtieron en estruendosa ovación. CORDOBA (España). — El domingo 22 de mayo se verificó con toda solemnidad en el Colegio Salesiano la bendición de un grupo escolar para las clase- gratuitas. Cumplió el sagrado rito el Exento, c limo. Sr. Obispo de la Diócesis con asistencia del Sr. Alcalde Don Francisco San-tolalla y de gran número de distinguidos Cooperadores y amigos de la Obra Salesiana. Terminada la ceremonia, se celebró un interesante velada al aire libre con ejercicios gimnásticos que fueron muy aplaudidos. Hicieron uso de la palabra el Sr. Director de las Escuelas Don Sebastián María Pastor y el Sr. Obispo, Don Adolfo Pereat Muñoz, que fueron ovacionados. Los niños dieron muestras de especial afecto hacia los Cooperadores y Cooperadoras Sale- GENERAL ACHA (Argentina). — Para dar nueva vida a la floreciente Misión de’ General Acha y al adjunto Colegio de « La Inmaculada » se convocó una Asamblea general de Ex-alumnos para el día 24 del pasado abril. Respondieron todos con el mayor entusiasmo y allá acudieron padres de familia, comerciantes honrados, empleados honestos, hacendados laboriosos, en una palabra, individuos de todas las clases sociales, hermanados todos en Don Bosco y dispuestos a trabajar, según su programa, en beneficio de estas tierras. En número de 128 acudieron a la cita, acercándose por la mañana ejemplarmente al banquete eucaristico, reuniéndose luego en asamblea general para la elección de la nueva Comisión Directiva, sentándose después a la misma mesa conisus antiguos maestros, jugando por la tarde un animado partido de Football y dejando en todos la mejor impresión y las más halagüeñas esperanzas. 2-‘>5 MADRID (España). — En el Instituto Sale-siano de San Juan Bautista se siguen con actividad los trabajos de la grandiosa Iglesia dedicada a Ntra. Sra. del Rosario, cuya primera piedra pusieron el año pasado Sus Majestades. Se han puesto ya los cimientos y se ha colocado todo el zócalo alrededor. Para allegar recursos se ha rifado últimamente un magnífico automóvil, que cayó en suerte al n° 20101. Pero los miles de pesetas en esta obra se evaporaron y es necesario que una corriente de caridad incesante y generosa ayude a levantar este Templo, que será arca de salvación para aquella populosa y necesitada barriada. PAMPA (Argentina). — El dia 8 del pasado mayo se verificó con extraordinaria solemnidad la inauguración de una nueva Iglesia Salesiana erigida en la Colonia San José de Barón de la Pampa. Asistieron el limo Sr. Obispo Auxiliar de La Plata, Mons. Copello, el Excmo. Sr. Gobernador del territorio D. Ignacio Laza y el Inspector Salesiano, Rvdmo. P. Jorge Serié. Fué una fiesta solemnísima, a la que participó toda la Colonia y contribuyeron a darle mayor realce los Gimnastas y Exploradores del Colegio Salesiano de General Acha. SALTA (Argentina). — Los entusiastas ex-alumnos de Don Bosco del floreciente Centro « Angel Zerda» dieron el 24 del pasado abril, según reseña La Voz del Norte, un alto ejemplo de fe y de acatamiento a las enseñanzas recibidas en los Colegios Salesianos. Siguiendo la gloriosa tradición de otros años y superándola por número y entusiasmo, en número de 200, después de haber asistido a un triduo de preparación, recibieron la Comunión Pascual de manos del Rvdo. Sr. Inspector P. Bonetti. SARRIA (Barcelona-España). — Con grande entusiasmo celebróse el día 8 del pasado mayo la anual fiesta de la Unión de los Ex-alumnos, siendo digno de mención el homenaje que dedicaron a Domingo Savio, durante el cual pronunció un discurso conmemorativo Don José Luis Alonso, de la Junta Directiva. TIBIDABO (Barcelona – España). — Con éxito siempre creciente se ha celebrado también este año, el día 5 de junio, la tradicional Romería del Ram, con la que un gran número de devotos del Sagrado Corazón de la Ciudad Condal, va a implorar sus bendiciones y a proclamarlo Rey de su ciudad y de sus hogares. Tanto las funciones de la mañana, como las de la tarde resultaron solemnísimas, especialmente la procesión alrededor de la grandiosa cumbre, desde cuyo mirador que se avanza sobre la gran urbe de Barcelona, fué dada la bendición a la ciudad, resultando un momento verdaderamente emocionante. LOS QUE MUEREN t D. Marco Fidel Suárez. Hondamente ha conmovido a toda la Nación Colombiana la muerte de este ilustre hijo suyo grande admirador de Don Bosco y celoso cooperador de su Obra, tan sabio y tan ilustre, tanto más grande y famoso humanamente cuanto más humilde y pequeño fué ante sus propios ojos. La fe sincera e inconmovible lo elevó siempre a Dios, enardeció su alma, lo hizo un. hombre superior por todos conceptos, modelo-del católico ferviente, ciudadano y caballero-sin tacha, amigo verdadero y caritativo en extremo, paciente y resignado hasta el heroísmo. Antes que todo humilde y creyente, filósofo profundo, sabio filólogo, escritor sin rival, político de gran visión y prudencia, estadista derenombre, polemista severo y contundente, pensador sublime y patriota en sumo grado, su vida es áureo libro de enseñanzas para todos; es una de las más puras glorias de Colombia y-de la Iglesia. Brillará como un sol en la historia, de los grandes hombres y su memoria durará, como la de los justos. Por eso la mayor de sus glorias será siempre la que canta la Cruz sobre su tumba. Bajo esa sombra redentora duerman en paz sus restos venerables, mientras su alma goza de la luz eterna. El Boletín Salesiano le rinde el más sincero-tributo de admiración, y con una plegaria envía su voz de intimo pesar a los deudos del ilustro ex-presidente. t Dña. Josefa Gutiérrez de Peñalver. Verdaderamente edifiante fué la muerte de-esta distinguida Cooperadora Salesiana esposa del Alcalde de Arcos de la Frontera (Cádiz), occurrida el 14 del pasado diciembre a la temprana edad de 26 años. Los siete días que duró su enfermedad fueron un holocausto continuo de su vida al Señor, a quien amaba con todo su corazón. Como ferviente devota de la Virgen Auxiliadora, no quiso salir de este mundo sin recibir antes su maternal bendición y sin besar, repetidas veces, su medalla. Confortada con los Santos Sacramentos y la bendición de Su Santidad, rodeada de su familia y de su buen esposo, asistida de un modo especial por su piadosa madre que de rodillas al pie de la cama, por varias horas, la ayudaba con fervorosas oraciones a ofrecer su espíritu al Creador, tuvo la incomparable dicha de contemplar, momentos antes de morir, la imagen bendita de María Auxiliadora que, según ella, aparecía radiante y hermosa muy cerca de sí. ¡Oh muerte envidiable, que con fúlgidos destellos brillas en los que han profesado tierna devoción a la Reina del Cielo! Y tu, Virgen Auxiliadora, sénos también propicia a los que quedamos en este valle de lágrimas y, especialmente, al esposo e hija de tan esclarecida señora, a sus hermanos y a sus padres, los bondadosos cooperadores salesianos de Villa-martin, D. Ramón Gutiérrez Sirés y Da. Carmen de Peñalver Topete, que lloran inconsolables tan irreparable pérdida. t Sría. Lia Duran Clemente El día s de abril volaba al Cielo esta ejemplar Ex-alumna de las Hijas de María Auxiliadora, ¡modelo de jóvenes cristianas. Joven ejemplarmente cristiana, consagró todos sus afectos a Jesús y prodigaba sus energías a todas las empresas que pudieran servir para la gloria de Dios y para bien espiritual y material de sus prójimos. Por esto prestó el concurso más decidido de ¡su valiente voluntad a la grande Obra de las Vocaciones Salesianas, porque sabia que atraer obreros a la Viña del Señor era multiplicar apóstoles para la conversión de las almas. Complicaciones sobrevenidas a una operación, •al parecer feliz, la arrebataron inesperadamente al cariño de los suyos. Pero ella antes de someterse a la operación, lo arregló todo como si tuviera que presentarse al tribunal de Dios. Y Dios aceptó su sacrificio. Al sobrevenir las complicaciones, ella misma pidió los sacramentos y mientras su única hermana, religiosa salesiana, lloraba emocionada al eco de sus palabras de ciclo, la enferma sonreía sin acordarse de los tremendos dolores que la afligían. A tanto llegó su placidez de espíritu, •que la enfermera que la asistía, de religión protestante, dijo después a la hermana religiosa: Yo quiero que V. me instruya en la Religión Católica, que enseña a morir con tanta dulzura y con tan fervorosa alegría. Una oración por su alma y que el Señor suscite muchas imitadoras suyas. t Dña. Luisa Alcalde de Fonlecilla. En Santiago de-Chile, falleció repentinamente el día 20 de febrero de este año esta distinguida señora, emparentada con distinguidas familias de la capital y antigua cooperadora salesiana. Su vida fué cristianamente ejemplar y digna de los elevados ejemplos dados por sus antepasados ilustres. Brillaba en su corazón el amor para el pobre y con afán procuraba salvar a la niñez proporcionándole educación cristiana. Todavía pocos días antes de su muerte acompañó a un hijo de un pobre obrero a nuestro Colegio de la Gratitud Nacional. Aunque sus virtudes le habrán sin duda merecido el premio eterno, no dejemos de encomendarla al Señor en nuestros sufragios. R. I. P. Recordad en vuestros sufragios a: Cali (Colombia). — Dolores Pizarro de Eche-verri. El Carmen (Colombia). — Justina Hernández. Chañe (Ecuador). — Tomás Mezo, Luis Moreira, Elena Alcivar de Herrera, Guillermina de Aveiga, María V. de Alcivar Evelina Jerves de Cedeño. Valparaíso (Chile). — D. J. Venceslao Hernández. Yamundi (Colombia). — Carolina García de Mora. Yotoco (Colombia). — Carlos María Cedeño. Yambo (Colombia). — Rafael Velasco. Dichoso quien muriendo en el Señor, envió delante de sí al reino celestial tesoros de buenas y santas obras. S. Ignacio de Loyola. Coa aprobación de la autoridad eclesiÁstica. Gerente: D. DOMENICO GARNERI. Establecimiento Tip. de ¡a Sociedad Editora Internacional – Turia Corso Regina Margherita. 174.