Agosto 1893

Boletín Salesiano. Agosto 1893 ANO VIII.-N. 8. Publicación mensual. AGOSTO do 1893 BOLETIN SALESIANO Quien recibiere á un niño en mi nombre, á mi me recibe. (JIath. XVIII.) Os recomiendo la ñinez y la juventud ; cultivad con grande esmero su educación cristiana ; y , proporcionadle libros que le enseñen á huir del vicio y á practicar la virtud. (Pio IX.) Redoblad vuestras fuerzas á fin de apartar á la niñez y juventud de la corrupción e incredulidad y preparar asi una nueva generación. (Leon XIII.) —DIRECCION en el Oratorio Salesiano — Calle de Cottolengo N. 32, TURIN (Italia) 8UMAKIO. Los Niños. Conferencias del Illnstrisiino Sr. D. Jnan Cagliero. Brasil. — Une excursión por el interior del Estado „ de San Pablo. _ , „ „ Sarriá-Barcelona. — Obra de Don Bosco. Santander. — Oratorio de Don Bosco. Valencia. Sevilla. Oratorio Salesiano. _ ~ .. , España. — La obra de Don Bosco. (Continuación). LOS NINOS Llámalos la voz de Dios y la de la serpiente. Los niños… ved ahí una porción hermosa del género humano, que tiene la suerte y la desgracia de atraerse las miradas de todos, de ser objeto de la solicitud , del desvelo y, por decirlo así. de la persecución de todos, buenos y malos. Mientras su existencia se desliza risueña y tranquila entre la alegría y bullicio de sus juegos, ignoran ser objeto de lucha encarnizada entre dos poderosos enemigos que se disputan la posesión de sus Debemos ayudar á nuestros hermanos á fin de cooperar á la difusión de la verdad. (III S. Juan, 8.) Atiende & la buena lectura, & la exhortación y á la enseñanza. (I Timotii. iv, 18.) Entrelas cosas divinas, la más sublime, es la de cooperar con Dios E la salvación de las almas. (S. Dionisio.) El amor al prójimo, es uno de los mayores y mis excelentes dones que la divina bondad puede conceder 6. los hombres. (El Doct. 8. Fkanc. do Sales). corazones. Los impíos, las sectas tenebrosas, los hijos de Satanás, como hijos de tal padre, los persiguen con el odio más profundo en el corazón y la sonrisa en los labios. La Iglesia, como nacida del Corazón divino de Jesús, fuente de caridad y amor infinitos, los persigue también, pero con la persecución, permítasenos la palabra, de una madre que no sabe pensar, ni respirar, ni vivir sino para procurar la felicidad más cumplida del fruto do sus entrañas. Las sectas ven en los niños valiosas llores que, andando el tiempo, se han de convertir en regalados frutos; pero como su corazón late sólo á impulsos del odio contra el prójimo y contra la sociedad, quiere, y para ello no perdona fatigas ni trabajos, infundir en esas flores el veneno y conseguir que sus frutos sean frutos de odio, corrupción y libertinaje. La Iglesia ve en los niños á los predilectos de Jesús, cuyo corazón amante se recrea en abrazarlos, en bendecirlos; pide que se acerquen á Él, y asegura que quien no se hiciere semejante á ellos no entrará en el reino de los cielos. La Iglesia ve también en los uiñus — 114 — graciosas flores, y las riega con riego benéfico y las cultiva con esmero para que sus frutos sean frutos de amor, de caridad, de todas las virtudes: los ve perseguidos por el furor de Satanás y se apresura á defenderlos, á evitar que los hiera algún dardo del feroz enemigo. Hé aquí por qué las sectas se empeñan en apoderarse de la enseñanza, en fundar escuelas en las que jamás se oiga el nombre de Dios, como no sea cuando se le insulta con asquerosas blasfemias, y de las que se destierra todo objeto que pueda excitar la más leve idea religiosa, en tanto que se multiplican y amontonan libros, cuadros y cuanto puede contribuir á fomentar la impiedad y los vicios en los tiernos corazones que les lian sido confiados: y hé ahí por qué el Soberano Pontífice y los Obispos exhortan constantemente á los fieles para que aparten á los niños de semejantes centros de abominación y para que trabajen en contrarrestar la influencia que en la niñez quieren ejercer los hijos de Lucifer. La Primera Comunión. Para procurar el bien y felicidad de los pobres niños, para librarlos de los peligros que por todas partes los rodean, para modelar esos tiernos corazones de modo que, sólidamente religiosos, lleguen á ser hombres de quienes se gloríen la Iglesia y la Patria, el medio principal y más adecuado es fomentar en ellos singular amor á la Sagrada Eucaristía. Sabido es el fausto religioso con que en Francia suele celebrarse la primera Comunión de los niños: preparados éstos con varios días de retiro, y aun á veces de ejercicios espirituales, revístese el acto de tanta pompa, de tanto lujo y de tanta devoción, que no puede menos de impresionar vivamente la fantasía y el corazón dé los que tienen la dicha de recibir por primera vez en su pecho al Rey de los ángeles y de los hombres. Y cierto que en esto son muy dignos de imitados los franceses, puesto «pie ese acto solemne están importante, tan transcendental que, por decirlo así, forma é-poca en la vida del hombre, y su recuerdo es el consuelo de muchos corazones extraviados más tarde y aun corrompidos; recuerdo que produce con frecuencia la vuelta de muchos hijos pródigos á los brazos de su Padre Celestial. Comunión frecuente. Pero la primera Comunión no basta para que esos niños, en cuya frente se reflejan, en día tan solemne, el candor y la inocencia, arrastrados por las pasiones no lleguen á ser esclavos de los vicios, el martirio de sus mismos padres, y hasta el oprobio de la familia y de la sociedad. Es menester que la Sagrada Eucaristía sea siempre su escudo y su defensa. Nuestro Señor desde el Sagrario repite: Dejad que los niños se acerquen á mí. Bien se puede asegurar que serán hijos dóciles, hijos sumisos, hijos que no arrancarán de los ojos de sus padres otras lágrimas que las que hace brotar el gozo y la dicha, aquellos en que sus mismos padres hayan infiltrado el deseo de acercarse con frecuencia á Jesús Sacramentado , para inspirarse en su caridad, su mansedumbre, su humildad infinitas. « El niño en su vida, dice el célebre P. Felix, es un artista que forma un cuadro, teniendo delante el modelo. Si el modelo está tomado en baja esfera, la vida será degradada; si está tomado en una esfera mediana, la vida será vulgar; si en una esfera elevada, la vida será noble, porque, como imita un modelo su-sublime, se levanta por sí misma, se eleva en el verdadero y más bello sentido de esta palabra. Así, pues, para que llegue á su verdadera altura, necesita un modelo vivo lo más acabado y lo más perfecto posible, ¿ Queréis saber ahora cuál es ese modelo que la Iglesia pone delante de la familia cristiana para la formación de su vida?… El ideal de todos los santos, el Hombre Dios, Jesucristo Señor Nuestro. A Él es á quien debemos imitar. Él es nuestro modelo. » Si los padres de familia, si cuantos están encargados de la educación de los niños les repiten á menudo esta enseñanza de la Iglesia, si constantemente les ponen á la vista modelo tan sublime, la afición de los niños se convertirá en amor, cuyo fuego irá siendo más ardiente á medida que con más frecuencia se acerquen á la Sagrada Eucaristía: y el niño tratará á su modo de copiar en su alma la imagen de Jesús, y para copiarla más exactamente lanzará de su corozon el egoísmo, la soberbia, la insubordinación, la negligencia , los caprichos, dando en cambio lugar en él á la obediencia, la docilidad, la aplicación y la caridad. — 115 — Ni puede ser de otro modo; porque si el Sacramento de la Eucaristía produce en el alma los efectos que el manjar corporal produce en los cuerpos, según afirman los santos Padres, debe sustentar la vida espiritual-, rehacer las fuerzas del alma, robustecer la virtud y fortalecerla contra las tentaciones del enemigo. Podra tal vez ese mno tan regaladamente favorecido en la Mesa Sagrada extraviarse cuando llegue á la edad de las pasiones, podrá caer, porque es frágil; pero es muy difícil que el fuego de amor encendido en su corazón se extinga del todo, que su corazón se enfrie por completo; yes muy fácil, como lo acredita la experiencia, que los remordimientos, los desengaños , los sinsabores , la gracia, soplen y vuelvan á reanimar la llama que parecía próxima á apagarse. ¡Se dirá que tienen pocos años? Pues precisamente por eso necesitan más luz para conocer y evitar las asechanzas de sus enemigos, más fortaleza en los peligros, y hasta más consuelo en las penas; que también los niños saben sufrir y tienen penas tanto más amargas cuanto que todos las miran como cosa de ninguna importancia. Sí, en sus pocos años necesitan un amigo que los aconseje y dirija, un protector que los defienda, un padre que cuide de ellos, que les muestre los afectos de su corazón, la ternura de su amor, la solicitud de su cariño, todo lo cual encuentran abundan temen te en el Corazón dulcísimo de Jesús Sacramentado. ¡Ah! ¡Cuántas lágrimas hubieran dejado de quemar las mejillas de muchos padres y de muchísimas madres, : si hubiesen puesto empeño en que sus ’ hijos desde la niñez se enamoraran de este Imán de los corazones! Se objetará que por su falta de reflexión se acercan á la Sagrada Mesa sin pensar en lo que van á hacer, sin tener idea cabal de lo que es el Sacramento de la Eucaristía, y que se habitúan á familiarizarse con nuestro Señor Sacramentado digno de toda veneración y respeto. — Es verdad que el niño no tiene la reflexión de que goza un hombre ; su inteligencia no puede discurrir ni raciocinar con la exactitud, profundidad y energía de un hombre; su imaginación viva, ligera y voluble, le impide fijar su atención con la seriedad con que la fija un I hombre reflexivo; pero ¿ quién ignora que , si el niño no sabe discurrir con la per- ‘ fección del hombre, sabe en cambio amar ardientemente lo que le encanta y atrae su corazón y sabe aficionarse á lo que le halaga? Si ese niño tiene uso de razón, si sabe distinguir la diferencia que hay entre el pan del cuerpo y el del alma, no le alejéis, decía Don Bosco, de esa fuente inagotable de misericordias. ¿Acaso para que el niño sienta los alectos del manjar corporal, para que crezca y adquiera vigor y robustez, necesita conocer los elementos de que ese manjar está compuesto? Más aún: supongamos que el niño que se va habituando á comulgar, y por lo tanto á estar en gracia, se acerque á ese inefable Sacramento varias veces como por rutina y maquinalmente, ¿ quién puede dudar que, si el pecado no ocupa su corazón, si está en amistad con Dios, aun en ese caso saca fruto de la Sagrada Eucaristía, puesto que este sacramento produce su efecto por sí mismo é independientemente de la voluntad de quien le recibe: ex opere operato, según el lenguaje de los teólogos?… ¡Qué se familiarizan con Dios!… Y ¿que otra cosa desea ese Dios de amor infinito, cuyas deficias son estar con los hijos de los hombres y en especial con los niños? Los niños, añaden otros, á pesar de sus frecuentes comuniones, nada adelantan; caen en las mismas faltas, en los mismos pecados, lo cual indica que su contrición no es verdadera. ¡Válganos el Cielo! Pluguiera á Dios que cuantos así hablan sacaran de la Sagrada Mesa todo el fruto que sería de desear! Serían todos santos, puesto que santos pueden ser con sola una comunión bien hecha. La recaída prueba la fragilidad de nuestra naturaleza, fragilidad que muestra bien á las claras la necesidad de la frecuente comunión, puesto que esa debilidad nos manifiesta que estamos enfermos, que tenemos necesidad, para no caer, de ser sostenidos por una nueva comunión antes de que haya desaparecido de nuestras almas la acción vivificadora de la comunión precedente, y de volver á recobrar fuerzas para combatir con energía contra las tentaciones de todos nuestros adversarios. Basta; fuera vanos pretextos y escuchad la voz dulcísima de Jesús: Dejad que los niños se acerquen á mí. — 116 — CONFERENCIAS del Ilustrísiuio Sr. D. JUAN CAGLIERO El viaje del limo. Sr. Cagliero por’ Italia, para visitar las diversas casas del Instituto Salesiano, ha dado lugar á numerosas conferencias del mismo Monseñor, en el interés de saludar á nuestros Cooperadores, de manifestarles el fruto de los trabajos emprendidos y expresarles su particular gratitud. Habiendo llegado á Marsala el 16 de marzo, el 19 ante una numerosa concurrencia habló especialmente de las misiones salesianas de América del Sud, y después de dar á conocer el triste estado de los salvajes y de enn merar los peligros y privaciones á que allí los misioneros se expoueu, manifestó los consoladores resultados obtenidos. Agregó que el trabajo de los Misioneros es también en sumo grado provechoso á la gente civilizada y en particular á los muchos italianos establecidos eu aquellas regiones , donde forman estaciones y colonias que parecen verdaderos pueblos de Italia. El 9 de abril la vasta iglesia de S. Francisco, en Catania, desbordaba de gente animada de vivo interés de oír al limo. Señor Cagliero. Refirió allí Monseñor los trabajos de los Misioneros salesianos de la Tierra del Fuego y la cooperación poderosa que allí como en todas partes les prestan las Hermanas del Instituto de María Auxiliadora. El 23 asistía á la iglesia de la Sapieuza, en Nápoles, la gente más distinguida de aquella ciudad, á la vez qu$ muchos representantes de las sociedades católicas de caridad. Habló Monseñor Cagliero de la misión providencial de Don Bosco, suscitado para salvar á los niños pobres: refirió los orígenes del Oratorio de San Francisco de Sales, su rápido desarrollo, etc. Innumerables son ya los niños educados en las casas salesianas, los artesanos que han aprendido oficios en sus talleres, los sacerdotes (pie han cultivado su vocación en los seminarios de dicho instituto. ¡Cuánta gloria para Don Bosco! Pero es menester haberle conocido para apreciar su gran virtud. Con razón, exclamaba Mona. Cagliero, el Sumo Pontífice me ha repetido varias veces que el fallecimiento de Don Bosco ha sido una calamidad para la misma Iglesia. Manifestó además cómo á D. Bosco le ayudo Dios por medio de una sociedad que sirve aun de apoyo y providencia visible á sus obras; á saber la Pía Sociedad de Coopeardores Salesianos, y concluyó con exponer brevemente, pero en magnífico cuadro, lo que ú estos Cooperadores se debe, ya eu Europa, donde existen tantos asilos salesianos sostenidos por ellos, ya en América donde es indecible el bien que consiguen las misiones. El 30 de abril, de viaje de Loreto, subió al púlpito en la iglesia de Jesús, llena de bote eu bote. Allí estaba el diocesano del lugar, que tanto aprecia las obras de Don Bosco. En la conferencia que duró una hora, Monseñor’ trató tanto del objeto de las fundaciones salesianas, como de las misiones de América. Se entretuvo además en la cuestión relativa á la clase obrera y en manifestar la importancia de la educación de los niños pertenecientes á esta clase. Monseñor filé oído en todas partes con singular atención, pues que á su reconocida elocuencia une el mérito de haber sido testigo y muchas veces actor de lo mismo que refiere. BRASIL Una excursión por el interior del Estado de San Pablo. Revmo. Sr. D. Rúa: La Obra de Don Bosco va tomando en San Pablo tal desarrollo que causa admiración particularmente á cuantos no tienen conocimiento cabal de ella. Lo que llama ahora más la atención de los fieles es la nueva y raagestuosa iglesia del Sagrado Corazón de Jesús con una imponente torre de más de 40 metros de alto que será coronada con una estatua del Sagrado Corazón. Todo el mundo es de opinión que es la mejor de las iglesias del Estado, y no pocos afirman que lo es aun de las del Brasil entero. Los trabajos están muy adelantados: decorado el presbiterio va á comenzarse la pintura de la nave central; luego se seguirá con las laterales y se celebrará en seguida la solemne consagración. Si bien los Salesianos estamos vivamente interesados en verla pronto terminada, siendo la obra tan gigantesca ha sido menester buscar recursos con gran empeño; y nuestro venerable Arzobispo viendo que ya bien poco podía recogerse en la capital, resolvió con nuestro Director mandar á uno de los nuestros á pedir limosnas para el objeto al interior de este vastísimo estado. El designado fui yo. Antes de partir me dió el venerado diocesano la carta siguiente para el Revino. Sr. Vicario: Reviio. Sr. : El portador de ésta es el R. P. Luis Zan-chotta de la Congregación Salesiana, resi — 117 — dente eu el Colegio de Artes y Oficios del Sagrado Corazón. El objeto principal, si no único de la excursión que hace al interior del Estado es pedir limosnas y donaciones para llevar á término el majestuoso templo del Sagrado Corazón, el cual como sabe V. R. es un ex-voto solemne del clero y fieles de esta Diócesis consagrada á El. Con algún esfuerzo más de nuestra parte veremos que en breve, con la protección de Jesús y la eficaz intercesión de María Auxiliadora, se dará término á tan majestuoso monumento y que la gran estatua de seis metros de altura, en actitud de bendecir á la capital y al Obispado, coronará la torre de la iglesia. Espero en Dios, que á pesar de todas las desde luego con todo reconocimiento y con la mayor efusión de mi alma bendigo á V. li. y á todos sus feligreses. De V. R. Humilde Prelado y servidor en X. S. J. C. Lino, Obispo diocesano. Lleno de confianza en el Señor me puse en camino y recorriendo los pueblos de San • tos, Piracicaba, Campiñas, Río Claro, Brotas, Santa María, Dona, Corregos y Jaliú procuré dar á conocer á Don Rosco y su obra. Eu todas partes me recibieron con suma cordialidad. El punto en que tenía fundadas mayores BOTOCUDOS (cerca del Puerto de Angicos, en el Brasil). dificultades, se realizará esta empresa entre nosotros, como se edificó en Francia el santuario de Nuestra Señora de la Guardia en Marsella, y de Nuestra Sra. de Fourviéres en kvou, y como se han edificado otros semejantes, en que se manifiesta la intervención de la Providencia, en diversas naciones. El sacerdote susodicho va con la autori-tucióu nuestra y con la de su Superior,’y ^pero que V. R. le prestará grande apoyo, Juntándole á sus feligreses, ayudándole sus consejos y tratando de que tenga pen éxito sn cometido. Concluyo con asegurarle que agradeceré servicio heeho á mi mismo todo lo que |’-R. haga en favor de mi recomendado, y esperanzas era Jaliú, uno de los pueblos mas importantes del Estado. A penas llegué allí, las personas más animosas por la gloria de Dios se me acercaron y me pidieron que trabajara un poco por sn bien espiritual. No habían pasado tres días que me hallaba allí y ya la iglesia parroquial parecía un nuevo santuario del Corazón de Jesús, tal era el gran concurso de fieles que llegaban á recibir los santos sacramentos. Dios bendecía mis trabajos: llegado el domingo, como debiera subrogar al párroco, se me presentaba la mejor oportunidad para llenar mi cometido. En la misa parroquial me concreté á hacer una instrucción religiosa, que bien advertí no caía en terreno estéril. Ter — 118 — minadas mis funciones de párroco comencé las de salesiano y me di á visitar las familias ya tiempo de recoger. es más importantes, diciendo para mí: Hasta ahora he sembrado, Todos me acogieron con extraordinario a-fecto; todos oyeron con singular placer é interés lo referente á Don Bosco, y todos quisieron contribuir gustosos á la obra que les recomendaba. Mas lo que me enternecía hasta saltárseme las lágrimas era el ver á los pobres negros venir á mí para darme el óbolo que destinaban al santuario del Sagrado Corazón y álos huérfanos de Don Bosco. Era esta como la moneda de la viuda del Evangelio tan encomiada de Nuestro Señor. Recorrido que hube casi todo el pueblo, como me aconsejaran que visitase los alrededores , monté á caballo y me dirigí á las llamadas fazen-das, vastas estancias de café. ¡ Qué hermosas plan taciones!» ¡qué árboles tan frondosos y llenos do fruto! A-nn en aquellas estancias se me prodigaron todo género de atenciones : no me trataban como á un pobre hijo de Don Bosco sino como á miembro lias. Ya conocía yo al pueblo brasileño como de corazón grande y hospitalario: pero no creía que fuera tan exquisita su bondad. Laméntase aquí la escasez, de obreros evan ‘A (en la ribera derecha de sus propias fami- gélicos: muchos hay que tienen hambre del pan espiritual y no hay quien se lo dé. ¡ Ah, Revino. Sr. Don Rúa, si hay una tierra que merezca la más CUPINHARO del rio Tocantino). particular atención de los Sa-lesianos es ésta de S. Cruz! Nuestras pobres fatigas serían coronadas aquí de copiosísimos frutos de vida eterna: la índole de la gente es muy buena no necesita más que de celos guías. Al acercarse la Semana Santa, conociendo los muchos trabajos que abruman á nuestros hermanos del santuario del Sagrado Corazón en tales días, resolví dejar á Jaliú y volver á San Pablo. Esto me era muy doloroso; pues todos me suplicaban que permaneciese aún siquiera unos quince días: y hacíanme las más halagüeñas promesas para retenerme. Pero creyendo quee-ra de mi deber r, procu-muy de madrugada á decir la misa el día de San José; mas grande fué mi sorpresa cuando me dijeron muchos plácemes, á los cuales unimos los nuestros. » ♦ * * « Mientras estas funciones se celebraban, > hallábanse en Lierganes en reunión de » confianza, invitados por los señores Don » Manuel Canales, Don Carlos Saro y el » Sr. Chanton (apoderado del Sr. Marqués » de Hazas), que también asistían á la reu-» nión; los señores Fernández Baladrón , » García del Solar, Saro (hijo) Hazas (Doh » Federico), .Jado (Don Angel), Don Candido » González ó hijo, Gómez (Don Tomas), Cal-» deron y algún otro del gremio de comer-» ciantes capitalistas. » « Hablóse en la reunión de asuntos de » interés general, entre ellos, de la necesidad » de fundar una sociedad de padres de fa-» milia contra la inmoralidad, á semejanza » de los que tanto benefician á las buenas » costumbres en Madrid y otros puntos. » « Los señores reunidos acordaron desde > luego constituir tan noble asociación, de-» signando para que la presidiera al respe-» table señor Don Manuel Canales y com-» prometiéndose todos los allí presentes á » formar parte de ella y procurar el ingreso » del mayor número posible de personas. « Entonces el Sr. Canales, con el espíritu » práctico y profundamente religioso que le » carateriza, habló de la Obra de D. Bosco, » de las escuelas de artes y oficios que tra-» tan de establecer para la enseñanza de la » juventud, del papel importantísimo que » esta institución lleva en la sociedad, re-» cogiendo cientos de chicos abandonados en » su mayor parte á sus proprias fuerzas y á » sus inclinaciones; y dijo que no se consi-» deraba capaz de desempeñar el cargo que » se le quería confiar y que creía que lo » más conveniente y provechoso sería pres-» tar el mayor auxilio posible á los Salesia-» nos, puesto que esta institución llena por » completo el fin que se persigue al crear » las asociaciones de padres de familia. « Después rogó el Sr. Canales á todos los » señores presentes, que como demonstración » de sus buenos deseos, se hiciese desdo » luego una colecta para la Obra de Dón » Bosco. La colecta se hizo y produjo 50 » pesetas, que el Sr. Canales tuvo el gusto » de entregar por la noche al dignísimo di-» rector I). Angel Tabarini. « Mucho celebraríamos que los señores co-» merciantes capitalistas en unión délas por-» sonas de buena voluntad que puedan au-» xiliar esta Obra, llevasen á cabo el lau-» dable proyecto de ayudar en su piadosa » empresa á los Salesianos, que con tanta » paciencia saben enseñar á los niños á ser » hombres virtuosos y á ganarse la vida » honradamente. » « Si se construyese el edificio destinado á » talleres podrían acudir á ellos á instruirse » unos 400 jóvenes, que saldrían de allí pro-» vistos de sana doctrina y de la aptitud » necesaria para ganarse el pan y ayudará » sus familias. » Hasta aquí el diario Santanderino. Qué prueba tan patente de la bendición de María Auxiliadora. De V. It. Afino, en J. C. D. Epifanio F. Fumagalli Pbro. VALENCIA En La Semana Católica del 18 de junio leemos lo que sigue: El Rvdo P. Hermida, superior de los Talleres Salesianos de Sarriá, dió el pasado domingo en la iglesia de San Bartolomé, y ante bastante concurso de fieles, una conferencia. Con sencilla frase, propia del hombre evangélico , dió noticias interesantes de Don Bosco y su admirable obra; explicó la org.i- — 123 — nización de las diversas ramas que éste comprende, como son : los Talleres Salesianos , Oratorios dominicales , vocaciones eclesiásticas, culto á la Santísima Virgen , bajo la advocación de Auxiliadora, y misiones en la Patagonia y Tierra del Fuego, y terminó excitando á los católicos hijos de Valencia, para que prestasen su auxilio á tan bienhechora institución que vendría á ser en nuestra ciudad completivo perfeccionamento del Patronato de obreros y aprendices, cuyos resultados son de todos bien conocidos. Después de la conferencia se descubrió á S. D. M., rezóse la estación al Santísimo y se dió la bendición por el mismo P. Her-mida. Deseamos que su palabra haya caído en terreno bien preparado, á fin de que en breve produzca opimos y abundantes frutos en la caritativa Valencia. SEVILLA Oratorio Salesiano. Muy Revdo Sr. D. Rúa: Permítame V. R. darle una idea de la fiesta de María Auxiliadora, que por vez primera se ha celebrado por los hijos de D. Bosco en la encantadora capital de Andalucía, la hermosa ciudad del Betis. Varias circunstancias favorables juntábanse á dar más realce á tan fausto día, y nos estimulaban á celebrarla con el mayor esplendor posible. Nuestro querido hermano D. Pedro Ri-caldone cantaba su primera Misa en la solemnidad de María Auxiliadora y habíase determinado celebrarla el 28 de mayo, día de la Santísima Trinidad , que como V. R. sabe, es titular la Obra Salesiana aquí en Sevilla. Hubiéramos querido echar, como suele decirse, la casa por la ventana, y si no se hizo filé por la sencilla razón de no tenerla; como que estamos aquí tan sólo interinamente ¿y que podían hacer tres pobres hijos de D. Bosco, faltos de recursos y como arrinconados en uno de los más infelices barrios de Sevilla! Teníamos , es verdad, una grandísima iglesia, pero tan desmantelada y pobre, que imposible nos hubiera sido en las presentes circunstancias adornarla decentemente, y tan apartada de la población que pocos hubieran asistido á la función á causa del sol abrasador de Andalucía que amedrenta aún á los más fuertes. Nos encontrábamos en esta dificultad cuando el celosísimo Cura-Párroco de S. Andrés, entusiasta admirador de D. Bosco y de su Obra, y muy fervoroso cooperador salesiano (inspirado sin duda por María Auxiliadora) nos ofreció su hermosa y artística iglesia para la celebración de nuestra triple fiesta, prestándose al mismo tiempo á hacer el panegírico de la SS. Trinidad, de la Virgen de D. Bosco y del sacerdote católico, y el cual fue digno de la fama de que goza. Con oportuna invitación convidáronse á los Cooperadores y otras personas. Desde la noche anterior el alegre repique de las campanas, convidaba al regocijo y alegría. Lo primeros arreboles del alba fueron también saludados con los festivos tañidos del bronce sagrado que con voz cariñosa parecía llamar á los vivarachos pilluelos de la Puerta del Sol. Y no se hicieron esperar. Unos cuarenta habíanse preparado para hacer su primera Comunión é iban acudiendo presurosos para disponerse con el mayor fervor á tan grande acto. Mientras el patio se llena y ánima cada vez más con la gritería y el bullicio propios del Oratorio festivo, un número considerable se preparan en la iglesia para la confesión. Asistieron á la misa rezada, terminada la cual el nuevo sacerdote distribuyo el Pan de los Angeles á los que por vez primera se acercában á la sagrada mesa; no sin dirigirles antes de repartirles el manjar divino, con voz enternecida, unas pocas, pero conmovedoras palabras. Siendo la primera vez, les dijo, que yo tomo en mis manos al dulce Jesús y vosotros le recibiréis en vuestros corazones ;qué os diré, mis amados niños ? ¡ Ah, os repetiré con todo el fervor de mi alma la divina invitación de Jesús, que lleno de amor, cariñosamente os llama: Venite ad me omnes qui laborati et onerati estis et ego rejiciam vos. Viendo á nuestros niños pensaba yo cuánto gozaría nuestro amado Padre D. Bosco al considerar á aquellos pobrccitos cubiertos de andrajos y miseria, y que un día pesadilla de sus padres y parroquianos, se hallaban ahora arrodillados á los pies del altar recibiendo á su Dios, para muchos, pocos meses antes, desconocido. — A las once debíamos estar en la iglesia de S. Andrés. La fila de nuestros pilluelos, que por primera vez así salían, iba aumentando á medida que pasaba por calles y plazas; y cuando vieron el hermoso campanario engalanado con numerosas banderas , su gozo no tuvo límites. Llegada la hora, el nuevo sacerdote acompañado del Sr. D. José Camacho, del Sr. D. Ernesto Oberti, Director de nuestro colegio en Utrera, y del Sr. D. Juan Romero, celoso cooperador que tanto trabajó por la instalación do los Salesianos en esta capital y que desempeñaba el cargo de padrino del nuevo ungido, entró en la sacristía para revestirse de los ornamentos sagrados y pocos minutos después subía las gradas del altar santo á ofrecer la Augusta Víctima. — La iglesia estaba primorosamente adornada. Uu her moso coro de voces dirigido por nuestro distinguido cooperador Don Agapito lusausti hacia resonar sus alegres melodías bajo las majestuosas bóvedas del templo. Numeroso concurso de Cooperadores y heles asistían á la función. El recogimiento y conmoción era general. El panegírico del ltdo. Sr. Párroco fuó verdaderamente inspirado. Con la maestría que le es propia supo enlazar tan bellamente los diversos puntos del variado tema, que superó toda esperanza. Su palabra sencilla y vibrante encendía los corazones, enterneciendo sobre todo cuando hablaba de María Auxiliadora y de D. Busco. Hacía votos para que el granito de semilla sembrado en esta capital por la mano del Emmo. Sr. Cardenal prosperara cada día más y más y fecundado por la vivificadora savia de la caridad cristiana, produjera los copiosos frutos que la necesidad reclama. Concluida la misa hubo el besamanos. Tuvieron la preferencia los niños del Oratorio festivo, que rebosando de júbilo, al pasar por medio del numeroso pueblo dábanle una mirada de satisfacción y generoso orgullo como queriendo decirle: D. Pedro es nuestro. Después del besamanos hubo la conferencia de los Cooperadores. Siendo ya muy tarde tuve que ser muy breve. Les expuse en cortas palabras nuestra situación presente, la necesidad apremiante en que se encuentra sinnúmero de niños que andan .vagando por las calles, criándose en el vicio y holgazanería, y concluí con exhortarlos á socorrer, por amor de María Auxiliadora y de D. Busco á tantos huerfanitos y desamparados. La función terminó á las tres y media. Después de un ágape fraternal que tíos proporcionó el ilustre padrino, volví presuroso á la Trinidad , donde una escena bien triste nos esperaba. Siendo el personal tan reducido habíase quedado nuestro hermano D. «Juan Domínguez con otro joven aspirante, solo al frente de unos 300 pilludos vivarachos y alborotadores como los tiene Sevilla y particularmente la .Puerta del Sol. De suyo indisciplinados, y entusiasmados además por las emociones del día, su algazara y alboroto no tenían límites. Cuando más enloquecidos estaban en sus juegos, he aquí que un hombre con la cara ensangrentada y agitando un nudoso garrote se precipita en el patio repartiendo palos á troche y moche, con un furor verdaderamente endemoniado y lastimando principalmente á los pequeñitos. La impresión en nuestros niños fué-de espanto terrible; quiénes huían, quiénes gritaban: « al loco, al loco: » pero recobrando animo volvían á entrar armados todos hasta los dientes con piedras, palos y ramas de los Arbolitos frutales, que por desgracia los desgajaron casi todos, para defenderse del atrevido. A no ser María Auxiliadora drama sangriento hay en casa. En el momento de mayor furor por parte de uno y otros fué cuando ponía los pies en el patio , y al ver tan fatal escena me arrojé corriendo sobre el desgraciado, á quien á duras penas pude salvar del furor de nuestros pequeños salvajes, que con aterradores gritos querían tomar terrible venganza de los golpes recibidos. Pude calmarle y le conduje á mi aposento para que se lavara. Entretanto salí para calmar los ánimos de nuestros valientes. No era fácil tarea el conseguirlo, pero persuadiéronse al fin.. Y ¿ cuál era la causa de este funeste incidente que hubiese podido tener serias consecuencias? Al pobre hombre le habían herido con una piedra, y él no conociendo al que se la había echado, quiso tomar venganza de todos. Calmado todo, tomé á mi buen hombre del brazo y acompañóle hasta la calle, advirtiéndole no repitiera la escena si es que tenía amor á su vida y costillas, y todo cabizbajo como persuadido de ello, parecía repetir a-queilo de: « Al que no quieras échalo á los chiquillos. » Pasado esto vuelve de nuevo la imponente y acostumbrada gritería. — El largo paso que da entrada ála casa y convento á diestra y siniestra cubierto de árboles, flores y vistoso follaje aparece en un momento alfombrado como por encanto de rescas yerbas y á todos agitando en sus manos las ramas desgajadas de los árbo les, tallos y flores. Pasó á nuestro jardín algo peor que al hu-ertecillo de mama Margarita. — A un grito corren, vuelan á la cancela y lascampanas se echan á vuelo , la animación crece y raya en frenesí. -Qué pasa! Han visto á D. Pedro, y « D. Pedro » es el úuieo grito que resuena en los labios de todos. Y agitando sus ramas y flores rodean al nuevo sacerdote, y entre vítores y aplausos entran oon él triunfal mente en el patio interior. Habíanse trocado los papeles: al crucifige sucedía el liona» na. Quién grita, quién canta, quién baila, quién salta queriendo todos manifestar de algún modo su cariño y regocijo. Calmado el primer entusiasmo y siendo ya tarde (eran las 7) se les agasajó con unos dulces. Aquí fué Troya. Cada uno quería ser el primero. Satisfechos y contentos se iban ostentando su chuchería, gritando desde lejos: « Hasta el domingo, hasta el domingo. * Pero para borrar toda la triste impresión del funesto incidente justo era hubiera un sainete y éste no faltó. Cuando á nuestros repagúelos agolpados á la reja se les hacía una dulce violencia para enviarlos á sus casas, hé aquí que se adelanta una señora, que su modestia no me permite nombrar, acompañada de una anciana criada que llevaba una riquísima batea de dulces para obsequiar al nuevo sacerdote. A la vista de aquella golosina nuestros tamiguitos, que aun tenían los labios endulzados, por lo que antes se les.había — 125 — dado, no pudieron contenerse: « Esos son pá nosotros, » decía uno. « Deme V. uno » decía otro. Huelen bien, gritan todos y sin más ni más toman de asalto ¡a apetecida batea y armaron una de populo barbaro. No es posible describir el contento de los unos, el pesar de los otros que no habían podido llegar en el momento de la marimorena y que corrían preguntando si aun quedaba algo. La señora, que conoce muy bien á nuestros rapazuelos, se calmó fácilmente, y nos reíamos luego todos pensando en las aventuras serío-cómicas de aquel día. Pero aun no había concluido todo. A eso de las ocho vino la banda de música mandada por la misma buena señora para dar digno remate á la fiesta. Entre las melodías de la música y el disparo de cohetes, y entre los entusiastas gritos de: « Viva la SS. Trinidad, Viva María Auxiliadora y D. Bosco concluyóse nuestra variada y gitanesca fiesta, dejándonos muy gratos recuerdos. Por la narración que le he hecho bien podrá V. R. figurarse con que clase de criaturas estamos. La miseria y una funesta maldad, originada por la más supina ignorancia dominan en los barrios de esta capital. ¿Cual será el porvenir de la generación presente, si el Señor no la mira con ojos compasivos ? Quitaron al pueblo su Dios y el pueblo vuelve al paganismo y lógicamente al salvajismo. La necesidad es apremiante sobre manera. Ah, amado Padre D. Rúa ¡que vasto campo se presenta aquí al Salesiano! Faltos de todo estamos, y todo lo esperamos de nuestra buena Madre María Auxiliadora. Ella nos ha traído y Ella se cuidará de los hijos de su amado siervo D. Bosco. Los hermanos y todos se encomiendan á sus oraciones y piden su bendición, en especial manera este Su afino. en J. y 3f. Matías Buil Pbro. sales. imu m mu m n 11 ni ii i mi I ESPAÑA LA OBRA DE DON BOSCO (Continuación J. Compónese la Congregación de sacerdotes y legos. Aquéllos se ocupan en el gobierno de la Congregación, cuidan en lo espiritual de los niños y adultos que asisten á sus talleres, y enseñan á los que frecuentan sus colegios: fomentan además el culto divino y la piedad de los pueblos ejercitándose en todos los oficios propios del ministerio sacerdotal. A los hermanos legos toca el desempeño de los oficios materiales de la casa y la dirección de los talleres y establecimientos agrícolas é industriales. Los talleres están destinados á la enseñanza de todas las artes y oficios: en los colegios se da a los niños la instrucción primaria elemental y superior, y también en algunas localidades la segunda enseñanza, en todo ó en parte. En muchas poblaciones tienen asilos para recoger huérfanos, y en algunos lugares colonias agrícolas de grande importancia. Nació la obra en Italia, y tiene su casa matriz y centro principal en Tarín; mas encontróse bien pronto oprimida en tan estrechos límites: salvó los montos, extendióse por Europa, y atravesando los mares ha llegado hasta los postreros confines del globo. En todo el mundo se ha hecho célebre y glorioso el nombre bendito de su fundador Don Juan Bosco, no solamente por la piedad y religión de sus hijos, y por las inmensas ventajas materiales y espirituales que de su instituto se reportan, sino muy principalmente por la fama de sus raras virtudes y de los dones y gracias gratis dadas, de que estuvo adornado, como son, de un modo particular, la curación de enfermedades, la predicción de lo porvenir, y el conocimiento de lo más escondido en lo secreto del corazón humano. Que Dios nuestro Señor le hubiese manifestado la próxima fundación de su instituto en Barcelona, con la precisa circunstancia de ser llamado allá por una señora, y de que había de ser la de Barcelona una grau ftindación, parece ser cosa fuera de toda duda. Pero la misma importancia de la obra hubiera sido causa de que se retardase su ejecución, á no haberse interesado en la fundación una señora del carácter enérgico y emprendedor de D“ Dorotea. Al llegar á manos de D. Bosco la carta que esta señora le escribió pidiéndole una fundación de sn obra salesiana en Barcelona, se hallaba el fundador en suma escasez de personal formado , á cansa de las numerosas colonias que desde Italia había expedido á diversos países de Europa. No hubo de sosprenderle la petición hecha por la señora de Barcelona, de la cual había tenido años ante» superior conocimiento. Sin duda su deseo era satisfacer á los de la piadosa dama barcelonesa, destinada por Dios á ser en nuestro país la madre de los hijos de Don Bosco: mas por la razón que hemos insinuado tuvo que contestarle no ser posible por entonces acceder á sus ruegos, y que debía esto diferirse para hasta que tuviese bien formados los sujetos que habían de dar el primer impulso y la forma primera á la grande obra de la fundación de Barcelona. Fué sobre todo encarecimiento la desazón que produjo en Da Dorotea semejante, no — 126 — diré negativa, sino solamente dilación del cumplimiento de sus deseos. La viva imagen, que dentro de su mente llevaba impresa de la obra snlesiana, y el deseo que ardía en su corazón de ver con sus ojos realizada aquella grande idea, tras la cual por tanto tiempo había andado, no le daban momento de reposo en razón de obtener con toda la prontitud posible la realización de aquel ideal que absorbía toda su atención. No hubo medio que no emplease, ni resorte que no moviese, ni indujo do personas de autoridad que no invocase, para inducir á D. Bosco á que no dilatara el cumplimiento de la más elevada de sus aspiraciones, cual era el ver establecidos y funcionando los Talleres Sa-lasianos en Barcelona. Todo fué en vano : faltaba gente : era necesario formarla, y Dou Bosco no quería comprometer su obra en los mismos comienzos de ella. Sin desmayar la activa señora y sin desistir de su propósito, elevó sus súplicas al mismo liomauo Pontífice : y Dios bendijo su constancia de la manera que se dirá. Capítulo II. fistnbleciiniento de los Tulleres Salesianos en Sarriá. — Ejercicios do.1833. — Ensánchase el local de los Tulleres. — D. Jerónimo Grnnell.— Carta notable de l)ft Dorotea. — Arbitrios para subvencionar los nuevos gastos de los Tañeres Salesia-nos. — Progresos de la Obra Snlesiana. — Noticia de las religiosas do María Auxiliadora. 1883-1885. Hemos dicho ya que D“ Dorotea no perdonó medio ninguno ni dejó piedra por mover en razón de alcanzar el pronto establecimiento del instituto salesiano en Barcelona. Bendijo el Uielo su constancia; y la buena señora obtuvo lo que con tantas ansias pretendía. A principios del año de 1883 llegaban A Barcelona enviados desde Italia por Don Bosco dos de sus hijos, D. Juan Oagliero y D. Albera, para tratar de la nueva fundación con D* Dorotea. La primera cosa que se propuso fué determinar el lugar ó sitio en que convenía dar principio á la grande obra. Había en las afueras de Sarria, y casi pegada á la población , una tinca, llamada Torre de Prats, de fácil adquisición, y muy ú propósito para el objeto á que se la quería destinar. Lo salubre del sitio, el estar á la vez fuera de poblado y muy próximo, por no decir contiguo, á Sarriá, y la comodidad de tener tan poco distante la estación del ferrocarril que ponía á la casa en fácil co-munición con Barcelona, llamaron la atención »le 1)“ Dorotea, y merecieron la aceptación de los dos comisionados de D. Bosco. La fundadora entregó desde luego la cantidad de veinte mil duros para la compra del terreno y para los gastos mas precisos de la instalación, y al instante se dió principio á la ejecución del proyecto, que por tanto tiempo había acariciado. Por marzo vino desde Utrera á Barcelona D. Juan Branda, Superior á la sazón de los Salesianos en Andalucía. Las ansias de este buen Padre por conocer y ver con sus propios ojos á la señora profetizada por Don Bosco tres años antes como instituidora de la Obra Salesiana en Cataluña, estaban en proporción con lo Vivo de la grata sorpresa que experimentó al leer la carta de D“ Dorotea del año anterior y al recordar las palabras proféticas de su Superior General cuando le envió á España. Llegado á Barcelona D. Branda, hospedóse en casa de la misma señora, á quien tanto deseaba conocer : y tuvo la dicha de ser su huésped por espacio de un mes entero, durante el cual se fué preparando todo lo preciso para poderse etablecer la comunidad Salesiana en la¡Torre de Prats recientemente adquirida. A-quel mismo año quedó la Torre transformada en casa religiosa y se abrieron para los niños de la clase obrera los Talleres Salesianos. Desde su llegada reconoció D. Branda en Da Dorotea no á una simple fundadora de un establecimiento Salesiano, sino á una tierna y cariñosa madre de los hijos de Don Bosco y de los alumnos que el Cielo conliaba á sus cuidados. Ella en persona iba á comprarlos muebles necesarios para la nueva casa, y los pagaba de su bolsillo; ella procuraba las provisiones necesarias para el sustento de la nueva familia; ella velaba de continuo por su bienestar, y visitaba con gran frecuencia la casa para conocer por sí misma las necesidades de ella y remediarlas, como lo pudiera hacer por sus amados hijos la madre más solícita y cariñosa; ella por Un se encargó del lavado de la ropa de la sacristía y cocina, que por sus propias manos remendaba. No es para pasado en silencio un caso de mucha edificación, que sucedió en estos días. Un Padre de los de Sarriá tuvo en cierta ocasión necesidad de verse con D“ Dorotea. Va á casa de la señora, y se la encuentra atareada en remendar un trapo viejo de cocina, que por su antigüedad y largos servicios ya prestados era bien merecedor de jubilación y de ir á parar dentro del saco del trapero. Admirado el Padre al ver tanta humildad , tanto afán y tal espíritu de economía, dijo á la señora: « j A qué perder el tiempo y el trabajo en remendar ese trapillo, si con lo que se necesita para ponerlo en estado de servir uu par de veces, se podría comprar uno nuevo? » — «Es preciso, » responde con dulce sonrisa, « aprovecharlo todo. Dios, » continúa , « me pediría cuenta del hecho, si yo desechara por inútil este trapo. » Y siguió adelante remendándolo ; de lo cual quedó uo poco edificado y maravillado el bueu Padre, al ver que una señora tan principal y tan abundante de medios, sin haber hecho voto de pobreza, le diese de ella tan elocuente lección. — 127 — El mayor deseo de D.B Dorotea era ver establecidos los talleres, y á los jóvenes ocupados en ellos. Hasta en el retiro de los santos ejercicios la preocupaba este pensamiento, como se ve en uno de los propósitos que en ellos formó este año. « En vista de mi último fin, » dice, « resuelvo hacer todas mis acciones dedicadas á Dios, purificando mi intención en todas ellas. Miraré con indiferencia todo lo que no sea ofensa de Dios, amoldándome al gusto de los demás. Tendré un particular cuidado en hacer bien el examen. » « Me entregaré enteramente á trabajar en la salvación de las almas por medio de las escuelas, las que procuraré, en lo que mis fuerzas alcancen, extenderlas lo más posible.» « Procuraré una nueva regla de vida, según me ha indicado el P. Director de los ejercicios , rezando , cuando pueda, el oficio parvo de la Sma. Virgen. Ver cómo se PODRÁ LOGRAR LA ESTANCIA DE LOS CHICOS en los talleres. Corregir el genio con la dulzura. » Como lo determinó en los ejercicios, así lo realizó, ocupándose con increíble tesón en atraer niños á los talleres, á pesar de hallarse estos tan á los principios, que carecían de toda comodidad. Fué tal el entusiasmo que se despertó en Barcelona por estos talleres , que ya el año siguiente de 1884 ni bastó para darles cabida la primera casa, ni fué suficientemente capaz la sala que se destinó para capilla, sucediendo otro tanto con los talleres y los dormitorios. En vista de tal atinencia de niños y de tanta estrechez de local, llama D.B Dorotea á su maestro de obras, y le liace levantar los planos de una nueva capilla y de un segundo dormitorio, formar los presupuestos y proceder á toda prisa á su construcción. Era el maestro de obras de D.“ Dorotea Don Jerónimo Granel, sujeto digno de especial mención. A su grande honradez é inteligencia añadía el Sr. Granell el alto aprecio en que tenía á » santa Dorotea fundadora » como él la llamaba por verla toda ocupada en bien del prójimo y en particular de los pobres y de los niños. Gomo sabia que á veces no le alcanzaban á la caritativa señora los recursos necesarios para emprender todas las obras , que su caridad le inspiraba, el Sr Granell se avenía fácilmente á que no le pagara, sino cuando pudiese, las cuentas de las construcciones que le encomendaba. Con esto Doña Dorotea se atre vía á emprender cualquiera obra que juzgase conveniente, esperando en Dios que no faltarían medios para satisfacer tarde ó temprano el importe de ellas. Otras veces, cuando el coste de las obras era considerable, con anuencia del maestro señor Granell lo satisfacía á plazos, entregando en cada uno cantidades relativamente pequeñas hasta llegar con el tiempo á amortizar toda la deuda. Cuando le llamaba D.B Dorotea, solía decirle : « Mande V. cuanto quiera; y á pagar, cuando pueda. » Estaba bien persuadido que más ansia se daría la señora para ver de pagar, que no él en querer cobrar. A la muerte del Sr. Granell, ocurrida poco antes que la de Doña Dorotea, ésta se hallaba en descubierto con él de una no despreciable cantidad, cuyo importe se satisfizo á la hya de D. Jerónimo, según consta de un recibo por ella firmado. Este Sr. Granell fué el que este año de 1884 levantó la actual capilla de la casa de Sarria y construyó el nuevo dormitorio. Además edificó una sala espaciosa con destino á taller de encuadernaciones, cuya maquinaria toda costeó Doña Dorotea, no cabiendo en sí de pura satisfacción al ver lo mucho que su obra prosperaba. El dormitorio construido el año anterior de 1884 pronto fué insuficiente para contener á todos los niños que se iban admitiendo. Además era necesario instalar nuevos talleres para ocupar á todos los que acudían á Sarriá con objeto de aprender oficio conforme á sus inclinaciones y aptitudes. Las necesidades aumentaban : los deseos que de satisfacerlas sentía la bueua señora, eran ardentísimos; pero escaseaban los medios pecuniarios con que atender á ellas. En situación tan angustiosa acudió D.“ Dorotea á su recurso ordinario al verse en aprietos semejantes; y fué el de interesar á las personas de su familia y á cuantos amigos juzgaba dotados de posibilidad y deseo de hacer bien, á que coadyuvasen á obra de tanta utilidad para los hijos de la clase obrera y al mismo tiempo de muchísima gloria de Dios. No escaseaban afortunadamente en Barcelona los amigos de D.“ Dorotea dotados de las dos cualidades que hemos dicho, y á la vez admiradores del espíritu emprendedor y activo de la señora. Muchos y muy conocidos nombres podríamos citar de personas ilustres que se ofrecieron generosamente á secundar los vastos planes de D.“ Dorotea; mas nos abstenemos de nombrarlas por no ofender su modestia, contentándonos con citar el nombre glorioso de D. Antonio Es-colano, administrador del Banco de Barcelona, por haber ya fallecido y pasado á recibir la recompensa debida á sus virtudes y á su grande caridad con los pobres y necesitados. D.B Dorotea para atraer con más disimulo y no menor eficacia á sus amigos á que contribuyesen á la obra, ideó una rifa, cuyas suertes fueran los mismos objetos que dichas personas ofreciesen para esté fin. Encargóse ella de recoger los donativos, de colocarlos y exponerlos en el local de los Talleres; y más de una vez durante la preparación de la rifa se la vió tomar la regadera y la escoba, y regar y barrer, cual si fuese una pobre sirvienta, los patios y tránsitos. Y tan poco se parecía á sí misma cuando estos oficios de humildad ejercitaba, que en — 128 — alguna ocasión se la confundió con una persona de más humilde cuna, y como á tal se la trató. Entre los niños que trabajaban en los talleres, había uno , andaluz , más vivo que un azogue •, haragán como el que más, con un palique que dejaba atrás á los de su tierra, y por añadidura sumamente travieso. Todos los asilados profesaban tal respeto y veneración á D.“ Dorotea, que se acercaban á besarle la mano como si fuera su madre. Estaban en una ocasión barriendo varios de los niños, entre ellos el andaluz, y por allí andaba D.“ Dorotea trasteando. Ofreciósele á ésta tener necesidad de una escoba; y volviéndose al primer chico que vió cerca de sí, le dice: « Mira, niño, tráeme aquella escoba. » — « Pue, váyaze ozté por eya, » le respondió mirándola con cierto desdén el deslenguado andalucito, creyendo ser la que le hablaba una mujer cualquiera, que se había metido donde nadie la había llamado. Los compañeros, al oír tal respuesta, gravemente escandalizados y sentidos de contestación tan poco respetuosa, le reprendieron agriamente, diciéndole: « ¿No ves que es nuestra madre, D.“ Dorotea? » El pobre no la había reconocnlo. El conjunto del hecho hizo gracia á la buena señora, que se gozaba de verse en aquel traje y ocupada en tal vil oficio: gustó del desparpajo del tra-viesillo andaluz, y se consoló con. las señales de respeto que manifestaron los demás niños y el dulce nombre de « madre » con que la apellidaron. Más que todo la alegró no solamente el bueu resultado de la rifa ideada por ella, sino también la abundante limosna que ofreció una persona distinguida para cooperar á tan santa obra. Y en efecto : este mismo año de 1885 se comenzaron nuevas obras para el ensanche del edificio, que consistieron en cuatro salas destinadas á otros tantos talleres: fueron estos el de carpintería, escultura, sastrería y zapatería. El gozo de D.“ Dorotea al ver los rápidos .progreso de su obra favorita, no tenía límites. Parecíale un sueño aquella misma realidad, que con sus ojos veía y con sus manos palpaba. No sabía cómo agradecer al Señor el insigne beneficio que le había hecho én darlo á conocer á los hijos de D. Bosco, con cuyo auxilio había logrado poner por obra aquel ardiente deseo que tantos años atrás había concebido de procurar el bien corporal y espiritual de los hijos del obrero, y ahora veía realizarse y tomar gradualmente dimensiones tales, cuales olla nunca hubiera osado imaginar. Mus no estaba todavía satisfecho su corazón. El estado actual de los Talleres y el impulso que se había impreso á la obra, daban esperanzas seguras de que se habría atendido al bien de los niños según su posibilidad permitía. Pero faltaba un vacío por llenar. No estaban menos necesitadas que los hijos, las hijas de los pobres obreros. Era preciso atender á esta necesidad con tanto ahinco y empeño como se estaba atendiendo á la primera. Ya años antes había D. Bosco concebido y realizado el plan de llamar á las mujeres á participar de los combates y de los triunfos de los soldados del Oratorio de San Francisco de Sales. Era el 5 de agoslo, fiesta de nuestra Señora de las Nieves, del año 1872. Quince denodadas y animosas jóvenes recibían de manos del Sr. Obispo de Acqui en Mornese, linda población de Italia en la mencionada diócesis, el hábito religioso, dando principio á la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora (1). A la cabeza de esta recién nacida Congregación fué colocada María Maz-zarello, doncella piadosa, que con ejemplos de virtudes no comunes había durante algún tiempo sido la edificación de sus vecinos. Bajo la dirección de esta virtuosa mujer propagóse rápidamente el nuevo instituto; y en pocos años las fundaciones de casas, asilos, escuelas, oratorios festivos y casas de huérfanos surgieron como por encanto en varias ciudades y villas de Liguria y de Sicilia, y en algunos otros puntos de Italia. Las Hijas de María Auxiliadora no solamente emularon la industriosa laboriosidad de sus hermanos los h’jqs de D. Bosco, trabajando día y noche sin darse punto de reposo en la educación de la niñez desvalida, sino que rivalizaron con ellos en heroísmo: y ya en 1878 seis años después de su fundación, partía para la América meridional una colonia á ayudar á los misioneros en sus empresas apostólicas. A esta primera expedición sucedieron otras y otras: y las Hijas de María Auxiliadora hicieron prodigios de abnegación y de caridad en el Uruguay y en la República Argentina, y llegaron hasta el centro mismo de la Patagnnia. La devoción á María Auxiliadora nació en el ánimo de D.“ Dorotea desde el momento en que conoció y trató personalmente á los Padres Salesianos. « Desde el primer día i» dice una de ellos, « que 1).“ Dorotea conoció á los Salesianos, concibió en su corazón una devoción ternísima á María Auxiliadora y se consagró de una manera particular á la propagación del culto de la Santísima Virgen, invocada con el hermoso título de « María Auxilio de los cristianos. « Habiendo sabido que D Bosco había fundado una congregación religiosa para mujeres, bajo la advocación de María Auxilio de los cristianos, cuyo fin es hacer con las niñas lo que los Salesianos hacen con los niños, animada siempre del deseo de ver establecida en su totalidad en esta tierra (la Obra de Don Bosco), tanto trabajó, que pudo conseguir… viniesen algunas de dichas religiosas á fundar su primera casa en Sarriá, » como veremos en el capítulo siguiente. Cea aprobación de la Autoridad Eclesiástica – Gerente JOSÉ GA1IB1S0.