Boletín Salesiano. Abril 1893
ANO VIII. – N. 4. Publicación mensual. ABRIL de 1893 BOLETIN SALESIANO -1 —7~— – -j ■ — — Quien recibiere á un nino en mi nombre, á mi me recibe. (Math. xviii.) Os recomiendo la ñinez y la juventud ; cultivad con grande esmero su educación cristiana; y proporcionadle libros que le enseñen á huir del vicio y A practicar la virtud. (Pio IX.) Redoblad vuestras fuerzas á fin de apartar á la niñez y juventud de la corrupción é incredulidad y preparar asi una nueva generación. (León XIII.) Debemos ayudar á nuestros hermanos á fin de cooperar á la difusión de la verdad. (III S. Juan, 8.) Atiende & la buena lectura, & la exhortación y A la enseñanza. (I Timqto. iv, 13.) ñntre las cosas divinas, la más sublime, es la de cooperar con Dios E la salvación de las almas. (S. Dionisio.) El amor al prójimo, es uno de los mayores y más excelentes dones que la divina bondad puede conceder á los hombres. (El Doot. S. Franc. de Sales). —DIRECCION en el Oratorio Salesiano — Calle de Cottolengo N. 32, TURIN (Italia) ‘sumario. Asociación y Prensa. , Pentecostés. El Espíritu Santo en la Iglesia. Italia. Visita de Mons. Caghero á Milán. Nuevo Obispo Salesiano. Conferencias. Belén. Asilo Salesiano de la Santa Familia. Méjico. Bendición de Id primera piedra de nn Colegio Salesiano. Patagonia. Misiones .en la Cordillera. Los Misioneros salesianos en Chubut. Brasil. Noticias de las Hijas
— 5G — del mundo, al niño que lleva en sí el gérmen de las futuras generaciones, el secreto del porvenir social, el consuelo ó el terror de la patria, de la Iglesia, de la sociedad? ¡Huérfano y abandonado! ¡y quién no percibe la tristeza infinita de estas palabras? ¿y quién no piensa, oyéndolas, con tierno amor en su madre cuando con dulce cantinela arrullaba su sueño infantil ? ¡y quién no siento la soledad , el desierto, la noche, el frío, el hambre, la miseria , el gemido sofocado, el taciturno llanto? ¡Oh! dejádmelo decir con los inspirados versos de uno de vuestros poetas: Ser huérfano ¡qué tristeza! ¡ Qué vida tan desvalida La suya! Niños y ya ¡ Nadie los auia y los cuida! Ah, compadecidos vosotros, de su orfandad y pobreza, les daréis vuestro cariño, vuestros cuidados, vuestro amor de padre y de madre, vuestra caridad desinteresada y pura; les daréis un porvenir tranquilo, seguro y sosegado ; el porvenir del trabajo que fortalece, del estudio que ennoblece, de la religión que consuela, santifica y eterniza esta criatura de un día, « La angélica farfulla, * Che rola alia giuítlsia itnza sckermo. » (Dante). Vosotros, sí, seréis los padres y las madres de millares de huérfanos, que al santo calor de vuestros corazones se van á abrigar, fomentar, desarrollar y hacer hombres honrados y cristianos valientes en este alcázar de la caridad mejicana. La obra es vuestra, señores: ya la semilla está en el seno de la madre tierra; ya cayó sobre ella el fecundo rocío de la gracia; ya le dtó vida el divino aliento de la religión; dentro de poco crecerá lozano el árbol en cuyo frondoso ramaje buscarán y hallarán amparo los pajarillas del cielo: ya se oyen sus alegres cantos que unidos á las armonías de los ángeles os bendecirán para simpre en el reino de la caridad sempiterna. NOTICIAS DE NUESTROS MISIONEROS PATAGONIA Misiones en la Cordillera. Revmo. Sr. : Le hablé en mi anterior de un viaje hecho á Ohile. Le referiré ahora brevemente los trabajos efectuados á nuestro regreso. El 1“ de mayo de 1892 dejábamos el hospitalario suelo de Chile y nos poníamos en camino para la Patagonia. Doce días empleamos en pasar la Cordillera. La estación no era favorable para este viaje, á causa de la mucha nieve, que hace muy peligroso el camino; preferimos por esto tomar otra vía que antes, y bien que más larga era menos arriesgada. Con todo hubimos de sufrir en la cima gran frío é impetuoso viento. Apenas pudimos cerrar los ojos en tres noches pasadas en la altura: el viento no nos daba tregua-; nos arrancaba los encerados que nos cubrían y fuerza era levantarse é ir en busca de ellos. En el distrito de Río Barranco nos juntamos, como había quedado convenido, con los RE. PP. Gavotto y Roggerone y continuamos camino dando misiones en varios caseríos hasta llegar á Ohos-Malal. Tuvo ocasión de admirar en este viaje el famoso antiguo volcán Fromen, actualmente apagado. Su cima se halla cubierta de nieves eternas sombreadas por lo regular con negras nubes que dau origen á furiosas tormentas, con su séquito de rayos, relámpagos y truenos. Es fama entre la geute de Vota-Rancul, donde está situado el volcán, que nadie es capaz de vencer la fuerza de los vientos, de modo de poder llegar al viejo cráter. La lava que éste arrojó en otro tiempo formó en la base hasta la distancia como de veinte millas una cantidad de montículos. Llegados á GhosMalal, la querida Ermita de nuestro hermano el R. P. Panuro, habían pasado cinco meses de excursiones y habíamos recorrido 3050 kilómetros. A Dios gracias el resultado había sido no poco favorable : habíamos bautizado á 300 personas, 200 de ellas indígenas, y la mitad de las cuales eran adultas, y habíamos distribuido 1500 comuniones. Grata noticia. El 20 de mayo recibí un telegrama del llustrísimo Sr. Gagliero en el cual me llamaba á Montevideo donde me esperaba para que le acompañase á Italia. No sabré decir cuánto placer me causó esta noticia. Pasados quince años de misiones volver á la querida patria á abrazar una vez más á mi anciana madre, á mis superiores y amigos, y cuando ni siquiera lo esperaba! Yo no cabía de gusto. Habría volado á ver á Monseñor Gagliero; pero los trabajos emprendidos me obligaban á tardar algunos días. Vocación religiosa. El joven Gregorio Méndez, hermano de mi catequista Manuel, que también me había acompañado en varias misiones y ayudado en mis trabajos, y dos hermanas suyas se habían hecho dignas del estado religioso. Mucho tiempo hacía que deseaban retirarse del mundo para darse del todo á Dios, aquél en nuestra Sociedad y éstas en el Instituto — 57 — de María Auxiliadora. El ejemplo de los hijos alentó á la vez á la madre á acompañarlos á Patagones y á pasar allí sus últimos años. Bebía yo por esto esperar que hiciesen sus preparativos de viaje para acompañarlos á lo menos la mitad del camino. Concertada la partida para el 18 de junio me era preciso esperar más de veinte días; y teniendo la suerte de hallarnos reunidos cuatro sacerdotes pensamos dar unas misiones á la gente de aquel lugar. El resultado fué de todo punto satisfactorio. A más de los centenares de personas que confesamos, muchas recibieron el sacramento del matrimonio y no pocos pecadores endurecidos en el mal volvieron al Señor. Liberación «le las langostas. Presentóse en esos días al R. P. Panaro un aldeano, padre de numerosa familia, con 20 sacos de grano para consagrar su producto á la iglesia, en acción de gracias por un beneficio recibido. Sembrado mi campo fué invadido en la primavera pasada, nos decía el aldeano, por un sinnúmero de langostas, de modo que perdí la esperanza de cosechar cosa alguna. Todos los esfuerzos hechos para ahuyentarlas fueron inútiles» Sin saber qué hacer, dije: Dios nos castiga justamente por nuestros pecados. Pero si por su gran misericordia me libra de esta plaga daré la mitad ()() cabecitas de muchachos llamados á servir de corona á Don Bosco. Como es natural aumentan las deudas; pero sin perder ánimo continuamos confiados en la divina Providencia. Disponga, R. S. D. Rúa, de todo el afecto de su Hijo en J. C. Santiago Costamagna Inspector de las Casas Salesianas de la Rép. Argentina. BRASIL Noticias de las Hijas do María Auxiliadora. Muy Revdo. Sr. D. Rúa : Siempre que me es dado escribir á V. R. lo considero como una gran dicha; pero esta vez con doble motivo, pues pienso dar á V. R. una breve reseña del bien que, Dios mediante, hacen sus hijas en estas lejanas tierras. Haciéndose aquí el mes de María en noviembre , por ser el mes de las flores, lo hemos comenzado al anochecer del día 7 con el rezo del santo Rosario y el canto del • Oficio de la Purísima. Este último fué una novedad que llamó la atención en todo el pueblo. Nunca se había podido efectuar por falta de voces, sin embargo esta vez se animaron las Hijas de María y me pidieron se lo acompañara <»n el armonio, accedí y lo cantaron con un fervor que ciertamente la SS. Virgen lo habrá aceptado como un homenaje de filial afecto. La geñte atraída por ' creanto, y más aún por la novedad, acudía á la iglesia en gran número, de modo que filó un mes de María nunca visto en Pata-gonia. Hubo coptuniones diarias y en la mañana la fiesta hicimos un mauojito de 143, que cual corona de fragantes rosas y azucenas, ofrecimos á la Santísima Virgen. Es inútil decir que nuestras Hijas de María comulgaron vestidas de blanco*. A la misa mayor asistió también la Asociación de los Santos Angeles, es decir, las niñas pequeñas, las que con su trajecito cándido, cuales blancas palomas, rodeaban el altar de María cortejándola como á reina de los Angeles. A eso de las cuatro, todas se diponían para la procesión, cuando empezó á llover. Paciencia ; necesitábamos agua, y agua cay<. hasta el otro día. Persuadidas que era imp<>. sible que saliera la procesión, fuimos á la capilla que ya estaba llenado Señoras, y allí recibimos la bendición de Su Majestad, precedida de la ceremonia de la recepción de diez Hijas de María y catorce aspirantes. Presentemente están todas muy animadas, y si el Señor bendice nuestros esfuerzos, como es de esperar, Jesús tendrá también en la Patagonia un pequeño jardín donde recrear sus miradas. Todas me encargan pida á V. R. les mande su paternal bendición y con ella algún objeto de nuestro inolvidable Padre D. Bosco, á quien aprecian y quieren como si le hubieran conocido. En estos días hemos terminado en todos los colegios de la misión los exámenes finales que á Dios gracias, fueron espléndidos: ahora estamos en preparativos para la distribución de premios, que sin duda saldrá bien, pues se estudia con entusiasmo sin igual. En seguida nos dispondremos para hacer unos días de Espirituales Ejercicios. La asociación del Sagrado. Corazón, y las Viceutinas, continúan trabajando con celo y le aseguro Rev. Padre, que se consigue mucho. Ninguno de los pobres y enfermes carece de lo necesario, sobre todo respecto al alma. El Señor no podía inspirar á S. 11″“ Monseñor Cagliero cosa más provechosa para estos pueblos que la de plantar este pequeño vastago en la Patagonia y unirlo al grande árbol, que es la Sociedad de S. Vicente de Paul, de Buenos Aires donde tanto bien hace. Ellas me encargan presente á V. R. sus humildes obsequios, con el deseo de que las recomiende al Señor á fin de que aumente siempre más el espíritu cristiano para que el único móvil de su caridad sea el amor de Dios. Antes de concluir le diré, R. P. que estamos buenas, contentas de. haber venido á la misión y que nuestros único sentimiento es el de no poder hacer todo el bien que deseáramos, por falta de personal: sin embargo abrigamos la esperanza de que pronto llegará un buen refuerzo de allí, y de esa manera veremos realizados nuestros deseos. Quisiera darle aún muchas noticias, pero debo dejarlo para otra vez. Expresiones le mandan las hermanas, Hijas de María, las niñas del oratorio y sobre todo la que encomendándose á sus oraciones, se gloría en poderse llamar De V. R. R““ Indigna hija Sor Josefa Ricardo Hija de María Auxiliadora ■–«aeío.– — 59 — EL R. P. ANGEL SAVIO El R. P. Angel Savio ha volado al cielo antes de llegar al territorio adonde le enviaba la obediencia. Después del telegrama que anunciaba su fallecimiento hemos recibido varias cartas La Guaira, 26 de diciembre de 1892. Revmo. Sr. Don Rúa : Hemos llegado acá en la tarde de ayer 25, y, encontrada buena la patente del buque, se nos ha concedido comunicación con la ciudad, á diferencia de lo que nos ocurrió en la Martinica donde, por temor de que se hallara infecto del cólera, le dejaron fuera del puerto, sin comunicación alguna. Indio Araucano — DON SAVIO — Indio Tehuelche. Rio S. Crac. de la Pangonia central. que creemos conveniente publicar, para satisfacción de sus amigos. Una es del R. P. Evasio Rabagliati, Director de la casa salesiana de Bogotá, quien le acompañaba en una parte del viaje; otra del R. P. Luis Calcaguo, Director de los Talleres Salesianos de Quito, en la cual se confirma el doloroso anuncio dado ya por telégrafo , y por fin, varias del mismo R. P. Savio, en viaje, quizá las últimas de mano de este apóstol salesiano. Helas aquí. El R. P. Rabagliati bajó ayer a tierra y como fuera á Caracas con varios Colombianos sólo ha podido estar de regreso esta tarde… Sac. Angel Safio. Sabanilla, 29 de diciembre de 1892. mVy Revdo. Sr. D. Rúa: Llegamos, por fin, á este puerto después de veinte días de mar. Esta mañana nos separamos de nuestros hermanos, que continúan viaje al Ecuador. Temen ellos perder -GO- cl vapor que debe partir de Panamá, á causa del retardo del nuestro. En tal caso habrían de pasar algunos días en Panamá. lo que no es nada agradable. Nosotros partiremos para Bogotá en el primer vapor que salga, que de obro modo nos exponemos á las liebres y nos morimos de calor. El viaje no ha podido ser mejor: salvo los efectos de los comienzos , no hemos padecido dificultad alguna. Dco gratias. Ojalá sea igualmente favorable nuestro viaje por el Magdalena y por. las montañas. Tuve el placer de ver, en Caracas, al Revmo. Sr. Arzobispo y al Sr. Canónigo Arteaga, quienes quieren á toda costa á los Salesianos á principios del año venidero. El Exmo. Presidente Crespo desea del mismo modo ardientemente la fundación de casas salesianas para niños pobres. El Sr. Dr. Monteverde, excelente amigo de los Salesianos , nos colmó de atenciones en la Guaira. Con él pasamos el día de Navidad, si bien celebramos la misa solemne á bordo con toda solemnidad á las doche de la noche, con gran contento de toda la tripulación. ‘. • Nuestros hermanos que van al Ecuador están en buena salud. El vapor está aún en el puerto y se ve desde la casa en que le escribo. Tanto ellos como nosotros llegaremos al término de nuestro viaje allá como el 15 de enero. Tenga á bien V. R. saludar con el mayor afecto á todos nuestros superiores; recibir los más cordiales de todos nosotros y rogar en especial por su afmo. Evasio Rabagliati » Sacerdote. A bordo del Juuíriffue , 20 diciembre de 1802. Revmo. Sr. D. Rúa : Estamos á la vista de Colón, de donde quiero tener el gusto de enviarle nuestros saludos. El R. P. Rabagliati y sus compañeros descendieron en Sabanilla. Habiéndose visto obligados á mandar su equipaje por Marsella, ha sido necesario que los proveyéramos de lo que más necesitaban. Todos bien de salud. Nos encomendamos en sus oraciones é imploramos su bendición. Angel S a v i o * Sacerdote. Panamá, 3 de eneró do 1893. El 30 de diciembre el vapor Améf-ica llegó non ‘un día de retardo á Colón. Esto, como lo temíamos, nos hizo perder la coincidencia con el vapor del Pacifico. Actualmente nos hallamos hospedados paternalmente en casa de los excelentes Misioneros Lazaristas, á los cuales estoy muy obligado. El limo. Sr. Obispo, á quien he visitado, tiene particular afecto álos Salesianos y los ayuda en cuanto puede. La ciudad no presenta atractivo : falta trabajo y el calor es sofocante. Usamos de todas las precauciones para evitar la fiebre tan peligrosa á los extranjeros. Mis compañeros han sufrido un poco; yo nada, I)eo gratias. Es probable que partamos el 5 ó el 7. He escrito un telegrama al R. P. Calcagno, pidiéndole que nos mande buenas mulas para el viaje. Los telegramas son de acá muy caros: ochenta centavos por palabra. Afligida está ya la pobre borsa para subvenir á tantas necesidades y miserias. 4 de enero. Ha llegado el vapor Cachapodl, qua nos llevará á Guayaquil. Mañana en la tarde iremos á bordo. Si en Guayaquil hubiéramos de aguardar también por algunos días sería de temer que alguno de los nuestros, acostumbrados ai clima de la alta Italia, cayera enfermo. Nos encomendamos en las oraciones de nuestros compañeros y superiores y suplicamos á Don Rúa nos dé su bendición. De V. R. – Afmo. hijo Angel Sayio Sacerdote. Quito, 21 de enero de 1893. Revmo. Sr. D. Rúa: ¡ l’iat voluntas Dei ! El 17 de los corrientes á las 2 1[2 p. m. murió nuestro querido . hermano, el R. P. Savio, en una cabaña si- ’ tunda en las faldas del Chimborazo, en la hacienda de G anguis, perteneciente á un señor Ohiriboga. Había partido de Guaranda con los demás auxiliares, y al llegar á Gauguis, como durmieran en el suelo y fuera la noche fría, el R. P. Savio atrapó un fuerte catarro y fiebre que le impidió continuar viaje. Quedó, pues, en acuella cabaña con Pancheri en tanto los demás seguían camino de Riobamba. Luego que se tuvo noticia de su enfermedad fuá á él el R. P. Bruzzoue con el clérigo Ghiglione. llevando medicinas, cubiertas y alimentos. Yo hablé con el Exmo. Sr. Presidente D. Luis Cordero para que tuviese á bien pedir por telégrafo al Gobernador de Guaranda que mandara un médico, a Ganguis. Así se hizo. El Exmo. Sr. Presidente con paternal afecto ordenó se prestara toda suerte de cuidados á nuestro enfermo. Partió de Guaranda el médico, y el Gobernador envió con él diez hombres para conducir al R. P-Savio á la ciudad, si era conveniente. — G1 — Por desgracia, era tarde. Cuando él médico preparaba las medicinas al llegar á Gangnis el R. P. Savio entregaba su alma á Dios. La noticia trasmitida en el acto por telégrafo impresionó profundamente no sólo á los Salesianos sino á todo el mundo. El Exmo. Sr. Presidente mandó un oficial á expresarnos su sentimiento. El Revmo. Sr. Arzobispo nos escribió para alentarnos en esta desgracia. Transportado el cadáver á Guaranda, celebráronse allí por el alma de nuestro misionero solemnísimos funerales, á los cuales asistió el Gobernador con el Municipio. Contestando el muy estimable Sr. Doctor líatovelle el telegramo de su Excelencia el Presidente, á la vez que le comunica la triste noticia, une á su sentido pésame el de todos los vecinos de la ciudad de Cuenca. Celebraremos acá los funerales el 23 y espero asistirán á ellos Su Excelencia el Presidente y los Sres. Ministros, etc.,, etc. ¡ Quiera el Señor aceptar la vida de nuestro invicto misionero como un tributo de los Salesianos por la salud eterna de los salvajes de Méndez y Gualaquiza ! Esperamos que V. R. recomendará el alma del querido P. Savio á todos los hijos de Don Bosco y á sus Cooperadores. Dígnese V. R. bendecirnos á todos y rogar por su afmo. hijo en J. C. Litis Calcagno Sacerdote. Gracias de María Auxiliadora En todas nuestras dificultades acudamos á la Virgen. — Hallándose dos personas en tribulación por un asunto que podía ser de funestos resultados, acudieron con la mayor confianza á María Auxiliadora y á Don Bosco, empezando una novena y prometiendo que si eran atendidas sus súplicas publicarían la gracia en el Boletín Salesiano para propagar más y más la devoción á tan cariñosa Madre. Antes de concluir la novena ya terminó el asunto con el más feliz éxito. Agradecidas á tanta bondad complen ahora su promesa. Sor Josefa Vela Superiora de las Religiosas de María en Gerona. ♦ ♦ ♦ * Amado Padre: Quince días hace que me hallaba angustiado por una terrible pena, mas sobreponiéndome al abatimiento que la misma pena me daba, y remontando mi pensamiento hácia el cielo en alas de una fe viva y una esperanza firme, rechacé todo reeurso humano para remediar mi atlixión, y pensé que sólo allí podía hallar el alivio que deseaba; y alentado con esta confianza, en unión de mi estimada esposa, recurrimos á la misericordiosísima Trinidad en demanda de auxilio con el santo Trisagio, y á nuestra piadosísima Madre María Auxiliadora con una novena. ¡Cosa admirable! al concluir nuestra primera plegaria, nuestro querido y único hijo, que era quien nos tenía con la amargura dicha, dió .señales de aliviarse, y en efecto, empezó en aquel momento á volver á la vida, y en pocos días su curación ha sido completa. En cumplimiento de la promesa que hice en aquellos momentos de dolor, y en prueba de gratitud y reconocimiento, y para estímulo y aliento de los qne se hallan en análogas circunstancias lo hago público en este Boletín. También deseo que consto en el mismo Boletín, para gloria de Marín Auxiliadora, que hallándome yo herido de larga y mortal enfermedad el año pasado, y habiendo inútilmente probado todos los remedios de la ciencia, resolví poner mi curación en manos de María Auxiliadora y del glorioso San José. Animóme á esperar también grandes mercedes de este bendito Santo, lo qne de él nos dice santa Teresa de Jesús en sus excelentísimas obras, es á saber, que hallándose ella enferma y viendo no la curaban los médicos de la tierra, determinó acudir á los del cielo, y tomó por abogado y Señor al glorioso San José; y vi claro, dice, que así de esta enfermedad como de otras mayores este Santo me sacó. Es cosa pasmosa, añade, las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado Santo, de los peligros que me ha librado tanto del alma como del cuerpo; qne á otros Santos parece les dió Dios gracia para socorrer en una ú otra necesidad, y este glorioso Santo tengo experiencia que socorre en todas. Querría nersnadir á todos, continúa la misma Santa, roerán devotos de este glorioso Patriarca, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios: sólo pido por amor de Dios que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse á este glorioso Santo. No en vano invoqué yo su protección; no en vano le dirigí mis largas y repetidas oraciones; no en vano se las dirigieron por mí mis hermanos los Cooperadores salesianos y demás hijos de Don Boscp, á los cuales rogué que lo hiciesen. Se aliviaron mis sufrimientos, y gocé otra vez de singular bienestar. ¡ Gracias sean dadas á María Auxiliadora y al bendito San José.’! Lorenzo Masana Cooperador Salesiano. — 62 — • * De Méjico. — Ignacio Domínguez, de Jalapa, en Méjico, enfermo gravemente de la garganta, recurrió á María Auxiliaddra y mejoró al punto; por lo cual mandó un exvoto á la capilla del Colegio salesiano. Otro señor mandó aplicar una misa en honor de María Auxiliadora, para obtener buen éxito en una seria operación que debía hacerse ayer á una persona enferma. La operación se hizo con toda felicidad; y aquel señor ha mandado aplicar otra misa en acción de gracias. Angel Piccono Sacerdote Salesiano. Méjico, 18 do diuiombro de 1892. * * Los campos preservados del granizo. — Revino. Sr. D. Rúa: A principios de mayo escribí á V. R. suplicándole ■tuviese á bien pedir á sus huerfanitos que rogaran en el Santuario de María Auxiliadora para que la Santísima Virgen librara á mis feligreses del pedrisco que les arruina sus campos, y prometiendo hacer una ofrenda para la educación de esos huerfanitos si se obtenía la gracia. Ahora todos exclamamos acá IViva Ufaría Auxiliadora! La gracia se ha conseguido y mayor de lo que se pedía; porque después de diez años en los cuales estas tierras eran más ó menos asoladas por el granizo, en •este año no sólo no hemos tenido este azote, sino tampoco la peronóspera; así pues la cosecha ha sido abundantísima. Los feligreses de esta parroquia han dado una limosna de L. 321,80 en señal de gra-titufl á María. La mitad para ornamentos de esta iglesia y la otra mitad, que le acompaño, para beneficio de sus huerfanitos. Saluda atentamente á V. R. Su afino. Andrés Dellavalle Arciprete. Montiildo Rooro (Canco), 3 do noviombro 1892. HISTORIA DEL ORATORIO DE S. FRANCISCO DE SALES (ContiHuaeión). Conviene advertir (añade la circular) que tres años há, cuando sobrevino la invasión tremenda del cólera, se tomó en arriendo un local donde se alojiíron cuarenta huérfanos, varios de los cuales han quedado allí todavía. Aun más: en este año ha sido menester continuar la fábrica de un cuerpo de edificio comenzado tiempo hace. Todos estos trabajos, si bien efectuados con la mayor economía, llegan al valor de 40,000 pesetas, 12,000 de las cuales están aún por pagarse. Para el pago de esta suma y poder continuar la buena obra comenzada nada nos ha parecido más oportuno que la organización de una Lotería, como que pueden concurrir á ella todas las condiciones sociales en la medida de sus recursos y conforme á su caridad. El Supremo Gobierno, con fecha 2 del mes corriente, acogió favorablemente la solicitud hecha respecto de ésta y acordó todas las facultades necesarias para su buen éxito. Persuadida esta Comisión de que tanto nuestros conciudadanos como las personas caritativas de los lugares á donde se extiende el beneficio de los Oratorios y Asilos querrán asociarse á esta buena obra y proporcionaran objetos que se destinen á servir de premios en la Lotería ó tomaran billetes de la misma, varias distinguidas personas que se han dignado aceptar el cargo de promotores de ésta pasarán á recoger los objetos y repartir los billetes con el reglamento establecido. Nos hemos concretado á exponer el objeto de los Oratorios y la manera de favorecerlos. La obra simpática é importante en sumo grado no necesita de nuestra recomendación. Notaremos tan sólo que los que la socorren hacen gran bien á los particulares y á la sociedad y merecen las bendiciones de Dios y de los hombres : de Dios cuya recompensa será larga y segura, de los hombres porque muchos pobres niños los contarán reconocidos en el número de los bienhechores que los han salvado del peligro y conducido al buen camino, al trabajo que enaltece y á la salvación eterna. »• No me detendré á decir cuantas solicitudes, molestias y fatigas ocasionó á Don Bosco esta Lotería. Tanto él como D. Alaso-natti, el caballero Lorenzo d’Agliano y el abogado Cayetano Bellingeri tuvieron la constancia de pasar noches enteras preparando con nosotros los billetes que se distribuyeron á millares, pues que hasta los pobres los pedían no tanto con interés de ganar un premio como de contribuir al bien de una obra que consideraban útilísima á la religión y á la patria. Pero debo sí notar el favor con que la miró aún el Gobierno y el Rey. El ministro Ratazzi no tardó, á solicitud de Don Bosco, en mandarle mil liras para la nueva fábrica, y el 9 de mayo de 1856 escribía lo siguiente: « El Ministro que suscribe, aplaudiendo el pensamiento del sacerdote Don Juan Bosco, Director del Oratorio de ‘V^ddocco, de ensanchar el edificio destinado á los pobres niños abandonados, para ayudarle en su empresa, ha determinado darle mil liras de los fondos de este Ministerio. Siente que la estrechez del Erario no le permita con — 63 — cederle una subvención mayor, y le previene ara lo interior. < Visto el programa de la Lotería de ob-jotos á favor del Oratorio de San Luis en Porta Nuova, de San Francisco de Sales en Valdocco y del Angel Custodio en Vanchi-rlia, que se ha organizado por el sacerdote >on Juan Bosco, bajo el cuidado del cual e fundaron y se mantienen con gran provecho de los niños pobres abandonados los ‘res oratorios antedichos para albergar y ‘ducar á los muchachos más desamparados de Turín y forasteros; » Vista la carta de dicho Sr. Don Juan Bosco en que ofrece cuatrocientos billetes de la Lotería á este Ministerio, con viva solicitud para que se preste ayuda á las casas que ha establecido; » Considerando que sin el auxilio pode-foso que D. Bosco espera de la caridad pública á la cual confía en gran parte su fi lantrópica obra, le faltarían los medios indispensables para continuarla con tanta ventaja para la clase pobre ; » Conocedor este Ministerio de las críticas condiciones económicas del Oratorio de Valdocco , del cual traen origen los demás; y como sea regla de conducta del Gobierno dar apoyó á todo Instituto que favorece la educación del pueblo decreta: » Asígnase al Revdo. sacerdote Don Juan Bosco Director del Oratorio de Valdocco y Presidente de la Lotería indicada la cantidad de 200 liras, valor de 400 billetes , de 50 cts. cada uno, á más del don de los mismos billetes, que le serán devueltos para be-noticio de los Oratorios do Valdocco, Van-chiglia y Porta Nuova. Encárgase al Oficio Central de contabilidad el cumplimiento del pago de dicha cantidad… Dado en Turín, el 30 de abril de 1857. El Ministro U. Rattazzi. » He creído conveniente incertar este documento para que se vea cómo aun la autoridad civil apreciaba los Oratorios fundados por Don Bosco. Y aunque los sujetos que regían los destinos de la nación profesaran principios muy diversos de los de nuestro amado Padre, bien conocían que la educación dada por él era de gran ventaja para la familia y la sociedad. Deseaban por esto la prosperidad ó incremento de tan caritativa obra y la protegían singularmente. Justo era que el que todo lo sacrificaba •por mejorar la suerte de los niños pobres encontrase auxilio en el poder gubernativo, que, según, decía el mismo Ratazzi, « es un deber de todo Gobierno prestar apoyo á todo instituto que bajo cualquiera denominación trabaja en educar al pueblo y mejorar su condición moral. » Don Bosco cultivaba con gusto relaciones con la autoridad civil, tanto para bien de los niños á quienes protegía, como del Gobierno mismo. Así en tanto que recibía do éste algunos subsidios daba á la nación buenos obreros, y no pocas reces el Gobierno mismo le confiaba la educación de algunos niños necesitados y en peligro de perderse. Capítulo XI. Resultado de la Lotería. — Ocupación de la nueva fábrica. — Muerte de Margarita Bosco. — Nuevos huéspedes. La Lotería tuvo lugar en el Palazzo di Citta de Turín el 6 de julio de 1857; y el producto bastó á cubrir los gastos de la nueva fábrica. La construcción se había efec- — 61 — toado con gran actividad ; más una vez concluida no era posible habitarla, estando frescos lo muros; para obviar este inconveniente dejáronse grandes braceros de fuego noche y día en las piezas, y así en noviembre de 1856 pudieron albergarse en ella muchos niños sin’ más amparo que el que les daba Don Bosco. El número total de internos en el Oratorio llegó entonces á 150. El corazón de Don Bosco rebosaba de júbilo al ver aumentar su familia adoptiva con tantos niños alejados de los peligros del vicio y encaminados por el sendero de la virtud ; los alumnos más antiguos, considerados cuales primogénitos, alegrábanse también viendo engrosar las filas con los hermanos menores ; alegrábanse A su vez estos últimos por haber’ hallado un asilo seguro y el pan de la vida y de la inteligencia; alegrábanse tantos padres de familia y personas caritativas por la educación cristiana que se daba á sus hijos ó recomandados; pero A tantos motivos de alegría se siguió una causa de profundo sentimiento y general tristeza. El 25 de noviembre de 1856 entregaba su alma á Dios mama Margarita, que por tantos años había hecho con los niños del Oratorio las veces de madre y que á causa de su bondad, de sus cuidados y de su solicitud todos le profesábamos el más entrañable cariño. Acometida do una fuerte pulmonía nos tuvo por varios días suspensos entre la esperanza y el temor, sin cesar de rogar á Dios que la sanara. Comprendimos mejor entonces el afecto que había sabido infundirnos, y constantemente nos acercábamos á su pieza para saber cómo seguía. Grande fué nuestra angustia cuando supimos que había recibido los últimos sacramentos. ¿Y quién podrá expresar la pena que sentimos y el llanto general cuando se anunció su muerte ? Jamás se había visto hasta entonces en el Oratorio un espectáculo más doloroso. Los cuidados de Don Bosco y do su hermano José, los de María Ana Occhiena, hermana de Margarita y los de Juana María Rúa , madre del niño Miguel Rúa (ahora Rector do la Congregación y sucesor de Don Bosco), los de muchas personas que la estimaban particularmente no bastaron á estorbar la catástrofe. Cuando el alma de mama Margarita hubo volado al Cielo, Don Bosco y su hermano José se miraron sin pronunciar una palabra y prorrumpieron en llanto. La muerto había ocurrido á las 3 a. m. y Don Bosco fué en aquella misma mañana á decir la santa Misa en la capilla subterránea del santuario de Nuestra Señora del Consuelo. Allí, después de haber sacrificado’ el Cordero inmaculado y ofrecido el divino holocausto al Eterno Podre por el descanso del alma de Margarita, quedó largo rato ante la imagen de María, á qilien entre otras co sas le dijo: « Oh piadosísima Virgen, yo y mis hijos ya no tenemos madre en el mundo; dignaos, pues, ser vos misma de una manera especial nuestra madre. » Los funerales fueron modestos, pero muy sentidos. Se celebró una misa solemne en la capilla del Oratorio y los niños recibieron la comunión en sufragio de nuestra insigne bienhechora y madre de adopción. Todos acompañamos en seguida sus restos á la parroquia, alternando el canto del Miserere con los fúnebres acordes de la banda de música. El cortejo desfiló con tanto orden y edificación que, éntre otras, la ilustre señora Margarita Gastaldi, madre del Arzobispo de Turín, decía no haber asistido en su vida á funerales más tiernos y conmovedores. Joannis Rosco me Historiae latinum sermonem CESTA. Sacerdotis lípito- Ecclesiasticae. In convertit, J. B. Frak- Nadie, entre los modernos, mejor que el venerando Don Bosco comprendió la necesidad del estilo claro y sencillo, á fin de darse á entender de los niños y del pueblo. La perspicuidad, tan recomendada por Quintiliano, es la dote propia de todos sus libros: pero particularmente brilla en su Historia de Italia y en su Historia de la Iglesia. F.l Doctor en letras Presbítero Don Juan Bautista Francesia, conociendo el gran deseo del autor de ver traducida al latín esta última empeñóse en llevar á cabo semejante versión, y la ha efectuado con toda diligencia. Versado en los estudios clásicos y gran cono-| cedor de la lengua del Lacio, como se ma- T uifiesta en sus tíos muy estimadas comedias togadas y en sus comentarios.de las epísto- ’ las de Cicerón, el R. P. Francesia nos presenta en latín la Historia de la Iglesia en el estilo que habría usado el ntisrao Don Bosco si la hubiera compuesto en tal idioma. Digna es de ser enseñada por los buenos latinos y de recomendarse á los maestros y estudiosos. Encuéntrense en ella preciosos ejemplos que imitar de toda virtud, y es un texto de aquella pura latinidad que por la nueva barbarie de los tiempos, maltratada en los colegios y desterrada de las universalidades se refugia en el seno do la Iglesia. Un hermoso volumen, cuyo valor es de Peset. 1,50 (De la Unitd Cattolica). Coa aprobacióa do la Autoridad Eclesiástica – Gerente JO’É GAMBffll