Boletín Salesiano. Abril 1887
AÑO II. – N. 4. Sale una vez al mes. BOLETIN SALESIANO f Instruyó al pueblo y divulgó todo lo que había hecho. Buscó las doctrinas titiles y escribió documentos rectísimos y llenos de verdades. Las palabras de los sabios son cómo punzas ó clavos, que penetran profundamente, y nos fueron dadas mediante nuestros maestros por el único pastor. (Eclesiastés XII, 9, 10 y 11) El peligro, Sto. Padre, está todo en la continua difusión de los libros infames; y para poner un dique á este mal inmenso, yo no veo otro remedio, que la fundación de una imprenta Católica, puesta bajo el patrocinio de la Santa Sede. De esta manera, no haciéndose esperar nuestras respuestas, podrémos con mayor ventaja descender al campo de la lid y responder con feliz éxito á las provocaciones de los apóstoles del error. (Sales) | ROMA £ LIBRERIA SALESIAWA – TURIN BUENOS AIRES — MONTEVIDEO — NICTHEROY LECTURAS CATOLICAS ULTIMAS PUBLICACIONES BLANCA DE SELVA SEGUIDA DE UNA PREVENCION POR MADAME (Matilde Froment). VERSION LIBRE ‘ P»iii»’.. Beneméritos Cooperadores y Cooperadoras: La viva solicitud con que siempre habéis tomado parte en las Obras Sales!anas, há-; cerne esperar que tendréis á bien, os informe hoy brevemente de todo lo que nos sucedió en estos últimos dias. A esta fecha habréis tenido ya noticia de la terrible catástrofe del terremoto del 23 de Febrero, que, derribando y arruinando en un momento palacios, casas y chozas, produjo en Italia gravísimos daños, é hizo en la Liguria muchísimas víctimas. Pues bien; hoy lleno de reconocimiento i y gratitud hácia DiosNtro. Señor, os anun- i do que en medio de tantos heridos y muer; tos, nosotros no lamentamos ninguna desgracia personal. Salesianos é Hijas de María i; Auxiliadora, niños y niñas de cada Gasa, ..fueron todos exentos no tan sólo de la I i muerte sí que de heridas y contusiones. El único mal fué el susto, la aprensión y í i angustia que se apoderó de todos, como también el temor insuperable de quedar sepultados en el interno de los edificios, por cuyo motivo en algunos lugares de la ribera, como Varazze, Alassio y Bordighera, debieron pasar varios dias y noches aten-dados como mejor pudieron, al aire libre en los patios y. jardines. Mas si fuimos exentos de desgracias personales, no lo fuimos sin embargo de algunos graves daños materiales. Nuestras casas é iglesias del Piamonte y de Tos-cana sufrieron solamente alguna que otra hendedura en los muros y arcadas, todo lo cual podrá repararse con poca dificultad. Pero algunas de las nuevas Gasas existentes en la ribera de la Liguria, al Poniente, donde el temblor de tierra fué mucho más fuerte, sufrieron grandes y graves daños. Entre estos debemos mencionar el de la fachada de la iglesia del colegio de Alassio que amenaza caer; y la Casa de Vallecro-sia, cerca de Bordiguera fué talmente arruinada, que sin costosos trabajos sería enteramente inhabitable. Está ya desocupada, habiéndose debido cerrar la escuelas públicas y el anejo Colegio de niñas, de las cuales se mandaron una gran parte á sus casas, y trasfirieron hasta Nizza Monferrato las restantes, que quedaron huérfanas de padre y madre y privadas de sus propias casas. . . — 38 — Como se ve, este luctuoso y triste acaecimiento nos obliga á grandes sacrificios, á fin de que no se pierdan estas obras que tantos y tan inmensos gastos y fatigas nos costaron, y que no podemos desatender sin grandísimo perjuicio de las almas. Nos obliga á gastos de viaje; de reparaciones, de manutención de niños y niñas, cuyos parientes fueron víctimas de tan terrible desgracia; nos obliga, en fin, á gastos gravísimos, que pocos dias hace no habíamos ni siquiera podido imaginar. Advierto entre todas estas cosas que la Casa de Vallecrosia es una de las más necesarias para el bien de la Religión y de las almas, porque en aquella localidad han entrado ya los protestantes, los cuales se sirven de todas las artimañas para cazar á la juventud de ambos sexos y robarles la fe; por cuya razón debemos restaurarla á costa de cualquier sacrificio. Pero ¿cómo hacerlo? Yo no quiero arredrarme. Hallándome en la imposibilidad de salir á pedir el necesario socorro á causa de mi avanzada edad y mal estado de salud, espero podré remediar á la referida desgracia por medio de mis Cooperadores y Cooperadoras. A todos , pues , pido ■ humildemente la caridad. Conozco vuestro buen corazón y juzgo por lo tanto inútil añadir muchas palabras para excitaros á que me ayudéis. Os ruego solamente reflexionéis que las calamidades públicas deben servir de incitativo á los buenos cristianos para moverlos á aligerar sus lamentables efectos y á hacer, por decirlo así, casi el imposible para poner reparo. La caridad ejercitada, en semejantes circunstancias , mientras es muy suave para quien la hace, como también para el que la recibe, se convierte en un himno de acción de gracias al Señor, por habernos librado del castigo; viene á ser también como una oración eñcáz para obtener su misericordia y la liberación de ulteriores desgracias, que podrían, renovarse. Dios mismo ha hecho decir que la limosna nos hace hallar su misericordia y nos librado la muerte. Eleemosyna a morte liberat et facit invenire misericordiam. Una cosa que en los dias pasados en medio de la desolación proporcionó á mí y á los Salesianos un grande consuelo, fue la noticia que varias personas, cooperadoras nuestras, las cuales habitaban en el mismo lugar del mayor desastre, fueron preservadas milagrosamente. Nosotros atribuimos semejante gracia á la caridad, que ellas usaron siempre con nosotros; porque el Señor suele dar de este modo el céntuplo que promete en el Evangelio á los que hacen limosna por amor suyo. Esta gracia, con muchísimas otras de tiempos ya pasados, es una prueba convincente que Dios y la Virgen Sma. Auxiliadora protegen de una manera especial á todos aquellos que, pudiendo, nos hacen caridad;…es una prueba que Dios y la Virgen Auxiliadora oyen las oraciones que en nuestras Gasas hacemos por nuestros bienhechores y bienhechoras, sobre los cuales imploramos todos los dias las más electas bendiciones. Por mi parte os aseguro que cada dia rogaré y haré rogar por vosotros y por vuestras familias. A manera de beneficados, nosotros nos estrecharémos más amorosamente alrededor de María Auxiliadora , Madre de Aquel, que rige y gobierna el mundo con su omnipotencia, y la suplicaremos fervorosamente dirija sobre vosotros desde el cielo su dulce mirada, os cubra bajo su valeroso y materno manto y os libre de toda desgracia ahora y siempre. Y ahora no tengo más que deciros sino repetir : Yo pido y espero vuestra caridad para reparar los daños que el terremoto me acarreó. Aunque la limosna fuese muy pequeña, no importa. Del mismo modo que la unión hace la fuerza, así muchas pequeñas ofrendas juntas, pueden suministrar el medio para remediar á los daños sufridos y para cumplir importantísimas obras. Rogad también vosotros por mí y por la prosperidad de las obras, que la Divina Bondad confió en nuestras pobres manos, y aceptad me profese con profunda gratitud de vosotros, beneméritos Cooperadores y Cooperadoras, Obligadísimo servidor Juan Bosco, Pbro. Tui’in, Io de Marzo de 1887. N. Si alguno desease mandarme algo, sírvase hacerlo directamente á Turin, calle Gottolengo, n° 32. O J níííunrhihÍTúThrmrrriTHrrifT^ .. H FIESTA DE S. FRANCISCO M SALES. ; . .. en los Talleres Salesianos de Sarria ■ (Barcelona). Rdo. Sr. Director ; Accediendo á los ruegos de algunos protectores de estos Talleres,, aprovecho estos momentos que me dejan libres mis muchas .-atenciones, para dar — 39 — á V. cuenta de la fiesta con que honramos á S. Francisco de Sales en el presente año y de la Academia que se celebró en tal ocasión. Con la solemnidad que se acostumbra en nuestras casas se verificaron los actos religiosos de la novena, que tuvieron lugar por la tarde durante los nueve dias que precedieron al de la fiesta de nuestro santo Protector. Llegó por fin este momento tan deseado y tuvimos el gusto de ver cómo, desde las primeras horas de la mañana de este dia, se preparaban nuestros niños para la solemne comunión general que tuvo lugar á las siete y media, disponiéndose á recibir en sus tiernos corazones al amorosísimo Jesús, patrón particular de estos Talleres. A las diez asistieron al solemne oficio, can-, tado por los niños de la clase superior de música, con bastante gusto y afinación. Por la tarde se completó la fiesta religiosa con solemnes vísperas, contribuyendo á dar mayor esplendor y lucidez al acto, un brillante panegírico, que hizo de nuestro Santo un padre de la Compañía de Jesús, terminando la función con la bendición del SS. Sacramento. Siguiendo el ejemplo del Sr. D. Bosco, nuestro venerable Fundador, el cual suele de tanto en tanto proporcionar á los niños ocasiones de regocijo y espansion por medio de santas diversiones, con las cuales á la par que descansen un poquito de los trabajos ordinarios, se estimulen para adelantar en la ciencia y en las artes, preparamos para el dia siguiente al de la fiesta de S. Francisco, una pequeñita Academia literario-musical, exlusivamente para la casa, y sin pretensión alguna de que fuese un acto público y ■solemne. Mas ‘noticiosos de ello varios protectores y muy en especial las Juntas de Señores y Señoras Cooperadores, que con celo incomparable nos están dispensando su protección, creyendo llegado el momento oportuno de dar á conocer en la vecina capital, el desarrollo de los Talleres y adelanto de los asilados, nos estimularon á convertir la sencilla función que estábamos preparando, en una solemne Academia, que llenó completamente sus aspiraciones y excedió con creces á nuestros deseos. . Creyendo, estos distinguidos Señores, recibirá el Sr. D. Bosco con mucha satisfacción la relación de esta fiesta y lo propio nuestros hermanos y todos los Cooperadores, me suplicaron con insistencia, se la remita á V. para que tenga la bondad de insertarla en el Boletín Salesiano, en la creencia de que será recibida con agrado por sus lectores. Aceptada la proposición que por tan distinguidas personas se me hizo, trabajóse con actividad febril, para preparar tan solemne fiesta, encargándose con sumo celo nuestros distinguidos Cooperadores, de proveer todo lo necesario para el ornato del salón de actos, pórticos y patio , é interesando con su influencia á las beneméritas Autoridades y á las personas más distinguidas de la capital, para que con su presencia contribuyesen á dar lucidez y esplendor á la referida fiesta. Si los insignes protectores de estos Talleres trabajaron con actividad indecible para el feliz éxito de la fiesta, proveyendo lo necesario y repartiendo invitaciones en los círculos más elevados de la sociedad Barcelonesa , no hicieron menos nuestros niños ayudados de sus maestros, para poder desempeñar con éxito las respectivas partes, en los ejercicios literarios y musicales que debían tener lugar. ■ Desde que se dió noticia á ¿nuestros queridos alumnos de la fiesta que se iba á hacer, ardieron en deseos de ver el sol de dia tan felicísimo para ellos y los que debían tomar parte en los actos literarios, poniendo en obra el refrán castellano, que las cosas salen bien á Dios rogando y con el mazo dando, al propio tiempo que se preparaban con un continuo estudio, repaso y ensayos de sus partes, veiáseles acudir á postrarse con sus maestros á los pies de la Virgen Auxiliadora, para implorar su protección y ayuda en ocasión tan importante. Claro y sereno como uno de’ los más bellos de primavera amaneció el día treinta y al extender el sol sus dorados rayos, veíanse ya ondear sobre nuestra casa las banderas española é italiana, que anunciaban á todo el vecindario la fiesta solemnísima que en nuestros Talleres iba á tener lugar. Se principió el dia con una misa de comunión tan numerosa como la anterior, y era cosa que daba gusto, ver el fervor con que nuestros niños rogaban á Jesús y á su bendita madre por el feliz éxito de la función, que tenia para nuestra casa una importancia particular. El patio de; entrada, desde las primeras horas de la mañana, apareció convertido en hermoso jardín, gracias á la multitud de plantas con que la ingeniosa mano de los jardineros, con suma arte y destreza, lo supo arreglar. En fondo de los pórticos, destacábase entre dos palmeras el hermoso blasón de la Congregación Salesiana, y al pié de aquellas y entre flores y ramaje, estaba una mesa llena de objetos piadosos y artísticos elaborados en nuestros Talleres. Entre los arcos y en varios puntos del patio veíanse por entre el ramaje varios carteles con textos de la Sagrada Escritura, que movían á los concurrentes á tender su mano generosa para socorrer á los Talleres y á los niños en ellos asilados. Todo el conjunto del patio presentaba un magnífico aspecto, produciendo en los que lo visitaron, muy grata impresión. Nuestro teatrito convertido en poco tiempo en un elegante salón, presentaba, á juicio de nuestros amigos, el más bello golpe de vista. En lugar preferente se levantaba una plataforma con dosél de terciopelo, sobre la cual estaban colocados varios sillones para las beneméritas Autoridades, y en el fondo un palco de bastante capacidad, arreglado ad hoc para dar cabida á las muchas personas que el salón, á pesar de ser bastante espacioso, no podia contener. Un completo y elegante alumbrado de gas, colocado expresamente , acababa de darle un aspecto grandioso é imponente, dejándolo dispuesto para la ejecución del programa de nuestra Academia. — 40 — Llegada la hora acudieron con suma puntualidad las personas invitadas, tanto de la Capital como de este pueblecito, que por cierto eran muchas, encargándose una comisión de caballeros pertenecientes á la más alta sociedad de hacer los honores debidos, y acompañar á las Autoridades y á cuantas personas nos honraron con su presencia. Al entrar el excelentísimo Sr D. Ramón Blanco, Capitán general del Principado , nuestra banda tocó la marcha real española, y lo propio cuando llegaron el Excmo. Sr. D. Luis Antunez, Gobernador civil de la provincia, el Iltre. Sr. Dr. Don Valentín Basart, Provisor de la Diócesis en representación del Exmo. é limo. Sr. Obispo (ausente) el Iltre. Sr. Dr. D. Ricardo Cortés, Cañó-higo penitenciario de la Sta. Iglesia catedral, en nombre del limo. Cabildo, y el Señor D» Ramón Miralles, Alcalde de este pueblo, los cuales fueron á ocupar su lugar correspondiente en el sitio de distinción que se les había destinado. Siguiendo las huellas del Sr. D. Bosco, que tan amante se ha mostrado siempre de la historia, del sistema métrico decimal y de la geografía, como pruebas de ello ha dado publicando la Historia de Italia, siendo de los primeros que en el Piamonte enseñó en sus escuelas nocturnas y dominicales dicho sistema métrico, y dando mucha importancia á los estudios geográficos en todos sus colegios, hicimos consistir la parte literaria de nuestra fiesta en tres diálogos, uno sobre la Historia de España desde sus primeros moradores hasta la época contemporánea, otro sobre el sistema métrico y el tercero sobre la geografía de España. Con el primero recorriendo nuestros niños los brillantes hechos que hermosean las páginas de la historia del noble pueblo español, sintieron arder en sus corazones el fuego de amor pátrio que los ha de hacer dignos sucesores de los héroes de Sagunto y de Numancia: con el segundo comparando las medidas antiguas con las del sistema métrico, hicieron patente la sencillez de este y las ventajas que con su adopción reportarían tanto la industria como el comercio de la nación española; por fin, por medio del< diálago sobre la geografía recitado por dos niños d@ 1a clase inferior explicaron á la par que las diversas provincias en que se divide la España, sus rios, cabos y montañas, el estado de adelanto y desarrollo del comercio é industria española, especialmente desde los principios de este siglo. Esto en cuanto á la parte literaria. Pasando ahora á la musical, le diré que se ejecutaron varias piezas y cantos, entre los cuales merecen especial mención la sinfonía Josef, como introducción, el terceto de la opera Crispina e la Comare, desempeñado con brillantez, y sobre todo, aunque de diverso estilo, el canto del siempre simpático romance de Monseñor Gagliero L’ Orfanello, ejecutado por uno de nuestros niños que en realidad lo es de padre y madre, y por último la farsa lírica : L’ Ultimo giorno di carnovale, representada en todas sus partes con sumo gusto y cantada con perfecta afinación, llamando la atención algunos de nuestros alumnos, que á pesar de ser de los más pequeños, desempeñaron cumplidamente su papel, díslumbrándose en todo el conjunto, el gusto de la escuela italiana. Mereció repetidos aplausos en las varias piezas que ejecutó en los entreactos nuestra banda musical , patentizando con la afinación y precisión con que tocaron, los notables adelantos que en la música van haciendo los niños que la forman. Terminados los actos de la Academia, el Excmo. Sr. Blanco con las Autoridades que le acompañaban y las muchas distinguidas familias que concurrieron á la fiesta, pasaron á visitar por orden los Talleres de carpintería , escultura, encuadernación, zapatería y sastrería en todos los cuales pudieron apreciar los adelantos en las respectivas artes y oficios, llamando mucho la atención al Excmo. Sr. Gapitan general, el de Sastrería en el cual se estaban confeccionando trajes militares para el ejército de la Islas Filipinas, quedando tan prendado de la Institución Sale-siana, que al salir de este último taller pronunció estas notables palabras : Sr. Director; le doy la enhorabuena en nombre de Cataluña, en el de toda Barcelona y en el mió, y ruego á V. felicite al Sr. D. Bosco, por haber mandado á sus hijos á establecer tan benéfica como oportuna institución, en este pais industrial por excelencia. Despues de esto cuantas personas pudieron caber en la capilla pasaron á ella , cantándose el Ave maris Stella y Tantum Ergo, á lo cual siguió la bendición con el SS. Sacramento, terminando asi nuestros niños este dia tan glorioso para los Talleres con un acto religioso de acción de gracias, como lo habían empezado ya con otro de petición para el feliz éxito de la fiesta. Una cosa quizá echará V. de menos aquí, y es la Conferencia que en dicho solemne dia suele hacerse en todas nuestras casas á los Cooperadores Salesianos, y que por cierto hubiera dado en esta ocasión tan importante, mayor solemnidad á la referida función, pero debo advertirle, que el haberla omitido fué, porque supimos que el Sr. D. Bosco irá probablemente á Roma en el mes de Mayo, y por aquí no dejan de ser vivísimos los deseos y grandísimas las esperanzas que todos tenemos, de que venga también este año, á pasar algunos dias entre nosotros. De suerte que fiémosla dejado para cuando nuestro amadísimo Padre venga, quien espero que oyendo todas estas cosas y las que aún mejores, si Dios quiere,, espero poder referirle para la próxima Pascua, lo dispondrán y hasta lo obligarán á volver á Cataluña. Entonces además de celebrar la suspendida conferencia con todo el esplendor y solemnidad posible, nos bendecirá también un nuevo y grandioso edificio, cuyos cimientos se están abriendo actualmente, en el que se instalarán la tipografía, un mayor taller de encuadernación, un elegante y grandioso salón de música y dos dormitorios que darán cabida á más de un centenar de niños pobres, que suspiran por el ingreso, quedándose afuera por falta de local: á más otros distintos edificios destinados para un noviciado de misiones salesianas. — 41 — En fin, basta por hoy. Bese en mi nombre la mano al carísimo D. Bosco, y pida mucho al Señor por su almo, hermano, que en sus oraciones mucho se encomienda, Juan Branda, Pbro. Sarria, 6 de Febrero de 1887. HISTORIA DE LOS COOPERADORES SALESIANOS. Su objeto, origen, progreso, /'organización. Si bien el título del diploma ó librito que se da á los Cooperadores, explica ya cual sea el objeto de la Sociedad de dichos Cooperadores Sa-lesianos, daremos sin embargo antes de pasar al origen, una breve y sencilla explicación. Dícense Cooperadores Salesianos aquellos que desean ocuparse en hacer obras caritativas, no de una manera general, sino especial, de acuerdo y según el espíritu de la Congregación de S. Francisco de Sales. Un Cooperador puede por sí solo hacer muchísimo bien , pero el fruto quedaría muy limitado y duraría muy poco. Por el contrario unido con otros halla mayor apoyo, y por consiguiente mayor fuerza y valor, y frecuentemente con poco trabajo obtiene mucho, pues las fuerzas aunque pocas y débiles, hácense fuertes si están reunidas. De aquí el gran dicho , que la unión hace la fuerza, vis unita fortior. - De suerte que nuestros Cooperadores, siguiendo el objeto de la Congregación Salesiana, se dedicarán según sus propias fuerzas á recoger niños que se hallen abandonados y expuestos á los peligros por las calles y plazas; instruirlos en el catecismo, entretenerlos en los dias festivos, colocarlos en casa de algún bueno y honesto maestro , darles buenos consejos y en una palabra, ayudarlos en cuanto se pueda, para hacerlos buenos cristianos y honestos ciudadanos. Dicese en el referido diploma: manera práctica, para indicar que aquí no se trata de establecer una Confraternidad, ni una Asociación religiosa literaria y científica, sino una simple unión de bienhechores de la humanidad, dispuestos á hacer no promesas , sino hechos , solicitudes , trabajos y sacrificios para ayudar á nuestros semejantes y además porque no entendemos decir que este sea el único y exclusivo medio para hacer bien á la sociedad, antes bien aprobamos y alabamos grandemente todas las instituciones, las uniones, las asociaciones públicas y privadas que tienden á beneficar á la humanidad, y rogamos á Dios Ntro. Señor se digne socorrerlas con medios morales y materiales, á fin de que puedan conservarse, progresar y conseguir el fin que se proponen. Nosotros, pues, intentamos solamente proponer uno, entre tantos otros medios ó maneras de obrar, y este medio lo proponemos con la Sociedad de los Cooperadores Salesianos. Las palabras: hacerse útil á la sociedad, dan á conocer aún más claramente Jo que queremos hacer y cuál sea nuestro común sentir. Extraños por completo á la política, nosotros estaremos constantemente lo más lejos posible de cualquier cosa, que pueda perjudicar á alguna persona constituida en autoridad civil ó eclesiástica. Nuestro lema será inalterablemente el siguiente : Dejadnos el cuidado de los niños pobres y abandonados, y nosotros haremos todos los esfuerzos posibles para hacerles el mayor bien que podamos, puesto que así creemos poder favorecer las buenas costumbres y hacernos útiles á la sociedad. En el año- 1841 comenzóse en la iglesia de S. Francisco de Asís, en Turin, á explicar el catecismo á muchos niños pobres y abandonados, que en dicha capital vagaban por las calles, expuestos á toda clase de peligros y desgracias. La miés era muy copiosa y hacíase cada vez más. El sacerdote D. Bosco hallábase casi siempre rodeado de cinco ó seis cientos niños, de suerte que haciásele casi imposible el poder atender á todas las necesidades de aquella multitud. Entonces fue cuando muchos celantes sacerdotes y piadosos seglares, se unieron á él para ayudarle en-el ejercicio de este importante Ministerio. Entre ellos recordamos con sumo gusto y regocijo, como principales, á los celantísimos Sr. D. Juan Borel, D. José Gaffasso, y el Sr. Canónigo Borsarelli. Estos fueron los primeros Cooperadores eclesiásticos. Pero todos ligados con otras graves ocupaciones, podían solamente ayudar en ciertas horas y momentos, y aún no regularmente. Recurrióse entonces á algunos señores seglares de buena posición, los cuales se ofrecieron de buen grado y en número suficiente á explicar el catecismo, enseñar en las escuelas diurnas y nocturnas, y asistir durante el tiempo de las funciones en la iglesia. Enseñarles las oraciones y los cánticos sagrados, prepararlos á recibir los santos Sacramentos, darles buenos consejos y. otras cosas por el estilo , era el oficio de. estos cristianos ejemplares. Despues mantenían el orden, recibían á los niños cuando venían al Oratorio, jugaban con ellos, y dirigían cariñosa y alegremente todos sus juegos. Otro oficio importante de los Cooperadores, era el así llamado de colocación. Muchos niños venidos de lejanos pueblecitos, hallábanse sin pan, sin ocupación y sin que ninguno se cuidase de ellos. Algunos Cooperadores procuraban con toda diligencia buscarles algún puesto donde pudiesen trabajar, é instruíbanlos antes sobre el modo con que debían de conducirse en el taller con sus maestros y compañeros. Durante la semana iban á visitarlos y procuraban hacerlos venir el domingo siguiente, á fin de que no se perdiese en un dia el fruto que se había hecho con el trabajo y solicitud de varias semanas. Entre estos Cooperadores había algunos, que áun en medio de los dias más rigurosos de invierno, venían todas las noches á la escuela para enseñarles á leer, escribir, el canto, aritmética y también la lengua italiana. Otros venían todos los dias á las 12, para instruir en el catecismo — 42 — á los que tenían mayor necesidad. Entre los señores seglares que se distinguían por su caridad y sacrificios, merece particular mención un comerciante llamado Sr. D. José Gagliardi. Todos los momentos libres que tenía, consagrábalos en instruir á los niños del Oratorio, que él solía llamar con el nombre de nuestros hijos. Hace pocos años que el Señor tuvo á bien llamarlo á su gloria, causando hondo sentimiento y dolor en el corazón de todos, pero mientras que la obra de los Oratorios exista, se conservará siempre su grata memoria y no faltará quien eleve al Cielo sus especiales oraciones por el alma de tan grande é insigne bienhechor. El Banquero Sr. Gampagna, el Señor Don Juan Fino, comerciante, el Comendador Sr. Don José Cotta y el célebre Conde de Camburzano, eran también fervorosos Cooperadores, que Dios Ntro. Señor llamó ya á gozar el premio de su caridad y celo. Entre los Sacerdotes uniéronse los dos hermanos Sres. D. Ignacio y Don Juan Vola, el Rdo. Teólogo Rossi, Director del Oratorio de S. Luis, y otros muchos que hoy están ya en la patria celestial. Todos estos Cooperadores se reunían en los prados de Valdocco, en las afueras de Turin, en aquel tiempo completamente aislados y hoy ya poblados de casas, formando parte de la capital. Empleaban el tiempo, sus fuerzas y recursos, en recoger niños abandonados, instruirlos y con el medio de la religión devolvíanlos á la sociedad útiles y honestos ciudadanos. Alguno preguntará ahora ¿y cómo era posible mantener la disciplina y conservar el orden en medio de tantos miles de niños de semejante género ? No es tan difícil como parece á primera vista. Hay un reglamento para el Oratorio festivo , en el cual hállanse distribuidos los varios oficios que pertenecen á la iglesia, y un patio de amena recreación. Un Director que dirija, los otros que hagan la parte que se les fije, todo procede con la mayor satisfacción, sin que sea necesario recurrir á amenazas ni castigos di ninguna especie. Además de los Cooperadores Salesianos, hay también Cooperadoras. Entre nuestros alumnos había algunos tan mal vestidos y desaseados, que ninguno quería estar á su lado, ningún maestro los admitía en sus propios talleres. La piedad de los fieles no disminuye jamás. Varias caritativas Señoras ocupábanse en coser, limpiar y remendar y hasta, si era necesario, comprar nuevos vestidos á nuestros pobres niños. Entre estas piadosas y caritativas señoras, podemos mencionar á la Señora Da. Margarita Gas-taldi, la Marquesa Sra. Da. María Fassati, la Condesa Sra. Da. Gabriela Corsi y muchas otras, como también muchos pios Institutos y casas de educación, los cuales iban á porfía en socorrer á los pobres hijos del pueblo. Todos , en fin, demostraban un entusiasmo sin igual en este noble oficio de caridad, como era verdaderamente vestir al desnudo. Los niños .beneficados al verse tan caritativa y amorosamente socorridos, prometían con todo el corazón de. ser buenos cristianos, ofrecíanse con sumo gusto á cantar y servir en los divinos oficios, en las iglesias de los referidos Institutos , y elevaban al misericordioso Señor , por la mañana y por la noche, oraciones de agradecimiento, hacia sus buenos bienhechores y bienhechoras. En el próximo número diremos, Dios mediante, algo referente al Oratorio festivo y su aprobación. LA FIESTA DE S. FRANCISCO DE SALES y Conferencia de los Cooperadores Salesianos en el Colegio de Utrera. Rdo. Sr. D. Ruá: Queridísimo Padre: Siguiendo nuestra inveterada costumbre, hemos celebrado en el presente año la novena y fiesta de nuestro santo Patrono, con la mayor solemnidad y magnificencia posibles. Dióse principio á la novena el dia 22 del mes pasado, habiendo predicado en las cuatro primeras noches nuestro queridísimo Padre Director D. Ernesto Oberti, en las tres siguientes el Sr. D. José M.a Gamacho, cura de la iglesia de S. Andrés de Sevilla, y en las dos restantes el Sr. D. José M.a León, cura de la de Omnium Sanctorum, de la misma ciudad, edificando y conmoviendo á los fieles con sus piadosos é inspirados discursos, llenos de ardiente caridad y unción evangélica, animándolos y exhortándolos á continuar con verdadera fe en el servicio de Dios Ntro. Señor, é invitándolos á seguir valerosamente el camino del ilustre Santo, imitando sus virtudes para recoger algún dia, como él recoge ya en el cielo, el eterno galardón debido á sus servicios. ¥ á la verdad, la palabra de Dios no dejó de fructificar de una manera copiosa y abundante. La mucha concurrencia, la grande devoción y recogimiento que en todos se notaba, eran claras y evidentes pruebas para nosotros, que el piadoso pueblo utrerano correspondía á nuestros santos deseos y que el Señor bendecía de una manera especial nuestros pequeños trabajos. Pero si por una parte nuestro santo entusiasmo y regocijo eran verdaderamente grandes al celebrar con tanta solemnidad y devoción la novena de tan ilustre y amadísimo Santo, por otra sentíamos todavía en nuestro corazón el dolor que nos había ocasionado la pérdida del que en esta ciudad ha sido nuestro más fiel amigo, Cooperador activo y constante bienhechor, el Exorno. Señor D. Diego M.a Santiago, Marqués Vdo. de Ulloa, fallecido , como ya sabe V. R. por cartas anteriores, el 26 de Diciembre del año pasado. De suerte que no pudimos ■ menos de desahogarnos públicamente con el Señor, celebrando en nuestra iglesia, en sufragio de su alma, unas solemnes honras fúnebres, la mañana del 26, dia quinto de la novena. Fue este un acontecimiento que dejará para siempre hondos sentimientos en la — 43 '— mente y en el alma de cuantos tuvieron la dicha de presenciarlo , pues además de que el finado gozaba del cariño y simpatía general, nosotros procuramos dar al fúnebre acto todo el esplendor y magnificencia que nuestras fuerzas permitieron. Acompañada, pues, de una brillante orquesta que al efecto se hizo venir de la próxima capital de Sevilla, se estrenó una magnífica Misa de Réquiem de Monseñor Gagliero, en la cual lució su hermosa voz el tenor de la catedral de la capital citada, Sr. D. Agapito Insausti, quien interpretando su parte de una manera verdaderamente magistral, comprendiendo además las excelencias de lo que cantaba é impregnándose, por decirlo así, del hondo y patético sentimiento que palpita en las sublimes notas que esmaltan aquella bellísima obra, supo dar á su voz tan conmovedora expresión, que impresionó profundamente á cuantos tuvimos la inmensa satisfacción de escucharlo. La iglesia severamente engalanada y llena de una numerosa concurrencia, la profusión de luces, el sencillo é imponente túmulo que se levantaba próximo al altar mayor, el vacío que ha dejado en nuestros corazones la pérdida de nuestro insigne Cooperador y el recuerdo de sus muchas y altas virtudes, todo contribuía á dar imponente grandeza á aquel acto, cuya memoria difícilmente se borrará del corazón de los Utreranos. Continuando, pues, ahora la descripción de los festejos verificados en honor de nuestro Santo , diré brevemente á V. R. algo sobre la academia dramático-literaria, que tuvo lugar en la noche del dia 29. Con la preparación conveniente se representaron por los niños tres lindas piezas de género festivo, que agradaron extraordinariamente al numeroso y escogido público que llenaba el salón, preciosamente adornado y preparado al efecto. Fué tanto lo que agradó á todos los concurrentes la representación y declamación de nuestros niños, que en medio de generales y entusiasmados aplausos fueron obligados repetidas veces á salir á la escena, siendo despues obsequiados con dulces y regalitos, compensando de este modo sus trabajos y adelantos, así como los de su digno director de escena, Sr. D. Francisco Fenoglio, el cual, con su acertada dirección é incansable actividad, consiguió proporcionar á las familias de los niños y á todos nosotros un rato de verdadera y justa satisfacción. En los intermedios recitaron los niños bellísimas composiciones poéticas en español y francés, que también fueron muy aplaudidas, se Cantaron preciosos coros, y el Sr. D. Agapito Insausti tocó en el piano y cantó con inimitable maestría y buen gusto varias piezas de extraordinario mérito. Todos salieron sumamente complacidos y deseando vivamente muchas noches de tan gratos recuerdos como la del dia 29 del pasado mes. Al dia siguente, Domingo , á las 8 de la mañana, tuvo lugar la Comunión general, que por cierto fué numerosísima y verdaderamente edificante. A las 10 cantóse en honor de S. Francisco una solemne Misa por nuestros niños, en la cual hizo un brillante y conmovedor panegírico del-Santo el Sr. D. Modesto Abin, Beneficiado de la santa Iglesia Catedral de Sevilla. Por la tarde se hizo la Conferencia á los Cooperadores Sále-sianos, la cual fué también concurrida. Se principió con el canto de un bellísimo himno que para esta ocasión había compuesto en honor de S. Francisco de Sales, nuestro excelente Cooperador y amigo Sr. Insausti. Despues subió al pulpito el Sr. Director de esta Casa, quien tomando argumento de la carta, que nuestro amadísimo Padre D. Bosco dirigió al principio de este año á los Cooperadores y Cooperadoras, hizo mención de un modo particular de las muchas obras de caridad que se habían hecho en el año anterior con el auxilio de los Cooperadores. Descendió luego á hablar en particular de las que se habían llevado á cabo en este año en esta ciudad, dando noticia de la apertura de este Colegio con un magnífico local, donde se da á los niños la instrucción primaria y secundaria. Su número asciende ya á 50 internos, otros 50 externos pobres, á los cuales dáseles todos los dias su comida, y más de 100, externos también, pero de alguna posición. Dijo además que si se había hecho mucho , no por esto los Cooperadores han concluido ya su misión. Que ellos son como el cuerpo y el edificio de la Sociedad Salesiana, y por consiguiente para que esta se mantenga, es necesario que dicho cuerpo esté siempre? en continua acción, por medio de la oración y caridad, la cual no debe decir nunca, basta. Animábales con las sagradas palabras: Quamdiu fecistis uni ex minimis meis mihi fecistis, á seguir constantes con sus oraciones y limosnas á cooperar á esta obra, cuyo único y solo fin es la de aumentar la gloria y honra de Dios, por medio de la educación religiosa de la juventud pobre y abandonada. Por último se cantó el hermosísimo motete de Mons. Cagliero Quasi Areus, y repitióse el mencionado himno de S. Francisco de Sales. Hízose la cuesta y despues se dió la bendición con Su Divina Magestad, terminando así los festejos en honor de nuestro Patrono S. Francisco de Sales. Como ve, queridísimo Padre, nuestra amorosa Madre Auxiliadora nos protege de una manera extraordinaria, y nosotros le estamos de veras sumamente agradecidos. Esperamos que con su poderoso auxilio podrémos aumentar el número de niños tanto internos como externos, pues son muchas las súplicas que continuamente nos hacen en esta ciudad y también en los pueblecitos vecinos. En fin, la miés es mucha y los operarios son pocos. Una cosa sola nos tiene no tanto contentos, y es el¡estar tan lejos, siendo esto causa de no poder, tener la dicha de ver por estas tierras marianas á nuestro amadísimo Fundador D. Bosco. ¡ Oh cuán felicísimos se considerarían estos buenos Andaluces, si su venida á esta llegara :á efectuarse. , Pero ya qtie,- por su avanzada edad y delicada salud no, puede sqr, nosotros nos conformamos con la voluntad del Señor y le suplicamos que á lo menos pida mucho por .todos nosotros en sus santas oraciones, á fin de que sino en este mundo, ciertamente en el otro podamos vernos en su compañía, con un inmenso número de almas á su alrededor, gozando de una vida bienaventurada y feliz. — 44 — Suplicándole se digne besar la mano por todos nosotros á nuestro amadísimo Padre D. Bosco, y con recuerdos afectuosos para todos esos buenos Superiores, queda de V. R. obligadísimo hijo, Carlos Pane, Pbro. . Utrera, 10 de Febrero de 1887. VIAJE DE NUESTROS MISIONEROS. M. R. Sr. Director: . Supongo que á esta hora habrá recibido ya las noticias que acerca de la primera parte de nuestro viaje le comunicó nuestro amado y Rdo. superior D. Lasagna, y no dudo que tanto V. R., como todos esos buenos hermanos habrán ciertamente dado infinitas gracias á la Sma. Virgen, á quien únicamente atribuimos nuestra salvación, librándonos de las borrascas y grandes peligros que sufrimos en el Océano. Ahora creo hacerle una cosa grata si prosigo diciéndole algo sobre la obra comenzada. Despues del furor de aquella espantosa borrasca que levantándose terriblemente contra nosotros, apénas entramos en el Atlántico, nos hizo por tres dias continuos casi desesperanzar de llegar al término suspirado y bendito, gozamos finalmente de la «alma de los Trópicos. Con la tranquilidad del Océano volvió el bienestar y reinó de nuevo la alegría entre todos nosotros, que abatidos por el miedo y el mareo, desfallecidos por el prolongado ayuno, y cansados de cuerpo y espíritu, padecíamos hacía ya sesenta horas, esperando de un momento á otro una terrible catástrofe. En la mañana del 21 de Diciembre el mar estaba tranquilo y nosotros despues de tres dias de agonia, nos reunimos por primera vez sobre cubierta. Un pensamiento común nos ocurrió á todos entonces. La Navidad con sus tiernos recuerdos, con sus misterios de amor, que todos sienten profundamente y ninguno es capaz de comprender, con sus ritos simplemente sublimes, que suscitan en el alma sentimientos inefables de religión y de fe, la Navidad, la fiesta de las más santas conmociones, y en una palabra la fiesta, del amor, estaba muy cercana. Llenos de conmoción ,y regocijo, no pudimos menos de recordar aquellos tiempos, en que, en medio de la paz, sosiego y tranquilidad indecibles que en S. Benigno se goza, postrados en aquella santa y bendita noche alrededor de la cuna de Jesús con un silencio y recogimiento inexplicables, saboreábamos; las dulzuras del Paraíso ;y llenos de sentimiento al ver que no podíamos hacer toda la novena, nos pusimos con empeño á preparar alguna cosa para el triduo, que deseábamos festejarlo con la mayor solemnidad posible. Dios Ntro. Señor benigno y amoroso, coronó nuestros pobre» esfuerzos con un éxito inesperado..... La bondad del Comandante, desde el principio de nuestro viaje, había dejado á nuestra disposición una comodíslma sala, donde, cuando el mar nos lo permitía, nos recogíamos para cumplir con nuestros ejercicios de piedad. En ella se celebró' el triduo de preparación á la fiesta de Navidad, y conmovidos hasta lo más intimo del corazón con una efusión de afectos que no puedo descri» bir, entonamos durante las tres noches el Regém venturum, mientras fijábamos nuestra mirada en una graciosísima estátua del Niño Divino, que infundía en el alma un sentimiento inefable de gozo y alegría. El triduo pasó rápidamente. Mientras nos hallábamos preocupados con mil y mil ocupacion-citas, debiendo unos preparar los adornos para el altar, otros ensayar lo que debía cantarse (en lo cual se empleó mucho tiempo, por la falta de músicos), y en fin casi todos ocupados en escribir cartitas á los amigos de Europa, (puesto que el 24 debíamos hacer parada en la isla de S. Vicente, donde, si bien no se permitia el desembarco, era sin embargo lícita la correspondencia) llegó la Navidad casi sin hacernos de cargo. Todos la esperaban con vivísimos deseos; todos sentían necesidad de echarse á los pies de Jesús y desahogar con El sus penas y dolores , todos esperaban con ansia la palabra de un amigo que les infundiese esperanza y consuelo. Y por cierto esta esperanza no nos salió frustada. El dia 25, tan ardientemente suspirado por más de mil personas, amaneció finalmente hermoso y espléndido ; plácido el mar, sereno el cielo, completa bonanza; una brisa ligera y suave, templaba los ardores del Trópico, mitigando algún tanto el calor de 29°; en fin, la naturaleza toda con una calma y . tranquilidad inexplicable parecía se preparaba á recibir al Rey de la paz. Sobre ■ la plataforma adornada con magníficos trofeos, habíamos colocado el altar portátil; la gente estaba con singular recogimiento y toda conmovida; el capitán, la oficialidad vestida de gala, y los pa-sageros de Ia y 2a clase rodeaban el altar. A eso de las nueve la banda de música (que, entre paréntesis, era dirigida por el infrascrito) tocó una marcha, más ó menos armoniosamente, como anunciando que íbase á dar principio al augusto Sacrificio. Revestido con los más ricos ornamentos , que teníamos, D. Lasagna celebró la santa Misa. ' Cantóse el Hac nocte y el Ave María de Do-gliani (cuyo efecto fué sorprendente) , el O Salutaris Hostia del Mozart (á solo), el Ave Verum de Mercadante (terceto), con varios otros trozos de la Misa de S. Luis y de la Santa Infancia. La ejecución fué verdaderamente espléndida, y sirvió no poco para tener más recogidos y avivar la fe de todos los circunstantes. Despues del último Evangelio D. Lasagna, llena su mente y corazón de ternísimos pensamientos y afectos, volvióse al público y dirigiónos pocas palabras, si, pero llenas de entusiasmo y amor. Procuraré recordar aquí algunas: « Hermanos, compatriotas de la bella Italia, que yo con vosotros , no sin profundo dolor y sentimiento, hé, hace poco, abandonado ; hermanos , compañeros de viaje, acoged y conservad en vuestros corazones la palabra que os dirige el mió conmovido en este momento. En los años pasados celebrábais los ternísimos misterios de la Navidad en vuestro — 45 - pais nativo, en campañia de vuestras familias, entre el amor de los que más queríais... este año lejos de la casa de vuestros padres, separados casi por un espacio inmenso del consorcio de los demás hombres, solos, ó mejor dicho, con Dios, los celebráis aquí, donde estrechos por disposición arcana de la Divina Providencia como en una sola familia, bajo la dirección de un capitán, que nos hace de padre, navegamos en medio de grandísimos peligros, y confiados solamente en los brazos de la Divina Providencia. ¡ Oh ! ¡ cuántas cosas desería deciros!... pero la multitud de afectos no me lo permite. Dicha, paz y felicidad os desea el Misionero... paz y felicidad, pero paz y felicidad del modo que Dios suele darla, no la felicidad del mundo, que acarrea las más crueles amarguras de la corrupción y del ateísmo! Hermanos y compañeros de viaje, yo os tendré siempre presentes en mi corazón, vosotros aceptad y no os olvidéis jamás de este recuerdo: Mantened siempre viva vuestra fe, sed fieles á aquella religión que aprendisteis entre los brazos de vuestras madres. Bien sé que vais á un pais donde la fe es despreciada por muchos y la virtud es objeto de irrisión; ¡ ah, hermanos mios! conservad , sí, en vuestros corazones la fe de Belen á costa de cualquier sacrificio. La América es el sueño de vuestra vida, el nido de vuestra fortuna; vosotros vais á la América con la esperanza de hallar las riquezas y felicidad; pero ¡ay de mí! ¡para cuantos de vosotros serán estos sueños los más crueles desengaños! ¡cuántos quizá llorarán la tranquila pobreza de los abandonados países. Estad , pues , atentos , queridos hermanos , en aquellos momentos de desengaño y tribulación. Entonces será cuando los engañadores, ministros de Satanás, intentarán corromper vuestro corazón y apagar si es posible la luz de la fe. ¡Ah! No, nunca jamás oigáis á semejantes impios, desenmascarad sus engañosos artificios y con firmeza y energia mantened siempre luciente en vuestro corazón ese rayo, que dimana del Eterno, la fe. Sea ella el símbolo que ligue nuestros corazones en la tierra y despues en el cielo........ Quizá inmensos desiertos, interminables distancias nos dividirán; quizá no nos volveremos á ver jamás sobre esta tierra, pero no importa; únanos un vinculo... la fe y la oración. Y Dios, despues de bendecirnos en la tierra, nos unirá nuevamente y para siempre en el cielo. » La extrema agitación de nuestro caro Director impidióle seguir adelante, de modo que quitándose las vestiduras sacerdotales, se fué corriendo á desahogarse en llantos y sollozos con su Dios y Señor, mientras la gente y los superiores sumamente conmovidos y con las lágrimas en los ojos, retirábanse también, repitiendo las palabras de nuestro padre con sumo entusiasmo y admiración. Deo gratias. Espero que la impresión de esta fiesta no se borrará jamás del corazón de todos, y el recuerdo del Misionero, en los momentos de prueba y aflicción, no dejará de serles grato y consolador como también eficacísimo para infundir en sus ánimos fuerza y valor. Despues de haber cumplido esta primera obra, continuamos con todo nuestro empeño , ó mejor dicho, se comenzó formalmente la explicación del Catecismo á los niños y niñas; y también aquí fueron bendecidas por Dios nuestras pobres fatigas, produciendo abundante fruto. El primer dia del año colocamos nuevamente el altar sobre la plataforma y celebróse Misa solemne cum cim-balis et organis, teniendo la consolación de ver á más de veinte, entre niños y niñas, recibir por primera vez en su pecho á nuestro Divino Redentor. ¡ Qué regocijo y alegría transparentaba en aquellas almas puras y candorosas! Y ¿ quién es capaz de conocer los misterios de gracia y bendición, que el cielo, rogado por aquellos corazones puros, habrá derramado sobre los pobres Misioneros y sobre las familias de aquellos desgraciados, que ignorantes aún de la vida, fueron obligados á abandonar la tierra que los vió nacer? ¡ Quién sabe, si algún infeliz olvidado de Dios y de la fe, que aprendió en el regazo materno , esforzado en cierto modo á recorrer con la memoria las dulzuras de su primera comunión, no se habrá arrepentido y vuelto al amor de su Señor ! Despues de comer, y debido á un pensamiento feliz de un hermano nuestro, improvisóse una pequeñita lotería para los niños y niñas, que asistían al Catecismo, en la cual figuraban cuadri-tos, crucifijos, estampas, libros, corbatas, cajitas de dulces , naranjas , bizcochos , nueces y otras muchas cosas, que atraían y gustaban á los niños. Dicha lotería fué todavía mucho más animada, cuando comenzó á tocar la banda algunas pieze-citas fáciles y alegres. Y á la verdad fué esta una magnífica idea, puesto que nuestros emigrantes viendo como sabíamos juntar la religión con la alegría, demostraron hácia nosotros mayor aprecio, y no menor hácia nuestra santa religión. Creíamos fuese ya esta la última fiesta que celebrábamos á bordo, pues teníamos grandes esperanzas de solemnizar entre los hermanos de América la fiesta de la Epifanía, pero Dios no quiso concedernos este consuelo y fuimos obligados á pasarla en el Tibet. Sin embargo esta no dejamos de celebrarla con tanta solemnidad que las otras; hubo numerosas confesiones y comuniones, Misa cantada y dos palabras fáciles pero elocuentísimas, puesto que salían del corazón de D. Lasagna. Fué aquel dia señaladísimo para nosotros con un consolantísimo acaecimiento. Despues del tanto tiempo que había pasado sin ver otra cosa más que cielo y agua, por fin pudimos en dicho dia divisar las playas de aquella América, objeto de nuestros deseos, de aquella tierra, que Dios nos había deparado como nuestra segunda patria. ¡ Oh! ¡ con qué ansia contábamos las horas que nos separaban aún, de nuestros hermanos de América! Estábamos ya cansados de aquella vida tan monótona y ociosa. Llenos de esperanza, ó mejor dicho, casi ciertos en que al dia siguiente nos habríamos separado de nuestros amigos de viaje, improvisamos por la tarde una academia de despedida, en la que despues de recíprocas felicitaciones en poesía y prosa, italianas y francesas, se alegró la fiesta con el canto de los Due poeti, la Musica bella, el Marinara y otras cositas más — 46 — que gustaron y divirtieron mucho á todos. Ya que hablo, de academias, debo decirle que muchas otras veces, entretuvimos á nuestros superiores y pasageros con pequeñas declamaciones y alegres funcioncitas, entre las cuales recordamos una que fue sumamente grata á todos, celebrada en honor del Comisario de á bordo Sr. D. Francisco Ga-letta, en ocasión de su cumpleaños, llena de tanto afecto, que nos recordó las dulces fiestas de familia; A las 12 de la noche debíamos entrar en el puerto de Montevideo y estábamos ya tan contentos y llenos de esperanza que aquella sería la última noche que pasábamos sobre et Tibet. Pero nuestro gozo en el pozo, como suele decirse, puesto que la Comisión de sanidad, á pesar de que durante todo el viaje no habíamos tenido ninguna enfermedad á bordo, no nos permitió desembarcar, obligándonos á volver atrás en dirección á la isla Flores, para hacer la cuarentena. Con no poco disgusto tuvimos que resignarnos á abandonar aquel dulce pensamiento de abrazar á nuestros hermanos de América, pues la cuarentena amenazaba ser bastante larga. Llegados al frente de la isla tuvimos que pararnos dos dias á bordo del Tibet, pues en las Flores estaba todo ocupado. Nos arreglamos como mejor pudimos para pasar el tiempo alegre y entretenidamente. Aquí quiso el demonio cumplir su obra, pues, despues de haber corrido peligro de perecer en el mar, no estuvimos muy lejos de ser víctimas del fuego, que prendió el vapor á las dos de la noche , lo cual nos inquietó y asustó muchísimo , si bien pudo apagarse muy pronto y con no mucha dificultad. Pero también esto pasó. Al dia siguiente nos llegó el aviso de saltar en tierra. La separación de los hermanos que debían continuar el viaje hasta Buenos-Ayres y de los pasageros, con los cuales habíamos contraido una íntima amistad, nos fué por cierto bastante dolorosa. Todos antes de bajar en los botes que debían llevarnos á la isla, nos saludaban dándonos las manos llenos de conmoción y afecto. El Gapitan, el médico y el Comisario nos acompañaron hasta la isla. Allí nos paramos cinco dias y nada nos sucedió de extraordinario, si exceptuamos la incerteza en que nos hallábamos sobre el dia que se concluiría aquella especie de doble destierro, lo cual nos tenia sumamente intranquilos. Pero por fin plugo al Señor que el 14 del corriente, nos fuesen abiertas las puertas de Montevideo, y nos condujo entre los brazos de nuestros carísimos hermanos de América. Cumplíase en aquel dia un mes desde nuestro Exodo, y despues de haber sido probados per aquam et per ignem, entrábamos finalmente en el puerto suspirado. Dejo de describirle la acogida en extremo cariñosa y fraternal que nos hicieron nuestros hermanos, como también nuestras primeras impresiones, lo cual será quizá objeto de otra mía. Por hoy concluyo, pues veo he sido ya demasiado largo. Dispénseme V. R. si abusé de su mucha bondad. Dígnese hacer presentes nuestros respetuosos y gratos recuerdos á nuestro ama- dísimo Padre y demás superiores y créame siempre su ■ . Humildísimo hijo en Jesús y Marta ' Q. B. 8. M. Luis, Acól. ' CARTA DEL BRASIL. Amadísimo y Revmo. Padre : . No quiero dejar pasar, queridísimo Sr. Don Bosco, esta hermosa ocasión de la fiesta de nuestro santo titular San Francisco de Sales, sin mandarle mi más cordial felicitación, tanto más que sé es su deseo que todos sus hijos, desde las diversas casas y regiones donde se hallen esparcidos, se reunan juntamente con V. R., para festejar un dia tan grande. No pudiendo por la mucha distancia, hallarme presente, como el año pasado, con el cuerpo, quiero á lo menos participar con el espíritu, y por medio de esta pobre cartita ir á deponer ante sus pies los obsequios de mi más profunda reverencia y los afectos de mi más sincero amor. ¡Oh! ¡cómo pasaron velozmente, veneradísimo Padre, aquellos dias felices que tuve la dicha de pasar á su lado el invierno pasado1, ¡como desaparecieron dejando en mi corazón un vacío inmenso, producido por la separación. Y ahora ha pasado ya un año y ¿cuántas cosas se han hecho ya? Creo que no le disgustará si hoy me propongo hacerle una breve descripción de los hechos principales que me ocurrieron desde entonces hasta el presente, pues así podrá formarse una idea más exacta de mi estado, y también se moverá á socorrerme con consejos y medios pecuniarios, á fin de llevar adelante la empresa comenzada. Pues bien; despues de habernos separado de V. R. el dia treinta de Marzo, llegamos al Havre el dia 2 de Abril, de donde salimos . la misma tarde en el vapor Ville de Vittoria, que había fondeado en Lisboa el 24 del mes pasado, por el choque que tuvo con una fragata inglesa. El viaje fué- felicísimo, si bien un poco largo. Fuimos tratados muy bien por el comandante Sr. Simonet, persona sumamente fina y afable. Si exceptuamos el primer dia en que el mar estaba en extremo agitado, ninguno de nosotros se mareó despues, y llegamos felizmente el 28 del mismo mes (despues de habernos detenido dos dias en Lisboa, cinco en Pernambuco y tres en Bahía) á Rio Janeiro, término de nuestro viaje. Decirle las fiestas que nos hicieron nuestros hermanos á nuestra llegada, la alegría que se manifestaba en el exterior de todos , no es cosa tan fácil ni adaptada á mi pobre pluma. Igualmente paréceme imposible el describirle la sensación de maravilla, admiración y alegría que me causó viendo , al momento de entrar en el Colegio, reedificado el cuerpo de edificio , que había caído á causa de un fuerte y terrible huracán el 14 de Noviembre del año pasado. Los hermanos quisieron darme esta hermosa y grata sorpresa, que ciertamente no podía ser mejor. Durante mi ausencia, el Obispo, que nos quiere. mucho y nos ama siempre como á hijos, prometió dar una buena limosna y con ella se pudo reedificar la parte cajda. Apenas llegué,, mi primer cuidado fué establecer un bellísimo mes dé Mayo en honor de María Auxiliadora, de quien hemos recibido tantos y tan señalados beneficios. En el Colegio encontré cincuenta niños , entre estudiantes y artesanos. Despues dispusiéronse las cosas en tal manera que se pudiese dar la bendición todas las tardes, precediéndola de una pequeñita plática adaptada á los niños, como se acostumbra en nuestras casas. Desde los primeros dias comenzó á manifestarse un entusiasmo extraordinario por esta devoción, tanto en los niños como en las personas de fuera que acudían á nuestras funciones, cada vez en mayor número; Este entusiasmo aumentó aún más en ocasión de la solemne bendición de una magnífica estátua de María Auxiliadora, que yo había mandado traer de Mónaco de Bayiera el año pasado. . , La estátua fué bendecida por el Rdmo. Señor D. Luis Raimundo de Britto, Vicario general de' la diócesis, el cual despues de la bendición. dignóse dirigir la palabra al inmenso pueblo, que . de todas partes había venido, y con un breve pero elocuentísimo y fervorosísimo discurso, cantó las alabanzas de nuestra buena Madre María de tal modo , que conmovió á todos los que le escuchaban. El entusiasmo llegó hasta el punto de que mientras el Rdo. Sr. Britto predicaba , habiéndose presentado una señora protestante en la puerta de la iglesia, algunos labradores que se encontraban allí, no le permitieron entrar más adelante, diciendo en su modo sencillo de hablar, que la Virgen era nuestra,*de los católicos, y no de los protestantes, y que por consiguiente se fuese á sus que haceres : Nassa Seríhora é nossa e nao é dos protestantes ; a senhora nao pode entrar aquí. Ya se puede suponer como se habría ido la señora protestante,, la cual no era la primera vez que venia á estorbar la piedad de los fieles durante nuestras funciones. —. El mes de María continuó muy animado y fervoroso hasta el 24, dia en que con toda pompa y solemnidad celebramos la cara fiesta de María Auxiliadora. Todo fué espléndido ; la misa de la Comunidad á las 7 1/2 con numerosísimas comuniones; la misa solemne á las 11, que celebró de pontifical el limo. Sr. D. Pedro Peixoto y con sermón que predicó do nuevo el Rdo. Sr. Britto. Por la noche- tuvimos la Conferencia de los Cooperadores Salesianos. El mes continuó sin embargo hasta el 3 de Junio , dia de la Ascensión, en que se hizo también una magnífica función. Los resultados obtenidos en este mes, pasado todo en honor de María, fueron varios y todos excelentes, primeramente el haber dejado un vivo deseo en nuestro niños de ser verdaderamente buenos. En segundo lugar vióse aumentar mucho la frecuencia á nuestra capilla de personas extrangeras, y también varias comuniones de gente que por | el pasado nc' había'-'péhsado- jamás en esto. ‘ Pero lo que hizo más maravilloso efecto fué el haberse cerrado una iglesia con su correspondiente escuela protestante que existia , como ya le dije otra vez, enfrente á nuestra casa. La escuela hacía ya un poco tiempo iba siendo abandonada por los niños que la frecuentaban, hasta el punto de quedar enteramente desierta, de .suerte que no teniendo ya más niños, nada le quedaba que hacer al maestro sino recoger lo que tenía é irse, como suele decirse, con la música á otra parte, y asi lo hizo. La iglesia cayó también en tan baja opinión del pueblo, que ninguno se cuidaba ya de entrar en ella, y por lo tanto no pudo sistemarse. Y á la verdad, Dios y María que nosotros tanto amábamos, nos bendecían, pues nuestros niños aumentaron desde cincuenta que eran, hasta setenta y cinco todos internos, sin contar con más de 30 externos que venían solamente á la escuela en los dias de trabajo y á la misa los domingos. Nuestra fortuna incitó las iras y la envidia de algunos periódicos, que comenzaron á maltratarnos por todas partes. Visitas de inspectores delegados y en fin disgustos de toda clase. Acla-rádase la inocencia fuimos dejados en paz por el gobierno, pero los periódicos continuaron hablando, no economizando títulos ni vituperios, sobre, nosotros. Párece imposible que despues de tanto tiempo que trabajamos aquí en el Brasil, haya todavía quien no conozca la importancia de nuestra obra y nos haga aún una guerra tan atroz ! Cierto que Dios vela sobre nosotros y nos protege, pues esta última guerra en vez de desacreditarnos, sirvió para establecer mejor nuestra reputación. Las visitas que nos hicieron improvisadamente, probaron á todos que nuestro colegio puede, y hasta con ventaja, estar á la altura, ya por la instrucción como por la limpieza y disciplina, de cualquier otro gobernativo. De modo que podemos verdaderamente decir que no hay mal que por bien no venga, conforme dice el proverbio. La Virgen Sma. nos protegió en esta última ocasión como lo había hecho ya otras veces y como nos protegerá aún en el avenir, si procurarémos amarla y servirla siempre como á nuestra buena Madre: y esto es precisamente lo que nosotros esperamos hacer. El año escolástico concluyó para nosotros el dia 19 de Diciembre, en el cual tuvo lugar una espléndida distribución de premios, con inmenso concurso de señores y señoras , que vinieron á honrarnos con su presencia y á constatar con sus propios ojos la insubsistencia de las acusas, que pocos dias antes nos habían hecho. Hé aquí; amadísimo Padre , en breve la relación de lo hecho en el pasado año. Me parece que debemos estar satisfechos del resultado obtenido; y creo que V. R., lo estará también. Experimentamos de veras gran falta de dinero para sostener y hacer progresar esta obra tan combatida, .por los hombres y tan .visiblemente protegida por Dios; pero esperamos y mucho en la inagotable caridad de nuestros Cooperadores y ■Cooperadoras1. Nos' hace falta también personal, pues somos pocos y poco robustos todos; pero también per esta parte esperamos un auxilio, no ya de los Cooperadores , sino de nuestros hermanos, los cuales se decidirán á dar una vez un adios á los parientes y á la patria, para venir á estas tierras donde hay muchas almas que salvar. ¡ Ah! ¡ cuánta mies nos espera! pero ¿dónde, dónde están los trabajadores ? Por Dios, socorrednos. Hemos ya tenido noticia de la salida de nuestros hermanos misioneros, hecha en el mes de Diciembre último; pero ¿ qué es esto en este mar inmenso de trabajo y de bien que nos espera?... Mas hágome de cargo que me he extendido demasiado en esta mía; perdóneme si le he robado tanto tiempo, para V. R. tan precioso; me perdone, también si le he escrito tan aprisa y tan malamente, tanto respecto á la lengua como á la caligrafía; es un buen Padre; perdone, pues la libertad del hijo que tanto le ama. ¡Oh! sí, amadísimo Padre, le amo, le amamos todos con un amor sincero, profundo, irremovible porque también V. R. nos ama y con no menor intensidad. ¿ Cuando podré tener de nuevo el gusto de verle y besarle la mano y sentir una palabra de animación? ¡Ah! plegue á’Dios que sea pronto...... . Me bendiga, pues , queridísimo Padre, y me tenga siempre presente en sus oraciones. Bendiga también á todos los hermanos de esta primera Casa salesiana en el Brasil. No se olvide de nuestros Cooperadores, y especialmente de nuestro Obispo, que nos quiere mucho como á hijos y nos asiste en todo. ¡Ah! que Dios le remunere el bien que nos ha hecho y nos está haciendo y lo conserve aún por muchos años en esta diócesis. Dígnese acoger mis respetuosos obsequios, y créame siempre de V. R., Obligadísimo y afectísimo hijo Q. B. S. M. Miguel Borghino, Pbro. HISTORIA DEL ORATORIO DE 8. FRANCISCO DE SALES. (Continuación), Capítulo III. Un trienio ó sea el Oratorio en los anos 1842-43-44. El carácter peculiar de las obras de Dios es tener principios modestos, para desarollarse despues prodigiosamente contra la opinión común, á fin de que más claramente aparezca que su inspiración y sostén vienen del cielo. Este es también el sello del Oratorio. Semejante al grano de mostaza, esta fundación con los más humildes principios echó profundísimas raíces en Turin, creció de un modo sorprendente, se convirtió en un frondoso árbol bajo cuya sombra acudieron á refugiarse millares de niños abandonados. Con-tinuarémos por lo tanto admirando el primer desarrollo, tomando los hechos de los primeros que tuvieron la dicha de verse acogidos bajo su benéfica sombra, y de probar sus dulces frutos. Aunque el fin del P. Bosco era proteger solamente los jóvenes y niños más expuestos á los peligros y que tenían más necesidad de una educación religiosa, sin embargo él desde los primeros meses invitó y atrajo al Oratorio algunos de buena conducta y ya instruidos, con el fin de asegurar la disciplina y la moral. Estos, istrui-dos por el P. Bosco , empezaron á ayudarle , á conservar el orden entre los compañeros, á leer y cantar cánticos sagrados; todo lo cual daba vida y hacia más provechosas y agradables las reuniones de los dias festivos. El dia de la Purificación, 2 de Febrero de 1842, que todavía era en Piamonte fiesta de precepto, contábamos con veinte buenas voces y pudimos formar un pequeño coro para entonar cánticos en honor de la Augusta Madre de Dios, cantado por primera vez el Lodate Maria, o tingue fedeli. El dia de la Anunciación,"el número de los cantores había subido á treinta. Celebramos aquella festivitad de Maria Santísima acercándonos á los Santos Sacramentos por la mañana; por la tarde, siendo reducido el local del coro, nos trasladamos á la contigua Capilla de la sacristía. En el Oratorio se observaba el siguiente sistema : todos los dias de fiesta por la mañana se nos proporcionaba la facilidad para acercarnos á los Santos Sacramentos de la Confesión y Comunión ; además se fijaba un Domingo cada mes en el cual todos debían cumplir este acto religioso. Por la tarde nos reuníamos en nuestro pequeño templo en donde teníamos un poco de lectura espiritual, canto y catecismo; despues se referia algún ejemplo en forma de plática, y se ponía fin distribuyendo algún objeto ó entre todos ó por suerte. El buen teólogo Guala y el P. Cafiasso se regocijaban sobremanera al presenciar aquel grupo de niños que cada dia aumentaba más y más. Muchas veces ellos le daban al P. Bosco imágenes, libros, medallas y crucifijos para regalarlos como premios. A veces le proporcionaban los medios para poder vestir á algunos de los más necesitados, como también suministraban el alimento á otros durante varias semanas , hasta que se lo pudiesen ganar con su propio trabajo. Los dias de fiesta en que todos recibíamos los Santos Sacramentos, aquellos bienhechores venían á hacernos una visita, y á referirnos algún hecho edificante, lo que nos era sumamente agradable. (continuará). Coa aprobación do la Aut. Eclesiástica — Gírente 3AT.E0 GHIGL10IE Tarín, 1887 - Tipografía Salesiana. >‘ U Kuw B8