Boletín Salesiano. Enero 1887
Sale una vez al mes. ENERO. 1887 Instruyó al pueblo y divulgó todo lo que había hecho. Buscó las doctrinas útiles y escribió documentos rectísimos y llenos de verdades. Las palabras de los sabios son como punzas o clavos, que penetran profundamente, y nos fueron dadas mediante nuestros maestros por el único pastor. (Eclesiastés XII, >, 10 y 11) No se engañaría mucho quien intentase de atribuir principalmente a la prensa malvada, todos los males y la deplorable condición de las cosas, a la cual hemos llegado actualmente…, los escritores católicos deben con todas sus fuerzas volverla en bien de la sociedad. (León XIII) El peligro, Sto. Padre, está todo en la continua difusión de los libros infames; y para poer un dique a este mal inmenso, yo no veo otro remedio, que la fundación de una imprenta Católica, puesta bajo el patrocinio de la Santa Sede. De esta manera, no haciéndose esperar nuestras respuestas, podremos con mayor ventaja descender al campo de la lid y responder con feliz éxito a las provocaciones de los apóstoles del error. (Sales) La prensa periódica sometida a la autoridad jerárquica, revestida del espíritu de Jesucristo, viene a ser un poder inmenso: ilumina, sostiene la verdad, hace desaparecer el error, salva y civiliza; es casi una forma de apostolado sublime. (Alimonda) EN U í ÀIJIjUX All i O. JLJ JA- M ® ESPANA — Librería Salesiana, BARCELONA-SARBIÁ LECTURAS CATÓLICAS DE BUENOS AIRES tz CMHRSMIOm FAMILIARES DÉ W PADRE CON SC I HIJOS, REFERENTES a LA RELIGION por el Sacerdote TRADUCIDO DDL ITALIANO AL CASTELLANO loor ©1 Dr, -Ib Gril. I- r- i m e r- a Par-te Un tornito 611–32. ■— 2 pesetas el ejemplar. Nos es sumamente grato el anunciar d< s-- e principios del presente año nuevo, este librito que fue el primero qué v. Bosco publicó en nuestras Lecturas Cachicas de Turín, y que ha sido traducido al castellano y publicado recientemente en las de Buenos Aires. Es un libr > de oro, sumamente adaptado a los tiempos presentes en que a cada paso tropezamos con personas ignorantes, si merg-idas en el error y negando por consiguiente todas las verdades de nuestra santa Religión Católica; por cuya m«m no podemos menos que recomendarlo vivamente a nuestros Cooperadores y Cooperadoras, esperando nos ayuda A:-a a divulgarlo, acogiéndolo con verdadero y singular entusiasmo. Asimismo les recomendamos la suscricion i dichas “ Lecturas Católicas „ , de cuyo objeto y condiciones pueden enterarse leyendo la página, siguiente, como t u Men de los números que van ya publicados con sus correspondientes precios, en la última página. LIBRERIA SALESIANA DE TURÍN. Librería Salesiana de Buenos-Aires y de Barcelona-Sarriá PLAJST Y CONDICION DE SUSCRICION À LAS LECTURAS ‘CATÓLICAS Io Esta publicación se propone única y exclusivamente la enseñanza y defensa de la Religion Católica, mediante la difusión de libros de estilo sencillo, llano y popular, adaptados a la inteligencia de todos. En la eleccion de los opúsculos se preferirán siempre los que contengan instrucciones morales, narraciones amenas e historias edificantes, siempre que se relacionen con la Religion Católica. 2o Todos los meses saldrá a luz un opúsculo de unas 130 páginas, el que se enviará a los Sres. Suscritores. 3o PRECIO DE SUSCRICION (ADELANTADO) En Buenos-Aires : Un año peso mp. 1 00 — Provincias: —- — 1 25 » España — — pesetas …. 8 » Italia — — » …. 7 50 40 Eos Señores Suscritores, que quisieran constituirse centros de suscricion, recibiendo 10 o más ejemplares, tendrán una notable rebaja proporcionada á. la cantidad. 5o Los pedidos y el precio de la suscricion se enviarán en Buenos Aires a la Dirección de las■ Lecturas Católicas en el Colegio Pio IX. de Artes y Oficios en Almagro. En Salta, al R. S. D. Bernabé Piedrabuena, en el Seminario Conciliar; en Montevideo, a la Libreria Católica de Ramon Adzarias, calle 25 Mayo, 253; en España, Barcelona-Sarriá a la Libreria Salesiana; y en Italia, a la Libreria Salesiana, Plaza de Maria Sma. Auxiliadora. Turín. AÑO II. – N. 1. Sale una vez al mes. ENERO 1887 BOLETÍN SALESIANO Debemos ayudar a nuestros hermanos a fin de cooperar a la difusión de la verdad. (ni. S. Juan, 8) Atiende a la buena lectura, a la exhortación y a la enseñanza. (i. Tim. iv. 13). Entre las cosas divinas la más divina es la de cooperar con Dios a la salvación de las almas. (S. Dionisio) El amor tierno hacia el prójimo es uno de los más grandes y excelentes dones, que la divina bondad puede hacer a los hombres. (El Doct. S. Franc. de Sales) Cualquiera que reciba. a un niño en mi nombre, recibe a mí mismo. (Mat. XVIII, 5) Os recomiendo la niñez y la juventud; cultivad con grande empeño la educación cristiana; proporcionadles libros que ensenen a huir el vicio y a practicar la virtud. (Pío IX) Redoblad todas vuestras fuerzas para retraer a la niñez y juventud de las insidias de la corrupción y de la incredulidad y preparar de esta manera una nueva generación. (León XIII) DIRECCIÓN en el Oratorio Salesiano. — Calle Cottolengo 38, Turín (Italia) SUMARIO. — Carta de D. Bosco a los Cooperadores y Cooperadoras. — La Misión Salesiana para la América. — Carta del Colegio Pío de Villa Colón. — El cumplimento de un voto, o sea, la Consagración de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. CARTA DE DON BOSCO a los Cooperadores y Cooperadoras. Beneméritos Cooperadores y Cooperadoras; La grande bondad de Dios, oh beneméritos Cooperadores y Cooperadoras, dignase todavía concedernos el insigne favor de encontrarnos en vida al principio del presente año nuevo, y a mí de escribiros esta carta y a vosotros de leerla; cuyo favor no fue ciertamente concedido a muchos de nuestros caros Cooperadores. Por mi parte doy infinitas gracias al Señor desde lo más íntimo de mi corazón y suplico a todos vosotros hagáis otro tanto, si aún no lo habéis hecho, puesto que la gratitud y reconocimiento hacia Dios nuestro Señor por los muchos beneficios que nos concede, además de ser un deber, es también un medio eficacísimo para obtener sus gracias y bendiciones. Pero este nuestro reconocimiento y gratitud no debe consistir solamente en palabras, sí que también debe pasar a las obras, y por esto hemos de procurar que todos los días del año, que hemos ya comenzado, sean días llenos de obras de piedad y de religión, días llenos de obras de caridad y beneficencia, con el fin de propagar más y más el reino de Jesucristo sobre la tierra, de obtener la salvación de un número mayor de almas y sobre todo de salvar a miles y miles de niños pobres y abandonados, que se hallan en peligro de perderse eterna y miserablemente. Este es precisamente el trabajo al cual los salesianos, con vuestro auxilio, atendieron durante todo el año que acaba de espirar y al cual atenderán en el corriente, mediante el auxilio de la divina gracia y vuestra cooperación, que esperan no disminuirá jamás. Aunque por el Boletín Salesiano habréis podido ya enteraros en gran parte de las obras que se hicieron en el p.p. año 1886, voy sin embargo, según lo prescribe nuestro Reglamento, a daros brevemente noticia de las principales, a fin de que podáis formaros más fácilmente una pequeña idea, de los frutos de vuestra caridad y cooperación. Obras llevadas a cabo en el año 1888. Una de las obras que se efectuaron en el año pasado, de la cual no se ha hablado hasta ahora, es la nueva casa que se abrió en el pueblecito de Foglizzo, diócesis de Ivrea, destinada a recoger, instruir y formar maestros de artes y oficios, profesores, catequistas y sacerdotes a fin de proveer el necesario personal a las casas ya fundadas, como también a las que más adelante deberán fundarse en Italia, España, Francia y otras partes y particularmente a las de nuestras Misiones de la América. En la ciudad de Turín, en el barrio de S. Salvario, adquirióse una casa con un espacioso patio y hermosa iglesia, donde en los días festivos retínense más de 300 niños de aquellos alrededores, para cumplir con sus prácticas de piedad, divertirse por. espacio de algunas horas en inocentes juegos, lejos de los peligros que por todas partes amenazan a su tierna e inexperta edad. En Borgo S. Martino, cerca de Casale Monferrato, se terminó e inauguró al culto divino la iglesia de 8. Carlos, que forma un gracioso monumento no sólo del colegio sino también del pueblecito. En Faenza, en la Romanía, comenzóse a levantar un nuevo edificio, para proveer a las necesidades corporales y espirituales de muchos niños de dicha ciudad y de sus alrededores. En Torrione, entre Ventimiglia y Bordighera, echóse mano de nuevo a los trabajos de la iglesia de María Auxiliadora, bajo la dirección del ilustre y caritativo ingeniero Sr. Levrot, y en el corriente año esperamos de poderla dedicar al Señor. En Nizza Monferrato, no muy distante de la Casa central de las hijas de María Auxiliadora, erigióse una parte de obra, la cual permitirá aceptar a más de un centenar de alumnos. En Roma, la iglesia del Sagrado Corazón se adelantó hasta el punto que habría podido consagrarse ya en el pasado mes de diciembre, si el renombrado arquitecto señor D. Francisco Vespignani, que dirige aquellos trabajos, no hubiese pedido y obtenido que se trasfiriese la solemne ceremonia para el presente año, en memoria del glorioso jubileo sacerdotal del Santo Padre León XIII. Mas si bien dicha consagración no pudo efectuarse, no dejó por esto de erigirse y destinarse una gran parte del edificio a uso de Hospicio y recoger ya en él a algunos niños internos y más de 200 externos, que asisten a las escuelas, y de los cuales no dejamos de abrigar las más bellas y consoladoras esperanzas. En Francia, además de haberse conservado florecientes las Casas que allá tenemos de ambos sexos, se agrandaron y de un modo maravilloso aumentaron el número de niños las de Paris y Lilla, y debido a la caridad de dos venerandas hermanas, abrióse una nueva casa en Guiñes, cerca del paso del Calé, en pro de las niñas, dirigida por las Hijas de María Auxiliadora. Por lo que toca a la España, me es sumamente grato participaros de nuevo la noticia, que a su tiempo os fue ya comunicada, esto es, que la generosidad de varias personas de aquella católica nación especialmente de la noble e ilustre ciudad de Barcelona, nos ha suministrado medios, con que poder echar mano a obras verdaderamente grandes. Pues además de habernos donado un espacioso terreno para ampliar el colegio ya existente en Sarriá, y hacerlo capaz de recoger un número más grande de niños; además de haber atendido a los gastos de dicho engrandecimiento, se nos dio también en propiedad gran parte de una vasta y alta montaña, llamada el monte Tibí dabo, con el fin de elevar en su cumbre, un santuario en honor del Sagrado Corazón de Jesús, con una casa contigua que deberá servir de seminario para nuestras Misiones. Además de esto debo también comunicaros que en el mes de octubre, en el cual celébrase la fiesta de la Serafina del Carmelo, Teresa de Jesús, una de las santas más ilustres y esclarecidas de España, fundábase en el referido pueblo de Sarriá la primera casa de nuestras Hermanas, llamadas por una de nuestras más insignes bienhechoras de allá, la Exorna. Señora Doña Dorotea de Chopitea, habiendo sido proveídas por ella y por otras caritativas Señoras, de casa, capilla y de todo lo necesario, como también acogidas por el Ilmo. señor Obispo de Barcelona con una benevolencia, y bendecidas con una efusión de corazón verdaderamente paternal. Una obra digna también de particular memoria es la expedición de 24 Misioneros y de seis Hijas de María Auxiliadora, que se hizo últimamente para la América, expedición, que para llevarla a cabo hube de recurrir no solamente a vuestra caridad, sino también a la de todas las personas benévolas que pude conocer estarían dispuestas a ayudarme. Sería demasiado prolijo si hubiese de referiros los adelantos hechos en las casas ya establecidas en Europa, de las obras comenzadas y que están concluyéndose en varios sitios, y también de los consoladores resultados morales y religiosos que se obtuvieron; por cuya razón creo más conveniente, para mayor brevedad, dejar el viejo y ocuparme del nuevo mundo, exponiéndoos algunas de las obras que se efectuaron en la América. Allá en la República Argentina se consagró con toda pompa y solemnidad la iglesia de S. Juan Evangelista, erigida en uno de los barrios más poblados de Buenos Aires. En la nueva ciudad llamada la Plata adquirióse una casa y una iglesia, que debía servir a los protestantes; se bendijo y dedicó al culto católico, y los salesianos ocúpanse con buen suceso en instruir a los jóvenes y viejos y preservarlos de los artificios y engaños de los herejes. En Carmen de Patagones, se terminó la iglesia parroquial que se había comenzado a edificar algunos años hace, bajo la dirección del señor D. José Bagnano, y fue últimamente consagrada con grande solemnidad por el Ilmo, señor Obispo Don Juan Cagliero, Vicario apostólico de la Patagonia septentrional. Pero lo que con mayor satisfacción os refiero, son los adelantos que nuestros Misioneros hicieron en la Patagonia. En su parte más meridional e inmediato al Río Santa Cruz, se estableció una estación, fabricóse una capilla, y los Salesianos ya trabajan dando a conocer a aquellos pobres indios a su Dios Creador, que lo ignoran por completo, y conservando en la fe a los ya cristianos, los cuales ocupados tan sólo en intereses puramente materiales, sin la palabra y el ministerio del sacerdote, perderían de vista los bienes del Cielo y vivirían y morirían como los salvajes. Desde dicho punto, los Misioneros salen de cuando en cuando en busca de los indios, esparramados acá y acullá a enormes distancias, los instruyen, bautizan y civilizan, y lo que es más, el misionero Beauvoir llegó con su misión hasta el cabo de las Vírgenes, en el estrecho de Magallanes, que divide la Patagonia de la Tierra del Fuego, y el celantísimo señor D. José Bagnano, prefecto apostólico, en los dos últimos meses del año se fue hasta más allá del estrecho, penetrando en la Tierra del Fuego y en algunas de sus islas adyacentes. Esto que se principió a hacer en la Patagonia meridional, hízose también en mayor proporción en la septentrional. En ésta Monseñor Cagliero, acompañado de algunos sacerdotes y catequistas, recorrió a pie y a caballo más de 600 leguas, con el fin de explorar el vastísimo campo que a su cuidado le confió el Sumo Pontífice. Mientras él iba delante por un lado, otros Misioneros, entre los cuales el Pbro. Señor D. Domingo Milanesio, emprendían el viaje por otra parte. Todos llegaron, a un mismo tiempo a los Andes, esto es, a las Cordilleras, cadena de montañas que separan la República Argentina de la de Chile; y después de haberla recorrido por dos veces, quedáronse algunos días en la República de Chile. Los lugares principales que nuestros Misioneros visitaron en el pasado año, solamente al occidente de la Patagonia septentrional, por el Río Neuquen y sus confluentes, son Roca, Tratayen, Paso de Indios, Cohunco, Cumco, Norquin, Malbarco, y desde aquí subiendo las Cordilleras por la vertiente perteneciente a la República Argentina y tocando en los puntos Javier, Faria y Tomás Castro, descendieron después por la otra parte que mira a Chile, donde habiendo vadeado el Río Ruble visitaron San Carlos, Chillan, Bulnes y Concepción. Aquí, habiendo encontrado a varios cooperadores salesianos, con los medios que ellos proporcionaron, se principió a edificar una casa para los pobrecitos niños Chilenos. Al regreso, los referidos Misioneros tocaron en S. Rosendo, Los Ángeles, Antuco y Chile y a fin de cumplir mejor su exploración, recorridos por otra parte los Andes, llegaron hasta Norquin y luego a Patagones, después de un viaje de más de 5000 kilómetros y de haber sufrido indecibles penas y trabajos, premiados sin embargo por otra parte con la conversión y bautismo de muchos miles de personas. Estas largas y peligrosas excursiones apostólicas, hicieron siempre conocer más y más la necesidad de fundar residencias de sacerdotes en varios sitios, a fin de poder llegar a reunir a aquellos pobres salvajes, instruirlos, civilizarlos y formar así un pueblo cristiano, poniendo en salvo sus almas y sus cuerpos. Es precisamente esta necesidad la que mueve a aquellos Misioneros a implorar de nosotros socorro de hombres y de medios materiales, a fin de llevar a cabo la grande empresa a la cual se han consagrado; es esta la necesidad que también me obligó a mí últimamente, a invocar vuestra caridad, para aprestar una nueva compañía de Misioneros y poderlos enviar á aquellas remotísimas tierras, socorriendo de este modo a aquellos hermanos nuestros. He aquí apenas indicada una parte del trabajo, que se vino obrando en el año próximo pasado. En vista de esto y de otras cosas más que paso en silencio, créome en el deber de dar antes de todo infinitas gracias a Dios Nuestro Señor, y después a vosotros, beneméritos Cooperadores y Cooperadoras, los cuales con vuestra paciente y generosa caridad, me habéis suministrado medios para estas obras. Y como conozco que deseáis participar cada vez más del dulce y suave consuelo de salvar almas y de proporcionaros en el Cielo la corona de los Apóstoles, por esto paso a proponeros algunas obras, a las cuales en el año 1887, deberían dirigirse de un modo particular todos vuestros esfuerzos y toda vuestra caridad. Hesitadas y centros a misiones. Pongo en primer lugar las misiones de América. Los lugares de que más arriba os hice mención y otros muchísimos aún, que para mayor brevedad paso por alto, deberían ser otros tantos centros en los cuales se reuniesen aquellos salvajes a fin de instruirlos y civilizarlos, y desde donde se pudiese salir para ir en busca de aquellos que habitan por los contornos, pero las más de las veces 40 o 60 leguas distantes los unos de los otros. Sin estas estaciones viene a ser casi imposible la completa evangelización y civilización de aquellas tribus dispersadas por aquellos vastos desiertos. Ahora bien; estos centros y estaciones requieren sacerdotes y catequistas, requieren casas donde habitar y recibir a los pobrecitos niños indios, a fin de que una vez instruidos y hechos cristianos ayuden con el tiempo al misionero, a convertir a sus parientes y a la gente de sus tribus; requieren capillas decentitas y ornamentos sagrados, para celebrar con decoro los divinos misterios, y también para elevar la mente y el corazón de aquellos neófitos a las grandezas de Dios y del Cielo, con la magnificencia del culto y del rito católico; requieren los medios adaptados para recorrer, sin peligro de la vida y sin perecer de hambre o de sed, aquellas inmensas regiones. Allá, como no hay caminos de hierro, ni carreteras, ni vituallas, ni posadas, no se puede prescindir de muchos y buenos caballos, que lleven en breve tiempo al Misionero de una parte a otra de aquellos desmesurados desiertos, para instruir a los sanos llevar los consuelos religiosos y asistir a los enfermos, para hacernos en fin amigos de todos, padre y ángel consolador. Y aquí conviene os haga observar, que si los Misioneros pudieron explorar ya la Patagonia septentrional, atravesar las Cordilleras y fijar en varios puntos estaciones y residencias, no pudieron sin embargo hacer lo mismo en la Patagonia meridional, en la Tierra del Fuego, ni mucho menos en las islas confinantes. En aquella parte, que constituye la Prefectura Apostólica confiada por la Santa Sede al cuidado del sacerdote señor D. José Fagnano, los Salesianos si bien es verdad que visitaron el así llamado cabo de las Vírgenes y últimamente se internaron aún más, empero por falta de medios, no pudieron por lo de ahora establecerse sino en un solo sitio, esto es, en Santa Cruz. Y aquí debéis notar, que esta última residencia, es centro de una extensión que entre continente e islas, excede en superficie dos veces a toda la Italia; extensión poblada de salvajes, que hace ya muchos siglos esperan en vano los benéficos frutos de la divina Redención. Y por esto es preciso fijar además en otros lugares de la referida extensión, casas de Misiones, para hacer más fácil, o mejor dicho, más posible la cultura. Hace ya algún tiempo que el mencionado Prefecto apostólico, se había propuesto visitar aquellas sus vastas regiones y obrar alguna cosa estable. Hallándose sin medios suficientes, se fue a Buenos Aires para pedir algún socorro al Gobierno de la República Argentina, pero pudo obtener bien poco en comparación de lo mucho que necesitaba. Por esto es necesario esperar el socorro de otras partes, esto es, de las manos de nuestros Cooperadores y Cooperadoras. Si vosotros, quien de una manera, quien de otra, según sus propias fuerzas, no cesaréis de mandarme el óbolo de vuestra caridad, nosotros desde Turín podremos proveer de todo lo necesario a nuestros Misioneros de América, y ellos expondrán con todo regocijo su vida, con tal que puedan llevar la luz del Evangelio a los pueblos más lejanos, y plantar el estandarte de la santa Cruz en los últimos confines del mundo, como lo son precisamente la Patagonia meridional y la Tierra del Fuego con sus correspondientes islas (1). (1) A la Tierra del Fuego, diole este nombre el célebre navegante Fernando Magallanes, por los muchos 5 Con vuestro auxilio ellos establecieron una estación en el mencionado cabo de las Vírgenes, otra en Punta Arenas y otra á las riberas de los dos rios principales, Rio Santa Cruz y Rio Gallegos, y por último otra en la vasta extension comprendida entre dichos rios. Y no solamente a la Patagonia setentrional y meridional se circunscribe el campo, al cual se dedican aquellos .Misioneros. Este se extiende hasta la Tierra del Fuego, situada a la otra parte del estrecho, que toma el nombre de Magallanes, el cual fue el primero que haciendo el giro del mundo, lo pasó en el año 1519. No, el campo de nuestres Misioneros extiéndese además a todo el inmenso territorio, formado por las islas Magallánicas y Malvinas. Tales son entre otras la isla Falchland occidental, la isla Falchland oriental, las islas de la Desolación, Clarencie, Hoste, Navarino, de los Estados, de San Diego y otras innumerables, conocidas con el nombre de tierras polares. Todas estas islas, confiadas también al cuidado de los Salesianos, están habitadas por hombrescreados lo mismo que nosotros, para conocer y amar a Dios, para conocer y amar a Jesucristo, y esperan á quien vaya a anunciárselo, hacérselo conocer, amar y servir. Hé aquí, puds, qué campo, o mejor dicho, qué campos inmensos, ofrécense a nuestra caridad y a nuestro celo, oh beneméritos Cooperadores y Cooperadoras, campos los cuales esperan que nosotros, imitando albuen Padre de familia del Evangelio, mandemos compañías de operarios para sembrarlos de la divina palabra, para hacer madurar la miés y recogerla abundantemente y llenar, en fin, la casa del Padre Celeste de ánimas electas. A la consideración del bien grandísimo que se puede hacer, yo espero que vosotros me compadeceréis benignamente cuando me oigáis implorar el auxilio de vuestra cooperación; antes confio que vosotros, sin que yo os lo solicite, me ayudaréis sin embargo lo mismo, movidos de aquel celo de la gloria de Dios y de la salvación de las almas, que devoraba a los Apóstoles y a los primeros cristianos. Hospicio del Sagrado Corazon en Roma. Mientras nos ocupamos de un modo particular de la evangelizaron de las tierras patagónicas, de las magallánicas y de las islas adyacentes, no por esto nos olvidafuegos que, cuando la descubrió, vio encendidos por sus habitantes. rémos de otra obra, la cual es de sumo agrado e interés para el Santo Padre Leon XIII. La iglesia del Sagrado Corazon de Jesús en Roma puede considerarse ya como terminada , y espero de poder daros, dentro de no mucho tiempo, la grata noticia de su consagración. Es verdad que pesan aún sobre ella no pocos gastos hechos para su decoración, pinturas, campanario, campanas, órgano, ornamentos sagrados y otras muchas cosas, pero todo esto comparado con los gastos que se hicieron ya, nos parecen bien poca cosa, y espero que la piedad y caridad pública me ayudarán a satisfacerlos muy pronto. Mas la obra’que deseo proponer a vuestra mucha caridad es el remate de la parte fabricada, inmediata a la iglesia, la cual debe servir de Hospicio no sólo a unas cuantas decenas, como hoy sirve, sino a centenares y millares de niños de todas las naciones, que habiendo ido por varios motivos a Roma, se encontrasen como abandonados y expuestos a graves peligros. Consuélame el pensar que entonces el Corazon de Jesús estará muy satisfecho, cuando al lado de su iglesia se hallen recogidos haciéndole corona un medio millar de niños, a los cuales pueda estrechar a su pecho, acariciarlos y bendecirlos, como lo hacía ya en su vida mortal con los niños de la Palestina. Me es grato el considerar que entonces gozará inmensamente el corazón del Papa, cuando sabrá que en la Capital de la Iglesia Católica, entre las otras casas de caridad y beneficencia, erigidas á fin de aliviar las miserias humanas, existe también una, que tiene por objeto el proveer a las necesidades espirituales y temporales no solamente de los pobrecitos niños de Roma, sí que de cualquiera otra parte del mundo, que se encuentren en dicha ciudad como en la casa del Padre común. Y me consuela también el pensar que dicho Hospicio servirá además para aliviar y consolar a tantas pobres familias no solamente de Italia, mas aún de otros muchos pueblos, como ya os referí más arriba. Como, pues, veis, oh beneméritos Cooperadores y Cooperadoras, la erección del Hospicio del Sagrado Corazon de Jesús en Roma, es también una de las obras más insignes de religion y caridad, a la cual podemos atender en el corriente año, y yo espero que querréis proporcionaros el consuelo y mérito de haber cooperado felizmente á su suspirado fin. — 6 — Tercera obra, La tercera y última obra, que con sumo gusto propongo también a vuestra consideración en este año, es la de preparar ayudantes de campaña, es decir, maestros de artes, profesores, catequistas y sacerdotes, los cuales enseñen a nuestros niños obreros las artes y oficios a que según su inclinación . se -dedican; instruyan a aquellos que se aplican a los estudios; prediquen el Evangelio y administren los santos Sacramentos; maestros de artes y sacerdotes para las casas de Europa y también para las de las Misiones de América presentes y futuras. Solamente en el año pasado nos hicieron varios centenares de demandas, para aceptar y abrir casas casi en todas las partes de la tierra, y a grande pesar nuestro, a causa de la falta- de personal, hubimos de responder negativamente. i Cuánto bien se podría hacer aún, si tuviésemos tantos hombres cuantos la necesidad lo requiere ! Entonces sí, que podríamos recoger mil y mil niños pobres, educarlos, instruirlos en la religion, en las ciencias, en las artes, y después de algunos años devolverlos a la familia, a la sociedad, á la Iglesia, buenos hijos, sabios ciudadanos, cristianos ejemplares; entonces sí que podríamos conservar y conducir a Jesucristo ciudades, pueblos y tribus, regocijar a la Iglesia con nuevas conquistas y llenar el cielo de júbilo y alegría con innumerables almas. Empero los Salesianos harán por su parte todo lo que esté a su alcance para hacerse de tale ayudantes, pero estos serán tanto más numerosos, cuanto mayores sean los auxilios que nuestros Cooperadores y Cooperadoras nos proporcionen. Y vosotros podéis ayudarnos suministrándonos los medios con que nutrir, alimentar, calzar y vestir a tantos niños que gratuitamente se recogen en nuestras casas, entre los cuales ordinariamente elige el Señor a aquellos que después vienen a ser nuestros compañeros, inspirándoles que se unan a nosotros, para hacer en pro de los otros lo que nosotros hicimos por ellos. Vosotros podéis ayudarnos con favorecer las vocaciones religiosas entre los parientes y amigos, y con obtener, en cuanto os sea posible, que el interés, el amor mal entendido, los perjuicios del mundo, no alejen de la sagrada milicia a aquellos que reuniendo las debidas disposiciones, desean y piden abrazar esta santa y noble carrera, para hacerse sembradores de la palabra de Dios, soldados de la Iglesia, salvadores de almas, en fin, para continuar sobre esta tierra la misión de Jesucristo y de sus Apóstoles. Por cuya razon yo os suplico que cuando se os presente la ocasión, os digneis raciocinar con unos y otros, haciéndoles ver que un padre y una madre cristiana no deberían, tener otra cosa por más grata en esta vida, que el poder consagrar un hijo al servicio del Rey de los Reyes; haciéndoles ver que un acto tal, será para ellos de grande consuelo en el punto de la muerte y de suma confianza al presentarse en el Supremo Tribunal de Jesucristo; haciéndoles ver que un joven generoso debería tener á gran honra, el dedicar su propia vida á fin de extender el reino de Dios sobre la tierra, y cual intrépido capitan conducirla á las batallas del Señor’ y a la conquista del Cielo; haciéndoles ver, que aquellos que se consagran al Señor para predicar con la palabra y el ejemplo el Evangelio, se hacen altamente beneméritos de la misma sociedad civil y de los Estados, puesto que, por su parte, promueven entre los ciudadanos la moralidad, la virtud y el bu en orden, y de este modo cooperan al bienestar moral y material del pueblo, mucho mejor que los ejércitos, las leyes, los tribunales y las cárceles; haciéndoles ver, en fin, que quien impide a un hijo de entrar en el servicio de la Iglesia, o bien sintiéndose llamado a él se rehúsa, será responsable ante Dios de las almas que por causa suya se habrán perdido, y advirtiéndoles que las más de las veces, en pena de una tal culpa, acaecen en las familias terribles y espantosas desgracias, sintiéndose continuamente grandes remordimientos e inquietudes de conciencia. Al contrario, quien se muestra generoso, obtiene del Señor grandes recompensas en esta tierra, suavísimo regocijo á la hora de la muerte y expandidas coronas en el Cielo. Conclusion. En los años pasados solía concluir mi carta, trayéndoos a la memoria las promesas que Jesucristo hace en el santo Evangelio a todos aquellos que dan limosna y ejercitan la caridad hácia el prójimo; promesas del ciento por uno en esta tierra, promesas de una vida bienaventurada p r toda la eternidad. En este año me gusta concluir con un hecho que se lee en la vida de 8. Martin, obispo de Tours. Siendo aún este santo soldado y catecúmeno, pero , >7 _ lleno ya de amor de Dios y de caridad dàcia sus semejantes, pasando un dia con su ejército por la ciudad de Amiens, encontró a un pobrecito casi desnudo, que tiritando de frió pedía limosna a los soldados. Ninguno de estos le habia hecho caso. Habiendo Martin llegado junto a él se paró, lo miró atentamente y lleno de compasión quiso inmediatamente ayudarlo. Metió al efecto las manos en los bolsillos, mas no encontró nada, puesto que lo habla dado ya todo a los pobres necesitados. Entonces quítase la capa, desenvaina la espada y cortándola por el medio, dióle una parte al pobre y con la otra cubrióse como pudo él mismo. Al verle de esta manera, algunos de sus compañeros se reían de él; pero algunos buenos no pudieron menos que admirar su caritativa acción, y le tuvieron, desde entonces en grandísima estima. Dios mismo quiso demostrar cuanto le hubiese sido grato semejante acto, puesto que a la noche siguiente vi o el Santo aparecérsele Jesucristo, cubierto con la mitad de la capa que él había dado a aquel miserable, y oyóle decir las siguientes palabras, dirigidas á una multitud de ángeles que lo rodeaban : Martin todavía catecùmeno, me ha cubierto con este vestido : Martinas catechumenus hac me veste contexit. Imitemos, beneméritos Cooperadores y Cooperadoras, el ejemplo de este gran Santo, y, sin romper por la mitad nuestros vestidos, procuremos a lo menos de hacerpartícipe de nuestros bienes, a quien se halla privado y míre. Las referidas palabras pronunciadas por Jesucristo en alabanza de 8. Martin, son una confirmación de aquellas, que Él dice en el Evangelio, esto es, que la caridad hecha por nosotros a nuestros prójimos, la considera como hecha a Él mismo; son una confirmación de aquellas que en el dia del juicio final Él dirá a los que estarán a sir derecha : Venid , benditos de mi Padre, poseed el reino que os està preparado desde el establecimiento del mundo: porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de beber: era huésped, y me hospedasteis : desnudo, y me cubristeis : enfermo, y me visitasteis : estaba en la cárcel, y me vinisteis d ver… En verdad os digo, que en cuanto lo hicisteis d uno de estos mis hermanos pequeñitos, d mi lo hicisteis. Si Jesús alaba y premia como hechas a él mismo, las obras de caridad corporales, como son las que más arriba, hemos nombrado, ¿ qué alabanza, qué premio no dará por las obras espirituales ? ¿ Qué alabanza y qué premio no dará a aquellos que por amor suyo, habrán satisfecho el hambre y la sed a los ignorantes, instruyéndolos y haciéndolos instruir, conduciendo ó haciendo conducir al seno de Dios a aquellas almas que peregrinas y perdidas caminaban lejanas, cubriéndolas o haciéndolas cubrir con el hermoso vestido de la gracia santificante, no dejándolas abandonadas en medio de sus vicios y desórdenes morales, sino antes bien asistiéndolas y con mano piadosa sanándolas o haciéndolas sanar de sus espirituales enfermedades, no dejándolas caer en poder del demonio, en las prisiones eternas, rompiendo las cadenas de su triste esclavitud, proporcionándoles así la cara y preciosa libertad de los hijos de Dios? Y puesto que el pensamiento de que nuestra caridad termina en la misma persona de nuestro Señor Jesucristo, el cual dio por nosotros toda su sangre y vida ; termina en la persona del Rey del cielo y de la tierra, rico en bendiciones hacia todos los que atienden a las necesidades espirituales y corporales del prójimo; termina en la persona de aquel Juez eterno, el cual nos alabará grandemente y pronunciará sentencia de premio eterno delante de todo el mundo , este pensamiento, digo, debe estimularnos siempre a hacer todo el bien que podamos a las almas y a los cuerpos de nuestros semejantes, a hacer obras de misericordia espirituales y corporales, especialmente hácia los niños, que de un modo particular hállanse comprendidos entre aquellos hermanos, pequeñitos de Jesús, de los cuales habla Él en el lugar citado, diciendo : En cuanto lo hicisteis d uno de estos mis hermanos pequeñitos, d mi lo hicisteis. La consoladora sentencia de los benditos, es la que yo espero tendréis la dicha de oir pronunciar por el Juez divino, oh caros Cooperadores y Cooperadoras, pues sé muy bien, que según vuestras fuerzas os lo permiten, no dejais de cumplir con el santo precepto de la limosna; antes al contrario muchos de vosotros me escribieron diciéndome que se hallaban contentos de que las obras salesianas ofrecíanles una ocasión propicia para poder cumplir con este sagrado deber, con plena seguridad de sus conciencias. Proseguid, pues, mostrándoos misericordiosos para con los pobres niños cristianos, pues de lo contrario pasarían infelizmente la vida, caerían en el pecado, perderían quizá la fe, y vendrían a ser la — 8 — deshonra de las familias, el azote de la sociedad; proseguid, si, mostrándoos misericordiosos hacia tantos miles de miserables y pobres salvajes, que por medio de vuestra caridad esperan a los sacerdotes, que les vayan a sacar del abismo de la barbàrie y del peligro grandísimo de su perdición eterna; proseguid, en fin, mostrándoos misericordiosos hacia nuestra santa Madre la Iglesia Católica, hacia su Supremo Cabeza visible, el Papa, y manifestadle vuestro filial afecto, no sólo con la sumisión y obediencia, sino también empleando alguna parte de vuestros intereses en sostener su causa, que es la causa de Dios, la causa de las almas. Y a fin de que os mantengáis constantes en el santo deseo de aliviar las miserias humanas, miserias del modo sobredicho, yo os encomendaré todos los dias ante la imagen de María Auxiliadora, y conmigo también todos los Salesianos, las Hijas de María Auxiliadora, los niños y niñas, que se hallan bajo nuestra dirección, para obtener de Dios nuestro Señor toda ciase de gracias y bendiciones sobre vosotros, sobre vuestras familias y sobre vuestros intereses; rogaremos además para que todas estas gracias sean coronadas por aquella que es la única importante, la única necesaria, es decir, la de pasar con Dios nuestro Señor santamente esta vida, para entrar un dia en posesión de su gloria eterna. Rogad también vosotros por mí, que con la más profunda gratitud me profeso de vosotros, beneméritos Cooperadores y Cooperadoras Obligadísimo Servidor Juan Bosco, Pbro. Turín, i° de enero de 1887, LA MISION SALESIANA para la América. El Osservatore Cattolico de Milán comenzaba con las siguientes palabras a describir la salida de nuestros misioneros. Turín, 2 diciembre. « El Instituto Salesiano ha escrito hoy la página más hermosa de su historia. Una misión de 32 personas se ha desprendido de su seno para las tierras de los infieles, y ha cumplido un hecho grande, que de dos siglos a esta parte no se verificaba ya en la Iglesia : la salida de un mismo centro, de un grupo tan numeroso de misioneros. » El Santo Padre recibiendo el dia 11 del pa sado mes de noviembre al Rdo. Padre Lasagna, Superior de dicha Misión, decía : « Anunciadlo para honra de Turín y gloria de la Congregación Salesiana; este hecho me llena el corazón de alegría y de esperanza. Yo espero grandes cosas, para la Iglesia y para la humanidad, del Instituto Salesiano. » » Y a la verdad. D. Bosco obra cosas verdaderamente admirables , con el único secreto de la caridad de Jesucristo. El lleva a todas las partes del universo los frutos de su actividad, y con el solo deseo de hacer bien, abraza todos los pueblos de los dos mundos. » Hoy , viendo a aquel venerando sacerdote , suave y modesto en el rostro, rodeado de la veneración filial de Tas más distinguidas autoridades eclesiásticas, he sentido enternecérseme el corazón y apasionárseme el alma hacia él. » La función de despedida de sus misioneros se redujo a un himno de gloria, a un aplauso de amor para D. Bosco. La iglesia de María Auxiliadora, bastante tiempo antes que la función comenzase , estaba llena de un distinguido e ilustrado público. En el presbiterio estaban sentados varios clérigos y un buen número de niños, vestidos con sotana y roquete; en los bancos inmediatos al altar, los Misioneros; a cornu epístolas hallábase D. Bosco , entre Monseñor Manacorda , obispo de Possano , y Monseñor Leto, obispo de Samaria. En la iglesia, en las tribunas, en los coros y corredores , los niños, el público y el clero. » Dióse principio con la lectura de un trozo de la historia de las Misiones, después el coro de niños cantó un motete, puesto en música por Monseñor Caglierò. Luego subió al pùlpito el misionero Dr. D. Lasagna. » Su discurso sonoro, potente y claro, conmovió a todo el auditorio. Su conferencia , interesantísima bajo todos conceptos , atrajo desde las primeras palabras la atención de los oyentes. Con palabra fácil y fervorosa, describió las maravillas del apostolado católico y el vasto campo abierto á la predicación del Evangelio. Recordó los atrevidos y peligrosos principios de las misiones salesianas, de las cuales temíase un mal suceso. , » Trajo a la memoria aquellos tiempos en que el grande fundador de los Salesianos, complacíase de dirigir la palabra a los Cooperadores e inflamarlos de su activísima caridad : demostró la importancia de la presente misión, y dio gracias á María Auxiliadora por haber querido dar una prueba de tanta predilección a la ciudad de Turín y a la Casa madre de los Salesianos. » Pasó después a exponer el estado de las regiones a las cuales se dedican los Salesianos, refirió muchos hechos interesantísimos, que él mismo había visto durante los diez años de su vida de misionero. En el Brasil, por ejemplo, a pocas leguas de la capital viven tribus de salvajes con una ignorancia y fiereza, que supera, sin exagerar, a la de los negros de Africa , mientras en las grandes ciudades , la corrupción y la inmoralidad, han llegado ya al estado más refinado y pérfido de los países que se llaman civiles. — 9 — En la Patagonia encuéntrense pueblos enteros de italianos emigrados en busca de fortuna, abandonados a sí mismos y casi en un estado de salvajez. La miseria y abyección les oprimen. Un dia D. Lasagna llegó a un lugar, ocupado todo por emigrados de la provincia di Vicenza. Hacía ya quince años que no habían visto ni siquiera un sacerdote católico. Su llegada les llenó de júbilo y alegría. Levantaron los brazos al cielo y gritando por todas partes : « Venid, venid , que hay un sacerdote italiano ! « ¡ Escena verdaderamente dolorosa ! » En otros sitios los leprosos búllanse abandonados por las orillas de los rios , impedidos de acercarse a los demás hombres, y obligados a morir pudriéndose en las mismas cuevas de aquellos que les precedieron en la misma muerte. » Otros ejemplos por este estilo nos refirió el Dr. Lasagna, demostrando de este modo los inmensos bienes religiosos y civiles , que los misioneros pueden proporcionar a aquellos pueblos. El hablaba con una elocuericia llena de vivacísimas imágenes, y concluyó invocando las oraciones y auxilios de los Cooperadores. Rogad por nosotros que nos arriesgamos a las obras de evangelizacion sin méritos, sin ciencia, pobres de brazos y faltos de muchos medios. Nosotros salimos contentos, pero una cosa sola nos aflige. Por las riberas del Océano nosotros predicamos la Fe á los infieles, y por cierto no son pocos los que á ella se convierten; mas , otros infieles dejamos aquí en nuestra patria enemigos de nuestras creencias. ¡ Oh ! nosotros rogaremos también desde .aquellas lejanas y desiertas tierras, para que Dios no quite a la Italia el don preciosísimo de su fe. » Entre las luces de cien candelabros , entre las odoríferas nubes de incienso y entre las majestuosas melodías del órgano y los cánticos graves y solemnes de la liturgia, se dió la bendición del 88. Sacramento. » El Eminentísimo Cardenal Alimonda subió entonces al altar, y dirigió a los misioneros un espléndido discurso, que duró poco más de diez minutos. Dijo que la voz divina, la cual envió á los apóstoles a evangelizar el mundo , continúa siempre en la Iglesia Católica. El Papa, Vicario de Jesucristo, abraza con su corazón inmenso todos los pueblos y naciones : también Don Bosco tiene un corazón generoso. También a él las naciones de Europa no le bastan. Envía a sus hijos primero a la Patagonia y ahora a la Tierra del Fuego. — Id, oh intrépidos tirones de la Iglesia Católica. La Tierra del Fuego espera de vosotros el fuego del Espíritu Santo, que la inflame santamente. Id, y decid a los salvajes que en Italia, en Roma, hay un Padre común , el cual piensa en ellos y los ama. Decidles que en Turín está Don Bosco y con él miles y miles de corazones cristianos, que ruegan por sus hermanos americanos. Id, María Auxilio de los cristianos, os guíe en el viaje. Ella, que venció a la serpiente, dará también a vosotros fuerza y valor, para que podáis vencer los obstáculos que el espíritu maligno os habrá ya preparado. Ella os cubrirá con su materno manto. Ella, que ya dió el Dios Sal vador a todas las gentes, tiene un manto que se extiende también a todas las naciones , cubre á los desgraciados, y cubre a los bárbaros llevando á todos a la vida eterna. » Concluyó invitando a los Misioneros a rogar por los infieles que infestan aquellas comarcas, y a que también lo hiciesen , desde aquellas lejanas tierras, por los de nuestra Europa. » Las palabras del Eminentísimo Sr. Cardenal, acompañadas con un sentimiento elevadísimo, arrancaron las lágrimas a todo el numerosísimo auditorio. Pasaron después los misioneros uno a uno por delante de D. Bosco y recibieron su bendición. Diéronse mùtuamente el abrazo de paz, y se fueron hacia la puerta donde encontraron preparados los carruajes, para ser conducidos hasta la estación. » En el àtrio de la iglesia una multitud de gente esperaba a que saliesen los Misioneros, para saludarlos y besar la mano a los sacerdotes. » Entré tanto D. Bosco apoyado en los brazos de los ilustrísimos obispos Manacorda y Leto y por algunos sacerdotes, con muchísima dificultad entró en la sacristía , donde le esperaba el Cardenal, que le hizo la acogida más cordial y afectuosa. » Los Misioneros salieron esta noche para Francia, via de Modanne, a fin de evitar el traspaso de Alassio. Ahora van a Marsella, de donde saldrán a fines de la semana venidera. » Don Lasagna, que es el Superior de la Misión , saldrá de Turín el dia de la Inmaculada Concepcion, a fin de preparar todo lo necesario para los equipages. » La Misión se compone,de 5 sacerdotes, 18 catequistas, 6 hijas de María Auxiliadora y 3 coadjutores y se dividirán en Montevideo, para las Misiones de Chile, Uraguay, Brasil y Patagonia. » Gloria y honor a estos héroes de la fe y de la civilización ! » A la relación de esta salida el Corriere di Torino, hacía preceder las siguientes reflexiones : « Saliendo de la iglesia de María Auxiliadora, después de la función de despedida de los Misioneros Salesianos, nos sentíamos tiernamente conmovidos y nos venían a la mente aquellas bellas palabras de Vicente Gioberti, que parecía habían sido escritas en aquel mismo momento, pues están llenas de verdad y evidencia : « ¿ A qué sirven las empresas de la guerra y mercantiles, no ayudadas ni atemperadas por las creencias ideales ? Díganlo sino las miserables razas de la Australia, de la Polinesia, del Africa meridional y de las dos Americas, que se extinguen miserablemente bajo el yugo vil o bajo la impróvida filantropía de los nuevos ocupadores. ¿ Quién puede dudar que los milagros de las antiguas misiones se renovarían , cuando se pusiese de nuevo en pié, y larga y sabiamente se ordenase este medio poderoso de la civilización , y el auxilio de los príncipes y pueblos, secundase el pacífico celo de la Iglesia ? ¿ Qué ocasión más bella de fama y de legítima potencia? » » Y confrontando las obras , los resultados y — 10 — las consecuencias de una Misión católica, con los frutos de las ocupaciones militares y de las exploraciones científicas y comerciales, nos parecían tan mezquinas y opuestas entre sí las glorias de estas últimas, que no podíamos menos de admirarnos grandemente. » Tan estupendos resultados no son fruto del atrevimiento humano , puesto que – lo escribió Fénélon – Dios no concede a las pasiones del hombre, áun cuando parecen decisivas, otra cosa más que lo que les es necesario, para ser instrumentos de su voluntad. » Y los Misioneros Falesia nos al salir han dicho y bien alto , que ellos no querían ser sino instrumentos de la voluntad divina, que querían llevar a los bárbaros la caridad de Jesucristo que habían aprendido de los ejemplos luminosos de D. Bosco. » Por último la Unità Cattolica haciéndose eco de la voz de un ilustrísimo personaje, concluía : « Valgan las oraciones de tantas almas piadosas para obteneros, oh intrépidos misioneros , en la traversia del grande Océano, un felicísimo viaje. Brille de luz esplendidísima la Estrella de María, de aquella Purísima , que vosotros comenzasteis á amar desde muy niños, y que haréis ahora conocer y amar con Jesucristo , a los salvajes de los Andes , del Rio Colorado , de la Tierra del Fuego y de Magallanes. » A Tí, venerando I). Bosco, gracias. Sí, gracias sinceras por haberme invitado a una reunion tan cara, tierna y consoladora. En la vasta iglesia de María Auxiliadora , he visto toda la belleza de la religion cristiana, que fraterniza á los pueblos. Tu Oratorio me dio la imagen de una Propaganda, Fide. Nunca como el jueves me parecieron tus ochocientos niños tan buenos y piadosos; yo los veía postrados rogando por sus hermanos Misioneros, que quizá no los verán jamás. Nunca como el jueves por la tarde me parecieron tan venerables tus Hijas de María Auxiliadora, que desde las tribunas de la iglesia asistían rogando, a la piadosa ceremonia. Y nunca, me atrevo a decirlo , el coro numeroso de tus niños , hízome gustar una armonía tan dulce y celestial. ¡ Oh alma exquisitamente musical de Monseñor Caglierò! ¡Ojalá puedas tú elevar, con tus armonías religiosas, la mente y el corazón de esos miserables salvajes de las Pampas, a la luz de lo sobrenatural, como elevas las de tus compatriotas ! ¡ Ojalá puedan los alumnos de los colegios americanos, bautizados en la fe de Cristo, multiplicarse rápidamente y formar un coro inmenso, para alabar y bendecir al Señor. » COLEGIO PIO DE VILLA COLON» 19 de setiembre de 1886. Amadísimo Sr. Director: « El dia 12 del pasado setiembre, será siempre memorable en los fastos del Colegio Pio de Villa Colon. » Estas expresiones eran pronunciadas por todos los Salesianos y por todos los que tuvieron la dicha de asistir a la solemnísima fiesta, que se celebró en el referido dia en honor de santa Rosa de Lima, que, como sabe ya V. R., es la patrona principal de nuestra iglesia. Pero en este año hízose de una manera mucho más espléndida y grandiosa que en los pasados, y según decían todos los circunstantes, jamás se había visto en Villa Colon otra solemnidad igual. Sin embargo es necesario digamos que fueron varias las circunstancias que en este año concurrieron a hacerla más solemne y popular , pues por lo demás, ya sabe V. R. que no son pocas las hermosas fiestas religiosas, que se hacen aquí en nuestra iglesia. La primera de estas circunstancias fue que en este año celebrábase el centenario de santa Rosa de Lima; la segunda, que un nuevo sacerdote salesiano, el Rdo. Don Domingo Zatti, cantaba su primera misa; y la tercera que el Círculo de los Obreros Católicos de Colon festejaba el primer aniversario de su fundación, habiéndolo hecho de una manera tan espléndida y magnífica que me juzgo incapaz de poderlo describir. Dos meses antes de la fiesta se había pensado ya hacer una bandera simbólica, la cual se llevaría en la procesión el dia de santa Rosa. Masesta primera idea si bien era muy hermosa, no dejaba de parecer difícil el poderla realizar, puesto que para hacer uso de dicha bandera era necesario pedir el permiso al gobierno, y teníamos motivos para creer que no nos lo concedería, atendiendo a ciertas circunstancias, que no conviene hagamos aquí manifiestas; además como el Círculo Católico de Colon habría sido el primero en sacar fuera el proyecto de la bandera, era preciso idear el dibujo, elegir los colores convenientes y presentar el facsimile al Círculo Central de Montevideo, para obtener su aprobación. Probemos , se dijo , y se procedió a la ejecución; presentado a la Comisión directiva de Montevideo gustó muchísimo y fue aprobado , y no solamente aprobado para que sirviese al Círculo de Villa Coion, sino también se acordó que todos los otros Círculos no podrían usar otra bandera diferente de la que habia sido presentada por el dicho Círculo Católico de Colon. Se pudo también obtener la aprobación del gobierno con no mucha dificultad. La bandera salió verdaderamente bella, grandiosa y de un aspecto imponente. Tiene dos metros de ancho y cuatro de largo. Está dividida en dos partes. La parte superior es de seda azul finísima y la inferior de seda blanca. En el medio , y a los lados resalta un bellísimo escudo oval ¡ con cornisa en relieve de terciopelo color café , cuyo fondo es de seda amarilla y sobre éste una cruz de seda encarnada y dos manos pintadas con mucha maestría. Dentro y alrededor del escudo i sobre el mismo fondo amarillo , hay escrito con letras grandes en seda azul y bordadas en oro : Circulo de Obreros Católicos de Villa Colon. Sobre el fondo azul y blanco de la bandera extiéndense dos grandes ramos con hojas de seda verde bordadas en oro, cuyos troncos pasan cru J —- li zándose por debajo del escudo; uno figura el olivo, símbolo de la paz, el otro la encina., símbolo de la fortaleza. Es igual por ambos lados, y está adornada con un gran número de estrellas de plata sobre el azul, y de oro sobre el fondo blanco. El asta de la bandera, tiene 5 metros de altura, y está cubierta de terciopelo azul oscuro, y tiene en su extremidad una lanza de bellísima figura; es de bronce y dorada al fuego. En fin, es una bandera tan rica y hermosa, que hizo exclamar a todos los que la vieron: es una joya preciosa, una obra de arte mayor. El domingo 29 de agosto el Círculo de los Obreros Católicos se reunió en junta general, en la cual se trató con entusiasmo de las fiestas proyectadas en honor de la gran Santa americana. Se invitó a todos los socios para el domingo 12 de setiembre (dia fijado para la solemnidad) á fin de que se hallasen todos reunidos en el salon del Círculo a las ocho y media de la mañana con el objeto de salir todos juntos en dirección al Colegio Pio. Ninguno faltó a la invitación. A las 8 de la mañana del dia prefijado no cabía una persona en la sala del Círculo. Todos los socios ostentaban sobre el pecho , una pequeña escarapela de cinta verde como distintivo. El señor Presidente Don Francisco Laguzzi desplegó entonces la bandera y entregándosela al abanderado pronunció breves, pero tan bellas y elocuentes palabras alusivas al acto solemne , que despertaron en los ánimos de todos un entusiasmo indescribible. Era el principio de aquella gran fiesta que debía dejar tan grata impresión en el corazón de aquellos buenos obreros católicos. Apenas la bandera apareció por primera vez al aire libre y pudo de esta suerte desplegarse á la presencia de todos los circunstantes, mostrándose en todo su esplendor y magnificencia, fue inmediatamente saludada por mil y mil vivas , repetidos varias veces; la banda de música comenzó a tocar algunas sonatas , tiráronse infinidad de cohetes, y la bandera precedía majestuosamente, escoltada por algunos niños que llevaban en las manos preciosos ramos de flores , y por ocho soldados vestidos, con uniforme de gala. Seguían detrás los miembros de la Comisión directiva del Círculo, el Comisario mayor del ejército de Melilla y otros muchos ilustres personajes de Montevideo, que habían sido invitados a tomarparte a esta manifestación. Después seguía la banda y luego los socios del Círculo con admirable orden y al paso marcial de la música. Aquel gran grupo de hombres no parecía sino un ejército que volvía victorioso de la batalla. En menos de media hora recorrimos la magnífica calle de Eucaliptus, que desde Colon va á dar al colegio Pio. La llegada fue un cuadro difícil de describirse. El melodioso repiqué de las campanas, la música que llenaba el aire de una dulce y celestial armonía, por todas partes sentíase el agradable ruido producido por el estallido de los cohetes, los disparos de bombas, los arcos triunfales, las numerosas banderas de todas las naciones que adornaban la gran calle que pasa por delante de la iglesia, una multitud de pueblo que se hallaba en expectativa, le podrán dar una pequeña idea de la solemnidad de aquel momento en que la majestuosa bandera y los doscientos socios del Círculo Católico que la rodeaban, llegaban como en triunfo a nuestra iglesia de santa Rosa. Fueron recibidos en la puerta por un considerable número de nuestros niños que se hallaban vestidos con sotana encarnada y roquete, y por el Rdo. P. D. Juan Isabella , que bendijo la bandera. Dióse principio a la misa solemne, cantada pormás de cincuenta jóvenes de nuestro Colegio, con acompañamiento de selectísima orquesta. El Gloria y el Credo eran del Quirici; pero no debo callar que nuestro inteligente músico Don Pedro Rota, compuso para esta circunstancia una parte de la Misa, esto es, el Kyrie, el Sanctus y el Agnus Dei. La perfecta ejecución de estas piezas de música, fue verdaderamente una cosa sublime y sorprendente.; Qué ternura de sentimientos ! ¡ qué gravedad religiosa ! ¡ que armonía celestial ! Al oir aquellas notas, penetrantes hasta lo más íntimo del corazón , el espíritu sentíase como arrobado e inundado de conmoción. He probado una vez más que la verdadera música religiosa, como la que supo componer D. Rota, trasporta y eleva el corazón a Dios y lo obliga, aunque por pocos instantes, a amarlo tiernamente. El panegírico de santa Rosa , estuvo a cargo de nuestro D. Isabella, quien por espacio de tres cuartos de hora supo con su elocuencia cautivarse maravillosamente la atención del imponente y numeroso auditorio que lo escuchaba. Fue un discurso. digno de semejante solemnidad. Concluida la misa cantada, hízose la procesión recorriendo algunas de las calles que rodean nuestro Colegio. A ella tomaron parte , las hijas de María que formaban la primera fila, vestidas de blanco y llevando los estandartes de la Inmaculada y de S. Luis Gonzaga; las Hijas de María Auxiliadora; las Damas del Sagrado Corazon de Jesús y los socios del Círculo de los Obreros Católicos, precedidos por la bandera que iba rodeada de las autoridades civiles y de los miembros más distinguidos del mismo Círculo. Luego seguían los niños del Colegio y entre ellos los que componen la Congregación de S. Luis, luciendo su precioso estandarte; la orquesta , los niños vestidos de sotana y roquete con algunos pequeños estandartes simbólicos, el Clero que precedía a la estátua de santa Rosa y por último toda la multitud en acción sumamente reverente y edificante. La procesión fue verdaderamente edificante. Los sagrados cánticos , las oraciones en alta voz , la música , el repique de las campanas , los fuegos artificiales, los arcos triunfales colocados en varias calles, la multitud de pueblo, el orden perfecto de la interminable procesión , presentaban un cuadro cuyo aspecto era verdaderamente imponente. Volviendo a la iglesia se cantó el motete de Monseñor Caglierò : Quasi arcus refuìget Rosa y el Tantum ergo con acompañamiento de or — 12 — questa, y se concluyó con la bendición del Santísimo Sacramento. Y aquí parecería que hubiese debido concluirse una función que había durado ya más de cuatro horas, mas no fue así. Concluyóse, sí, la función religiosa, pero dióse principio a otra, en la cual reinó el entusiasmo, la alegría , la union verdaderamente fraterna y la expansion más sincera. Me refiero al banquete que hicieron los Obreros Católicos, en uno de los grandes patíos del Colegio. Hallábanse allí más de 200 obreros , los cuales con singular apetito hicieron desaparecer dos gruesas vacas, asadas a la americana. Fue una cosa parecida a lo que hicieron el dia de Pascua, cuando cumplieron todos juntos con el precepto pascual, y nos dieron aquel gran consuelo que V. R. sabe ya. Al fin de la comida, cuando stridor dentium había ya cesado y comenzaba el rumor gentium, hiriéronse entre los socios algunos, bríndises, con la elocuencia y sinceridad popular que se puede imaginar; y hé aquí que en lo más bello y entretenido de aquella hermosa y fraternal expansion, comparece improvisadamente el señor D. Francisco Bausa’, presidente general de los Círculos de los Obreros Católicos, en compania del canónigo señor Pons. Se pusieron todos en pié, y un viva….. de entusiasmo general dejóse sentir espontáneamente como un saludo a aquellas distinguidas personas cuya llegada era, como decir, el cumplimiento de la obra. El señor Bansá invitado a hablar con general aclamación de todos, no pudo menos que condescender y lo hizo con tanto entusiasmo y conmoción, que cada palabra suya era como una chispa eléctrica que movía los ánimos de todos, siendo á cada período interrumpido por los fragorosos aplausos de aquella comunidad. El Rdo. señor Canónigo Pons habló también, habiendo sabido adaptarse a la capacidad de los oyentes , por cuya razon su discurso gustó muchísimo y se cautivó el más grande aplauso de simpatía. Por la tarde, después de una breve visita en la iglesia a Santa Rosa, los Obreros Católicos , no contentos aún, volvieron de nuevo todos reunidos a Colon, al paso de la banda de música. En la gran plaza de Colon , delante de la estación, donde una multitud de gente esperaba la llegada del tren , dieron el ejemplo más bello de su union fraterna y religioso entusiasmo. En el salon del Círculo , antes de deponer la bandera se pronunciaron aún algunos discursos, mas como la noche veníase ya encima, obligó á aquellos buenos Obreros Católicos a separarse é irse a sus correspondientes casas a unirse con aquella otra sociedad mucho más cara y santa de sus buenas familias. Y así terminó aquella fiesta que esculpió en el corazón de todos , tantos sentimientos de religion, de union, y de sincera fraternidad y de verdadero y santo amor; cuya memoria será para todos un grato recuerdo, y una prueba más de la protección, de la grande y admirable Santa americana. Haga el favor, señor Director , de hacer presentes los recuerdos de todos los Salesianos de Colon a todos esos buenos superiores, y muy especialmente a nuestro carísimo Padre D. Bosco. Suyo afino. Lorenzo Bacigalupo. EL CUMPLIMIENTO DE UN VOTO Ó SEA la Consagración à la iglesia del Sagrado Corazon de. Jesús, Tenemos el gusto de anunciar a nuestros beneméritos Cooperadores y Cooperadoras, que en el mes de abril p. v. tendrá lugar, Dios mediante, la consagración de la iglesia del Sagrado Corazon de Jesús en Roma. Esta noticia no podrá menos de ser gratísima para todos los que con sus oraciones y limosnas concurrieron a esta obra tan eminentemente caritativa y provechosa, carísima á cuantos sienten viva y profunda devoción hacia el Corazon Amabilísimo de Jesús, e imploran á él el remedio para tantos males que desoían hoy día a la sociedad. Hemos, pues, creído a bien participarla desde ahora, a principios del presente año nuevo. Bien es verdad que todavía queda alguna cosa que ultimar, pero estamos también ciertos de que en estos pocos meses que todavía faltan, podremos con el auxilio de Dios nuestro Señor y de la caridad de los buenos, conducir las cosas hasta el punto de poder proceder seguramente a la consagración en el tiempo ya indicado. Por nuestra parte harémos, si es necesario , cualquier sacrificio, pues dicha consagración será un grande consuelo para el corazon del S. Padre Leon XIII, que verá de esta manera llevado a cabo lo que forma el objeto de sus santos votos y paternales cuidados. Animo, pues, oh buenos Cooperadores y Cooperadoras, y preparémonos a la santa obra. El Corazon de Jesús, este Corazon puesto para la salvación del mundo, genti ad salutem positum, como canta la Iglesia, recompensará abundantemente en esta y en la otra vida, todo lo que harémos por amor suyo. AVISO. Las personas caritativas que deseasen mandar alguna ofrenda para nuestros misioneros, están todavía a tiempo, puesto que nosotros harémos llegar a su destinación, todo lo que tendrán la bondad de remitirnos. La dirección : A D. Juan Bosco – Oratorio de S. Francisco de Sales, Calle Cottolengo, N. 32. Turín (Italia). Con aprobación de la Ant. Eclesiástica — Gerente MATEO 8ÑIKI-IÜM Turín, 1887 – TipograÓa Salesiana. LIBRERIA SALESIANA DE TURÍN. Libreria Salesiana de Buenos-Aires y de Barcelona-Sarrià PUBLICACION DE LAS LECTURAS CATÓLICAS ANO Io.-1884. En Bi 1 Segur. La fe ante la ciencia moderna, mjn lenos-Aires 12 España e Italia Pesetas 0 80 2 )> Los Francmasones …. » 12 )) 0 80 3 Claret. Los viajeros del ferro-carril . » . 10 » 0 75 4 Butiná. Vida de Sta. Germana Cousin. » 10 )) 0 75 5’ Martinengo. La Gran Bestia … . . » 14 » 1 00 6 » De la imitación de la biena- venturada Virgen Maria » 12 )> 0 80 7 Wiseman. La lampara del santuario . » 12 )) 0 80 8 Segur. ¿Hay un Dios que se ocupe de nosotros ? » 12 » 0 80 A>0 201885. 9 Segur. El buon combate de la fe. mjn » 12 » 0 80 10 Sarda-y Salvany. El liberalismo es pe- cado, Ia y 2a. parte » 12 » 0 80 11 Martinengo. La cola de la Gran Bestia » 12 » 0 80 12 Bosco. Vida de Miguel Magone. . . » 12 » 0 80 13 Rivadeneira. Vida de 8. Luis Gonzaga. » 12 » 0 80 14 Segur. El Infierno . » 14 » 1 00 15-16 Bosco. El católico en el siglo. Uparte » 18 » 1 30 17 iartignon. Los muertos y los vivos .. » 14 » 1 00 18 Pastor. Narraciones de María . . . » 12 )> 0 80 19 Segur. Josefina, etc. » 12 » 0 80 AÑO 301886. 20 Agustin o el triunfo de la religion . » 12 » 0 80 21-22 Martinengo. El gran paso …» 12 » 0 80 23 Bosco. Historia Eclesiástica U 2a 3a y 4a parte . » 12 » 0 80 24 Segur. Respuestas. . . . . . . » 12 )) 0 80 25 F. Hernando. El Cruzado …… 12 » 0 80 26 Segur. Respuestas. ……. 12 » 0 80 LIBRERIA SALE STARA- DE TURÍN, Librería Salesiana de Buenos Aires y de Barcelona Sarria Lecturas Católicas Ultima Publicación VELADAS DE UN ARTESANO QUE BAJO LOS AUSPICIOS DE MARÍA SANTÍSIMA Madre de pecadores arrepentidos, DEDICA . Á LA JUVENTUD ARGENTINA JUAN M. PASTOR Buenos Aires, 1886. Un opúsculo en-32 —- 1 Peseta. Pocos son desgraciadamente los padres de familia que, después de las cotidianas tareas, emplean el tiempo en solazarse con su familia, imprimiendo en ella, además del amor al recogimiento del hogar, las máximas de orden, economía y virtud que pueden proporcionarle las buenas lecturas; muchos son por el contrario los que, olvidando la verdadera dignidad de hombres, y desoyendo los clamores de su conciencia y de sus deberes, pierden el tiempo envueltos en la pestilente atmósfera de algún café, o bien en los almacenes, donde consumen la mayor parte del jornal en licores, siempre perjudiciales a la salud y al bolsillo; de ahí esas turbas ele bebedores, holgazanes, faltos de vigor para el trabajo, sin conciencia ni pudor; pero aptos para la revuelta y el pillage. ¡Así seminan los cimientos de la propiedad, frutos del trabajo y de la honradez! ¡Así se socavan las creencias ’ religiosas que son la base de toda sociedad que aspire a la | verdadera soberanía, a la libertad verdadera: el trabajo y la virtud! Hemos tomado por héroe del presente libri to a un hombre pobre, abrumado con una numerosa familia a la que atiende con solicidud paternal con el trabajo continuo de sus manos por el dia, y a la que distrae e instruye con lecturas y conversaciones morales por la noche. • Quiera Dios que los lectores de esta pequeña obrita hallen en ella la pauta que deben seguir en el curso de su vida, y que, dóciles a la enseñanza que en ella encontrarán, abandonen la costumbre de pasar las horas del descanso en las casas de bebida, empleando ese tiempo en hacer leer a su familia algunos de los muchos libros instructivos, amenos y religiosos, de que, con el consejo de algún eclesiástico o persona inteligente y honrada, pueden proveerse. (El Autor).