Boletín Salesiano. Junio 1893
AÑO VIII. ~N. 6. Publicación mensual. JUNIO de 1893 BOLETIN SALESIANO Quien recibiere á un niño en mi nombre, á mi me recibe. (Math. xviii.) Os recomiendo la ñinez y la juventud ; cultivad con grande esmero su educación cristiana ; y proporcionadle libro- que le enseñen á huir del vicio y & practicar la virtud. (Pio IX.) Redoblad vuestras fuerzas á fin de apartar á la niñez y juventud de la corrupción é incredulidad y preparar asi una nueva generación. (Leon XIII.) Debemos ayudar á nuestros her* manos á fin de cooperar á la difusión de la verdad. (111 S. Jt’AN, 8. ) Atiende á la buena lectura, á la exhortación y á la enseñanza. (I Timotu. iv, 13.) Entre las cosas divinas, la más sublime, es la de cooperar con Dios E la salvación de las almas. (S. Dionisio.) El amor al prójimo, es uno de los mayores y más excelentes dones que la divina bondad puede conceder á los hombres. (El Doct. S. I’hanc. de Sales). ¡§3( DIRECCION en el Oratorio Salesiano — Calle de Cottolengo N. 32, TURIN (Italia) SUMARIO. Fiesta y mes del Sagrado Corazón. El templo de María Auxiliadora. La Festividad de María Auxiliadora.. España: Una visita á la Granja Salesiana de S. Isidro. El Rev.mo Sr. Don Rúa y los Salesianos lí los pies de S. S. Leon XIII. El Ilustrísimo Sr. Don Luis Lasagna. Tierra Santa: Asilo Salesiano d.e la Santa Fainilia. Francia: La Obra de Don Bosco en Montpellier. Gracias de María Auxiliadora. Genova: Una Conferencia de Mons. Cagliero. San Pier d’Arena: La parroquia Salesiana do San Cayetano. Saininario Salesiano de Valsalice. El Príncipe Don Augusto Czartoryski. Historia del Oratorio de S. Francisco de Sales. ^^^>^AIA.A.A,A,A^AAA,¿^A,A,A.A,MA¿..A,A,A,A,A,A,A CCCCCCCCCCCCC€CCCCC€C€f€€CCC€€CC ‘w—w–v< FIESTA Y MES DEL SAGRADO CORAZON Junio trae cada año invariablemente á la memoria del pueblo cristiano el recuerdo del Sagrado Corazón de Jesús. Le está consagrado este bendito mes; esta es, pues, su devoción peculiar, esta su espiritual cosecha. La grau semana de Corpas ha sido su prólogo. No se cerrarán los sagrarios, en todas partes abiertos esos días, ni se qui tarán del altar las luces y las flores, ni menguará la concurrencia de fieles, como abejas solícitas en amoroso zumbido en torno de la colmena que guarda su miel. Ha concluido la octava del Santísimo Sacramento, más es para dar lugar al fervoroso mes del Sagrado Corazón. ¡ El Sagrado Corazón! ¡ Oh quó hermosa palabra y quó hermosísima idea para herirle en lo vivo al mundo actual! Pues ¿de quó está enfermo todo él sino de tristísima y angustiosísima enfermedad del corazón? Del corazón enfermo y corrompido le han venido todos los daños, y sólo por la curación del corazón se le deben todos remediar. Mucho sabe el mundo actual, mucho ha investigado, mucho ha llegado á comprender. Inventos ha realizado en cin-' cuenta años, que bastarían para enorgullecer á cincuenta siglos. Asombran sus progresos; lo que fuó ayer pasmo de los nacidos, queda hoy oscurecido por la última invención, que relega la novedad del día anterior á la categoria de rancia antigualla. Mucho sabe el mundo actual. mucho puede. Y, sin embargo, no es feliz. Parece que Dios le permitiera tal lujo — 82 — de portentosos descubrimientos para ver si así acaba de convencerse el muy vano «le que con esto solo no se logra la felicidad. Ni la de la otra vida, claro está, pero ni siquiera la miserable de la presente, que tan poca cosa es. Eso ve, eso palpa, eso le amarga con dolorosa experiencia, y sin embargo... no le convence... Se lo dicen elocuentes oradores, se lo explican famosos libros, se lo demuestran minuciosas estadísticas, se lo comprueban pavorosos sucesos... y sin embargo... no le convencen. Es que su mal no está en la cabeza, que yerra por extravío ó por ignorancia. Su mal está en el corazón, que ama el error porque le halaga. Siendo así, importan, pues, remedios más que para la cabeza para el corazón. A vileza de afectos, nobleza de afectos; á groseros impulsos, elevados impulsos; á terrenos ideales, divinos ideales; á feos amores de lodo, hermosos amores de cielo; á ciego afán por lo que pasa y muere, vivo anhelo por lo que no ha de pasar ni ha de morir... El corazón del hombre fué criado para «pie con sus buenas obras se lo acabase «le labrar éste á imagen y semejanza de su Dios. Y él lo ha hecho en sentido inverso: ha empezado por hacerse Dios suyo la vil materia, y luego ha puesto todo su empeño en asemejarse á esta grosera divinidad. Así que, en vez de engrandecerse, todo su prurito ha sido, podríamos decir, achicarse. ¡Cómo lo halo-grado y cuán eficaz le ha salido este su loco afán! ¡Cuán pequeño y cuán raquítico ha logrado hacerse el hombre su propio corazón! No es ya su corazón como el de Dios, á cuya divina semejanza estaba llamado, poro ni siquiera como de mero hombre, que por lo menos debía ser. Menos que hombre va resultando el hombre una vez que llamado á celestial perfección, ha desdeñado tomar por nivel de su talla moral la perfección «leí mismo Hijo de Dios. Mas hé aquí que en los últimos tiempos el divino Salvador, como postrer llamada á los corazones decadentes, empobrecidos, envilecidos, se ha dignado revelarles más al descubierto las sublimidades de su divino Corazón; como si le «lijoso Jesús al inundo: « Mira en tí lo que eres, contempla en mí lo que debías ser. Avergiienceto el contraste, y séate medicina tu propia confusión. » ¿Salvará al mundo una generosa resolución suya en este sentido? No lo sabemos; pero entre tanto muchas almas, innumerables almas, han vuelto de nuevo los ojos á ese celestial modelo de corazones para emprender en los suyos esta obra regeneradora. La saludable reacción empezó dos siglos há, sosteniendo al nacer valeroso combate con la herejía, señal cierta de que el infierno veía con susto la nueva bandera. Venció, y hoy reina ya sin contradicción en la Iglesia de Dios, y es dado esperar que llegue á reinar un día en el mundo; y que el popular estribillo de junio • Corazón santo, Tu reinarás, venga á resultar verdadero canto profetice del pueblo de Israel, cautivo hoy en el Egipto revolucionario, y afanoso por llegar luego á su libre tierra de promisión... * # * Las tendencias más pronunciadas en el hombre de nuestro siglo son un orgullo que sólo puede calificarse como merece llamándole satánico; un egoísmo tan bruta!, que podría decirse verdadera idolatría del yo; y todo esto no reconocido como defecto ó flaqueza humana, sino elevado á doctrina, formulado como sistema, condecorado con el pomposo nombre «le filosofía , llamado positivismo. Positivismo, es decir, el culto «le lo material, de lo rastrero, en oposición á toda elevación del espíritu, de toda tendencia, de toda esperanza que no se refiera á lo que se palpa con las manos y se goza con el cuerpo, el suicidio del alma, que se quiere se asfixie á sí propia, negándose sistemáticamente lo que constituye su único aire respirable, lo sobrenatural... ¿ Quién no lamenta este general decaimiento de los corazones, ese rebajamiento del carácter que aun en lo humano hace tan raros los ejemplos de abnegación y de sacrificio, tan comunes en los siglos de fe? Nunca como hoy se tuvieron á sí propios en tanta estima los hombres, y nunca como hoy fueron tan poca cosa. Nunca como hoy se habló de patriotismo, y nunca anduvieron tan escasos los sacrificios por la patria. Nunca fué tan común el vivir á costa de ella, como nunca fué tan raro el morir por ella. Nunca como hoy se blasonó de dignidad y de consecuencia, y nunca como hov fueron — 83 — tantos los envilecidos y los inconsecuentes. Nunca como hoy se ensalzaron los derechos y la emancipación del pueblo pisoteados. Nunca como hoy se habló de pensar y de libre pensamiento y de derechos del pensamiento, y nunca como hoy se ha comido más y se ha pensado menos. Nunca como hoy se ha preciado el hombre de su corazón, y nunca, sin embargo, se ha visto más subordinado el corazón al estómago, el sentimiento al cálculo, y el deber al interés. ¿No es, pues, un oportunísimo apostolado levantar un poquito los corazones de este cenagoso positivismo , poniéndoles á la vista el Corazón modelo, ha-riéndoles leer en este libro abierto lo que es abnegación, lo que es respeto, lo que es caridad, lo que es aspiración al cielo, lo que es desprendimiento de la tierra, y tantas y tantas otras cosas de las que el diccionario moderno parece haber perdido hasta el vocablo con que se nombran ? Y ese levantamiento de corazones decaídos y degra- .. . . .... dados ¡ puede efectuarse mejor que en nombre y por la a tracción á la vez suavísima y podero tisima de un corazón humano que por *1 misterio de la Encarnación es á la . ____________„„_ Enra que el hombre pudiese salir del «ieno de la miseria y elevarse á regiones más nobles acercándose á Dios, Dios se dignado acortar en cierto modo las distancias humanándose Él, y poniéndose en intacto con nosotros para mejor atraeros y levantarnos. ¡Se pnede, pues, cooperar mejor á las Oras amorosas de Dios que cooperando • esa atracción que de nuestros corazones MARIA, AUXIUUM CHRISTIANORUM, ORA PRO N0B1S. vez corazón divino? quiere realizar por medio del Corazón sacratísimo de su Hijo Jesucristo? F. S. y S. 1111111111111111111111I I111111111 l i l i 11 |¡tt—s- EL TEMPLO DE M1BIA ADIILIADORA. Una fecha memorable. Hace veinticinco años que, abierto á la celebración de los santos misterios, el templo erigido por Don Bosco á María Auxiliadora, resuena con las alabanzas á la Madre de Misericordias. El 27 de abril de 1865 bendijese la primera piedra de este insigne monumento, y el 9 de junio de 1868 fué consagrado 'por el Bevmo. Sr. D. Alejandro de Conti Eic-cardi, Arzobispo de Turín. Las lie stas que entonces se celebraron d u r a r o n nueve días y fueron tan grandiosas y cumplidas que llenaron de indecible con tento á cuantos concurrieron á ellas, y sobre todo á nuestro venerable Don Bosco. 25 años han corrido. ¿Y quién podrá enumerar las > – _ -■___j| misas que en este santuario se han ce- lebrado, las predicaciones, confesiones y comuniones, las oraciones y conversiones efectúa-más. Ante el altar de das en él? Hay María Auxiliadora han ratificado sus votos y promesas centenares de religiosos, allí han implorado solemne bendición tantos y tantos misioneros é Hijas de María Auxiliadora al partir para ¡as Misiones, y millares de niños que recibida educación cristiana se han esparcido en diversos países, y llevando esculpida en su pecho la devoción á la Madre de Dios la han comunicado á sinnúmero — 84 — de personas, cuales apóstoles de la Reina del Cielo. La imagen de María Auxiliadora resplandece ahora majestuosa en los altares y la devoción á ella se difunde indeciblemente en Europa y América, en Asia y en Africa, desde Londres y París hasta Quito y Tierra del Fuego , y desde Palestina hasta Oran. Es este un triunfo y una gracia señalada de María. Pero no es esto todo. ¡Cuántos prodigios se han obrado en este templo! ! Cuántos favores han llovido sobre los devotos de la Virgen Inmaculada que llenos de fe vinieron á invocarla! ¡cuántos sobre los que á ella recurrieron aún desde lejos, y sobre los (pie con su óbolo concurrieron á edificar su templo, asilos y oratorios y colegios y difundir la fe por medio de los Misioneros salesianos en las regiones apartadas del mundo ! Bien claro lo atestiguan los incontables ex-votos (pie ornan los muros de la iglesia , los volúmenes formados con las relaciones de los agraciados. Llenos de gratitud y de consuelo reconocemos que la mano de María Auxiliadora no cesa aún hoy día de dispensar sus larguezas, en especial por medio de los hijos afortunados de su siervo Don Bosco. María que fué su inspiradora y ayuda potentísima en todas sus empresas continúa siendo la Auxiliadora de la Obra Salesiana. Las casas que ésta establece se multiplican de un modo singular y crecen las gracias de María Auxiliadora como para animar á sus devotos á venir en socorro del Instituto (pie con verdad se puede llamar obra suya. ¡Bendita sea María Auxiliadora! Esta es la exclamación espontánea del corazón cada vez (pie consideramos los beneficios con (pie María nos regala; este el grito de júbilo (pie compendia la pobre expresión de gratitud por sus bondades con el pueblo cristiano y señaladamente con los Salesianos y sus Cooperadores. ¡ Bendita una y mil veces María Auxiliadora, nuestra tierna Madre en quien ponemos enteramente nuestra conlianza! •>í*: W* 11 FESTIVIDAD BE MARIl AUXILIADO!!! Lucidísimas y sobremanera concurridas han sido las fiestas celebradas en honoi de María Auxiliadora. Cada año parece que ellas adquieren mayor esplendor. En el presente la circunstancia de hallarse ya perfectamente decorado el santuario y tener con nosotros al Ilustrísimo Señor Don Juan Oagliero ha contribuido notablemente á la majestad de las múltiples funciones efectuadas. Si bien en todo el mes se hicieron predicaciones mañana y tarde y se rezó un devocionario correspondiente á las prácticas establecidas, el 15 de mayo se dió comienzo á una preciosa novena de preparación á la festividad, el 21, día de Pentecostes, hízose comunión general, se celebró misa de pontifical, por Mons. Ca-gliei^o y cantáronse vísperas solemnes; el 22 hízose nueva comunión general y celebráronse misa de pontifical por el illustrissimo Sr. Bertagna, titular de Ca-farnaum, y vísperas solemnes; igual cosa el’23, en que se dió una conferencia á nuestros Cooperadores; y por fin el 24 añadióse al programa de los días anteriores el panegírico y la celebración de pontifical por el Revino. Sr. Arzobispo de Turín. Cantáronse con gran éxito, el 21, la misa llamada de Santa Cecilia de Monseñor Cagliero, las vísperas del maestro Roberti y las letanías del M° Dogliani. El 22 la misa de Ilaller, las vísperas y letanías como en el día anterior y un Tantum ergo del M“ Dr. D. Matteo Ot-tonello. El 23 cantáronse las vísperas de Terziani y de Mons. Cagliero y un Tantum ergo del renombrado Falcouara. El 24 la misa del Capocei, maestro de música de la Basílica de San Juan de Le-trán, las vísperas de Galli, un Sánete María de Mons. Cagliero y un Tantum irgo del Remondi. La ejecución de todo ello fué digua de las circunstancias y dejó á los fieles profundamente complacidos. Sufragios. El 25 de mayo luciéronse, conforme a la costumbre establecida por nuestro Instituto solemnes exequias por los Coo}*-radores Salesianos difuntos. Las comuniones, misas y demás sufragios fueron — 8 ó — numerosos: la concurrencia llenaba, como en los días anteriores, la iglesia que á sus galas de alegría había sustituido sus colgaduras de luto. Una misa de pontifical dió gran realce á las imponentes ceremonias. En nuestro Boletín de julio daremos más noticias de estas fiestas. C/D ESPAÑA UNA VISITA á la Granja Salesinna de San Isidro. (De la Revista Popular). I. Al apearnos de una de las tartanejas que hacen el servicio de Gerona á Sarria y Pont Major para dirigirnos á la Granja Salesiana, sorprendiónos gratamente el sencillo, pero sólido y espacioso, edificio levantado allí en tiempo relativamente corto, para albergar á los hijos de Don Hosco y á los niños acogidos. Compónese su planta baja de portería, locutorio, cocina, comedores, un extenso patio para que jueguen los niños , sin olvidar los pórticos consiguientes para los días de lluvia, porque los Padres Salesianos, cuya vocación se origina en gran manera del entrañable amor á los niños, son semejantes á las madres, y como ellas previenen con afectuosa solicitud á todas las necesidades y todos los gustos de sus pequeñuelos. Subimos por la escalera, aun falta de baranda, al primer piso, donde visitamos la capilla de buenas dimensiones, pero muy po-brecita todavía, sin duda, pensamos, porque i no ha habido tiempo de alhajarla mejor. Se- I guidamente vimos la enfermería, las clases y cuartos de los Superiores; estando destinado el segundo piso para dormitorios y una parte para graneros. Cuando el sol nos dió su permiso para salir al campo sin archicharrarnos, recorrimos la huerta, una parte ya sembrada y lo restante en preparación: la viña, en la que se han plantado dos mil cepas americanas é injertado quinientas; supimos se había destinado una buena extensión de terreno á prado artificial, y hecho una plantación de doscientos árboles frutales y otros mil trescientos entre plátanos y chopos. No había quedado atrás el ganado, y pudimos ver una yegua para el servicio de la casa, cuatro vacas con un becerro, y nos entretuvimos con una linda cabrita y dos chotillos blancos como la nieve. Es indudable que las obras de Dios se conocen por sus humildes y pobres princi pios, como los grandes ríos tienen origen en pequeños y desconocidos manantiales, pete lo que estábamos viendo después de un año próximamente de afanes y trabajos, no era en ningún motio el punto embrionario que pasa desapercibido para todo el que, como los fundadores de sabios y venerandos Institutos, no se halle fortalecido con superio res alientos y luces especialísimas, sino que contemplábamos la obra emprendida y ya adelantada, que muestra en su proporcionado desarrollo de elocuente y palmaria manera cuanto puede y debe llegar á ser. La casa espaciosa en sí, como dijimos, pero cuyos planos están trazados para darle doble ó triple amplitud, nos parecía habitada poi centenares de niños recogidos del fango de la vía pública, del camino de la cárcel y presidio, aprendices de incendiarios y demoledores, trocados por el amor y la solicitud de los hijos de Don Bosco, en los trabajadores y obreros cristianos del porvenir, honrados ó inteligentes, humildes con la mansedumbre evangélica, dignos con la excelencia de hijos de Dios. En las cuadras y establos, cuyos cimientos están echados de más de veinte metros de longitud , nos fingíamos el ganado robusto y numeroso destinado á la labranza y demás servicios ; mientras mirábamos los campos extensísimos que se pierden de vista pero sin cultivar, estremecerse de placer á la perspectiva de brazos que los desbrocen y preparen, y dejen caer en sus entrañas la bendita simiente para devolverla dando el ciento por uno, proporcionando , al propio tiempo, pan y trabajo á tanto jornalero que, cruzado de brazos y sin entrañas bastante duras para ver llorar de hambre á sus pequeñuelos, los lanza al camino de la mendicidad, que suele ser la primera jornada que conduce al del crimen, vacilando él mismo entre la honradez proverbial del pueblo trabajador, y las sugestiones de la miseria más horrible y desconsoladora cuando á la idea de Dios han reemplazado las absurdas pero fascinadoras teorías del Socialismo. ¡ Ali! nuestra imaginación, dulcemente halagada por aquella hora poética y deliciosa del caer de una tarde de primavera, por el silencio majestuoso y sublime de la naturaleza, que parece entregarse á la plácida soñolencia del reposo después de un día deslumbrador , descubría en un período relativamente corto terminada la grande obra, bendita de Dios, aplaudida por la civilización y la sociedad y gloria de esta provincia. Con cuán viva fe y consoladora esperanza recordábamos estas palabras del limo. Señor D. Mariano Soler, Obispo del Uruguay, dirigidas á una Junta de Cooperadores Salesianos , celabrada en 23 de octubre del año pasado en Montevideo: — so — « León XIII, dice, en las clarovidencias de su entendimiento privilegiado contempló la marcha de las sociedades hacia la democracia pura, y al dar una solución suprema al gran problema que agita todos los ánimos reflexivos, á la cuestión capital de los tiempos modernos, en su Encíclica sobre la condición de los obreros , Rerum novarum , vió en la masa popular el porvenir de las naciones cristianas y civilizadas. » Dirigiéndose al pueblo abandonado todos los esfuerzos de las instituciones de Don Bosco, halló en esta obra magna de la caridad apostólica el auxiliar más eficaz y oportuno de la misión redentora que ha acometido la Iglesia en la época presente. » ¡Oh, si! Dios da el remedio proporcionado á los males que permite, enviando varones sabios y admirables, fundadores de instituciones salvadoras adaptadas á las necesidades y tendencias de cada época: por eso aparecen Francisco de Asís y Domingo de Guzmán en el siglo XIII, Ignacio de Loyola en el siglo XVI, y vemos surgir en nuestros días á Don Bosco y la Institución Sa-lesiana y al Papa de los obreros. II. Persistiendo en nuestro optimismo de ver en breve espacio convertida la Granja Sale siana en Graaya modelo, albergue cómodo y seguro de multitud de niños, dirigimos algunas excitaciones á su celoso y distinguido director el Rdo. P. D. Santiago Ghione. Mas ¿qué grande fué nuestro desencanto, cuán honda y desgarradora nuestra pena al escuchar se están adeudando en gran parte las obras de la casa, siendo tanta la falta de recursos con lo crecido de las contribuciones y gastos ocurridos, que ni hay con qué pagar los jornales para activar las faenas agrícolas, teniendo que marchar éstas con perjudicial lentitud, ni se cuenta con medios, y esto es harto más doloroso, para dar aumento al corto número de niños acogidos, cuando son muchas las peticiones de pobrecitos desamparados, á las que no se puede acceder, careciendo de lo necesario para alimentarlos y atenderlos. ¡Oh Dios mío! ¿qué hacen los católicos que no acuden á sostener la obra salvadora y providencial de nuestro siglo! ¿Objetarán acaso que los tiempos que alcanzamos sonde general ¡malestar y crisis pecuniaria? ¿ Pero cómo no lo son para que el lujo, como nunca aparatoso y rodeado de inconcebibles refinamientos, impere en las habitaciones y mobiliario; en la profusión de sirvientes, sumando en muchas casas de posición mediana mayor número que el de los individuos de la familia ; en el vestir , sujeto á modas dispendiosas por lo indurables? Sí que son tiempos de prueba los que atravesando venimos, tiempos que infunden al animo pánico y tris teza; pero ¿cómo se explica hállense siein pre concurridísimos los sitios de placer, donde no se entra de balde, sino con gran dispendio? ¿Sobra el dinero para la subscripción al periódico ambiguo ó la novela pornográfica, para viajes y excursiones veraniegas, realizadas hasta por familias de condición humilde que jamás necesitaron de tales recreos y de tal derroche, y falta ó se escatima para las obras de Dios, que son, además , de inmediata y social trascendencia ? Porque aquí no se trata de una obra de pura piedad , indiferente y aun refractaria á los hijos del siglo, sino de una institución sabia y perfectamente adaptada á las exigencias y necesidades de la época actual. El niño que dejamos en el arroyo, víctima del vicio y la vagancia, al que cerramos las puertas de la caridad negando nuestro concurso á la obra redentora que el Señor nos depara, ábriránle las sectas sus antros tenebrosos, donde crecerá alimentado por el odio, sin Dios ni lej7 que contenga sus dañados instintos, para fabricar mañana la llave maestra que abra el arca’de nuestros caudales, ó blandir en su mano la tea que reduzca á cenizas nuestra hacienda, ó la piqueta demoledora que derribe y sepulte en el polvo la sociedad. Esto que digo es obvio’, y no se necesita estar apasionado por nada ni por nadie para ver lo que es claro como la luz del día. Y ¿por ventura hay alguien que no sienta y conozca que caminamos á una ruina segura? Es que parece que sólo sabemos ó queremos vivir al día, sin tomarnos el trabajo de mirar delante ni detrás de nosotros; somos ]>adres, y diríase que no nos curamos de la herencia, del porvenir de luto que legamos á nuestros hijos; somos hijos y no nos a-frenta lo que puede caer sobre nuestra madre patria. Que no tenga el Señor que echarnos en cara en el terrible día de la cuenta, que nos abrió su misericordia caminos de salvación, y nosotros despreciamos por inútiles esos caminos; que hizo brotará nuestro pasóles manantiales de la caridad, y nosotros con el lodo de nuestro egoísmo cegamos esos manantiales. Dios por boca de su augusto Vicario descubre á nuestra angustiada vista horizontes de paz, de regeneración y bienestar por el influjo de las masas populares informadas por el espíritu de Cristo, y nosotros dejaremos que los hijos del pueblo, niños pobres y sin amparo llamen inútilmente á las puertas de la caridad, ganosos de instrucción y de doctrina , deseando ser útiles á la sociedad y servir á Dios, y esas puertas habrán de permanecer cerradas? En la cocina de la modestísima casa que habitaban Don Bosco y su madre, con cuatro palos y tres tablas improvisaron para un pobrecito huérfano la primera cama y la pri — 87 — mera alcoba del Asilo de San Francisco de Sales, que hoy, en cuarenta dormitorios, contiene á más de mil niños; en bastante menos de medio siglo las fundaciones Sale-sianas hanse extendido por casi toda la Europa y muy especialmente en América , en las Repúblicas de Méjico, el Ecuador, Uruguay , Paraguay, la Patagonia y la Tierra del Fuego ; bien cerca de nosotros, en Sarria de Barcelona. tenemos los Talleres Salesia-nos y el templo levantado á María Auxiliadora; ¿estaría reservado á Gerona y su provincia el que sólo aquí la obra de D. Bosco arrastrara vida trabajosa y lenta , teniendo que estrechar su esfera de acción en vez de dilatarla? No es probable, ni siquiera verosímil suponerlo. La Granja de San Isidro pasa hoy por uno de esos períodos siempre difíciles y de prueba, como suelen ser los principios de toda grande obra; necesita hoy, mucho más que cuando haya adquirido propia vida, el concurso de los hijos de Gerona y su provincia, y también el de todos los católicos, que hermanos somos en Cristo é interesados estamos en que se difundan y lleguen á feliz término instituciones tan cristianas y eminentemente sociales como la que es objeto de estas líneas. Padres y madres que amáis con apasionada ternura á los hijos de vuestras entrañas, un recuerdo para los pobres huérfanos y niños desamparados que solicitan el calor de la familia Salesiaua, ansiosa de recibirlos en su seno: hijas, que tanto gusto mostráis en contemplar y lucir vuestras galas y joyas, la capilla de la Granja de San Isidro apenas cuenta con los vasos sagrados y los ornamentos más indispensables para el culto. El Dios de amor está allí, pobre y necesitado, es el Real Mendigo que tiende la mano á vuestros corazones angelicales en demanda de una limosna… La madre de Don Bosco, esa heroica mujer que comparte con su hijo la gloria de sus Instituciones beneméritas, sacrificó á éstas las preudas que guardaba de su matrimonio, y de las cuales nunca en sus largos años de viudez y de penuria había querido desprenderse : « Cuando por última vez me vi (dice ella misma ) con mis joyas y trajes en la mano á punto de enajenarlos para socorrer á mis hijos de adopción ó servir para ornamentos eclesiásticos, experimenté cierta turbación y apocamiento; pero no bien lo advertí: Id enhorabuena, exclamé, que no os podía tocar mejor suerte que la de contribuir á saciar el hambre de pobres niños, vestirlos y guardarlos del frío, ú ornar y embellecer la casa de Dios. » Eso mismo os digo yo á vosotras todas, mujeres católicas, hermanas mías; ¿qué mejor empleo podéis dar á vuestro dinero, y qué satisfacción más pura y mas cumplida podríais proporcionaros que contribuir al bien moral y material de los niños, que intercederán por vosotros y vuestras familias en sus puras é inocentes plegarias ? Convertidos mañana, los unos en apostólicos misioneros que lleven el nombre y la ley de Cristo á países infieles, y los otros en honrados padres de familia, bendecirán siempre, hasta su última hora, la Obra Salesiana y cuantos contribuyeron á sostenerla y desarrollarla con el valioso concurso de sus limosnas. Aurora Lista. El Revmo- Sr. DON RUA y los Salesianos ú los pies de S» S, LEON XIII El 12 de marzo, dominica, en (pie el Ilustrísimo Sr. Lasagna fué consagrado obispo en la iglesia del Sagrado Corazón, el Santo Padre se dignó recibir en audiencia á nuestro venerado superior el Sr. Don Miguel Una, Mons. Oagliero, Mons. Lasagna y varios otros salesianos: doce entre todos. Hacía poco que había sonado el ángelus del mediodía cuando introducidos en la sala del trono fueron acogidos bondadosamente por el Vicario de Cristo. El Santo Padre habló de las misiones de América con Mons. Oagliero, y manifestó grau consuelo por el progreso que consiguen en las más apartadas regiones meridionales. Volviéndose á Mons. Lasagna le dijo que esperaba de él no menores beneficios en el Uruguay, Paraguay y Brasil. « Eres todavía joven y lleno de actividad, añadió, y por esto te hemos elegido obispo. El apostolado que te está confiado exige grande actividad, y espero que á más del bien individual tu actividad sirva de ejemplo á otros para trabajar en la viña del Señor. » Se congratuló luego con Don lina por el incremento que alcanza nuestro humilde Instituto. Hablóle con gran interés de los Cooperadores Salesianos y de los niños confiados á la enseñanza de los hijos de Don Bosco, y envió á todos ellos su apostólica bendición. Como se le presentara en seguida un cuadro del asilo del Sagrado Corazón de Jesús inaugurado en liorna solemnemente en esos días en memoria del/urífeo episcopal de Su Santidad, lo observó con vivo placer. Bien, muy bien ; ya el Cardenal Vicario me había dado noticia de cuanto habéis hecho: una fabrica para albergar — 88 — 500 niños abandonados. Así será mayor el bien que podréis hacer. » Pronunció palabras de aliento para todos. Bendijo el proyecto de construir una nueva iglesia salesiaua en Florencia y de establecer un colegio en Courcelles, cerca de París. Bendijo, por fin, á todos los Cooperadores Salesianos, á todos los miembros y niños del Instituto y á sus familias y personas recomendadas á las oraciones de aquéllos, en todo el mundo. Betirá-ronse los agraciados llenos de consuelo inexplicable, do vivo contento y entusiasmo y sumamente reconocidos por la singular bondad del Sumo Pontífice Leon XIII. 5»w« A; A aííc ■ ■■■■ •■•IvVK.- ■■■!■;• -.-¡V .-i:.; El Ilustrísimo Sr. DON LUIS LASAGNA Apenas consagrado obispo titular de Trípoli, Monseñor Lasagna, para satisfacer los deseos y repetidas instancias de sus compatriotas resolvió celebrar por primera vez de pontifical en Montema-gno, su tierra natal. Así que salió de Roma, dirigióse al efecto á Moiiferrato donde fuó recibido con grandes manifestaciones de afecto por la ciudad entera y en especial por sus amigos, el clero, el Capítulo de la catedral y el ilustrísimo diocesano Monseñor Barone. Monseñor Lasagna, cuyo celo apostólico le mueve no sólo á dar misiones en América, sino á evangelizar por donde quiera que los fieles necesitan de la palabra divina, pronunció una plática sobre la devoción á san José en la parroquia do Sun Hilario, y luego una conferencia sobre las Misiones Salesianas en la iglesia metropolitana de San Felipe. Visitó en seguida el colegio salesiano de Borgo San Martino, la casa de las Hijas de María Auxiliadora en Niza Monferrato y llegó el 24 á Montemagno, donde era esperado con ansiedad. Qué recibimiento le hicieron allí lo dice la Gaceta de Casate en el artículo siguiente : En el país nativo. Es imposible describir las fiestas y el entusiasmo con que los habitantes de Montemagno recibieron á su ilustre compatriota Monseñor Luis Lasagna. Numerosas personas fueron á recibirle en carruaje á la estación de Altavilla, á donde el deseado Obispo llegó á las 3 p. m. acompañado de los Canónigos de la catedral de Casale que habían querido honrarle de un modo particular. La muchedumbre era tal que para complacerla, pues todos querían ver al amado y venerando Obispo, fué menester abrir el toldo del carruaje en que se hallaba Monseñor. Los vivas eran atronadores; la alegría indecible. Al llegar á la ciudad esperábanle el Sr. Prefecto y el Municipio, el clero y un gentío que lo vitoreaba sin cesar. Conseguido que se hubo algún silencio el Cav. Sr. Rinetti saludó en nombre de la ciudad al Ilustrísimo Sr. Lasagna y le dió los más expresivos parabienes por el honor que la Santa Sede acababa de dispensarle. Contestó Monseñor con tiernas y muy sentidas palabras y estrechando en sus brazos al digno representante del país, dijo que en él abrazaba á todos sus conciudadanos. Pronunciáronse á nombre de la juventud otros discursos y luego al son de música se entró en las calles de la ciudad, engalanadas como en los días de sus mayores fiestas. Al llegar á cierto punto detúvose la multitud. La calle estaba de un lado á otro cubierta de banderas, guirnaldas y coronas. Hallábase allí la casa en que Monseñor había nacido el año de 1850. Redobláronse los aplausos. Acercáronse entonces á Monseñor la anciana más respetable y el niño más muchacho, que habitaban aquella casa, cada uno con un hermoso ramillete de flores. Conmovido profundamente el Prelado dijo que al recordarle aquella casa á sus queridos padres q. e. p. d. y sus primeros años, nada le era tan grato como dar á sus puertas la primera bendición á su país, y así lo hizo. Al llegar á la iglesia esperábanle el Revino. Sr. Prevosto y varias otras distinguidas personas que le presentaron á nombre de todos sus compatriotas preciosísimos obsequios, que Monseñor agradeció del modo más cordial y efusivo. Vestido luego de sus paramentos pontificales y cantado un solemne Tedeum, dió la bendición papal, obtenida del Santo Padre antes de salir de Roma. Como se le diera un banquete en que le dirigieron la palabra las personas más — 89 — caracterizadas de la ciudad, contestó Monseñor agradeciendo los honores y aplausos con que le favorecían y aceptándolos no como homenaje á su persona sino á la religión, por cuya gloria trabaja y á la Obra de Don Bosco, á la cual pertenece. En la noche iluminóse la ciudad con millares de luces y fuego de artificio. No había una ventana que á su paso no estuviese alumbrada y adornada con más ó menos primor. La plaza principal con sus luces de bengala, sus arcos, pendones y banderas era lo más precioso y pintoresco. Eran tantos los vivas y aclamaciones que Monseñor hubo de hablar una vez más al pueblo en la plaza para expresarle su reconocimiento. El día siguiente, Domiugo de liamos, bendijo las palmas y asistió con su traje de gala á la misa del Revmo. Sr. Pre-vosto. En la tarde le aguardaba una grata sorpresa. Invitado á visitar la casa de su nacimiento halló el patio cubierto de un hermoso toldo y adornada toda entera con exquisito gusto. Las manifestaciones de profunda estimación á Mons. Lasagna, y tuvo el placer de recibir en contestación los telegramas que copiamos: El Santo Padre agradece telegrama ó imparte de corazón la implorada bendición apostólica. Bambolla Card. Me asocio muy de veras á la Justa alegría con que el clero y pueblo festejan al obispo conciudadano ; y uno mis bendiciones á las suyas. Pablo María, Obispo. Su arcillo ¡i Turín. El 29 de marzo, martes santo, á las 11 a. m. llegaba Mons. Luis Lasagna á Turín. Allí le esperaba en la estación el Revmo. Señor Arzobispo de la diócesis Mons. David de Conti Riccardi, quien le acompañó en su propio coche al Oratorio. Recibiósele en éste al son de la marcha salesiana , por el Rector Mayor de la Sociedad, Don Miguel Rúa y demás superiores y entre los aplausos y vítores de los mil pobladores de la casa, entre niños y adultos. Los corredores estaban hermosamente adornados. Todo era allí expansión y alegría. Uno de los ñiños con voz tierna y vibrante dió la bienvenida á Monseñor, quien contestó con viva gratitud, á los suyos y en especial al Revino. Sr. Arzobispo que con tan señalada benevolencia distinguía en él á los salesiauos. Ya hemos referido en el número anterior diversas circunstancias que respecto del segundo obispo salesiano podían interesar á nuestros lectores y la ceremonia de despedida al regresar á América. Ahora nos es grato reproducir el siguiente telegrama enviado de Montevideo y recibido el 24 de abril. Hemos llegado con felicidad. Lasagna. ¡ Gracias á Dios y á María Auxiliadora! TIERRA SANTA (BELÉN) Asilo Salesiano de la Santa Familia. ■ Revmo. Sr. Director del Boletín: El año de 1892 será recordado en los fastos de este Asilo con gracias abundantes y grandes pruebas y sufrimientos. Nada ha faltado. No intentaré referir todo lo ocurrido en ese tiempo. ¡ Felices los pueblos que no tienen historia! se ha dicho: y con más razón podría exclamarse ¡ Felices lop Institutos religiosos, porque no tienen historia! Toda la vida de este Asilo se resume en una lucha casi continua contra dificultades de todo género. Y no es fácil expresar la grande actividad y energía que el canónigo Belloni y sus auxiliares han desplegado á fin de que esta santa obra so robustezca y dé preciosos y abundantes frutos. ¡ Gracias al Señor que bendice nuestros esfuerzos y nos permite arrancar de peligros sin cuento y de la miseria á multitud de niños. Hacen ya diez y ocho meses que diez sa-lesianos vinieron á aprender el árabe para servir más eficazmente de ayuda al Sr. Canónigo Belloni. Diéronse ellos con firme voluntad al estudio de dicha lengua; pero por mucho empeño que hayan puesto en aprenderla no consiguen todavía hablarla de modo que puedan enseñar. Mas el progreso es bien manifiesto y es de esperar que antes de mucho se obtendrán los resultados que se apetecen. — 90 — Pruebas. Es menester que hable de las pruebas que han sido ya morales, ya físicas, ya de uno y otro género á la vez. Para darse cuenta de las pruebas morales necesitaríase buscar la causa en el enemigo eterno de las almas, que busca siempre á quien devorar. •Cuanto más preciosa es una obra y más fecunda debe ser según los designios de Dios, tanto más se ensaña contra ella el ángel de las tinieblas. ¿Quién no sabe lo que hubo de sufrir Don Bosco en sus empresas? ¿Quién no conoce las luchas directas de tantos santos contra el demonio? Baste recordar al santo Cura de Jr» incesantemente martirizado por aquel á quien eu su pintoresco y expresivo lenguaje designaba con el hombre de Grappín. Pues bien el Asilo de la Santa Familia ha sido honrado con ataques semejantes. Felizmente las tentaciones han sido infructuosas. En cuanto á las pruebas físicas han venido diariamente. Parece que las fuentes de la caridad se hubieran cegado con respecto á nosotros. Los gastos y deudas crecen más y más; el asilo está lleno de niños pobres y dignos de la mayor compasión y todavía la Providencia nos envía otros que á pesar de todo no podemos rechazar. Un día un cochero nos trae dos niños, á cuya pobre madre viuda, á consecuencia de haberse volcado al coche en que venía á Je-rusalén se le había roto un brazo, y estaba enferma de muerte en el hospital. ¿Qué hacer? El Asilo desborda de chicos. El cochero resuelve la cuestión dejando en la calle á las puertas de nuestra casa á los niños, y retirándose apresuradamente sin que atipláramos á donde. Fué, pues, menester buscar un rincón para aquellos infelices. En nuestras previsiones no contábamos con estos ni otros huéspedes; pero es la Providencia que los manda y los aceptamos como depósito sagrado que nos confía. Oti•as pruebas. Una crisis monetaria ha sobrevenido en Palestina. A causa de esto, reducidos nosotros á la mayor estrechez, nuestros proveedores se han inquietado y nos apremian. Jamás el Asilo de la Santa Familia , dice nuestro venerado fundador, ha pasado tiempos más difíciles. La falta de recursos y las fiebres que han acometido á muchos obreros nos han obligado a retardar los trabajos de nuestra casa de Beitgemal. Muerte do dos hermanos. Agregúese á lo anterior el pesar que nos ha ocasionado la muerte del excelente coadjutor Francisco Casapiecola, de sólo 23 años de edad y de Estanislao Kzeuevicz apenas 20 años, recientementé salesiano. Atormentado por una fiebre maligna, que soportaba con suma paciencia y resignación no temía la muerte, antes bien la deseaba, y anhelaba dar á Dios su alma el día de san Estanislao, su patrono, el 13 de noviembre. El doctor que le cuidaba creía notar cierta mejoría; pero ella no era sino como el último destello de una luz próxima á extinguirse; pues que nuestro piadoso Estanislao voló al cielo precisamente el día de su amado patrono. Kó prolongaré la relación de nuestras tristezas. ¡ Bendecido sea Dios, tanto por las pruebas que nos envía como por las bendiciones con que nos regala! Hablaré ahora de éstas. BENDICIONES. Terminación de los trabajos de la iglesia del Sacrado Corazón. La iglesia consagrada al Corazón, de Jesús está ya concluida. Antes, sin más que una estrecha capilla en la cual apenas cabían nuestros niños, no podíamos prestar sino escasos servicios á los fieles ; hoy día la multitud de gente que viene entusiasta á los oficios que se celebran en nuestra nueva iglesia manifiesta la utilidad de ella. A más de las misas , sermones , instrucciones , vis-peras y novenas á que asisten, todas las tardes gran número de personas se reunen á recitar las oraciones de la noche. ¡ Suban al cielo como agradable incienso tantas oraciones y atraigan mil y mil bendiciones sobre nuestros albergados y sobre esta desgraciada tierra. Bien que nuestra iglesia está ya dada al culto divino, carece aún de muchas cosas. Cuatro capillas laterales no tienen altar. Sería de desear erigir uno á San José, que más que otro santo reclama aquí un honor particular. Inauguración solemne. • Bendecida la iglesia el 23 de mayo 1892 fué inaugurada solemnemente el día de la fiesta de María Auxiliadora, tan querida sobre todo de los Salesianos, el 21 de mayo. Dignóse celebrar de pontifical Monseñor Apodia, Vicario General del Patriarca de Jerusalén. La ceremonias, vísperas y sermón del 14. P. Sejourné fueron edificantes y dejarán perdurable recuerdo á los asistentes. Otras gracias. Debemos señalar entre los acontecimientos felices de nuestro Asilo la visita de uno de los Superiores de la Congregación Salesiana y miembro de su Capítulo ., el E. P. Celestino Durando. Grandes han sido las ventajas y consuelos ocasionados con su venida; y los ejercicios espirituales dados en tal época contribuyeron — 91 — grandemente al progreso de la piedad y amor de Dios. Otrosuceso digno de enumerarse han sido las órdenes recibidas por primera vez en Tierra Santa por nueve religiosos Salesianos. Indicios consoladores. Una de las cosas que es de admirar con respecto á nuestra casa es el respeto con que la distinguen aún varios sacerdotes cismáticos. Dos de estos particularmente, nos visitan con grau placer, leen con gusto los libros que les proporcionamos, y uno es lector asiduo del diario La Cruz. Acaso nacerá de aquí algún fruto consolador. Dios lo 4“era-………………………. . . Terminaré con advertir que nuestras tres casas en Tierra Santa, la de Belén, Ore-misan y Beitgemal han conseguido aliviar uo pocas necesidades espirituales y materiales. Conliamos que en el año de 1893 sean aún más abundantes los resultados. Cuando se contempla el campo abierto aquí al celo sacerdotal, las grandes miserias de toda especie que reclaman alivio, no es tanto de admirar lo hecho sino da alentarse á los trabajos que queden por hacer. ¡ Dios tenga piedad de su pueblo! De V. R. aftno h. en J. C. Adrián. Neple Sacerdote Salesiano. FRANGIA La Obra de Don Hosco en Montpellier. Montpellier. dice La Croúv Meridionale, no ha olvidado á Don Bosco, á aquel sacerdote de santa memoria que no hace muchos años despertó singular admiración en esta ciudad. Muchas, muchísimas persouas que apreciau el gran valor de las obras de ese siervo de Dios han deseado ardientemente que se establezca entre nosotros un Asilo salesiano para los desheredados de la fortuna, un asilo donde los niños pobres eucueutreu los tesoros que Don Bosco les daba: pan, trabajo y paraíso. Esos votos están ya por cumplirse. Las Hijas de María Auxiliadora, instituto de Don Bosco, acaban de fundar una casa en Clos Boutonnet para la educación de niñas desamparadas. No tardará en establecerse también un Oratorio salesiano. El Hustrísimo Sr. de Oabriéres, que tanto se ha empeñado en obtener tales fundaciones en Montpellier, se ha dignado bendecir una suscrición destinada al efecto y ha escrito las palabras siguientes: Obispado de Montpellier. 27 de marzo de 1893. Ll Obispo de Montpellier celebra muy de ■veras las circunstancias providenciales que traen á los Salesianos á Montpellier y recomienda estos dignos hijos del venerado Don Boseo á la liberalidad de los jieles. Su presencia será una bendición para nuestra ciudad y su caridad, abnegación y celo contribuirá á ennoblecer los corazones con la dirección religiosa y enseñanza profesional. Fr. María Anatolio Obispo de MontpeUior. GRACIAS DE MARIA AUXILIADORA Revmo. Sr. D. Rúa: En agosto del año pasado tuve el gusto de enviarle una ofrenda para las Misiones Salesianas á fin de obtener de María Auxiliadora la salud, de mucho tiempo atrás perdida. Mis oraciones han sido escuchadas, y en señal de reconocimiento á la Madre de Dios, acompaño otra ofrenda para el mismo objeto de la anterior. Úe V. R. afmo. y S. S. Catalina Ambrosini de Angelo. Canove. febrero de’ 1893. * • # * Heroica limosna de un obrero. — El 15 de agosto de 1892 se presentaba en la iglesia de María Auxiliadora á celebrar la fiesta de la Asunción el obrero Domingo Cusano. Sin trabajo y sin poderlo conseguir tiempo hacia , se hallaba en la indigencia. No tenía casa en que albergarse y varias noches había dormido al aire libre. Todo lo que poseía era el traje que llevaba y uu reloj de oro. El obrero se encomendó á María Auxiliadora y luego se l’ué á un sacerdote salesiano, en la sacristía, á quién, dándole el reloj , le dijo; « Tenga la bondad de recibir esta ofrenda de un obrero sin ocupación para el santuario de María; » luego añadió: « La Virgen Santísima me pagará esta limosna que es todo lo que puedo dar, » y al decirlo se le saltaban de los ojos las lágrimas. No tardó en presentarse de nuevo lleno de alegría en el Santuario. María le había mirado con piedad; había obtenido un trabajo que le aseguraba sustento honrado y abundante, y así venía á expresar á la Madre de Dios su profundo agradecimiento. Antonio Damilano Sacerdote. Tarín, 14 de marzo de 1893. — 92 — L>a súplica de una madre. — No atino á expresar con palabras mi reconocimiento para con María Auxiliadora que acaba de sanar á mi Lijo único. ¡Pobre hijo ! Atormentado con terrible enfermedad se hallaba á las puertas de la muerte y sin recurso en lo humano, cuando con lágrimas y súplicas me volví á María Auxiliadora para que le sanase. Mis pobres oraciones han sido escuchadas por la Madre de Dios: mi hijo ha sanado, lia continuado ya sus estudios, y tomando las sotanas ha ingresado en la Pía Sociedad de Don Bosco. En reconocimiento por tan señado favor he enviado una limosna para el santuario de María Auxiliadora, y ahora escribo estas lineas para expresar públicamente mi eterno agradecimiento. Rosa Mazzoglio. La Monferrnto, 11 marzo de 1893. asilo en Roma costarían millones, y nosotros tenemos medio millón de deudas. Y él respondió: Tendríais razón si el templo y asilo fuesen para nosotros; pero son para el Sagrado Corazón de Jesús quien confío que no sólo pagará lo que cuesten sino también nuestras deudas. Estas palabras bastaron: Repetida la votación todo el Capítulo pidió la construcción de la iglesia y Asilo del Sagrado Corazón. Y se edificó el templo dos veces más grande de lo que se proyectaba, y el Asilo tan vasto que puede contener 500 niños. Monseñor cou palabra fácil, animada y llena de unción habló largamente de las Misiones de la Patagonia y Tierra del Euego. La multitud estaba pendiente de sus labios. Terminada la conferencia todos querían ansiosos besarle las manos y recibir su ben-di™n- , _………………….. El Eco de Italia publicó un número especial para dar la relación de esa hermosa conferencia y distribuyó gratuitamente 4000 ejemplares. GENOVA SAN PIER D’ARENA Una conferencia de Mons. (‘agüero El Ilusivísimo br. Don Juan Cagliero, que actualmente visita las casas salesianas establecidas en Italia, de paso por Genova fue invitado á hacer una conferencia en la monumental iglesia de San Siró. Aceptó Monseñor, y el 4 de marzo San Siró desbordaba de gente que iba á oír cou avidez la elocuente palabra del Obispo salesiano, por tantos años consagrado á evangelizar la Pa-,abr?nia.-……… …………. Manifestó el ilustre Prelado la misión sublime confiada por Dios á Don Bosco en beneficio de la niuez. Recordó los modestos principios del Oratorio Salesiano, y luego su extraordinario y providencial desarrollo. El humilde grano se transformó en árbol gigantesco, la obra do Don Bosco se difundió por todo el mundo: las misiones fueron su complemento, la última de sus empresas. Pero no, que otra empresa y muy colosal era la de edificar un templo grandioso en Roma en honor del Sagrado Corazón de Jesús y un asilo contiguo para niños pobres. El Sumo Pontífice Pío IX invitó á Don Basco á hacerse cargo de ella. Don Bosco reune al Capitulo de la Sociedad Salesiano, fundada por él, y somete á su estudio el proyecto. Resultado: seis votos en contra y sólo uno en favor. Don Bosco como sorprendido de lo que ve pide a los suyos que le expliquen la razón. Todos le responden: Padre, tal iglesia y La parroquia salesíana de San Cayetano. La parroquia de este nombre ha sido embellecida notablemente gracias á la generosidad de la ¡Sociedad, de las Misiones Urbanas. Las ceremonias siempre tan concurridas en esta iglesia han ganado ahora en esplendor. Se lian hecho varias conferencias para sólo hombres y bien consolador ha sido el resultado. El Revino. Sr. Arzobispo de Gé-nova, complacido en extremo de los saludables ejercicios espirituales dados allí, se ha dignado terminarlos con distribuir personalmente. la comunión general y con impartir una solemne bendición. 1111>•11.1.111….11111111ii11111111111111 ii SEMINARIO SALESIANO DE VALSÁLICE El 20 de abril celebróse en este Seminario un acto literario musical en honor del patrono de los estudios de teología y filosofía, el más santo de los doctores y el más docto de los santos, santo Tomás de Aquino. Comenzóse la celebración con una misa solemne en la cual pronunció un precioso panegírico del Angel de las Escuelas el Ilustrísimo Sr. Obispo de Ivrea. Mons. Agustín Richelmy. El acto literario, honrado con la presencia de este ilustre Obispo , á la vez que por el Revino. Sr. Arzobispo de Tarín y otros personajes eminentes fué un entusiasta y cum- I piído elogio del Santo, ya considerando su sabia doctrina , ya sus virtudes eminentes, ya sus admirables escritos. Variadas composiciones en prosa y verso en doce lenguas y escogidas piezas musicales de Mendelsshon, del Marcello y de otros autores de nota fueron aplaudidas con verdadero entusiasmo. Terminó el acto el Revino. Sr. Arzobispo de Turín con un discurso elocuentísimo, en el cual elogió de corazón los trabajos de los seminaristas y la obra de Don Bosco, en la cual no podía menos de admirar la mano del Dios de bondad que regala al Instituto Salesiano con vocaciones excogidas, con grandes educadores y maestros, con obreros infatigables y con eminentes obispos que se consagran á la difusión de la fe en las regiones más apartadas de América. Y pues que en el Seminario de Valsálice, en cuyo recinto se hallan más de 250 personas, ciento veinte son alumnos polacos, que han venido de su lejana patria al seno de la familia salesiana , Monseñor los felicitó muy de veras por su resolución y los alentó con las palabras más entusiastas y consoladoras, dándoles esperanzas de un porvenir más venturoso para la católica Polonia. El Príncipe DON AUGUSTO CZARTORYSKI. El 27 de abril del presente año se celebraron en la iglesia de María Auxiliadora, en Turín, solemnes funerales por el sacerdote salesiano príncipe Don Augusto Czar-toryski, fallecido el 8 del mismo mes en Alassio. Cantó la misa el Revino. Sr. Don Miguel Rúa, rodeado de numeroso clero. Entre la numerosa concurrencia era de notarse á la princesa Marcelina Czartoryska y á no menos de cien jóvenes polacos compatriotas del religioso difunto. El príncipe Don Augusto, entusiasta admirador de Don Bosco, después de larga insistencia, fué admitido el año de 1887 en el humilde Instituto Salesiano. Xo le traían acá los desengaños y contratiempos de la vida. Xo venía á buscar el olvido de grandes sufrimientos, pues que todo en el mundo le sonreía. Pero el fausto y los pasatiempos mundanos no eran capaces de saciar su ambición sublime: más ávido de las grandezas del cielo que de los honores de la tierra cambiaba el palacio por el claustro. « Me he fijado en la Congregación Salesiana, decíale á Don Bosco, porque es una Congregación nueva en toda la observancia y espíritu de sus reglas. * Recibió las sotanas de manos de D. Bosco el 24 de noviembre de 1887, emitió votos perpetuos el 2 de octubre de 1888 y recibió el presbiterado el 2 de abril de 1892. Su amor á la oración le atrajo un rocío celeste de todas la virtudes. Al considerar su humildad, su profunda obediencia , su grande amor á la pobreza, nadie habría adivinado que era un príncipe de sangre real. Dios era el norte de todas sus intenciones, el punto de partida de todos sus pensamientos, el espíritu y aliento de todas sus obras; con lo cual daba suma importancia y valor aun á los actos nuis insignificantes de la vida, pues que del orden natural los elevaba al sobrenatural. ¡Eternidad! ¡ Eternidad! Esta palabra que debiera estar escrita en las paredes de cada casa, y en los frontispicios de cualesquiera monumentos y en la portada de cada libro estaban como esculpidas en la mente de este religioso modelo. Los santos han tenido por lo regular ciertas palabras favoritas á sus meditaciones. ¡Para siempreparó, siempre, para siempre! repetía á menudo santa Teresa de Jesús. Don Bosco tema en su pieza escritas en gruesos caracteres las palabras del Evangelio : Solo una cosa es necesaria. El príncipe Don Augusto á su vez las liizo suyas, las copió en un billete y no cesaba de considerarlas. Es un santo decían cuantos le veían: su bondad trasminaba y se conocía á primera vista. Voló al cielo el día de la octava de Pascua, á la edad de 35 años. Expiró sin dolor, sin agonía, sentado en un sillón, con todos los consuelos de la religión y rodeado de sus hermanos salesianos. ¡Preciosa muerte del justo! Xo era ésta como un asesino que le sorprendiera de improviso, él pues vivía como si cada día fuera el último de su vida, y cuando acababa de hacer el ejercicio de la buena muerte. Hay glorias que no se consiguen sino á costa de muchas lágrimas; hay nombres que no brillan sino porque están esmaltados con sangre. ¡Triste condición de la humanidad, no poder á veces hacer el bien sin ocasionar el mal, ni labrar la dicha y felicidad de unos sin la infelicidad y desgracia de otros! « Feliz aquel á quien es concedido practicar la virtud sin dar motivo á nadie de molestia ó pesadumbre! Dichoso quien al salir de este mundo logra dejar un nombre puro é inmaculado, cuyo recuerdo no entristezca la mente ni amargue el corazón!» Tal sucedió al príncipe Don Augusto; tal brillará su nombre en el cielo esplendente de la Pía Sociedad de San Francisco de Sales. En este cielo hay nombres que resplandecen con luz no menos viva y con colores no menos brillantes y deslumbradores; pocos hay que despidan rayos más suaves y apacibles que el I de este sacerdote. — 91 — HISTORIA DEL ORATORIO DE S. FRANCISCO DE SALES ( Continuación). Algunos que vivían en sus casas se limitaban á ayudarle en los días festivos, en las clases nocturnas, en las visitas de los niños á los Talleres ó en buscarles colocación á los desocupados ó en peligro; otros vivían en el mismo Oratorio y observaban vida ’ común con Don Bosco. Pero para que la sociedad proyectada atrajese sobre sí las bendiciones de Dios era menester inspirarle un soplo de vida celeste : civil ante, el Gobierno, debía ser ante Dios y la iglesia un instituto religioso. Sus miembros debían ser ciudadanos y religiosos, como en un Estado un católico es súbdito del rey y de la iglesia. Trató Don Bosco detenidamente el asunto con su Director espiritual Don José Cafasso y escribió al Revino. Sr. Luis Fransoni, desterrado en Lyón. Mucho agradó al Ilustre Prelado el designio de Don Hosco; animóle á realizarlo cuanto antes y lo exhortó ir á Roma á hablar con Su Santidad Pío IX, para quien le dió una importante recomendación. Capítulo XIII. Viajo do Don Bosco á Roma. — Asilo de Taita Juan y de San Miguel. — Escuelas de Caridad. — Conferencia do San Vicente de Paúl. — Oratorios festivos. — Visita al Emmo. Cardenal Antonelli. — Audiencia do Pfo IX. — Bendición pontificia. — Las constituciones do la Pfa Sociedad de San Francisco de Sales. — Conferencia con el Emo. Cardenal Gaude. — Regreso de Don Bosco á Turín. Día. memorable el 18 de febrero de 1858, en que Don Bosco, con la impresión que un padre siente al separarse de sus hijos, se despedía para emprender viaje á Roma. Un viaje semejante era entonces no poco largo y peligroso; por lo cual’creyó conveniente hacer testamento para (pie, según decía, si quería la Providencia que su cuerpo fuera á servir en el Mediterráneo de alimento á los peces no ocurriera cuestión alguna con respeto á las cosas del Oratorio. Este pensamiento contribuía á hacer más dolorosa su partida ; y muchos niños lloraban inconsolables al verle alejarse. Acompañábale como secretario el clérigo Miguel Rúa; y como hijos amantes le acompañaban al menos con el corazón todos los alumnos del Oratorio. Todos hacían los más fervientes votos por su felicidad : cada mañana bueu número de ellos ofrecís comunión, muchos visitaban al Sacramento en las horas de recreo, y no pocos se imponían diversas mortificaciones á iln de que Dios bendijera su viaje. Las oraciones de tantos hijos afectuosos fueron del agrado del Señor. I. 1 • 1 Q •> T J Santísimo Sin detenerme á reférir circunstanciadamente su viaje, me limitaré á decir lo que toca á la presente historia. Hecho el camino en tren de Tnríu á. Genova, se embarcó en una nave que le condujo á Civitavecchia y luego tomó un carruaje que le llevó á la ciudad eterna. Llegó allí el 21 de febrero y se alojó en casa de los condes De-Maistre, que le dispensaron las más exquisitas atenciones, como que le distinguían con muy particular estima. Púsose desde luego en relación con algunas importantes personas de la ciudad y se dió á visitar los lugares y monumentos más célebres. El 27 de febrero fué á ver el Asilo de Tata Giovanni (Taita Juan). Tuvo en ello grau placer, tanto por el origen y objeto del instituto semejante al nuestro, como por su buena administración y progres. A fines del siglo pasado un pobre albañil, llamado Juan Borgi, compadecido de tantos niños que veía en la ciudad eterna vagabundos y haraposos recogió algunos en una casa que tomó al efecto en arriendo. Dios bendijo la obra, y el .número de niños albergados fué creciendo á la vez que ensanchándose el local. Llenos los niños de reconocimiento á su bienhechor llamáronle Tata, de donde le viene el nombre al. instituto de Tata Giovanni, que todavía conserva. Borgi tenía escasos bienes de fortuna, pero adornado de un grau corazón, no se avergonzaba de recoger limosnas para sus hijos adoptivos. El Papa Pío VI, en cuyo tiempo se fundó este instituto, fue uno de sus más insignes bienhechores y su ejemplo fué imitado por sus sucesores. Recíbense allí niños de nueve á catorce años y se les mantiene y educa hasta los veinte. Los más adultos y ejemplares cuidan de los otros, y los más instruidos enseñan á los de tierna edad las primeras letras. Xo faltan tampoco clérigos y laicos que den clases cada día al caer la tarde. La mayor parte de los albergados aprenden un oficio conforme á sus aptitudes y capacidad; pero sin tener talleres en la casa van á ocuparse en los de la ciudad, como en un principio ocurría entre nosotros. Permítese á algunos, después de bien probados en la virtud é ingenio, aprender las bellas artes y el estudio de las letras. El Instituto está puesto bajo la protección de María y de San Francisco de Sales. Las horas de levantarse y de acostarse, los dormitorios, la asistencia, todo es semajante al Oratorio de Turín, y Don Bosco vió con satisfacción que había fundado en Turín la misma obra de Tata Giovanni sin conocerla. No es extraño que las obras de caridad se asemejen, como quiera que su autor es Dios y su inspiradora la Iglesia, que son inmutables no obstante la diversidad de tiempos y lugares. — 95 — Cuando simple sacerdote, Pío IX fué por siete años director de aquel Asilo. De aquí la benevolencia con que le favoreció siempre y la