Boletín Salesiano. Julio 1893
AÑO VIII.-N. 7. Publicación mensual. JULIO de 1893 BOLETIN SALESIANO Quien recibiere á un nino en mi nombre, á mi me recibe. (Matii. xviii.) Os recomiendo la ñinez y la juventud ; cultivad con grande esmero su educación cristiana; y proporcionadle libros que le enseñen á huir del vicio y á. practicar la virtud. (Pio IX.) Redoblad vuestras fuerzas á fin de apartar A la niñez y juventud de la corrupción é incredulidad y preparar asi una nueva generación. (Leon XIII.) Debemos ayudar á nuestros hermanos A fin de cooperar A la difusión de la verdad. (III S. Juan, 8.) Atiende A la buena lectura, A la exhortación y á la enseñanza. (I Timoth. iv, 13.) Entre las cosas divinas, lamAs sublime, es la de cooperar con Dios E la salvación de las almas. (S. Dionisio.) El amor al prójimo, es uno de los mayores y más excelentes dones que la divina bondad puede conceder A los hombres. (El Doct. S. Fuanc. do Sales). DIRECCION en el Oratorio Salesiano — Calle de Cottolengo N. 32, TURIN (Italia) SL’M.MtIO. El Santo Escapulario Colombia. Ecuador. Méjico. Chile. Buenos Aires. España. La fiesta de Maña Auxiliadora. Savoua: Un nuevo Oratorio festivo Salesiano. Gracias de Mari» Auxiliadora. El limo. Sr. Lasagua en Uruguay. España: La obra de Don Bosco. “LL’??.1 » ‘ ………?-‘) ‘ » ………. » » EL SANTO ESCAPULARIO Con esta palabra se entiende siempre la espiritual divisa de la insigne Orden Carmelitana, por ser el Escapulario de ella el que dió tipo y norma para todos los demás que después se han usado en la Iglesia de Dios. Aunque debilitada la fe y entibiado el amor que debe tenerse á las prácticas piadosas, el santo Escapulario comparte con el Rosario de Nuestra Señora el blasón de la más universal popularidad. Aun boy parece ser fiesta en todos los pueblos el día del Carmen, bien que como tal no la haya preceptuado el Calendario cristiano, y son los altares más concurridos y más iluminados los de la Vir gen del Carmelo, y son los colores de su hábito los que más usan en concepto de devoción y de ex-voto muchas personas piadosas. Y bajo sotanas y monjiles, como bajo trajes de seda y uniformes militares, la mística divisa del Escapulario cubre aún muchos pechos como celestial escudo y mantiene en ellos como recuerdo santo el calor de la fe y de la devoción más acendrada á Alaría Santísima. Su origen. Es la misma Virgen Santísima la autora del santo Escapulario. Sabida es la hermosísima historia del venerable Simón Stok, carmelita inglés, general de toda la Orden Carmelitana, á quien se apareció la celestial Señora, donándole con raro y nunca antes oído privilegio, la insignia del santo Escapulario con estas palabras que expresan toda la importancia del don: « Recibe, muy amado hijo, este Escapulario, insignia y divisa especial de tu Orden y de mi Hermandad, privilegio singular para tí y todos ios Carmelitas. Cualquiera que muriese in — 98 — vestido con él no sufrirá el fuego eterno. En él tienes bella consigna de salud, amparo en los peligros, prenda de paz y de eterna alianza. » Documentos de la crítica más incontestable prueban la verdad de esta aparición , sancionada por la suprema autoridad de la Iglesia. Le serie do Romanos Pontífices que en seguida se apresuraron á dar toda clase de apoyo y firmeza á la devoción del santo Escapulario principia en Juan XXII, el cual en su famosa Bula refiere cómo so le apareció la Reina del Cielo y le manifestó que su amor á los cofrades Carmelitas era tal, que no permitiría que los exactos observantes de ésta Regla pasasen en el purgatorio más allá del primer sábado después de su muerte, por lo cual se llamó á dicha Bula Sabba-tina. Singular1 manera de jubileo otorgado á sus devotos por la bondad de la Madre de Dios, y que fué reconocido, no como mera piadosa creencia popular, sino como auténtica revelación de la Reina de los cielos, por Alejandro V, Clemente VII, Paulo III, San Pío V y Gregorio XI11, (pie todos añadieron nueva sanción á la referida Bula de Juan XXII; á lo cual debe añadirse la concesión de innumerables indulgencias con que ha enriquecido la Iglesia la práctica de que tratamos aquí. Prerrogativas. El elogio del santo Escapulario queda hecho con citar las memorables palabras con que se dignó acompañar la Santísima Virgen su entrega al beato Simón. De ellas se han deducido cinco como especiales prorogativas de esta espiritual divisa, por este orden. 1″. El Escapulario eleva á todo aquel que dignamente lo usa al carácter de hijo, hermano y familiar de la Santísima Virgen. Tales son las primeras palabras de María á Simón Stok: « Recibe, hijo mío, el Escapulario de tu Orden, divisa hermosa de mi confraternidad. » A quien la Virgen otorga con tal investidura este título de cohermano suyo, ¡. quién se lo podrá quitar? 2“. Hace participantes á cuantos lo visten de todas las obras buenas que se hacen en toda la Orden Carmelitana. Compréndese esta prerogativa en la anterior, pues haciendo el santo Escapulario de todos cuantos lo usan una verdadera espiritual familia, hácelos partícipes, como no opongan formal obstáculo, de un mismo espiritual patrimonio, en lo cual consiste el carácter verdadero de hermandad.1 3a. Da derecho á innumerable suma de gracias espirituales abundantemente prodigadas por la Iglesia á cuantos tomen sobre sí esta devota insignia. 4a. Es signo de especial alianza entre el cofrade y la Virgen Santísima, y prenda de eterna salvación. De aquí que varios autores han dado en llamar al santo Escapulario una especie de sacramento de María, como que es signo sensible de la gracia de ella. 5“ Es protección en los mismos peligros corporales. Tales prerogativas han dado muy justamente á la Cofradía del Escapulario los honores de la más hermosa popularidad. Escudo de defensa. Baste citar dos hechos que comprueban la eficacia de este diviuo talismán: Un día que el rey Luis XIII combatía como un héroe en el sitio de Moutpelier, el valiente capitán Beauregard, que le acompañaba á corta distancia, recibió en el pecho dos golpes de mosquete que le sacudieron fuertemente, á punto de hacerle caer. Sus camaradas se apresuran á soltarle las vestiduras para buscar los mortíferos proyectiles, y encuentran con grande asombro dos balas aplastadas sobre el escapulario que el general llevavaba al cuello. Pocos años hace que un joven marino, dejando las costas de San Malo, partía para América. Tenía gran devoción á María y llevaba el Escapulario con verdadera confianza y amor. Llegado al término del viaje, quiso bañarse en el mar. Algunos amigos procuraron disuadirle, haciéndole presente que las olas estaban muy agitadas; pero él persistió, y como buen nadador se alejó de la playa. De repente ve junto á sí un tiburón pronto á tragárselo: el primer movimiento del joven marino fué de espanto; pero luego su pensamiento se dirigió al cielo. Con la mano izquierda se arrancó el escapulario que no se había quitado del cuello y lo presentó al tiburón, mientras seguía nadando con la mano derecha. El monstruo, como herido de ceguera ó de parálisis, se detuvo, y el protegido de la ! Santísima Virgen, con su arma milagrosa — 99 — en la mano llega sin la menor novedad á la playa, dónde se arrodilla para dar gracias á su salvadora, rezando el JLro-‘inaría. Desde aquel día, cada vez que se embarca se provee de Escapularios, no sólo para sí sino también para todos los marineros (1). COLOMBIA (De El Orden de 2 de marzo). Bogotá. Suevos Mensajeros del cielo. — Han partido de esta capital, con dirección á Agua de Dios, el Reverendo Padre Rafael Crippa y el Hermano Juan Lusso, ambos Salesianos, recién llegados de Europa, á llenar la misión que espontáneamente se han impuesto : la misión sublime y heroica de ir á aliviar á sus desgraciados hermanos leprosos en aquella mansión del dolor y del desconsuelo. Al despedirse de ellos cualquiera habría dicho que emprendían un viaje de recreo, una alegre partida de campo, tal era el gozo que rebozaba en sus semblantes y en sus palabras. La Providencia, compadecida de los sufrimientos de aquellos infelices, y más que todo, de su cristiana resignación y paciencia, les había anticipado , con la presencia de su amadísimo Padre Unía, Salesiano, y de algunas Hermanas de la Caridad, dulces é inesperados consuelos en sus penas, alivio en sus dolores y el suave bálsamo de los auxilios religiosos para sus conciencias. La antigua escena de desolación y abandono ha cambiado, como por encanto, en motivos de alegría y de gratitud para tantos corazones afligidos, para tantas almas abatidas por el infortunio. Y estos ángeles de la tierra, estos nuevos mensajeros del misericordioso Señor, irán á aumentar con su voluntario sacrificio, y quizá á costa de su salud, ó de su vida, la alegría de los pobres desterrados. A las bendiciones que éstos prodigan hoy á aquellas santas mujeres que con sus propias manos curan sus horribles úlceras, se unirán las que tributan á los heroicos sacerdotes que se sienten felices al poder darles en abundancia y en dulces palabras consuelos corporales y espirituales. ¡Qué lazos de amistad y de amor tan estrechos y tan fecundos se establecerán entre esos tipos de la santidad y la virtud y los tipos de la desgracia en este valle de lágrimas I ¡Dios bendiga á unos y otros y derrame en sus corazones el gozo y la esperanza! (1) Oiitúzau, J.I Cielo por María. ECUADOR Talleres salesianos en Cuenca. (El Republicano de 18 de marzo). Paitaba en la capital del Azuay este útilísimo instituto, por cuyo planteamiento se han afanado, de algunos años á esta parte, muchos notables hijos de aquella hermosa sección de la República, tan exhuberante en robusta y laboriosa juventud. Uno de los azuayos que mayor empeño han teñido en que los afamados hijos de Don Hosco pongan en esta tierra virgen el fecundo germen del trabajo protegido por la religión, es el benemérito sacerdote Dr. Don J ulio Matovelle, harto conocido e,n toda la nación, por el lustre de su inteligencia, el fervor de sus sentimientos católicos y la actividad de su propaganda en pro del verdadero adelanto social. A tiempo en que él se despedía de Quito, después de lucir como siempre, en el último Congreso, hizo con el Jefe del Estado una estipulación propiamente patriótica; pues , habiéndole ofrecido éste que , por su parte, enviaría, á toda costa, Salesianos á Cuenca, quedó comprometido aquél á recibirlos, hospedarlos donde le fuera posible, atenderlos en todo lo preciso, trabajar, en compañía de ellos, hasta la fundación definitiva de la nueva casa de beneficencia; cooperar, en fin, eficazmente á la realización del constante designio del Concejo Municipal y de todas las personas distinguidas de Cuenca. Partieron ya seis religiosos á esa simpática y próspera ciudad, como lo saben nuestros lectores, y el telégrafo nos avisa que se les ha recibido en triunfo, levantándose la población toda, á manifestarles sin reboso esa íntima complacencia con que los pueblos amantes del progreso abren sus brazos á quien les trae un rayo más de luz, una nueva esperanza de bienestar futuro. Hé aquí el telegrama que el Presidente de la República recibió del Sr. Dr. Matovelle, el día 15 del que corre: « Excmo. Señor : « Ayer llegaron á esta ciudad, sin novedad alguna: los Rli. PP. Salesianos. ¡ Dios pague á V. E. por el insigne beneficio que acaba de hacer á Cuenca, dándonos á éstos distinguidos religiosos! J. Matovelle. » Se ha vencido, pues, la más seria de las dificultades. Están ya los Salesianos en el Azuay. Tendrá ese bello país talleres dirigidos por esta noble Orden monástica, y aún contará, algo más tarde, con misioneros que catequizeu á los bárbaros de Gualaquiza. Sabemos que el instituto cueneauo de Artes y Oficios, que bien presto ha de establecerse, llevará el nombre del ilustre religioso Fray Vicente Solano, radiante lumbrera del Azuay y de la patria. — 100 — MÉJICO Colegio Salesiano. Alameda de Sta. María, N. 2705, 3-5-93. Ilmo. y Rdo. Sr. Director del Boletín: Hoy, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, en el bello mes de María Auxiliadora, se bendijo la primera clave de nuestra casa en construcción en la colonia Santa Julia. Los albañiles tienen aquí una hermosa costumbre cristiana. En el día de hoy honran la fiesta de la Santa Cruz levantando una cruz bendita sobre el punto más alto del edificio que están construyendo. Y nosotros hemos aprovechado esta costumbre para bendecir también la primera clave, por cuya colocación se suele celebrar una tiesta. A las 9 el P. Visiutainer, que atiende los trabajos en ausencia del P. Piperni, el cual ha ido á visitar unas fundaciones que se nos ofrecen en el Yucatán y en Costarica, celebró la santa, Misa, á la cual asistieron los albañiles. Después bendijo la Cruz. En seguida enarbolándola un albañil, seguido de todos nuestros cincuenta niños formados en procesión, el infrascrito revestido de alba, estola y capa pluvial, con los acólitos turiferarios y ciriales fue al punto de la colonia donde se está alzando nuestra casa. Esto se pudo hacer sin violar las -leyes del país, que prohíben cualquier acto de culto público porque la colonia es propiedad particular y está cerrada. Llegados allá, se colocó la Cruz en el punto más elevado, que corresponde al altar mayor de nuestra futura iglesia , y se incensó : después se bendijo solemnemente la primera clave, siendo padrino uno de nuestros más distinguidos bienhechores, el señor Don Rodrigo Rincón. La procesión, cantando alabanzas á la Virgen Sma., volvió en seguida á la capilla, donde el que escribe dijo dos palabras alusivas al acto que acababa de efectuarse. Asistían á la modesta función nuestro ángel precursor en Méjico, Sr. Lascurain, y el ingeniero de la obra, Cooperador salesiano, el cual generosamente nos favorece sin alguna retribución, con su talento y su ciencia. Este señor es nada menos que el Director de Obras Públicas de esta capital, D. Antonio Torres Torija. Tengo también el gusto de anunciarle que ya se firmó la escritura de donación del terreno, generoso regalo del señor D. Eduardo Zozaia y de su señora hermana D.» Julia Escalante. ¡ Oh cuanta gratitud debemos á todos estos buenos Bienhechores nuestros, a los cuales hay que añadir la excelente familia Caballero de Olivos, que recomiendo particularmente á sus oraciones porque la enfermedad ha visitado su casa ! A María Auxiliadora, cuyo mes estamos celebrando en nuestra capilla, presentamos cada día fervorosas súplicas para que obtenga el céntuplo del bien que nos hacen á todos los que nos ayudan y prqtejen. ¡Si viera Vd. cuántos niños pobres y abandonados nos piden su admisión en nuestra casa! Por eso hemos proyectado un edificio grandísimo , cuyo plan espero mandarle dentro de poco tiempo, y cuyo costo está todo á cargo de la Divina Providencia. In te, Domine, speravi, non confundar in aeternum. El ejemplo de nuestro Padre D. Bosco nos alienta. Adios por ahora, mi muy querido hermano. Encomiéndenos á todos á nuestra buena Madre María Auxiliadora. Su afino. Angel Piccono. El pueblo y los Salesianos. (Del Circulo Católico de Méjico). La desmoralización de las masas que en Europa está llevando las cosas á un desenlace sangriento y de completa disosiación, viene tomando en nuestro país un curso desagradable, intranquilizador. ¡Sin moral, podrá haber infinidad de goces más ó menos seductores y más ó menos fugaces ; pero orden social, armonía entre los hombres, verdadera felicidad, de ninguna manera. Los aterradores sucesos que están aconteciendo en Europa, nos relevan de toda prueba ya que especialmente en estos tiempos de puro sensualismo , un pueblo sin moral es un pueblo sin freno: es decir, que es un ariete formidable contra la sociedad y contra la autoridad. Porque en la ignorancia y en la corrupción, no es el orden el que se engendra, sino todas las pasiones feroces. Educar al pueblo es pues librar á las naciones de la anarquía y del caos. Y en punto á educación, es necesario ser prácticos si queremos acertar. Hemos oído y leído muchos discursos sobre éste particular ; pero los hechos se han encargado de demostrar que las corporaciones religiosas del catolicismo son las que saben alcanzar sólidos y útiles resultados para los individuos y para la sociedad. Entre nosotros la educación del pueblo, por punto general, deja muchp que desear. A la verdad, el pueblo lejos de ganar va perdiendo cada día. Ya hay suicidios y otros crímenes en esa clase, antes inocente, y el ejemplo de otros les va enseñando á hacer huelgas. El servicio doméstico que presta i, cada día es peor. Esto lo palpamos, lo padecemos y…. no pensamos en remediarlo. — 101 — Mientras tanto, hace cuatro meses que tenemos en Méjico á los religiosos Salesianos, cuya misión especial es educar al pueblo, formando el corazón de sus alumnos con la verdadera doctrina que es la cristiana, con la práctica de la virtud, con la instrucción en los diferentes artes y oficios y en la agricultura, teórica y prácticamente, y esto sin interés de ningún género, ni lucro. Y los tenemos poco menos que incomunicados. Nadie procura tenderles una mano auxiliadora en provecho de la sociedad y de nuestro país natal. Pocos, muy pocos son los recursos con que han contado hasta ahora los Salesianos, y sin embargo ya tienen á su cargo cincuenta huérfanos, ya han abierto para instruirlos cuatro talleres: de zapatería, sastrería, carpintería é imprenta, con las clases de instrucción primaria, y ya han echado los cimientos de una nueva casa, confiando en la caridad nunca desmentida de los mejicanos. Pero ¡quiénes son estos Salesianos? Son los religiosos de la Pía Sociedad de San Francisco de Sales, fundada en Italia por el santo sacerdote D. Juan Bosco, cuyo proceso de beatificación fué empezado á los cuatro meses de su muerte. Esta Sociedad aprobada por la Santa Sede en 3 de abril de 1874 se ha, en tan breve tiempo, desarrollado con extraordinaria rapidez. Más de cien casas tiene abiertas en Europa en casi todas sus naciones, más de cuarenta en América, sin contar las fundaciones de las Hijas de María Auxiliadora, agrupadas bajo el mismo Superior de los Salesianos, las cuales hacen á las niñas pobres y abandonadas, el bien que éstos hacen á los hijos del pueblo. Ya han penetrado en el Asia y en el Africa y no está lejano de entrar en la Australia. El que estas líneas escribe, ha visto los ochocientos y más niños que se albergan en la casa principal de esa institución en Europa repartidas en doce oficinas, ha visto el sinnúmero. de muchachos callejeros que acuden á sus recreos dominicales, lia visto los obreros adultos y, aun más, los mismos soldados del ejército italiano que van á pasar unas horas divertidas en esa casa de Dios y á santificar la fiesta. Los Salesianos que tenemos entre noso tros, desean ardientemente hacer á nuestra patria querida todo el bien que bajo tan variados y agradables formas obran en su casa Madre y en todas las que tienen esparcidas en las varias partes del mundo. Ayudémoslos, pues, con todos los medios que esten á nuestro alcance. Los niños del pueblo van creciendo sin religión, sin educación, sin aprender ningún arre ni oficio, sin sembrar los campos ni beneficiar los ganados. Es decir-, que se va formando en la época de la mayor pobreza un pueblo con hambre, harapiento, sin los conocimientos necesarios para buscar el pan, y lo que es peor, sin la moral y la justicia que solo la verdad religiosa sabe enseñar. ¿Qué podemos esperar de todo ésto? No tendremos que reprocharnos mucha indolencia para evitar tan irreparables desgracias. ¿En una sociedad en donde hay tantas personas piadosas, y muchas de ellas con bastantes riquezas, no se hará nada por los Salesianos y su obra redentora? Esperamos que nuestras palabras no caerán en el vacío, sino que encontraran eco en todos los corazones nobles, que gracias á Dios abundan en nuestro país, y que los Salesianos podrán cumplir en él más pronto que en cualquier otra parte toda su caritativa y regeneradora misión. Si alguno deseara más particularizados informes sobre la obra salesiana, pídalos á la Dirección de este periódico ó á los mismos talleres Salesianos situados en la Alameda de Sta. María, 2705, en Méjico. CHILE Fundación de la primera casa de Hijas de María Auxiliadora en Santiago. Sr. Presbo. Don Miguel Rúa. Santiago, 21 de febrero de 1893. Mi MUY ESTIMADO SR. D. liUA: Después de una navegación muy feliz, gracias á Dios, llegamos con toda felicidad á> Valparaíso el 13 de Enero. Dos de las Hermanas se marearon un poco en el viaje, sobre todo sor Esperanza, que después ha quedado algo delicada de salud. El día diez y seis á las cuatro y media de la tarde llegamos á Santiago. El recibimiento que se les hizo á las Hermanas no tiene igual en los anales del país. Más de diez mil almas había en la estación del ferrocarril, que esperaban con ansias su llegada; y una vez que hubo arribado el tren el entusiasmo de aquella gente fué tal que á una voz prorrumpieron en entusiastas y estruendosos vivas, junto con los acordes de las bandas de música que tenían allí reunidas. Tomamos nuestros carruajes preparados allí y siguió acompañándonos toda esa gente, unos á pie, otros á caballo y otros en carruaje. La calle vieja de San Diego, que es la que conduce á la parroquia de San Miguel, estaba toda embanderada, adornada con guirnaldas y coronas de flores y con muchísimos arcos con hermosas inscripciones, como — 102 — estas: A las Hijas de Don Bosco — La parroquia de San Miguel saluda, a las beneméritas Hermanas de María Auxiliadora, etc.— Al llegar á la iglesia se cantó un solemne Te Deum en acción de gracias, y después, á los acordes de la música, se elevaron unos cuantos globos y se quemaron unos lucidos fuegos artificiales , tal vez los más hermosos que se lian hecho en Chile, también con inscripciones encomiásticas á las hijas de María Auxiliadora. En la actualidad las hemos hospedado, en la escuela que más tarde ha de ser para hombres, y allí tendrán un esterando de ni-hitas en el presente año. Los trabajos de la casa de ellas los comenzaremos dentro de dos semanas. Ya tenemos acumulado el material para los cimientos y edificio, y en diciembre, Dios mediante, se concluirá. Se han hecho los planos según el gusto de la Madre Superiora y de Don Tornatis. Estoy facultado para gastar, por ahora, en este edificio, cincuenta mil pesos. Las Hermanas están contentas pues ven que tienen un vasto campo de acción para hacer el bien. Cada día pedimos á N. Señor nos conservo por muchos años á nuestro buen Padre Don Rúa que nos hizo la caridad de proporcionarnos á estas buenas Hermanas que han venido á Santiago á trabajar por la gloria de Dios y el bien de tantas almas. Le saluda atenta y respetuosamente su reconocido S. y Cap. Miguel León Pjrado. Bienvenida. En uno de los diarios de la ciudad de Santiago de Chile hallárnosla siguiente: Poderosos auxiliares de salud moral, con Jos cuales tengo que cumplir el grato deber de enviarles un saludo muy especial de bienvenida, acaban de llegar á nuestras playas: — el celoso sacerdote D. Miguel León Prado ha conseguido traer de Europa una escogida porción do religiosas salesianos, que comenzarán su benéfica obra en Santiago , para establecerse después en otros puntos de la República. Las mon jas de Don Bosco, institución análoga á la de los padres salesianos, tan justamente queridos y respetados entre nosotros, porque en el corto espacio de tiempo que so encuentran en nuestro país han realizado tantas y tan fecundas obras, tienen por misión educar á la mujer del pueblo en la misma forma esencialmente práctica en quo los Padres educan á los hombres. — Así como ellos acogen al niño pobre y abandonado para transformarlo en un obrero inteligente y laborioso, útil á la sociedad y á la patria, las monjas se encargan de. la educación inmediata de la infeliz niña para la cual el mundo se presenta como un a-bismo ó una tumba, casi sin otros caminos conocidos que el vicio y el hospital. Los Padres salesianos desvían al futuro vago ó malhechor de la senda por donde camina inevitablemente al presidio, y lo colocan en aptitud de servirse á sí mismo, á su familia y á la comunidad en las honradas labores del artesano inteligente y moral; le quitan de la mano el puñal y la botella de aguardiente, — que es la compañera inseparable de aquél, — para sustituirlos por la herramienta productiva del carpintero, del sastre, del zapatero , del tipógrafo, del herrero. Del mismo mudo , las monjas sale-sianas educan para el bien del hogar y de la sociedad á las pobres muchachas destinadas por la ignorancia, el mal ejemplo y la miseria á la perdición, y les enseñan la costura, el bordado, los tejidos, el lavado, la fabricación de objetos industriales, el servicio doméstico, todo lo que puede darles la salvación y la victoria en la lucha por la vida…. Sin entrar en detalles sobre el particular, basta observar el rumbo de perdición y de licencia moral que en estos últimos tiempos ha comenzado á imponerse á la mujer, y especialmente á la mujer obrera en nuestro país, para comprender cuán oportuna, cuán saludable y cuán necesaria es la obra de reacción que santas maestras, como las monjas salesianas, han de realizar. — Causa asombro la cantidad innumerable de asociaciones de obreras que han brotado como maleza en campo sin cultivo en estos últimos años. Todas esas sociedades de mujeres están calcadas sobre sociedades análogas de hombres, y unas y otras tienen de común un mismo sello irreligioso y masónico. Es una vasta empresa de propaganda, pervertidora en que con el pretexto del socorro mutuo se trabaja con un fin antisocial y anti-religioso. En presencia de esta tarea subversiva V corruptora contra el orden religioso y social, la inacción de los buenos no se explicaría. — Pero hay todavía en la obra regeneradora á que han de dedicarse las monjas sa-lesiauas resultados más inmediatos, intereses más prácticos para la sociedad : la transformación moral de la mujer es el fin , el trabajo honrado es el medio, y de este último aprovecharán directamente todos. Muchas veces he tenido ocasión de compadecer desde aquí á las dueñas de casa, que tienen que estrellarse contra numerosos obstáculos domésticos que se hacen cada día más insuperables, y para las cuales el gobierno de la casa ha llegado á ser un sacrificio perpetuo, más ingrato y laborioso que el gobierno de un Estado. Para los empleos públicos hay tan excesiva demanda , que toda la dificultad consiste en esquivar á los pretendientes que acuden por centenares: pero para los empleos domésticos hay una falta tan deso- — 103 – ladora de demanda, y tau enorme abundancia de oferta, que el encontrar úu ombre ó una mujer que quiera servir es hoy un problema poco menos que irresoluble. Esta educación práctica para los servicios domesticos es la que vienen á dar las santas peregrinas que acaban de llegar á este suelo; este vacío que se ha hecho desesperante es el que ellas vienen á llenar. — Sean bienvenidas , eu nombre de la familia, de la sociedad y de la patria. BUENOS AIRES Viedma, Gobernación del Rio Negro, febrero Io de 1893. A Su Sría. lima, y Roma. Mons. Dr. Don Federico Aneiros, Arzobispo de la Sma. Trinidad de Buenos Aires. IL3IO. Y BEVMO, SR. Por ausencia do S. S. I. y B. Mons. Dr. Don Juan Cagliero, Obispo de Mágida y superior de estas Misiones Salesianas y en nombre del mismo, me es grato elevar ante V. S. I. y B. el acostumbrado relato de los adelantos que se verificaron con el auxilio de Dios en esta misión durante el año transcurrido , como también de las obras nuevas, que, contando con el apoyo del Superior Gobierno se piensan llevar á término en el año corriente. Hé aquí, pues, un sencillo bosquejo ó resumen de las obras que se han venido estableciendo y dilatando en el año que expiró. La Casa madre de las Misiónes establecida en esta capital de Viedma, va tomando proporciones siempre más grandiosas, cual lo exige la naturaleza de la Obra de D. Bosco y el fin de estas Misiones. En una manzana poco menos, se ven reunidos la iglesia parroquial con sus despachos; las clases de los niños internos y externos, los talleres y el hospital, todo dispuesto según una forma ú organización provisoria. La obra más importante que se llevó á término en este año es el edificio ó Colegio de las Hermanas Hijas de María Auxiliadora de Don Bosco, el cual tanto por su hermosura y forma artística, como por su extensión y aptitud al objeto a que está destinado, llama la atención de todos, siendo á la verdad el mejor edificio y el más completo de esta capital. Con un plano más grandioso trátase ahora de empezar el nuevo edificio de la Escuela de Artes y Oficios, con cuyo motivo se van acarreando ya abundantes materiales. El edificio será sumamente sólido y de dos pisos, como conviene á obras de este género. Por el momento signen funcionando los talleres de sastrería, zapatería, carpintería, herrería y hojalatería, notándose en los aprendices de cada taller un singular empeño en dedicarse á su ramo, como también un progreso tan rápido en varios, que causa admiración á sus mismos maestros, siendo la mayor parte de ellos indígenas. Con el objeto de establecer una colonia agrícola se dedicaron ya varios alumnos á trabajar en una quinta que mide un perímetro de ocho cuadras, prefiriéndose en la actualidad, además de toda clase de hortalizas, el cultivo de la vid , por haberse obtenido ya buenos resultados y convenir con la clase de terreno y el clima. Estos artesanos tienen diariamente sus horas de instrucción literaria, de manera que nada les falta para poder un día ser útiles á sí misinos y á la sociedad. Con ocasión de la Exposición Colombiana en Genova, se enviaron á Europa indígenas de la Patagonia y de la Tiersa del Fuego, que habían sido educados desde muy niños en nuestros colegios , alcanzando en todos los ramos un grado de instrucción y cultura que ha dejado admirados á cuantos quisieron examinarlos. De tal manera la culta Europa pudo conocer que en los extensos territorios de la Argentina, la Beligión, representada por sus ministros y apoyada por las Autoridades nacionales , trabaja eficazmente para salvar y rehabilitar los últimos restos de esta población indígena que fué siempre tan desgraciada. Varios Misioneros recorrieron durante el año diferentes zonas, ejercitando su ministerio en beneficio de los habitantes aislados que con dificultad pueden ir á las poblaciones. Así desde enero hasta junio, el B. P. Milanesio recorrió gran parte ESPAÑA San Isidro (Gerona), 18 mayo de 1893. Bevmo. Se. Don Búa . Tengo la grata satisfacción de participar á V. E. que con toda la solemnidad posible se celebraron las fiestas de la bendición é inauguración de esta naciente casa salesia-na. Tuvimos la dicha de tener entre nosotros durante aquellos dias al Sr. Dispector de las casas salesianas de España, D. Felipe 31a Einaldi, al E. P. Manuel B. Her-mida, director de los Talleres salesianos de Sarriá, y al E. P. Antonio Balzario, prefecto de los Talleres salesianos. Los señores albaceas del Excmo. Sr. Marqués de la Cuadra, que con tanta generosidad cedieron este terreno á los Salesianos para que se fundara una granja agrícola, vinieron exprofeso de Barcelona para asistir á la inauguración de esta nueva casa, lo que fue para nosotros motivo de suma alegría y su presencia concurrió muchísimo á dar más importancia á tan solemne acto. Gracias á Dios, todo salió bien, si se exceptúa la función de teatro, que por la poca capacidad del lugar y la extraordinaria concurrencia no se efectuó. He aquí lo que respecto de estas fiestas publicó la prensa de Gerona: « Como prometimos á nuestros lectores, vamos hoy á reseñarles la solemne función que tuvo lugar el domingo pasado en la Granja salesiana con motivo de la inauguración del nuevo edificio sitó en la margen izquierda de la carretera que conduce de ésta á Sarriá. El día anterior se hizo la bendición del nuevo local por ti Excmo. Dean de esta santa iglesia catedral en sustitución del Sr. Obispo. Amenizó el acto la brillante banda de los mismos Padres, venida al efecto de Sarriá de Barcelona, costeados los gastos por personas caritativas deseosas de que la función resultara más espléndida. Los actos del domingo consistieron en oficio solemne cantado por los profesores y la banda sobredicha, los cuales interpretaron magistralmente una grandiosa Misa de uno de los más celebrados compositores de música religiosa, inmediatamente después del Evangelio, el Padre Maresma, superior del Colegio de Padres Jesuítas de esta capital, hizo un brillante paralelo entre el fundador del Instituto, Don Bosco, y el titular de la nueva iglesia, San Isidro, pintando con vivo colorido las persecuciones y contrariedades que para la realización de su proyecto tuvo que vencer Don Busco, quien encontró una viva oposición en sus coetáneos para el logro de sus santas y laudables pretensiones. Mos tró cómo la bendición de Dios había caído sobre la ardua empresa llevada á feliz término por el ilustre Bosco, y así los hijos de ese benéfico Instituto se habían derramado por todos los ámbitos del mundo llevando su caridad inagotable por doquier y albergando á tantos desamparados de la fortuna. El altar improvisado en una de las espaciosas salas del nuevo edificio, ofrecía un magnífico aspecto por la severidad del adorno y la esplendidez de la iluminación. Por la tarde no pudo celebrarse la función de teatro, que estaba anunciada, á causa del estrepitoso barullo que movía la inmensa concurrencia que llenaba por completo el vasto patio dedicado al recreo y ejercicios de gimnasia de los asilados. Para llenar este número del programa, se situó la banda en medio del patio y tocó escogidas piezas de su vasto repertorio. Los fuegos artificiales de la noche resultaron un tanto deslucidos á causa de la humedad del tiempo. El lunes por la mañana se celebraron solemnes funerales en sufragio del alma del marqués de la Cuadra, que cedió con largueza laudable los terrenos donde está instalado el edificio. » Ahora le doy, Sr. D. Búa, algunas noticias de esta Casa. El estado de nuestra salud es bastante satisfactorio. Los niños internos al presente son nueve, y pronto serán diez. Muchos más tendríamos si los recursos nos hubieran permitido acceder á las peticiones de admisión de niños pobres. Al presente nos encontramos en graves estrecheces, lo que nos impide admitir á estos pobres niños. Las clases gratuitas y el Oratorio festivo, gracias á Dios, son frecuentados por bastantes niños, si se considera la distancia que nos separa del poblado. Sin más por ahora, se encomienda en las oraciones de V. II. este su afino, hijo en Jesucristo Santiago Giiione, Pbro. LA FIESTA DE MARIA AUXILIADORA La católica ciudad de Turín manifestó el 24 de mayo su singular devoción á la Virgen Santísima. El Santuario de María Auxiliadora visitado desde las cuatro de la mañana hasta la noche por sinnúmero de fieles de todas edades y condiciones, ofrecía al alma cristiana el más dulce y consolador espec- Veíanse allí Cooperadores Salesianos de i Italia, Francia, España, Portugal, Suiza, — 10G — Inglaterra, Austria, Prusia, Rusia y aun de América, A manera de representantes de los millares de devotos que anhelan visitar el suntuario que es centro de tan piadoso movimiento y de gracias tan señaladas. A las 10 1[2 comenzó la misa de pontifical celebrada por el Revino. Sr. Arzobispo de Tarín asistido de los Ilustrísimos Obispos de Samaria y Mágida. No es posible dar idea cabal del efecto producido por la misa del Capocci y el Sancta Maria sucurre miseris de Mons. Ca-gliero. A la bondad de las composiciones de los renombrados maestros uníase la sin igual de los tres grandes coros que las ejecutaban, el coro de la orquesta de como trecientos cantores, el de la cúpula de unos cien sopranos y contraltos, y el del ángulo del presbiterio como de ciento cincuenta tenores y bajos, comunicados por hilo eléctrico se armonizaban sin discrepar en lo más mínimo y maravillaban al auditorio con la majestad y belleza de aquel sublime concierto. Inefable era el efecto del Gloria que apenas entonado por el Sr. Arzobispo cantaba el coro de la cúpula con el cual ya se alternaba ya se unía el coro de la orquesta. De más efecto todavía fué el canto del Sancta Maria que mayores esfuerzos exigía á los diversos coros que llenaban la iglesia con ondas las más sonoras, dulces y conmovedoras. El alma enageuada sentíase movida á trasladarse al cielo, á orar con viva fe y entusiasmo y á ofrecer á Dios el homenaje verdaderamente regio tributado por las criaturas. El sermón predicado por el Padre Salesiano Don Albino Carmagnola fué un himno solemne á la Virgen Auxiliadora; la bendición dada con el Santísimo, cuando, desbordando la iglesia de gente, fué menester abrir las grandes puertas que dan á la plaza, atestada igualmente de fieles, fué digna coronación de las solemnidades de todo el día. Fiesta más hermosa no veremos sino en el Paraíso exclamaba entusiasmado el pueblo. ¡ Bendita sea una y mil veces María Auxiliadora ! SAVONA Vn nuevo Oratorio festivo Salesiano. El 9 de abril del presente año una muchedumbre de niños corrían alegres y como á una fiesta por las calles de Savona. i Quiénes son ? ¡ á dónde van T preguntan las gentes. Son los alumnos del Oratorio festivo recientemente fundado por los reli giosos Salesianos, y los cuales después de un triduo de conveniente preparación van á hacer la pascua. A medida que se acercan al Oratorio crece su número y al llegar allí cuéutanse por centenares. Entremos á dar un vistazo. A la derecha vemos una modesta y hermosa construcción con espaciosas salas para la enseñanza y una pieza para el Director. La imagen de San José en la fachada, con la inscripción Posuerunt me custodem, indica que es este Santo su patrono. El vasto patio está provisto de numerosos aparatos gimnásticos para el entretenimiento de los muchachos, y una doble fila de árboles proporciona buena sombra á la parte no ocupada por aquéllos. Hay además un extenso y ancho corredor que sirve para abrigo y recreo de los niños cuando cae la lluvia. Toda la casa está engalanada de fiesta : abundan las banderas y festones de variados colores y los farolillos venecianos y chinescos para las iluminaciones. Los chicuelos juegan, corren y rebosan de alegría. Llegada la hora de la misa, todos los muchachos se ordenan en tila y entran en la iglesia vestida de gala y en cuyo altar mayor se ostenta un hermoso cuadro de María. Su Ilustrísima el Obispo de la diócesis, celebra la santa misa, da la comunión á los niños y con sentidas palabras expresa la ternura de su particular afecto hacia esta porción de su rebaño, el consuelo de que goza al considerar la fe que los anima y las esperanzas que le hacen abrigar. A las 10 celebró misa cautada el Sr. Canónigo Fazio, en la cual cantó con satisfacción de todos el cojo salesiano del Colegio de Varazze. Alternáronse las recreaciones y variados entretenimientos con las ceremonias, instruc-¡ ciones religiosas y enseñanzas. La benevolencia verdaderamente salesiaua del Director del Oratorio, el R. P. Descalzi, le atraía las simpatías y voluntades de todo el mundo. Cuanto gozaba él con ver contentos á sus chicuelos, con animarlos como Don Busco á servir al Señor con alegría, como San FeUpe Neri que los exhortaba á i divertirse y hacer todo lo que quisieran menos el pecado. Su Ilustrísima conmovido profundamente con el espectáculo singular que ofrecen los Oratorios festivos salesianos pasa allí todo 1 el día, asiste á la vísperas solemnes de la tarde y da su bendición á los niños. Terminada esta distribución, tiene lugar una iluminación fantástica y muy lucida y luego un acto literario musical en el cual uno de los Superiores del Capítulo Salesiano, el R. P. Cerruti, refirió los orígenes del . Oratorio festivo de Savona, el cual bende — 107 — cido por el Sumo Pontífice y amparado por el venerable Diocesano toma extraordinario desarrollo. Agradeció el Ilustrísimo Obispo los conceptos con que le honró el R. P. Cer-ruti y expresó su particular devoción á Don Bosco y su obra y su vivo agradecimiento al R. Sr. Don Rúa por haberse dignado establecer en Savona un Oratorio que llena una de las exigencias más imperiosas de la sociedad. Los vivas al Sr. Obispo y el entusiasmo de los niños fueron indescrivibles. La fiesta colmó los deseos de todos, y por nuestra parte, complacidos en extremo, nos retiramos diciéndouos: felices los pueblos que tienen oratorios festivos. Gracias de María Auxiliadora La medalla de María Auxiliadora. — A fines de agosto de 1892 llegó á mí muy angustiado y lloroso uujoveneito á pedirme tuviera á bien ir á dar una última bendición á una hermana suya enferma de muerte. Había ya recibido ésta los santos sacramentos, y como se hallaba lejos de la casa parroquial y estaba yo solo desempeñando las funciones del párroco, no creí conveniente alejarme, y pues no me era posible complacer al jovencito, le di una medalla de la Virgen de Don Bosco y le encargué que se la diese á su hermana enferma. Ve tranquilo, le dije, María os consolará. Y así sucedió; porque pocos días después la enferma dejaba la cama enteramente sana. JUAN Gillio Sacerdote. Noascíi, 26 de febrero de 1893. Santuario de Tarín con nuestro hijo, en caso de sanarle, y hacer una limosna. ¡ Oh bondad de María! La noche siguiente á nuestra promesa nuestro enfermo se vió libre de la fiebre que de tiempo atrás lo atormentaba. El médico quedó maravillado al verle, pero no creyó que el mal pudiera desaparecer, y nos dijo que era de temer que luego atormentara al niño con mayor fuerza. Lo que hubiera debido suceder según la ciencia no ocurrió, gracias a María Auxiliadora. La mejoría del niño continuó gradualmente., y ahora sano y restablecido está alegre como una pascua. Hemos cumplido nuestra promesa, y, llenos de reconocimiento á la Reina del Cielo, pedimos se publique en el Boletín Salesiano tan consoladora y extraordinaria gracia. Catalina Dalmazzo. Caramagua, 8 de abril de 1893. Confianza en María. — Llamado un médico á visitar á cierto sujeto enfermo lo halló tan grave que juzgó necesario hacerle una seria operación quirúrgica; pero como esta fuera muy difícil y peligrosa, pidió la ayuda de otro médico. No se encontró otro por el momento, y además el enfermo se resistía á sufrirla. Así que el médico se retiró, decidieron los deudos del enfermo hacer un triduo á María Auxiliadora, y escribieron al Santuario de Tarín para pedir las oraciones del Instituto Salesiano. Apenas escrita la carta, el enfermo advirtió notable mejoría. En breve, sin valerse de médico alguno, ni medicina, estaba completamente sano. Tan improvisa curación es debida únicamente á María. Así lo declara el enfermo y toda la familia con profundo reconocimiento. Mando para su Santuario una limosna de 100 liras. Un Párroco de Liguria. 11 do marzo de 1893. Gloria á María Auxiliadora. — Mi marido y yo estábamos sumamente afligidos por la enfermedad de nuestro hijo único. Los médicos no nos daban esperanza, y las medicinas no producían resultado alguno. Habiendo oído hablar de numerosas curaciones obtenidas por intercesión de María Auxiliadora, nos volvimos á aquella buena Madre : escribí á un religioso Salesiano á fin de que encomendase-en las oraciones y comuniones del Instituto de Don Bosco y de los 900 niños que se educan en el Oratorio de Turíu la curación de mi hijo. Mi esposo y yo comenzamos á la vez una novena á la Santísima Virgen y le prometimos ir á su El limo. Sr. LASAGNA en Uruguay. En El Bien de Montevideo, de fecha 25 de abril leemos lo siguiente: El domingo, 23 de los corrientes, en el vapor Vittoria, llegó el limo, y Rvdo. O-bispo de Trípoli. Digna del ilustre Prelado fué la recepción que se le hizo. Una comisión de sus ex-alumnos, presidida ■ por el doctor Luis Pedro Lenguas y los Di- — IOS — rectores de los institutos salesianos se trasladó á bordo del Vittoria en el vapor Lava-¡leja, cedido galantemente por la Comandan cia General do Marina. En el muelle esperaban á Monseñor La-sngna centenares de personas amigas que le presentaron saludos y respetos cou muestras do verdadero júbilo. Inmediatamente se trasladó al Colegio-Taller, donde reside, acompañado de numeroso clero y caballeros. Allí se alojará hasta el domingo, día en que se trasladará á Villa Colón, donde se preparan grandes festejos para recibirle cual se merece. Anteayer y ayer Monseñor Lasagna ha recibido la visita de las autoridades eclesiásticas los representantes de las Asociaciones y Congregaciones católicas. ♦ ♦ Muchas y muy afectuosas han sido las manifestaciones hechas á Mons. Lasagna por sus amigos y por la juventud educada por él. TTó aquí la dedicatoria de un valioso album (juc le ofrecieron los ex-alnmnos del Colegio Pío IX: « Ilmo. Sr. y amado Maestro: « En nuestros corazones aun palpitan los » recuerdos de los años de colegio; aun » vienen á nuestra mente vuestras sabias » palabras do maestro, vuestros puros «on-» sojos do sacerdote. » En medio del mundo y de sus pasiones » las verdades inquebrantables que nos » inculcasteis, nos preservarán del vicio y » nos sostendrán si eu l ñendo vuestra frente con la mitra del l’ontí-» tice, y en vuestra mano el báculo del Pas-» tor, los antiguos alumnos del Colegio Pío, » llenos de admiración y agradecimiento, se » congregan en torno vuestro como en otros » tiempos y os ofrecen esta pobre muestra » do su cariño al besar cou respeto vuestra » mano bienhechora. » Sin sernos posible publicar todas las composiciones de ese album nos limitaremos á copiar las hermosas octavas siguientes: I. Todas tus fuerzas dale, ¡oh! mente mía, Y tú, mi corazón, todo tu aliento Al dulce padre, que en tan fausto día Derrama en nuestras almas el contento. Prestadme, ¡oh! cielos, hoy vuestra armonía, Robusteced mi tembloroso acento, Pues mi pecho, encendido en ardor santo, Quiere elevar á la virtud un canto. II. No á la virtud que entre armas resplandece Y al enemigo cou furor devora, Ardiendo cual cometa que se mece, Sobre las oudas de la mar sonora: A la virtud, yo cauto, que aparece Hija del cielo suave y bienhechora Y solo al varón justo se acompaña: Tu virtud canto, monseñor Lasagna. III. Celebra el mundo el nombre del guerrero Que se lanza animoso íi la pelea: Fuerte lo llama si en corcel ligero Vuela, alentando al débil que ilaquea; Héroe inmortal si en el empuje fiero La sangre derramar no titubea, Y es, si lo favorece la victoria, Estrecho el mundo á contener su gloria. IV. Mas, pasa el tiempo y la memoria pasa Del que sangre de hombres ha vertido, Y su fama de grande se hace escasa, Y se derrumba el pedestal erguido; El tiempo más y mas su nombre atrasa Y lo empuja en la noche del olvido, Y sobre su ignorada sepultura Arrastra el animal su planta impura. V. Pero si nn hombre ardiente y generoso Pasa esparciendo el bien en su camino; Si desprecia por Dios al engañoso Fausto del intuido y su favor mezquino; Si deja en pos de sí, cual luminoso Astro eu el cielo, nn resplandor divino Y combate por Dios y en Dios espera, Alzando de la Fó la grau bandera : VI. ¡Oh! ¡no temáis! Su nombre en libros de oro Grabado está y al tiempo desafia; Ni de su honor el fúlgido tesoro Podrale arrebatar la muerte impía; Su virtud cantará célico coro Con perenne y magnífica armonía, Pues dijo Dios: Al justo daré gloria Y vencerá los siglos su memoria VIL Intrépido te aclaman, varón fuerte, Guerrero invicto siempre en el combate. Mas no anhela tu diestra sangre v muerte Ni en tu pecho el rencor, ni el ótlio late Tu misión es de amor, amor que vierte Doquier la dicha y la ignorancia abate. Tu bandera es la Fe, tu ardiente espada La santa Cruz sobre el Calvario alzada. VIH. Sólo escuchas la voz de la conciencia, Cumples sólo el deber: deber sublime, Que te dió por llenar la Providencia Que por arcana vía nos redime. Levantar al caído y en tu clemencia Desatarle del lazo que le oprime. Y con dulces palabras do consuelo Llevar el alma hasta la luz del cielo; IX. Combatir el error, funesta plaga Que doquier triunfante se dilata, El vicio destruir qne al hombre halaga Y cou dulce ponzoña al hombre mata. Ser dique contra el mal qne se propaga; Verter la paz que el mundo no arrebata: Presentar al Señor en copa de oro Casta plegaria y penitente lloro; — 109 — Dilatar con la voz y ejemplo santo Del Cristo Salvador la gran bandera, Sembrar consuelo y enjugar el llanto, El alma iluminar con tiel lumbrera, Imitar al Señor que sufrió lauto Para el mundo salvar que pereciera, Héroes decid ¿Puede anhelar el alma Lauro más bello y más gloriosa palma? XI. Salvar la sociedad enferma y loca, Curar su llaga aunque podrida fuere. Ser contra el vicio inexpugnable roca, Hacer que la virtud tan sólo impere, Ante tal dicha toda dicha es poca, Ante tal triunfo todo triunfo muere Ante tal gloria, es la terrena gloria Inmundo cieno y despreciable escoria ! XII. ¡Y es un hombre, un mortal quien tanto alcanza Es un hombre, un mortal que obra el portento. Mas dióle Dios su fuerza y su pujanza, Templó la gracia su animoso acento, ■Lucha en la tierra, mas su anhelo lanza En alas del amor al firmamento, Cual ángel peregrino de su esfera Que siempre aspira á su mansión primera. XIII. Reinar por el amor santo y fecundo, Renovar de los pueblos la existencia, Un templo preparar, un digno mundo Para adorar con él la Omnipotencia! ¡ Qué deleite santísimo y profundo Al mirarse en la célica eminencia! Ser ministro del Dios que eleva y aterra, 1′ apóstol del amor sobre la tierra. XIV. ¡Cuál mandato! ¿Mayor pudo anhelarlo Héroe jamás de nombradla sediento ? ¡Qué destino mejor! ¿Pudo forjarlo Más espléndido nunca el pensamiento? ¿Y bastará tal véz para llenarlo De un arcángel finísimo el aliento ? Basta al mortal un corazón sincero Basta el amor fecundo y verdadero. XV. Basta la fé que las montañas toca Y como pluma las arrastra y lleva: Basta el cristiano cuando á Dios invoca Y la podrida sociedad renueva, Porque ú la voz de la verdad se apoca El negro error y el corazón se eleva, Y la virtud se efunde bienhechora, Desde el ocaso á la brillante aurora. XVI. Vióse ya un tiempo el mundo envilecido Quemar incienso á una deidad impura De impuro cieno: el justo perseguido Pasaba entro el desprecio y la amargura, Y el vicio su dominio había extendido De polo á pe Da Dorotea á favor de la clase obrera. — Dificultad de ponerlo por obra. — Primera noticia de los Talleres Salesianos. — Ve en ellos realizada su idea favorita. — Gestiones que hace para obtener que se establezcan en Barcelona. — Profecía de Don Busco referente á Da Dorotea. — Noticia de D. Juan Bosco. — Puntos de contacto entro él y Da Dorotea. — La Congregación Salesiana.— Dificultades que se levantan contra la fundación de Barcelona. — Medios eficaces con que D“ Dorotea trata de superarlas. 1882. La obra de las Salas de Asilo alcanzó un incremento superior á las risueñas esperanzas concebidas al plantearlas en nuestra nación ; y además estaba por esta sazón basada sobre tan sólidos fundamentos, que prometía estabilidad y consistencia. Parece que con tan halagüeño resultado debía darse por satisfecha el ansia de D‘ Dorotea por procurar el bien de los niños de la clase obrera; pero no fue así. Veía abiertas casas de refugio para los hijos de tierna edad de padres ocupados en el trabajo en fábricas y talleres; mas al mismo tiempo se le partía el corazón al ver que los niños formados en las Salas de Asilo perdían miserablemente la pureza de la fe y de costumbres al pasar á aprender algún oficio mecánico en talleres dirigidos por amos poco escrupulosos en materia de 1 religión y costumbres sanas, y en compañía — 110 — de jóvenes perversos, que con sus malos ejemplos y pésimas conversaciones ahogaban en pucos meses la preciosa semilla que con tanto celo y trabajo se había depositado en el corazón de la niñez en las Salas de Asilo. Alas aún : lastimábase la caritativa señora al ver á gran número de chicuelus sin educación andar vagabundos por calles y plazas, ignorando los elementos de la religión, sin amor al trabajo por falta de quien se lo inspirase ; y preveía cuán dañosos habían de ser á la sociedad estos pobres niños cuando llegasen á ser hombres, por no poseer arte ni oücio con que procurarse los medios de subsistencia, ni quedarles para atender á ella otro arbitrio, que el robo, el timo, el servir para cualquier fin al primero que les alargase un pedazo de pan ó dinero para entregarse al vicio, viniendo por fin á parar en un establecimiento penal para satisfacer la peua de sus delitos. ; Cómo podría ponerse remedio á mal tan grave, tan extenso, de tanta trascendencia para el bien corporal y espiritual de estas infelices erial aras? Este es el problema capital, cuya resolución preocupaba seriamente á D» Dorotea poco antes y poco después de la muerte de su nutrido, Resonaba continuamente en sus oídos la voz de su difunto esposo de que hiciese cuanto bien estuviera a su alcance; la fortuna que á su libre disposición había dejado, la ponía en condi-dición de poder dar entero y cabal cumplimiento á la benéfica voluntad del que con su trabajo la atesoró, y ella misma no dejaba de comprender que sólo iniciando nuevas obras do beneficencia, y fomentando las ya establecidas, y dándoles la mayor consistencia posible, satisfaría cumplid.miente á los deseos de su finado esposo. Toda la dificultad estaba en atinar en el medio más oportuno do emplear en tan piadoso objeto sa fortuna. « j Cómo se recoge, » decíase á si misma, « cómo se recoge á los niños que no pueden ser acogidos en las Salas de Asilo por razón de su edad í y ; cómo á los ya salidos de ellos se les aplica á aprender un arte ú oficio sin peligro de su fe y de la pureza de costumbres, antes al contrario I imbuyéndolos en las saludables máximas de la religión y formando sus tiernos corazones en el amor y práctica de la virtud i » La solución de tan intricado problema no se presentaba fácil á su preclaro talento. Dos elementos comprendía su idea. El uno era asegurar la parte religiosa, y este era el capital. El otro era procurar á los niños un decente medio de subsistencia para lo porvenir. Lo primero exigía un celo tan puro, una vigilan ia tan asidua, una abnegación tan completa, que sólo entre personas adornadas con el carácter sacerdotal ó consagradas á Dios por votos religiosos podían hallarse sujetos aptos para tan delicada misión. Para lo segundo eran indispensables hombres peritos, capaces de enseñar á los asilados el arte ú oficio más conforme á las inclinaciones y aptitudes de cada uno, y esto con tanta perfección, que sus artefactos iludieran cuando menos competir con los fabricados en los establecimientos y talleres más acreditados. Por lo que toca á la primera parte de la obra que meditaba, parecióle hallar solución con encargar á un celoso sacerdote, que residía en Gracia, el cuidado de los aprendices, por lo que miraba á la parte moral y religiosa ; para la segunda con escoger artistas y oficiales honrados, que atendiesen á la enseñanza del arte ú oficio. De este plan á medio concebir y de este informe embrión de una idea tan maravillosa y de tan fecundos resultados, habló un día á un individuo de su familia, y le propuso en breves palabras el proyecto de iniciar su obra y encargarla al mencionado sacerdote. Comprendió el consultado el esfuerzo gene roso de la señora, lo vasto de su pensamiento, y al mismo tiempo la dificultad casi insuperable de su realización. — « ¿No ve, V., » le dice, « que este plan no ofrece prendas de duración y solidez? ¿En qué pararía tan importante y complicada obra el día en que faltase ese buen señor sacerdote, que piensa V. poner al frente de ella? » Siguióse un momento de silencio. Da Dorotea sintió caer una sombra, aunque tenue y muy delgada , en lo más vivo y esplendoroso de la luz que bañaba su menté; pero la luz quedaba entera, viva y brillante como en los momentos anteriores. Interrumpe el silencio su interlocutor y confidente, y le dice: « Recuerdo haber leído en algún periódico ó revista, que recientemente se ha fundado un instituto religioso con el fin precisamente de recoger niños abandonados y enseñarles oficio á la vez que formarles el corazón é instruirlos en las máximas cristianas. » En el rostro de D- Dorotea se pintaron instantáneamente la alegría, la sorpresa y la satisfacción más cumplida. — « ¿ Dónde está, » pregunta, « este periódico ? » — « Ahora no lo sabré decir, » responde; « yo lo buscaré. » — « Sí, » dice, « búscalo luego: y avísame en cuanto lo encuentres. » Ya desde aquel instante no vivió en sosiego hasta ver el periódico. « Un instituto religioso, » se decía, « una orden que se dedique á enseñar oficios, esta es la que conviene á mi idea. Ya doy el problema por resuelto. » Dióse epu el deseado papel, en el cual se leía que en Utrera, provincia de Sevilla, á instancias del Sr. Marqués de UUoa, unos religiosos, recientemente fundados en Turíu por un varón de Dios, el presbítero D. Juan Bosco, habían fundado en 1880 un colegio llamado del Carmen, un asilo para niños pobres y un recreo dominical. En el colegio se educaba á los niños en letras. Otro tanto se hacía en el asilo: y en el recreo dominical se recogían los — 111 — niños trabajadores y estudiantes, que en los domingos, por descansar del trabajo y cesar del estudio vagaban por los calles sueltos, con peligro de pervertirse en sus costumbres: en un patio se los entretenía con juegos inocentes, y también, se les repartía el pan de la divina palabra. Explicar lo que pasó por Da Dorotea, al oír la primera noticia de los Talleres Sale-sianos, es empresa superior á mis fuerzas. Miraba resuelto el gran problema que tanto tiempo venía preocupándola: veía desarrollarse ante su mente un grandioso cuadro perfectamente y con gran maestría delineado, que parecía la realización de la idea, de la cual ella solamente había logrado trazar un muy rudimentario boceto. Su gozo no pudo ser más cumplido. ¡Etireka! ¡eureka! podía exclamar con el geómetra siracusano. Sin darse punto de reposo, escribe á Sevilla preguntando si era exacto lo que de la fundación de Utrera .se decía. Habiendo sabido que también en Marsella de Francia funcionaban ya los Talleres Salesianos, sin esperar la contestación de Sevilla, escribe á aquella ciudad pidiendo informes de la institución de Don Bosco. ; Qué largos se le hicieron los días que tardaron en llegar las contestaciones! Pero ¡qué agradable sorpresa al ver la conformidad entre ellas en las descripciones que de los Talleres se le daban! No le parecían sino un exacto planteamiento y ejecución de la misma idea que ella había concebido en su mente, aunque la veía realizada con un vigor y maestría, á que ella jamás hubiera aspirado. Sucedióle lo que al Venerable Juan de Avila, quien, al tener conocimiento de la Compañía de Jesús que acababa de fundar San Ignacio de Loyola, exclamó : « Hé aquí tras lo que había yo andado tanto tiempo sin verme con fuerzas para ejecutarlo. » Y decía con grande humildad, que le había acontecido lo que á un muchacho que pretendiera subir á la cumbre de un monte una piedra muy pesada y no fuese para ello: y viene un gigante, toma la piedra, y con gran facilidad la coloca en la cima de la montaña. Esto sentiría Da Dorotea al compararse con D. Bosco. Pero así como S. Ignacio tenía por tanto ó más capaz que él para tan ardua empresa á su amigo Juan de Avila : así también Don Bosco conceptuaba á D“ Dorotea como nacida para la obra del Oratorio Salesiano; y sus hijos, conformes con su padre en este sentimiento, apellidan á la buena señora su madre, como dan el dulce nombre de padre á Don Bosco, de quien aprendieron á dar aquel glorioso título á D1 Dorotea. Cerciorada ya de la etistencia del nuevo instituto y de su correspondencia y conformidad con la idea que había preconcebido, se dirige respetuosa al Superior de los Sa-IwmniH de Utrera, d Kdo. D. Juan Branda. ‘ suplicándole se sirviese exponer las condiciones que sería preciso cumplir para instalar en Barcelona una casa salesiana. El fuego y decisión con que se le hablaba en aquella carta, el punto de su procedencia, el verla firmada con el nombre de una señora, despertaron en el ánimo de D. Branda extraños recuerdos, que por espacio de dos años habían estado como dormido en su mente. Al despedirle Don Bosco para Andalucía desde Tarín el año de 1880, le dijo: « Ahora vas á Andalucía; pero no estarás allí mucho tiempo. No es Andalucía donde esta llamado nuestro Oratorio a hacer una ruidosa fundación, sino Cataluña: de allí se nos llamará por una señora de Barcelona para una grande fundación en la capital de Cataluña. » Leía y releía la carta el buen Superior; y medio atónito, al ver cuán al pie de la letra se cumplía la predicción de su amado padre, no sabía lo «pie le pasaba. Vuelto en sí de su asombro, respondió á la carta de Da Dorotea, diciéndole que no podía él satisfacer á sus preguntas; y que para ello le era á la señora preciso dirigirse al Superior General del Oratorio, que residía en Italia en la ciudad de Turín. En la misma carta le preguntaba si sería por ventura ella la señora á quien hizo referencia su Superior General, D. Juan Bosco, cuando al enviarle desde Italia á España, le dijo que una señora de Barcelona había de llamar á aquella ciudad á su instituto , del cual se haría allí una gran fundación. Quedó sobremanera sorprendida ID Dorotea al leer este párrafo de la carta. Que ella escribió desde Barcelona, y qne deseaba con todas las veras de su alma hacer en esta ciudad una fundación del Oratorio Salesiano, le constaba con evidencia; pero ignoraba absolutamente que existiese el personaje de quien se le hablabla : el nombre de Don Bosco no era conocido de D‘ Dorotea; y este nombre, y el de Oratorio de San Francisco de Sales y el de Talleres Salesianos no llegó á su noticia hasta el momento en que leyó en el periódico mencionado la primera noticia de la nueva institución. No podía, pues, saber si era ó no ella la dama de Barcelona, á quien aludía la predicción del Superior General del instituto. Era este, como dijimos, D. Juan Bosco. Nacido en Castelnuovo de Asti, diócesis de Turín, el 15 de Agosto de 1815, de padres más ricos de virtudes y dones del Cielo, que de bienes de la tierra, recibió de ellos, y en especial de su piadosa madre, que era modelo de matronas cristianas, una esmerada educación religiosa. Su raro talento, unido á una memoria felicísima, brilló en el Seminario de Chieri, en londe se dedicó á los estudios eclesiásticos, y en Tarín, en donde los perfeccionó. El estado miserable de los niños, cuya educación y formación estaba descuidada por sus padres, si los tenían, ó — 112 — por sus tutores y encargados, si eran huérfanos, impresionó vivamente su corazón. Conoció por experiencia y por reflexión que los niños, cual blanda cera, son susceptibles de recibir cualquiera sello que en sus tiernas almas se quiera imprimir: y desde luego se sintió inspirado á recogerlos y á dedicar su vida toda al cultivo de aquellas jóvenes plantas , que bien cuidadas, podían formar un deleitoso y ameno jardín ; y descuidadas, no serian más que árboles estériles en la selva inculta de este mundo , para ir más tarde á arder en los fuegos infernales. Dió principio á su obra en 1841 , cuando solamente contaba 26 años de edad. Tenía su exterior, y más aun su bella alma, todas las cualidades necesarias para atraer á sí los niños. Hé aquí cómo le pintaba un autor que lo tenía bien conocido. « En su fisonomía, » dice (1), « hay algo que no es de este mundo: brilla su frente como si la cercara celestial resplandor y de sus ojos brotan rayos de fuego divino: una sonrisa plácida se dibuja siempre en sus labios, y palabras dulces cual la miel salen de su boca: en fin, sencillez sin ficción y nobleza sin altivez son sus rasgos más característicos, comunicando á su persona irresistible atractivo. Sus jóvenes alumnos, no insensibles á ese encanto, rodeaban con fruición inefable á su buen Padre el día festivo; y cuando llegaba la noche, costábales sumo trabajo separarse de él: cada uno le daba cien veces las buenas noches, y no tenían fuerza para dejarle hasta que el mismo Don Bosco les despedía. No es posible recordar sin emoción los mil y mil episodios de la vida de Don Bosco, en que de uno ú otro modo se patentiza la tierna adhesión de los discípulos al Maestro. » Al empezar el año 1842 la tropa de muchachos que Don Bosco capitaneaba, era ya una legión compuesta de cien individuos; y el día de la Purísima Concepción de esta mismo año el venerable sacerdote tuvo porvez primera el consuelo de celebrar el santo sacrificio de la misa rodeado de más de doscientos jóvenes, que le respetaban y amaban como á padre. Durante los días de la semana desplegaba sobre sus niños Don Bosco una vigilancia suma. Recorría los talleres, fábricas y lugares en que trabajaban; seguía solícito los pasos y movimientos de cada uno: y con la destreza y tino, que sólo sabe dar la caridad, se aprovechaba de cuanto veía ú oía para alejar de los peligros a unos, enseñar á otros, y hacerlos mejores á todos. Si alguno quedaba desocupado, él mismo lo procuraba colocación, y no descansaba hasta que conseguía ponerlo al lado de un maestro hábil, y sobre todo cristiano. (1) Don fíoteo y «h Obra, por «1 Obispo